|
Flora
Tristán, la célebre escritora, la abuela de
Gauguin; protagonista, junto a su nieto, de la última
novela de Vargas Llosa, cuenta, en Estampas, dos episodios
de la vida de Bolívar, quien era amigo de sus padres.
Los dos acontecen en París. En el primero, una nota
en un periódico hace saber al padre de Flora que alguien
lo está buscando: "Mi padre fue a la morada indicada
y encuentra, en una callejuela inmunda, una casa de mezquina
apariencia... en un cuarto pequeño, frío y mal
amoblado, vio a Bolívar acostado. Estaba enflaquecido,
pálido y con la más cruel aflicción.
La chica objeto de sus primeros amores, su linda esposa, acababa
de morir". Dos años después, el señor
Tristán vuelve a encontrarse con Bolívar y de
nuevo, por un mensaje en un periódico. El encuentro
se produjo rumbo al hotel donde el venezolano se hospedaba,
pues el joven Bolívar interceptó el carruaje
en el camino: "Y bien, coronel, he aquí a vuestro
pobre chico Bolívar, él ha crecido al fin, y
su barba le ha salido y le queda mejor, ¿qué
dice usted? Cuenta Tristán que, por esos días,
"Bolívar tenía en el Hotel de los Extranjeros,
un apartamento de 500 francos mensuales, criados que usaban
libreas, un coche, caballos magníficos, un palco en
la ópera y sostenía públicamente una
bailarina. Su traje, de un lujo extravagante, contrastaba
con la mezquina simplicidad de otros días".
|