Piernas bajo la lupa
Las antiestéticas várices actualmente pueden ser tratadas con diversos procedimientos médicos que se enfocan
en el origen del problema. Conózcalos. Tatiana Aguilera
El sistema circulatorio es complejo. Para realizar su función, las venas constantemente tienen que vencer la ley de la gravedad y bombear la sangre de regreso al corazón. En condiciones normales, las válvulas de las venas ayudan
a que la sangre realice ese retorno; así se evita la hinchazón de las piernas y la dilatación de venas colaterales.
Las várices ocurren por una mala función de válvulas de las venas de las piernas. La sangre no circula bien y las venas se dilatan progresivamente; con el tiempo pueden llegar a ser visibles y palpables.
En ocasiones producen cambios de coloración de la piel, hinchazón, dolor y úlceras de difícil cicatrización, proclives a infecciones serias.
Cuando la alteración sólo ocurre en los capilares de la piel, se manifiesta a través de pequeños vasos rojos muy pequeños —de un milímetro— llamados “en estallido de cohete o arañas vasculares”. Este es un problema cosmético.
Cómo nos perjudican las várices
Aproximadamente, 40 a 60 por ciento de las mujeres en edad adulta padecen de insuficiencia venosa, advierte el doctor Carlos Fernández, especialista en cirugía vascular periférica.
Como todo problema, el de las várices puede ser muy variable dependiendo del grado de la enfermedad. Puede dificultar la estética o constituir serias infecciones de úlceras que no cicatrizan con facilidad.
La insuficiencia venosa crónica puede ser consecuencia de várices no tratadas a tiempo, o como consecuencia de trombosis venosa profunda (coágulos en las venas de las piernas). El reflujo venoso crónico ocurre por daños de las válvulas normales de las venas por la presencia de coágulos o trombosis venosa. El daño de las válvulas dificulta la circulación en las venas de las piernas. La permanencia de la sangre en las venas y su poca circulación produce hinchazón o edema de las piernas y con el tiempo oscurece la piel. Aunque la insuficiencia venosa crónica no se cura,
se puede limitar con tratamiento médico evitando la aparición de úlceras, en algunos casos con cirugía o láser endovascular.
Son variadas las causas que originan la insuficiencia venosa crónica; es importante reconocerla desde el primer momento. El síntoma más evidente se presenta en los tobillos: se hinchan, la piel se torna oscura, genera picazón. Evite que esto se prolongue en el tiempo, pues puede degenerar en úlceras de difícil tratamiento.
Mejore la circulación de sus piernas haciendo ejercicios, poniéndolas en alto y usando medias elásticas. Es recomendable perder peso. Si debe permanecer de
pie o sentada por largas horas, mantenga en movimiento los pies, cambie
de posición y movilice las piernas en la medida de lo posible.
Tratamiento
En la actualidad existen varias formas de tratamiento para aliviar las molestias asociadas con la presencia de várices y evitar las complicaciones que se puedan presentar.
Debe empezar por encontrar un especialista en el tratamiento de enfermedades vasculares. Los estudios diagnósticos comúnmente empleados son el ultrasonido doppler o dúplex; ambas técnicas son no invasivas, no se emplean agujas o inyecciones de medios de contraste.
A continuación, le presentamos diversos tratamientos que se aplican actualmente.
Tratamiento conservador
Medias medicinales de compresión graduada: aprietan más en el tobillo que en la rodilla o el muslo; impulsan la sangre venosa de las piernas hacia el corazón. Alivian las molestias, pero no eliminan las várices.
Medicinas

Tampoco eliminan las várices ni arañas vasculares.
Los fármacos antivaricosos (pastillas, pomadas o gel) controlan fundamentalmente los síntomas producidos por las várices; es decir, el dolor, la pesadez y los calambres.
Foto: wwwsxc.hu
Escleroterapia o inyecciones
Este es un tratamiento efectivo para venas de pequeño calibre. Se inyecta dentro de la vena un medicamento o esclerosante, mezclado con un anestésico local. Logra eliminar las várices, mostrando una piel clara, aunque pueden aparecer nuevos estallidos por una predisposición hereditaria. Se puede aplicar la técnica de retoque cada dos años.
Láser
Aunque es una técnica ampliamente difundida, es importante considerar el tipo de dolencia que le aqueja para determinar si es candidata para la técnica de láser. Hay dos tipos de láser: superficial y endovascular, uno es efectivo para arañas vasculares, no así para várices. El superficial está indicado para arañas vasculares y tiene resultados variables; su uso en colaterales o várices de mayor tamaño no ha mostrado gran beneficio. En el endovascular se cateteriza la vena safena a nivel de la rodilla, con una aguja guiada con ultrasonido doppler. Se avanza un pequeño catéter con una fibra de láser dentro de la vena hasta que sus paredes se adosan y la vena se clausura; la sangre circula por las otras venas sanas más profundas, eliminando así la principal causa de las várices. Esta técnica no deja marcas ni cicatrices.
El láser es una alternativa para evitar la cirugía convencional. Además, no requiere anestesia general sino ambulatoria, sin suturas y de rápida recuperación. Para ser candidato a este tipo de tratamiento debe haber reflujo de la vena safena, previa evaluación médica y un eco doppler que confirme el diagnóstico.
Miniflebectomía
A través de una pequeña incisión de 2 milímetros, se extrae la vena varicosa bajo anestesia local. El tratamiento se suele acompañar de la safenectomía endovascular con láser. Las pequeñas marcas de miniflebectomía tienden a desaparecer con el tiempo, aunque cabe destacar que cada paciente cicatriza en forma diferente.
Foto: www.sxc.hu
Safenectomía (cirugía)
La vena safena enferma se extrae con cirugía, a través de una incisión en la ingle y la rodilla bajo anestesia general; esta operación amerita la sutura de la piel. Cada caso es diferente y debe ser individualizado; la tendencia actual es realizar safenectomía endovascular con láser y miniflebectomía de las colaterales (várices) en la misma sesión, bajo sedación y anestesia local. Es una intervención ambulatoria.
Clasificación de las várices
Aunque podemos encontrar diversas clasificaciones de esta enfermedad, la más actualizada ubica cinco categorías.
Clase 1 o arañas vasculares: son los hilos rojizos que podemos encontrar. Suelen tener un tamaño aproximado de 1 mm.
Clase 2: rectícula de 2 o 3 mm, adquiere un aspecto verduzco.
Clase 3: es el llamado bulbo, la vena parece enredarse y formar la vena varicosa, que se percibe a simple vista, tipo cable.
Clase 4: aunque no necesariamente se tienen que presentar los síntomas anteriores, pueden estarlo. El síntoma característico de este tipo de várices es su manifestación como edema o hinchazón del tobillo.
Clase 5: se evidencian signos de cicatrización.
Clase 6: la piel se presenta abierta; es el más agudo de los casos.
El doctor Fernández considera que para las várices de la clase 3 en adelante, es recomendable aplicar la miniflebectonia y curas de reflujo. Las medicinas, medias y cremas son sólo para controlar las molestias. “Las várices sólo se borran con láser, cirugía (esclerosis) o inyecciones”, puntualiza.l
| Medidas preventivas |
Prevenir es el mejor tratamiento para evitar las várices. Sugerimos:
• Llevar una dieta balanceada,
rica en frutas
• Hacer ejercicio, especialmente gimnasia, natación, ciclismo o caminar al menos media hora diaria
• Procura rotar los tobillos varias veces al día
• Usar medias compresivas, garantizan el retorno venoso y evitan el estancamiento de la sangre
• Después de ducharse, use agua fría, haciendo un masaje ascendente desde los tobillos hasta los muslos
• Evite la depilación con cera caliente, saunas o baños prolongados a temperaturas altas
• Coloque las piernas en alto y elévelas durante la noche
• No abuse de los tacones altos
• Evite la ropa ceñida que dificulta la circulación |
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| ¿Qué las origina? |
El proceso de aparición de várices en las piernas obedece a múltiples factores: genéticos, posturales, obesidad, hipertensión.
En primer lugar, tener várices es una condición hereditaria. Quienes presenten esta situación deben estar atentos para evitar los factores que apresuran su aparición.
Existe una proporción menor de aparición de várices por causas secundarias que pueden relacionarse con lo siguiente:
• Obesidad
• Inmovilización en cama por largo tiempo
• Inmovilización durante largos viajes, bien en carro o avión
• Pacientes con neoplasias
(cáncer)
• Cirugías prolongadas
• Insuficiencia cardíaca |
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| Sintomas más frecuentes |
• Venas agrandadas y visibles bajo la piel de las piernas.
• Coloración pardo—grisácea de los tobillos o pantorrillas
• Ulceras en la piel de los tobillos
• Pesadez de las piernas
• Inflamación (edema)
• Tensión
• Calambres nocturnos
• Malestar en las piernas
• Sensación de calor
• Dolor
• Molestias en general |
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| Coordenadas |
Dr. Carlos Felipe Fernández,
médico especialista en cirugía
vascular periférica,
• Policlínica Metropolitana, Unidad de Intervencionismo Cardiovascular,
• Urb. Caurimare, calle A-1, sótano 2,
consultorio 4G, Caracas
Telfs.: 908.0630 y 908.0631
• Centro Médico Docente La Trinidad,
Clínica de Várices, Caracas
Telfs.: 949.6300 / 6302 / 6304 / 6411
www.trainermed.com
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