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Cuidado infantil
Avent Naturally
Gel de masaje, talco líquido, champú gel,
loción limpiadora e hidratante y bálsamo.
Los ingredientes de esta gama de productos son extractos lácteos,
aceites de almendra
y lavanda, nenúfar, manzanilla y caléndula
Johnson
Baño líquido para antes de dormir, cuyas fragancias
de lavanda y manzanilla ayudan a relajar al bebé, permitiéndole
un sueño más profundo. Las conocidas toallitas
húmedas y el champú de Johnson han marcado pauta
en lo que a "cero lágrimas" se refiere
Pequeñitos
Esta nueva línea de Biodiagnos fue concebida para pieles
delicadas. El champú contiene aloe vera y manzanilla,
que ayudan a relajar y calmar al bebé. La crema antipañalitis
contiene óxido de zinc, un estupendo cicatrizante,
así como manzanilla y vitamina E
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La piel frágil
Julio González Liendo
Esencias y extractos naturales ayudan a
conservar los nutrientes de la piel de los consentidos de la casa.
El nacimiento de un hijo se constituye en
el momento más feliz de toda familia. La ternura y candidez
que un bebé desprende son inigualables. El tacto, en esta
primera etapa de la vida, se convierte en el medio de comunicación
entre el infante y sus padres. Por ello es necesario que los lazos
de protección y amor se establezcan a través de este
sentido. La piel del bebé exige delicados cuidados que le
permitan conservar su aroma, humedad y nutrientes. Esta posee una
textura que es importante conservar con productos que ofrezcan elementos
naturales que coadyuven a conservarla sana, ya que los agentes ambientales
suelen causar irritación y molestias al recién nacido.
En cuanto la cicatriz umbilical se haya secado del todo, el baño
se convertirá en un hábito cotidiano, ya que la piel
de los bebés se irrita con facilidad estando en contacto
con el sudor. Sentirse limpio aumentará su sensación
de bienestar y tranquilidad.
Un área del cuerpo a la cual se debe prestar atención
es el cuero cabelludo. Su lavado diario debe realizarse con un champú
o jabón neutroprotector. Si presentara unas costritas, debido
a la secreción de sebo por la noche, será conveniente
rociar la piel con aceite emoliente, para facilitar su eliminación
al día siguiente.
En aquellos casos en los que el bebé esté enfermo
o en condiciones de no poder ser bañado, es imprescindible
mantenerlo aseado y limpio. Bastará con suavizar su piel,
utilizando un algodón impregnado de aceite o leche limpiadora,
para luego lavarlo con una esponja blanda empapada en agua templada.
Las cremas emolientes son ideales porque previenen el enrojecimiento
y las grietas de la piel, especialmente donde está en contacto
con restos fecales y urinarios. Los talcos también resultan
muy útiles, ya que secan perfectamente la piel y forman una
película protectora alrededor de ella.
Es importante destacar que todo bebé nace con la piel sana,
así que es necesario cuidarla para mantenerla en ese estado.
Para lograrlo es esencial seguir algunas recomendaciones sencillas:
l Evitar la exposición al
sol o al viento. Dado que la piel es muy sensible y delicada, es
imperativo evitar las temperaturas extremas (calor o frío).
l Evitar el uso de detergentes o
jabones fuertes, porque pueden ocasionar molestias e irritaciones
en la piel.
l Evitar la irritación causada
por la humedad excesiva.
l Es necesario mantener la piel
humectada.
l Reducir la fricción de
la piel y otros elementos es indispensable para impedir irritaciones
y molestias.
Cumpliendo con estos consejos se puede garantizar que la piel del
bebé estará protegida. Al mantener intacta la epidermis,
ésta proporcionará una barrera perfecta contra los
elementos irritantes presentes en el ambiente. Dermatólogos
infantiles han manifestado que el correcto cuidado de la piel infantil
ayuda a establecer la base para conservarla sana durante el resto
de la vida. Los productos diseñados especialmente para el
cuidado de la piel del bebé juegan un papel vital para lograr
ese objetivo.
Bajo
el agua
La limpieza y el baño diario
permitirán que el bebé se sienta más cómodo
y suave. Además, el agua ayuda a que el recién nacido
mantenga una temperatura agradable. En aquellas ocasiones en que
sea difícil duchar al nené, es aconsejable lavarle
la cara y la zona del pañal, a fin de prevenir las fastidiosas
irritaciones que lo incomodan. El uso de jabones con pH neutro es
clave en el cuidado de la piel. Además, después de
alimentar al niño se recomienda limpiar suavemente la boca,
las mejillas, el mentón y los pliegues del cuello, evitando
así que restos de comida y saliva queden en la piel, lo cual
puede generar molestias.
Expertos también señalan que el momento del baño
proporciona una oportunidad especial para dar amor, a través
del tacto, al bebé. Con esta entrega de afecto se afianza
el lazo emocional entre los padres y el niño, una relación
que se extenderá por el resto de la vida.
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