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Salvar la piel

No espere que los signos del envejecimiento se hagan evidentes, permita que su juventud se prolongue por más tiempo sin necesidad de entrar a un quirófano. Prevención y un sano estilo de vida, son la clave. Carolina Quintero

Una mañana cualquiera, al mirarse al espejo, allí está, instalada. No es la marca de la almohada, es una "arruga" que con nada se borra; y se nota mucho más al fruncir el ceño, al juntar los labios o al hacer un guiño con el ojo. El hermoso resplandor juvenil de los veinte años, tampoco es como antes. No basta lavarse la cara y listo, pues hay que aplicar corrector de ojeras, un poco de base, y polvos, para que la piel luzca tersa, fresca y tan natural como antes. ¿Qué está pasando? No cabe duda, son los años que irremediablemente pasan, y la piel del rostro comienza a manifestar los primeros signos del envejecimiento. Primero se llaman "líneas de expresión", unas rayitas diminutas, apenas perceptibles, que dejan de verse cuando el cutis está en reposo. Luego aparecen las arrugas, las que son para siempre. Detener este proceso es imposible, retrasarlo es una obsesión tanto de mujeres como de hombres.

El envejecimiento es una evolución natural que se origina cuando los procesos metabólicos del organismo dejan de funcionar correctamente. Las estructuras internas de la piel, colágeno y elastina -que están en la dermis-, se van deteriorando lenta e inevitablemente, un avance imposible de frenar. Como consecuencia, la piel está menos firme. Aparece la flacidez y surgen las primeras líneas de expresión, para luego dar paso a las arrugas. De igual forma, disminuye la renovación celular; es decir, se reduce la capacidad de las células para repararse, por lo cual los daños son más duraderos. La piel tiene un aspecto mustio y sin luminosidad. A su vez, estas no producen los lípidos necesarios para formar una barrera de hidratación fuerte. De allí que la piel se deshidrate y se vuelva seca y marchita, entorno típico en las pieles muy maduras. No conforme con esto, aparecen las manchas de la edad, debido a que los melanocitos, células encargadas de pigmentar la piel de forma natural, comienzan a proliferar en forma desordenada; lo que afecta a la capacidad de la piel para protegerse de los rayos UV. Las glándulas sudoríparas se vuelven menos activas y las células grasas disminuyen. Todo este proceso se acelera con el fotoenvejecimiento, el cual es inducido por el efecto nocivo de los rayos solares; por los radicales libres, unas moléculas inestables que están en el aire y que producen un efecto degenerativo a nivel celular; además de tabaco, estrés, entre otros. ¿Cuándo empieza todo esto? Aunque parezca increíble, a partir de los veinticinco años de edad la piel ya comienza a resentirse, siendo a los treinta cuando surgen los primeros signos, y a partir de los cuarenta y cinco cuando la cuenta es totalmente regresiva.

No hay problema sin solución
Hoy en día las firmas de belleza han creado productos de rejuvenecimiento facial cuyas fórmulas están avaladas por estudios científicos, que aportan grandes beneficios a la piel. Cosméticos en los cuales se han empleado sustancias e ingredientes que, aun cuando sólo actúan en la epidermis, está demostrado que resultan efectivos a la hora de combatir el proceso de envejecimiento, e incluso revertir, en parte, los efectos del mismo. Igualmente se ha avanzado, tecnológicamente, en el medio o el transporte que ayude a que los activos nutrientes y reparadores de las mismas penetren mejor.

Entre los grandes aliados de la cosmética para luchar contra el envejecimiento cutáneo figuran las famosas antioxidantes: la vitamina A (derivado del retinol) que mejora las arrugas finas, disminuye las asperezas y aclara las manchas "de sol". Además favorece el proceso natural de regeneración de la piel, mejorando su elasticidad y textura. La vitamina C, que reduce el daño producido por los rayos solares, actúa como regenerador celular y aporta luminosidad. La vitamina E, té verde y la coenzima Q10 que combaten los efectos nocivos de los radicales libres, al tiempo que reducen y evitan los daños ocasionados por estos en la piel. Otros componentes -usados en concentraciones bajas- son los alfahidroxiácidos (derivados de ácidos frutales) de acción exfoliante, para mejorar la superficie de la epidermis y la dermis papilar. Al igual que los betahidroxiácidos, de efecto anti-inflamatorio, y derivados del ácido salicílico, producto muy utilizado en tratamientos contra acné. Uno de los últimos descubrimientos es el extracto de abedul blanco, un compuesto natural que fortalece el sistema natural de elasticidad de la piel, manteniendo su colágeno y elastina. Cuando la crema no es suficiente la alternativa está en manos de dermatólogos, quienes en consulta orientarán para sacarle provecho a los tratamientos más específicos.

caroquint@hotmail.com


Defensoras
CLARINS
Multi-Régémérante Jour
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LAURENT
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SHISEIDO
Benefiance Wrinkle Lifting
ESTEE LAUDER
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CLINIQUE
Repairwear Day SPF15
LABORATORIOS VICHY
Reti C
NEUTROGENA
Visyble Firm
NIVEA
Visage Antiarrugas
Q10 Plus

 

Cada uno en lo suyo


Antiarruga

l Regula las capas córneas epidérmicas.
l Reforma la elasticidad cutánea.
l Revitaliza la barrera ácida de la epidermis.
l Aporta agentes nutrientes.
l Estimula la vitalidad de las células.
l Indicación: pieles envejecidas por agentes externos o edad, relajación muscular, faltos de elasticidad.

Nutritiva

l Ayuda a mantener la piel más joven.
l Aporta elasticidad.
l Nutre la epidermis.
l Neutraliza efectos de agentes externos (aire, frío, contaminación).
l Indicación: Para todo tipo de piel a partir de los 30 años.

 

 



 
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