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Un menú juguetón
Cuando elabore su plan de cocina, estructure tomando en cuenta los constituyentes básicos para una comida completa por día (el almuerzo) y dos comidas frescas y sencillas.

Entradas que sirvan de comidas ligeras o cenas rápidas.

Sopas. Prepare cremas para las cenas. Use básicamente verduras cocidas y mezcladas con ajoporros salteados con mantequilla. Sólo licue y listo. Se conservan bien congeladas.

Principales o platos fuertes que constituyan el almuerzo de hoy o el complemento de otras posibilidades.

Postres. Seleccione manjares que acaricien la gula y no engorden demasiado.

Ensaladas. Tenga lechugas limpias, frutas crudas, o vegetales blanqueados junto a una o varias vinagretas para ensamblarlos rápidamente.

Pensar con anticipacion

Tenga para los domingos en la noche o para los días en que regresa de una excursión algo a lo que pueda recurrir con facilidad. Piense en esto cuando visite el mercado: qué días de la semana va a hacer qué actividades. Escoja un día en la noche para planificar el menú y las compras de la semana de acuerdo al horario; entonces, cocine en una sola faena varias cosas a la vez.

La cocina económica
Adriana Esté
Una vuelta por las estrategias y técnicas para elaborar un plan para la cocina de nuestros hogares, adaptado a las realidades de una nutrición más saludable, un bolsillo más inteligente y una lengua acostumbrada a los buenos sabores.

Aunque los tiempos de crisis que vivimos es el motivo que inspira a escribir esto, la economía, es decir, la administración apropiada de los recursos existentes, debe asumirse como una actitud para una vida armónica.
La economía no necesariamente debe verse como una modalidad que castra nuestros deseos; más bien debe estar en nuestra cotidianidad como una fuerza que cuida y crea. Un presupuesto justo puede activarnos de manera asombrosa: actuamos eficientemente, sin perder tanto tiempo, sin desperdiciar nuestros recursos, y, sobre todo, un presupuesto corto puede ser muchas veces el causante de creaciones que nos llenarán de asombro.
El lugar que más queremos, que suele ser nuestro hogar, debe tratar de mantener esa tibieza a como dé lugar, y es que esta será la energía fundamental que nos procurará todo lo demás: descanso, recreo, alimentación, etcétera. Mantener el hogar encendido para garantizar los tres golpes diarios, debe ser llevado con inteligencia y diversión. Hacer el esquema o agenda económica va a depender del aspecto que queramos administrar: tiempo, dinero o simplemente molestias.

Decálogo para ahorrar tiempo y dinero
1) Elabore un menú aproximado de la semana. Consulte libros y anote sus propias preferencias de vez en cuando; elabore un programa de platos para combinar y realizar mejores comidas balanceadas.
2) Utilice muchos alimentos crudos. Son más saludables, ricos en vitaminas y fáciles de consumir.
3) Tenga alimentos preelaborados. Lavados, cortados, blanqueados o, por lo menos, casi listos de manera que permitan completar una comida con un acompañante rápido.
4) Cocine en bloques. Los granos, por ejemplo, se conservan muy bien congelados. Cocine, entonces, dos o tres raciones de una vez. Las papas se pueden cocinar también en cantidad, y preparar con ellas puré para el almuerzo del día, organizar una bandeja de papas al gratén, o una ensalada con otros vegetales fríos.
5) Prepare las bases más comunes. Como la salsa de tomate, la crema bechamel, una vinagreta preferida, un melado de papelón, entre otras cosas del menú de la casa. Haga primero lo más difícil y las operaciones cortas al final.
6) Use el principio de reciclaje de sobras. De allí salen platos increíbles y muy ricos: por ejemplo, los buñuelos de yuca o de alguna verdura, sólo añadiendo un huevo, un poco de harina y otro tanto de queso blanco rallado y un toque de canela. O las torticas con el arroz del día anterior: se remoja en leche tibia y se le agrega lo mismo que a los buñuelos. Los cambures pasados se trituran con un tenedor y, con los mismos ingredientes, ya están listos; rocíelos con azúcar para una merienda.
7) Programe su compra. Tenga los proveedores en una lista. Ubique los que estén en el camino diario para completar la semana y los que tengan mejores ofertas para ir cuando haga los mercados quincenales. Haga un acuerdo con la familia o los vecinos para hacer compras al mayor de insumos comunes, como las harinas, los aceites y, en general, todos los productos no perecederos. Esté pendiente de las temporadas de alimentos.
8) En la cocina: Orden y limpieza. El día en que decida cocinar para la semana, revise su lista de trabajos a seguir, de acuerdo con limpiezas y preparación de los ingredientes, envases para almacenar, y herramientas a usar. Corte todo de una vez. No saque un cubierto cada vez que va a revolver algo, simplemente enjuague el que sostiene en la mano y así acumulará menos trastes para lavar. Use este principio para todas las demás herramientas. Mantenga su nevera y despensa organizadas: son su principal fuente de ideas. Trate de usar envases transparentes.
9) Investigue nuevas fuentes de nutrición. A veces, los alimentos son costosos por la demanda; existen muchas alternativas que en ocasiones son mejores y más alimenticias. Este es el caso del pescado. Tenga a la mano su recetario preferido o su cuaderno de notas mientras se familiariza con nuevas recetas o por si desea consultar acerca de cómo preparar algo que consiguió a buen precio o muy fresco.
10) Las herramientas. Deben ser buenas y sólo las imprescindibles. Estas deben ser de primera calidad, pues representan una inversión que termina ahorrando tiempo y dinero: no se rompen y no hay que reponerlas; además, hacen eficientemente el trabajo para el que fueron diseñadas. Sin embargo, trate de escoger las básicas que realizan varias cosas a la vez: la licuadora, un buen cuchillo de verduras -que deje espacio para los dedos cuando se agarra por la cacha-, un cuchillito corto de hoja gruesa para múltiples usos, una tabla mediana fácil de manipular, lavar y guardar, un pelapapas, un rallo de varias fases. Sobre las ollas, trate de conseguir una de fondo grueso; no use las de aluminio: no reparten bien el calor y desprenden sustancias que no son saludables.

Tips de todos los días
El pollo. Cocine con un pollo varios platos. Se puede hacer, por ejemplo, una sopa con el pollo bien limpio. Luego, antes de que esté completamente cocido, retire de la olla, despiece en partes y utilice las piezas con menos carne para continuar la sopa; al resto, como la pechuga y los muslos, rállele jengibre, poca sal y cebollines cortados diagonales. Colóquelos en una cacerola con tapa y deje sudar con ayuda de un poco de mantequilla; al final agregue un poco de salsa de soya y sirva con arroz blanco. Tiene dos platos listos: un pollo para el almuerzo y sopa para la cena.
Para 1/4 de litro de vinagreta base. A mí me gusta el limón. En un tazón ancho coloque el jugo de un limón mediano y de una naranja de jugo, disuelva una cucharadita de sal, y añada una cebolla pequeña cortada en plumitas muy finas. Deje reposar unos minutos. Agregue finalmente media tasa de aceite de oliva o en partes iguales con aceite de maíz. Guarde en un frasco con tapa y, en el momento de usar, bata con fuerza.
Para mantener las lechugas. Consiga un envase de plástico cuadrado, grande y con tapa. Así, cuando compre lechugas mixtas, las podrá lavar meticulosamente todas de una vez, y luego guardarlas juntas, colocando una hoja de papel absorbente en el fondo y tapándolas bien. Así se conservarán toda la semana en buen estado y listas para comer.
Para comprar limones. Fíjese bien en la piel: debe ser brillante, pero sobre todo debe sentirse estirada, haciendo resistencia a su jugo.
Hágase amigo de los granos. Las leguminosas son una alternativa alimenticia que posee un alto contenido de proteínas. A mí, en particular, me gustan mucho las arvejitas verdes, porque son fáciles de ablandar y se pueden comer con arroz o licuadas en crema. El aliño básico para estas leguminosas se hace con suficiente cebolla, ajo, cilantro y ají dulce. Se cocinan junto con una papa cortada en cuadritos, y se sirven con un chorrito de aceite de oliva y un toque de picante casero.


La compra inteligente
Para una compra de suministros alimentarios lo primero que se debe tener en cuenta es el plan que se desea seguir. A menos que estemos bajo un régimen especial, para lograr que surja un modelo ideal debemos revisar nuestros gustos, como información prioritaria, y sincronizarlos con un criterio nutricional que se adapte a nuestro metabolismo y modus vivendi.


Recetas rapidisimas
Ensalada con arroz de ayer: con aceitunas negras, pimentones rojos, perejil picadito y atún.

Salsa para pastas con el pollito del almuerzo: desmenuce el pollo y sofríalo con cebolla y ajo; agregue unos tomates frescos en cubos y sin semillas.

Compota de frutas con las manzanas maduras: retire la piel y las semillas, y cocine a llama baja, con poquísima agua, un chorrito de limón y canela.

Bistec oriental para dos: corte en tiras la carne, rállele un poco de jengibre, y agregue sal y pimienta. Saltee junto a unos cebollines, semillas de ajonjolí y un ajo. Espolvoree una cucharada de harina y cocine con 3/4 de taza de agua y un toque de soya.

 
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