| Si todos queremos ser felices, ¿por
qué nos aferramos al dolor, al recuerdo de nuestras historias
tristes, al vacío de lo que no hemos podido lograr, a los
temores, a las personas que se fueron o que no nos quieren a su
lado?, ¿por qué nos empeñamos en tener aquello
que no es para nosotros o a la idea de que podremos cambiar la actitud
o el comportamiento de las personas que amamos?, ¿por qué,
muchas veces, queremos lo que otros tienen mientras menospreciamos
lo que es nuestro o nos pertenece? Aferrarnos a los aspectos negativos
de nuestras vidas, es un comportamiento aprendido. Crecimos alimentándonos
emocionalmente con el temor, con la pérdida, con la enfermedad,
con la pobreza y la limitación, con el sentimiento de fracaso
y de frustración... Es tiempo de cambiar algunas de esas
creencias que todavía hoy nos obligan a sufrir sin ser capaces
de vencer esos ciclos de malestar donde solemos meternos cuando
las cosas no van bien.
¡Te invito a renovar tu espíritu
y a refrescar tu vida! Vamos, deja de pensar de esa manera, evita
colocar tu atención en los sucesos difíciles o violentos,
no alimentes tus temores ni tus preocupaciones al mantenerte conectado
a las noticias o a los comentarios negativos, evita darle vuelta
en tu cabeza una y otra vez a lo que pudo haber sido... El pasado
ya pasado es, y no hay manera de regresarlo.
Aprendamos a reconocer y a valorar todo lo
positivo, lo bueno y lo bello que ocurre en nuestra vida, seamos
conscientes de todas las bendiciones que aparecen ocultas detrás
de las situaciones inesperadas y aparentemente difíciles
o injustas de la vida. Verás cómo al iniciar la búsqueda
de ellas descubrirás que han sido más los momentos
y las situaciones positivas que las difíciles. ¡Suéltate
del lado oscuro de tu vida y ven a habitar en el lado de la luz,
de la paz y la felicidad!
¿Por qué no puedes disfrutar
de un buen momento de descanso y bienestar solo, en contacto con
la naturaleza o acompañado de alguno de tus seres queridos?
¿Por qué permites que tu mente te sabotee el placer
de un buen momento llevándote a pensar en el pasado o en
el futuro? Distrae tu mente, renueva tus pensamientos, ponte en
movimiento, respira y siéntete vivo, busca la compañía
de una persona amada, observa el paisaje de tu entorno natural o
simplemente cierra los ojos y reconoce la presencia de Dios en tu
interior... Sólo unos minutos bastan para recuperar la calma.
Repite con fuerza y convicción: ¡No voy a permitir
que nada ni nadie, incluyendo mis temores o mis tristezas, me quiten
la oportunidad de ser feliz ahora!
Claves para soltar
Pasa la página. Acepta
todo lo que no puedes cambiar y no te quedes dándole vuelta
a lo que pudiste hacer para cambiar el resultado. Serénate
y pregúntate: ¿Qué puedo hacer para corregirlo,
para resolverlo o para mejorarlo? Abrirte para dejar salir tus sentimientos
negativos, hará que la solución llegue mas rápido
de lo que esperabas.
No te compadezcas
de ti mismo. Nada de lástima. Sacúdete, levanta
la cabeza, mira hacia adelante siempre.
Prepárate
para lo peor y espera lo mejor. Haz una lista de todos tus
miedos. Luego revisa cada uno de ellos, acéptalos y pregúntate
¿Qué es lo peor que puede pasar si esto sucede? Prepárate
para resolverlo en tu mente y suéltalo. Muchas veces el negarnos
a reconocer que tenemos ciertos miedos hace que estos se vuelvan
más grandes de lo que en realidad son.
Minimiza lo malo
y amplifica lo bueno. Muchas veces perdemos la capacidad
de apreciar y valorar todos las cosas buenas que nos suceden cada
día. Decide reconocer y resaltar cada pequeña o gran
bendición que llegue a tu vida, siéntete agradecido
y compártelo con los demás.
Rodéate
de pensamientos y personas positivas. Por más dificil
que sea la situación, busca siempre el lado positivo y vívela.
Trata de superar cualquier situación difícil con ánimo,
fe, valor, inteligencia y perseverancia.
Recuerda los buenos
momentos. Cada vez que la mente lleve a conectar con tus
preocupaciones, utiliza la memoria para recordar las situaciones
gratas de tu vida, visualízalas y rescata los sentimientos
positivos que acompañaron esos momentos, llénate de
ellos y descansa.
Relaja tu cuerpo.
Recuerda que la mayoría de las tensiones se acumulan
en tu cuerpo, por eso es importante que aprendas a relajarte físicamente
para liberarte de esa carga emocional. Ir al mar de vez en cuando
te ayudará a soltar y a sentirte mas liviano.
No estás solo, la presencia de la Divinidad
te acompaña todo el tiempo. Dar lo mejor de ti mismo, lleno
de buenos sentimientos, y libre de intereses personales te hará
sentir lleno. Recuerda que todo pasa y que siempre tendrás
una nueva oportunidad. l
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