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A toda hora, el mejor amigo
Justine Hankins
En países como el Reino Unido, algunas
empresas permiten a sus empleados llevar a sus mascotas a sus puestos
de trabajo.
Trabajar desde casa tiene sus ventajas; por
ejemplo, uno puede andar en pijamas o mordisquearse las uñas
para concentrarse. Sin embargo, el mayor beneficio que uno puede
tener es cumplir la faena acompañado de animales, lo cual
es mucho más que una compensación por perderse los
chismes de la oficina.
A veces mi zoológico puede distraerme un poco. En los momentos
de inspiración, me interrumpen un gatito que se lanza frenético
sobre el teclado y los cachorros que se gruñen unos a otros
en una pequeña lucha por el juguete chillón. Durante
la mayor parte del día, sin embargo, dormitan a mis pies
destilando calma y tranquilidad.
Por lo general, tener un perro no es compatible con tener un trabajo
de tiempo completo. Muchos enfrentan este dilema: no tener un can
o no ir a trabajar. El cerebro debe mandar sobre el corazón,
así que nos arrastramos cada mañana al lugar de trabajo
con sólo un húmedo adiós que huele a comida
de perro; a menos que, claro está, uno sea tan afortunado
como para trabajar en algún sitio donde nuestra mascota pueda
ir.
De acuerdo con Blue Cross, la organización de beneficencia
para animales radicada en el Reino Unido, una de cada ocho personas
que poseen canes en países como Gran Bretaña lleva
su perro al trabajo cuando menos alguna que otra vez. Los criadores
de ovejas, los guías de los perros policía y los funcionarios
de aduanas dependen de sus astutos colegas, pero muchos otros individuos
llevan sus perros al trabajo por razones de compañía.
Hay personajes de historietas que tienen compañeros de trabajo
felinos o caninos, lo cual puede parecer un poco extravagante. No
obstante, en la vida real he visto a un cartero recorrer la ciudad
en su automóvil con un perro blanco y negro en el asiento
del pasajero. También conozco a un constructor que convirtió
la parte trasera de su camioneta en un cómodo refugio para
sus dos perros Jack Russell.
Recientemente, en el Reino Unido más de 4.000 personas se
inscribieron para apoyar el Día de llevar el perro al trabajo,
un evento anual organizado por Blue Cross. Entre los participantes
estuvieron un percusionista de una banda de jazz de Birmingham y
un médico que trabaja con una unidad de ambulancias aéreas
(no hay de que preocuparse; el animal permanece en tierra). También
se registraron más de 100 personas de otros países,
entre ellos un conferencista de la Moscow Industrial University
y una dama del Condado Maricopa, en Arizona, que tiene cinco chihuahuas.
A
nadie le sorprende que los perros sean bien recibidos en las oficinas
de la revista Dogs Today, pero las cosas no siempre salen bien.
Se han presentado algunos choques entre el personal canino y dos
ejemplares de la raza airdale particularmente voraces que acabaron
a mordiscos con una unidad de discos zip y cantidades sustanciales
de documentos y carpetas. La editora de la publicación, Beverley
Cuddy, afirma que estos problemas han sido resueltos aplicando a
las oficinas un poco de diseño orientado a los canes. La
planta abierta no funciona bien para los perros; necesitan su propio
espacio, al igual que los seres humanos. Ahora, "los perros
están calmados y nosotros tenemos más perros en la
oficina. La mayoría de la gente no tiene idea de que tenemos
canes en la oficina", dice.
Lo que sí es sorprendente es la creciente cantidad de compañías
europeas que permiten la presencia de estos animales en sus instalaciones.
Hay una lista impresionante de reconocidas corporaciones, entre
ellas Bupa, Barclays Bank y Bell Pottinger Communications, que respaldaron
el evento de este año. Esto no es tan descabellado como pudiera
parecer de entrada. El sentido de seguridad que se desprende de
estar con su amo hace a la mayoría de los perros increíblemente
tiernos. Un perro apacible en la oficina tiene un efecto calmante
sobre el personal.
Obviamente, es necesario tomar en cuenta las consideraciones de
salud y seguridad, así como el parecer de los compañeros
de trabajo. Sin embargo, cuando las condiciones adecuadas están
dadas, un can en el lugar de trabajo puede elevar la moral, facilitar
las comunicaciones y reducir el estrés. Dicho de manera sencilla,
los perros hacen felices a las personas. Este hecho, tan evidente
para los amantes de estos animales, finalmente está siendo
admitido por las grandes corporaciones. Quizá sea hora de
conversarlo con su jefe.
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