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Violeta
y blanco
en movimiento
Adriana Gibbs
Se llama Tempe Cume y es una técnica
de sanación nacida en Venezuela. Su creador, Ulises Santamaría,
la presenta.
Los practicantes -trajeados con
los colores violeta y blanco- se mueven en una suerte de danza con
aires orientales. Quien la observa puede pensar que la técnica
es familia de disciplinas como el yoga, el tai chi o la biodanza;
y aunque comparte algunas de sus premisas, tiene sus especificidades.
De hecho, se creó en Venezuela hace ocho años. Su
nombre es Tempe Cume y quiere decir "técnica de los
números en movimiento para sanar cuerpo, mente, emociones
y espíritu". Consiste en una serie de ejercicios energéticos,
dirigidos al corazón y las diferentes glándulas endocrinas:
las gónadas, las suprarrenales, el páncreas, el timo,
la pituitaria y la pineal. "Si hablamos desde el ámbito
científico decimos glándulas endocrinas, pero si lo
hacemos desde la óptica holística diremos chacras",
explica Ulises Santamaría, autor de la técnica. "Sabemos
-continúa- que las glándulas son tangibles y verificables
médicamente, pero quien mantiene el equilibrio en ellas es
una energía que gira alrededor de esos puntos, y recibe el
nombre de chacra. Cada uno tiene una vibración especial,
y por ello le corresponde una serie particular de movimientos.
Existen 50 series que se van ejercitando en sesiones de dos horas
y media". Los suaves movimientos del Tempe Cume van dirigidos
a estas glándulas endocrinas, a fin de mantener su equilibrio
bioquímico, del cual depende en buena medida la salud del
organismo.
Santamaría expone su teoría: todas las emociones -tristezas,
rabias y angustias, entre otras- que se experimentan en el transcurso
de la vida se convierten en sustancias psíquicas y bioquímicas
no benignas que se alojan en las zonas vulnerables del cuerpo. Cada
quien tiene su talón de Aquiles. Los movimientos del Tempe
Cume restituyen el equilibrio bioquímico en las diferentes
glándulas, a través de las vibraciones de alta frecuencia
que producen los movimientos. "Cuando hacemos Tempe Cume nos
convertimos en una especie de antena y recibimos la energía
por la cabeza, de allí baja al resto del cuerpo por la columna
vertebral, haciendo un reconocimiento de las células que
están en desequilibrio; en su recorrido se gesta un círculo
energético que restituye la armonía corporal".
Son movimientos de sanación que, al tiempo de conferir mayor
elasticidad al cuerpo, ayudan a alcanzar una mayor flexibilidad
en la vida y mejor adaptabilidad para los cambios.
El aprendizaje de la técnica consta de cuatro niveles. "En
el básico se enseñan cuáles son los activadores
energéticos, ubicados en las glándulas endocrinas.
Luego sigue el primer nivel, en el cual se trabaja con el cuerpo
físico; el segundo se centra en el cuerpo mental y emocional;
el tercero apunta a lo espiritual; y el cuarto se propone que la
disciplina se convierta en una forma de vida cultivando tres valores,
el de la fe, el amor y los no resentimientos", explica.
Entre los beneficios del Tempe Cume, Santamaría asegura que
ha sido una herramienta efectiva en el tratamiento de hipertensión,
insomnio y estrés crónico, entre otras dolencias.
Un valor agregado: su práctica hace que los dos hemisferios
cerebrales se ejerciten al mismo tiempo, lo que otorga más
agilidad mental y corporal. l
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| Serie de movimientos para activar
las glándulas suprarrenales |
| Su historia |
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El origen de la técnica
se remite a 1995, cuando Ulises Santamaría perdió
movilidad a causa del estrangulamiento de una hernia discal.
"Tenía prescrita una operación que decidí
no hacerme. Empecé a hacer ejercicios de respiración,
acompañado con ciertos movimientos con las manos. Al
poco tiempo, recobré la movilidad perdida". El
nació en Ciudad Bolívar, y años después
se fue a Caracas para estudiar Teatro, medio en el que se
desenvolvió durante varios años. Luego de su
recuperación, empezó a sistematizar los movimientos
junto con su esposa Sonsire, quien también es una seguidora
de la disciplina. Santamaría ha dirigido en ocho años
más de 5.000 sesiones, y actualmente está formando
a aproximadamente 60 instructores con la idea de darle mayor
difusión a esta práctica. En Caracas, esta técnica
se ejercita puntualmente todos los sábados desde las
9:00 am hasta las 12 m en el Parque del Este, muy cerca del
Planetario. Santamaría calcula que en el país
hay aproximadamente 700 practicantes activos, organizados
en once grupos. Un requisito que debe cumplirse es el de llevar
un pantalón violeta y una franela blanca. "El
color violeta del pantalón significa transmutación,
y el blanco, pureza. Esto significa que se están transmutando
emociones hasta llegar a la pureza", puntualiza. Quienes
deseen trajearse de estos colores, pueden comunicarse por
el teléfono: 0414-433.5923.
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