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¿Síndrome
de intestino irritable?

Se trata del padecimiento que antiguamente se denominaba colon irritable, y que afecta por igual a hombres, mujeres y niños. Hasta los momentos no tiene cura pero un adecuado control alimentario garantiza una importante mejoría en la calidad de vida. Idalia De León

El problema. El síndrome de intestino irritable es un desorden funcional del sistema digestivo. Se dice que es de carácter funcional porque no reconoce una causa orgánica que lo origine. Se manifiesta a través de diferentes síntomas, principalmente cólicos, distensión abdominal (o sensación de llenura), diarrea o estreñimiento. Suele presentarse más en mujeres que en hombres, y rara vez aparece después de los 50 años, edad en la que el síndrome de intestino irritable se asocia con la presencia de alguna otra enfermedad. Los niños no están exentos de sufrir esta dolencia.

Es útil aclarar que la expresión colon irritable o colon espástico entró en desuso, pues el problema abarca todo el tubo intestinal del paciente (intestino delgado, colon y el recto) y no, exclusivamente, el colon.

Causas: Actualmente la ciencia no ha definido el origen de este padecimiento. Se cree que la causa es multifactorial, aunque tampoco se han descrito con exactitud cuáles serían dichos factores. Hasta los momentos se identifica una anormalidad en la movilidad de los intestinos, y un aumento de la sensibilidad de las vísceras (órganos contenidos en la cavidad abdominal), razón por la que los pacientes que sufren de esta afección acusan dolor abdominal. Por otra parte, factores como el estrés o la ansiedad se asocian con este síndrome.

Diagnóstico. Puede hacerlo un médico internista, aunque lo recomendable es acudir a un gastroenterólogo o un coloproctólogo. El especialista levantará la historia completa del paciente, de cuyo resultado se puede diagnosticar, en primera instancia, la presencia del síndrome. El segundo paso será despejar que el individuo no sufra enfermedades orgánicas tales como colitis infecciosa por bacterias, cáncer de recto y de colon; pólipos rectales, diverticulitis, colitis isquémica, o enfermedades parasitarias. Este tipo de dolencias suelen manifestar los mismos síntomas del síndrome del intestino irritable. En este sentido, el especialista procederá a despejar los denominados signos de alarma como la presencia de fiebre, pérdida de peso, rectoragia, que consiste en expulsión de sangre por el recto y que se diagnóstica mediante una endoscopia digestiva o por colon por enema; y anemia, para lo cual prescribe exámenes de laboratorio. Una vez que el médico ha descartado la presencia de algún padecimiento de carácter orgánico, se diagnostica, entonces, el síndrome de intestino irritable.

El tratamiento. Como se desconocen las causas de este padecimiento, únicamente se tratan los síntomas que presenta el individuo. En primer lugar se atiende la alimentación y, dependiendo de la persona, se le indica una dieta especial rica en fibra. Paralelamente, se recomienda al paciente llevar un diario de los alimentos que consume, para detectar cuál le puede estar produciendo los síntomas. Generalmente se eliminan de la dieta bebidas como el café, el alcohol, así como los lácteos (en algunos casos), y las comidas muy grasosas.

Medicamentos: Ultimamente se ha experimentado con medicinas como Tegaserop, que actúa sobre la serotonina aumentando la movilidad del intestino, y se medica en casos de síndrome de intestino irritable de la variedad estreñimiento. Más común es el uso de medicamentos para aliviar algunos síntomas. Por ejemplo, si el paciente manifiesta dolor abdominal se le prescriben antiespasmódicos; antidiarreicos, si presentara heces líquidas, y algunos tipos de laxantes en caso de estreñimiento.

Por último, debido a que el problema se asocia con estrés y ansiedad, se recomienda, a algunos pacientes, antidepresivos en bajas dosis. Igualmente, la psicoterapia, las técnicas antiestrés, de relajación y de meditación suelen contribuir con la mejoría del cuadro.

Consecuencias. Es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero que puede controlarse. En este sentido, lo mejor es que paciente y médico cultiven una buena relación, para evitar que el paciente continuamente solicite una segunda o tercera opinión. El síndrome de intestino irritable no se considera causante de enfermedad alguna. l

Fuente: Doctor Sergio A. Martínez. Coloproctólogo.
Centro Médico Docente La Trinidad

 

Las personas con síndrome de intestino irritable deben procurar consumir una dieta rica en fibra. Algunas como el afrecho de trigo son insolubles en agua y añaden cuerpo a las heces. En el colon o intestino grueso, la fibra insoluble absorbe grandes cantidades de agua por lo que las heces se hacen más suaves y fáciles de pasar a través del intestino.

La recomendación es válida también para personas sanas, debido a que una alimentación adecuada evita la aparición de enfermedades del sistema digestivo. De hecho, quienes habitan en zonas rurales digieren y eliminan la comida en un tercio del tiempo que lo hacen las personas que viven en zonas industrializadas. Esto obedece a que la dieta de los primeros es rica en fibra, lo cual los protege de padecer enfermedades del sistema digestivo, muy comunes entre aquellos que viven en áreas urbanas.

Los alimentos ricos en fibra son:

Legumbres: Granos (frijoles, lentejas, caraotas), los cuales contienen fibra soluble que ayuda a disminuir el colesterol. Granos completos (no refinados), presentes en muchos cereales y panes.

Frutas secas: La fibra se encuentra en la corteza y en la pulpa de frutas como manzana, pera, durazno, ciruela. También son fuente de fibra, el cambur, la piña, la naranja, el mango, higos, dátiles y pasas. Las frutas secas o deshidratadas conservan la misma cantidad de fibra y conforman otra excelente opción.

Vegetales de hoja verde: Lechuga, espinaca, vainitas y acelgas, principalmente.

Vegetales de raíz: Papas, rábanos y zanahorias. Se recomienda la ingesta de papa (sin quitarle la piel) horneada. Asimismo la yuca y el casabe.

Cereales: La avena es una extraordinaria fuente de fibra, al igual que los alimentos a los que se añade salvado de trigo (bran).
 

No olvide

Si su ritmo de vida le impide consumir los alimentos antes mencionados algunas personas optan por utilizar suplementos de fibra. Los suplementos de fibra en polvo son los preferidos, pues sólo exigen disolverlos en agua. Al principio, pueden causar flatulencia (sensación de gas o llenura abdominal) por lo que se recomienda iniciar su uso con una cucharada al día y luego incrementar a dos cucharadas al día.

Procure sustituir algunos alimentos como el pan, el arroz y la pasta, por su equivalente en presentación integral.

La ingesta de, por lo menos, ocho vasos de agua al día es muy importante. Un ejemplo que ilustra bien la función del agua en el sistema gastrointestinal es el que se produce cuando se mezcla cemento: a mayor agua menos compacta será la mezcla (heces) y viceversa.

 

 
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