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Querer
y no poder
Cerca de 20% de la población mundial
sufre de estreñimiento. Si usted es una de las víctimas
de esta limitante condición que le impide evacuar con facilidad,
no se preocupe, pues en la actualidad existen cantidad de avances
médicos que prometen ayudarle a superar ese problema.
María de los Angeles Herrera
El estreñimiento no sólo
viene dado por la poca frecuencia de las evacuaciones, sino también
por la necesidad de hacer un gran esfuerzo para poder llevarlas
a cabo, e incluso con la sensación de no haber desocupado
por completo el tracto intestinal. Es un estado que, pudiendo ser
temporal o permanente, afecta severamente la calidad de vida de
quienes lo padecen, especialmente la de aquellos que, por tomarlo
a la ligera, se acostumbran a vivir con este padecimiento a cuestas.
Dejar atrás el sedentarismo, incluir más fibra en
la dieta y acudir a un gastroenterólogo calificado son los
primeros pasos para acabar con la constipación.
Dolor e inflamación abdominal,
flatulencias, sensación de pesadez e irritabilidad son sólo
algunos de los molestias más comunes con las que deben lidiar
las personas que tienen dificultades para ir al baño. Aunque
existen cantidad de laxantes que se compran en las farmacias sin
prescripción médica, y una infinidad de remedios caseros,
como ingerir avena y ciruelas pasas en ayuna, no existe un tratamiento
que no contemple inicialmente la identificación del origen
del problema. La clave está en reconocer si esta situación
es producto de una alimentación deficiente, de factores fisiológicos
o anatómicos, e incluso de trastornos psicológicos.
Más que una enfermedad
Gloria Urquiola, gastroenteróloga del Centro Médico
Loira, afirma que es muy variable la manera como los especialistas
y el público en general conceptualiza el estreñimiento.
Al respecto, agrega que "los médicos tienden a definirlo
como evacuaciones infrecuentes (menos de tres por semana)";
sin embargo, durante conversaciones con varios de sus pacientes,
se ha percatado que éstos le añaden el hecho de no
poder ir al baño con la frecuencia deseada, de tener que
hacer un gran esfuerzo para lograr evacuar, que las heces sean de
consistencia bastante dura, o inclusive que se presenten unas intensas
ganas y no se logre el objetivo; además, hay casos más
severos, en los que se hace necesaria la digitalización intranal
o vaginal para poder llevar a cabo la deposición. Lo anterior
obliga a crear un concepto global que contemple todos esos aspectos
que afectan la calidad de vida de los pacientes, al punto de limitarlos
a la hora de ejecutar actividades diarias y causarles adicción
a laxantes y sustancias que, aunque promueven la evacuación,
traen consigo numerosos efectos secundarios.
Urquiola señala que, contrario a lo
que se piensa normalmente, el estreñimiento no es una enfermedad,
sino una condición que puede estar asociada a la presencia
de otras patologías, entre las cuales se encuentran las disfunciones
anatómicas del colon, del aparato esfinteriano y de los músculos
del piso pélvico; y problemas fisiológicos, como fallas
en la producción de los neurotrasmisores que regulan el movimiento
del bolo fecal a lo largo del tubo digestivo. Adicionalmente, una
persona puede padecer de estreñimiento temporal luego de
una intervención quirúrgica; por trastornos depresivos
o crisis de estrés; por la presencia de un prolapso, de tumores
gástricos o de enfermedades neurológicas como el mal
de Parkinson; por una mala alimentación o el sometimiento
a largos períodos de inactividad física; y hasta producto
de un embarazo, de fallas hormonales y del consumo de ciertos medicamentos.
En cuanto a los tipos de estreñimiento,
esta especialista explica que existen tres aspectos a considerar:
Hay pacientes que poseen un tránsito intestinal lento (inercia
colónica), debido a que las heces tardan hasta cinco días
en llegar al recto; mientras que hay otros que cuentan con un tránsito
normal, pero poseen disfunciones fisiológicas; y, finalmente,
hay quienes tienen anomalías en el tracto de salida, lo que
ocasiona frecuentes obstrucciones.
La constipación crónica trae
consigo numerosas consecuencias, entre las cuales se encuentran
la distensión y el dolor abdominal, deposiciones ensangrentadas,
hemorroides externas, fisura anal y hasta la enfermedad diverticular,
una especie de herniación que se presenta en los lugares
donde las paredes del colon son más delgadas. Por otra parte,
tradicionalmente las personas asocian el estreñimiento con
la presencia de dolores de cabeza y de espalda, con la pérdida
del apetito, con el insomnio y hasta con la aparición de
espinillas y acné en el rostro.
| Los
infaltables |
| Hay algunos alimentos
que no pueden escasear en la despensa de las personas que padecen
de estreñimiento: |
Pan o galletas
integrales |
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Afrecho (de arroz,
soya, maíz, trigo
o avena) |
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| Granos y cereales |
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Frutas como
ciruelas pasas,
higos y kiwi |
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Verduras
y hortalizas
frescas
|
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Utiles sugerencias
La doctora Urquiola afirma que "el momento más adecuado
para cumplir con el hábito intestinal diario es en la mañana,
luego de desayunar", debido a que al levantarnos y adoptar
la posición vertical se inicia el funcionamiento del reflejo
ortocólico, que es el encargado de propiciar la contracción
del colon, para que se movilice el bolo fecal. Pero además,
luego de ingerir esa primera comida, se potencia el reflejo gastrocólico
que colabora con la distensión de las paredes gástricas
y con el flujo de las heces hacia el ano. Hay que tomarse el tiempo
suficiente para evacuar después del desayuno, ya que al posponer
esta necesidad fisiológica, el organismo requiere mayor estimulación
para poder ir al baño satisfacto- riamente.
Por otra parte, es necesario que las personas
estreñidas cambien -en principio- sus hábitos de vida.
Incluir mayor cantidad de fibra y frutas en la dieta, que contribuyan
a aumentar el volumen de las heces y a regular el tránsito
intestinal; y sustituir el sedentarismo por rutinas de ejercicios
frecuentes -como caminar, practicar natación, jugar tenis
y hacer aeróbicos o bailoterapia-, son excelentes medidas
iniciales. Si con esto el problema no mejora, no debe caer en la
tentación de ingerir laxantes por su cuenta. Lo más
recomendable es acudir a un especialista que determine su problema
y comience a tratarlo.
Adicionalmente, las personas que están
sometidas a presiones excesivas o pasan por momentos de depresión,
deben procurar relajarse, en esto también cumple un papel
importante el ejercicio debido a que contribuye a la liberación
de endorfinas, que son hormonas de acción prolongada encargadas
de mejorar el estado anímico.
En cuanto a los remedios caseros que podrían ayudarle, la
doctora Urquiola recomienda beber un vaso de agua en ayuna y al
menos dos litros de líquido al día, lo cual hace que
las heces cuenten con suficientes fluidos para que su consistencia
sea más suave. Por otra parte, existen recursos bastante
populares, como remojar un puñado de ciruelas pasas en agua
durante toda la noche, e ingerir las frutas y el líquido
luego de levantarse al día siguiente; y a quienes hasta acuden
a la reflexología y a los masajes en los pies, para estimular
los puntos dolorosos y favorecer el funcionamiento adecuado del
tubo digestivo, ya que es uno de los órganos que mejor se
refleja en las extremidades inferiores.
Terapias alternativas
Además de los diferentes tipos de laxantes, entre los que
se incluyen los agentes formadores del bolo, los salinos (leche
de magnesio), los estimulantes fuertes, los surfactantes (destinados
a suavizar las deposiciones) y los lubricantes (aceite de resino),
existen tratamientos más agresivos para los casos severos
de constipación.
Colectomía: Se estima que tiene una efectividad de 80% y
se emplea en pacientes que presentan trastornos del tubo o del tracto
de salida, como prolapso rectal, enfermedad diverticular, colitis
ulcerativa, obstrucción del intestino y cáncer. Esta
terapia implica la eliminación de la parte del intestino
grueso que se ha visto afectada, y en algunos casos la extracción
total de este órgano.
Biofeedback: Aunque es una técnica que
se ha practicado con éxito desde 1974, su auge en Venezuela
es mucho más reciente. Según la página de la
Universidad Autónoma de Barcelona, es "un método
de aprendizaje en el que una actividad fisiológica es monitorizada
mediante utensilios mecánicos o electrónicos y la
información es facilitada al paciente instantáneamente
a través de medios visuales o auditivos, permitiendo que
el individuo sea capaz de modificarla".
La doctora Urquiola afirma que se busca "corregir
la contracción inadecuada del piso pélvico y del aparato
esfinteriano durante la defecación", a través
de la orientación de un terapeuta que indica las técnicas
adecuadas de respiración y la forma correcta de contraer
y relajar el cuerpo durante las evacuaciones; todo esto se logra
mediante la colocación de un balón en el ano del paciente,
que es lo que le va a ayudar a entrenar esta parte de su cuerpo.
Tratamiento de inercia: Aplicado en los casos
en los que el colon no realiza correctamente los movimientos naturales
de contracción y relajación que permiten el flujo
de las heces hacia el recto. Incluye la colocación de electrodos
internos que pueden ser temporales o permanentes, cuyas descargas
eléctricas ponen en marcha el intestino grueso.
Tegaserod: Pertenece a la clase de medicamentos
denominados agonistas de la serotonina, que copian esta molécula,
por ser la encargada de estimular la marcha intestinal. La enciclopedia
Mediline Plus señala que este componente "funciona al
aumentar el movimiento muscular y la producción de líquidos
en los intestinos. Esto aumenta la frecuencia de evacuaciones intestinales
y reduce el dolor y la inflamación abdominal".
Aunque este medicamento fue creado para el
tratamiento del síndrome de intestino irritable, recientemente
se aprobó su uso en casos de constipación crónica;
sin embargo, sólo se vende bajo prescripción médica
para evitar el consumo indiscriminado por parte de los pacientes.
mherrera@eluniversal.com
| Cusetión
de sexo |
| Por cada tres mujeres
que padecen de estreñimiento, sólo hay un hombre
que presenta esta condición. Se ha comprobado que esto
se debe al particular estilo de vida de la mujer actual, en
el que, además de ser ama de casa y de encargarse del
cuidado de sus hijos, debe mantener un empleo y -en ocasiones-
hacer estudios de especialización paralelos. Al tener
tan poco tiempo para cumplir con cada una de sus obligaciones,
las féminas tienden a postergar la necesidad de evacuar
o simplemente no se toman el tiempo suficiente para hacerlo,
con lo cual terminan convirtiéndose -inevitablemente-
en personas que padecen de constipación crónica,
e incluso del síndrome de intestino irritable. |
|
| No
abuse |
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La adicción a cualquier medicamento va disminuyendo
la efectividad de la dosis inicial, al punto de que se hace
necesaria la ingestión de cantidades cada vez mayores
o la sustitución por otras medicinas de mayor potencia.
Los laxantes no son la excepción. Se estima que el
30% de los pacientes estreñidos consumen laxantes sin
prescripción y cerca de un 4% abusa de estos productos.
Es necesario que sepa que cuando una persona se acostumbra
a tomar purgantes suaves, llega un momento en el que necesita
fuertes estimulantes -consumidos en forma de hojas de té,
hierbas y gotas-, que pueden llegar a producir cólicos,
diarreas, inflamación, pérdida de proteínas
a través de la materia fecal y alergias severas.
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Fuentes consultadas:
http://www.baxter.com.co/familia/estrenimiento.htm
http://www.mujeractual.com/
http://www.blues.uab.es/gemd/utilidad.htm
http://medlineplus.gov/spanish/
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