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revista Estampas
 

El padre
de los inventos

Muchos hombres, además de engendrar hijos, engendraron ideas visionarias
que revolucionaron la historia de su época. Unos sin proponérselo; otros, en cambio, viviendo exclusivamente para ver hechas realidad sus quimeras.
Conozca algunos de esos dedicados padres, cuyos hijos no resultaron ser, precisamente, de carne y hueso. Betzy Barragán.

Thomas Alva Edison
El inventor de los inventores

Si hubiera que hacer un ranking de los inventores más importantes de la historia, el primer puesto habría que
dárselo, sin duda, a este genial estadounidense que vivió
entre 1847 y 1931 y que, curiosamente, nunca recibió una educación formal. Pasó la mayor parte de su vida encerrado en el “inventorio”, un laboratorio destinado exclusivamente
a sus labores; allí, él y sus amigos construían y embalaban sus productos. Entre sus creaciones más famosas están
el fonógrafo, la pila y la lámpara incandescente, por nombrar sólo algunas, pues este eminente hombre es el padre de
más de 2.000 artilugios. En una ocasión un periodista le preguntó a Edison qué es un inventor y él respondió:
“No es más que un hombre curioso y audaz. Mire usted,
si a mí no me funciona algo, pues voy y averiguo por qué
y lo arreglo. Y si echo en falta
un aparato que no existe,
lo invento. Eso es todo”.

 
Leonardo Da Vinci
Todo en uno

Pintor, cientifico, dibujante, poeta, arquitecto, médico, geólogo, matemático… en resumen, un verdadero genio. Este es el apelativo que mejor describe a Da Vinci, un inquieto hombre que pareciera haberse equivocado de época, si bien nadie como él encarna al hombre del Renacimiento... y es que se cree que la razón por las que mantuvo en secreto muchos
de sus inventos se debía a que eran tan adelantados a su tiempo, que nadie iba a poder entenderlos. En el campo
de la pintura, faceta en la que más se le reconoce,
ideó el sfumato, una técnica que consiste en difuminar
las figuras y así crear una especie de luz misteriosa que
lo envuelve todo. Del resto
de sus creaciones se tiene conocimiento gracias a los numerosos dibujos y escritos que realizó, y que son la prueba de su incansable afán de experimentación. Con estos documentos se pudo determinar, entre otros hallazgos, que él fue uno de los primeros científicos en señalar que la sangre circulaba por un sistema
de venas y arterias.

 
Alexander Graham Bell
El telefonito es ...

...Una necesidad.
Nadie se atrevería
a ponerlo en duda.
Según cuentan,
Graham Bell
—profesor
de origen
escocés encargado
de la cátedra de Fisiología Bucal en la
Universidad de Boston—justo tres días
después de haber sacado la patente
del maravilloso aparato, pudo comprobar
la importancia que tendría. Supuestamente, se encontraba trabajando
en su laboratorio cuando, en un descuido, se le derramó ácido en la ropa; contrariado,
lo primero que hizo fue agarrar el prototipo para pedir ayuda a su asistente, quien inmediatamente acudió al llamado. De esta forma se convirtió, de paso, en el primer usuario de su propia invención. La idea de Bell era mejorar el telégrafo, y durante esos estudios descubrió que las vibraciones sonoras captadas por una membrana semejante a un tambor se podían transformar en ondas electromagnéticas. A partir de este hallazgo desarrolló
un artefacto que patentó en 1876 y lo bautizó con el nombre de teléfono.

 
King Camp Gillete
Afeitada al ras

Por el apellido se puede saber de antemano de quién se trata. Y no es que hasta el momento cuando a este curioso estadounidense se le ocurrió inventar la máquina de afeitar, los hombres anduvieran con la cara peluda; pues para ello estaba la navaja que diestramente usaban los barberos
para eliminar todo vestigio de barba mientras tarareaban
su famosa canción. Se trata, más bien, de que este comerciante viajero estaba cansado de lo incómoda
que le resultaba la navaja; además del peligro que suponía
su uso, advertía que sólo empleaba una pequeña parte
de la hoja e invertía mucho tiempo en afilarla. De manera que se dio a la tarea de desarrollar un instrumento cómodo
y seguro que le permitiera rasurarse rápidamente. En 1901 patentó una maquinilla con mango y cabeza ajustable en la que se podía encajar una hojilla de acero con filo suficiente
como para ser usada hasta 20 veces. Las primeras tenían mango
de plata y hasta había una versión de lujo mucho más costosa enchapada en oro.
Un siglo después, aunque de plástico, ostentan nombres como Match3 Turbo.

 
Ladislao Biro
Un ingenioso periodista

Este singular personaje nacido en Hungría, pero radicado en Argentina desde comienzos de la década de los cuarenta a raíz de la Segunda Guerra Mundial, es el creador del “birome”, mejor conocido como bolígrafo. Ladislao era un hombre polifacético; además de dedicarse al periodismo, también fue corredor de autos, hipnotizador, agente de bolsa y escultor. Tal vez ese interés por saberlo todo lo llevó a descubrir un nuevo uso de la tinta de secado rápido que se empleaba para imprimir los periódicos. Con la ayuda de su hermano Georg, que era químico, diseñó un instrumento de escritura
que no manchaba. La idea, concebida en Budapest,
se perfeccionó y materializó en Buenos Aires
en 1944, cuando logró vender su patente tanto
a Estados Unidos como a Francia. Ahora
se fabrican millones de unidades en todo el mundo.
Tan apreciado fue Biró en Argentina,
que desde 1990, cada 29 de septiembre, fecha de su nacimiento,
se celebra el Día del Inventor en ese país sureño.

 
Isaac Newton
Cuando la manzana cayó


A muchos les costara creer que este sobresaliente
hombre fue un niño prematuro que tan sólo pesó un kilo
al nacer. A decir verdad, su pronóstico de supervivencia
hubo que dejárselo a la Divina Providencia. Tal vez ese
sea el motivo por el que fue una persona muy religiosa.
Tanto, que elaboró una lista de sus propios pecados,
en la que incluía ofensas tales como: “tener pensamientos, palabras,
acciones y sueños sucios”. Paradójicamente, esto no evitó
que la transformación que se produjo
en el campo de la ciencia,gracias
a su teoría de la gravitación,
le restara preponderancia a la Biblia
y le otorgara peso a las interpretaciones basadas en la razón, producto del sentido común. La leyenda popular dice que fue en el verano de 1666, mientras se encontraba en la granja familiar huyendo de la peste bubónica, cuando determinó el principio de la gravedad. “Me da la impresión de que no he sido más que un niño, jugando en la orilla
y divirtiéndose, y hallando de vez en cuando un guijarro más bonito que los otros...”,
dijo Newton al final de su vida.

 
Dom Perignon
¡Salud !

Si bien hay quienes no se arriesgan a asegurar que el inventor de la champaña fue este monje benedictino que vivió en el siglo XVII, la sabiduría popular francesa sí le endosa esta espirituosa creación. Inicialmente, todos los vinos eran tranquilos; es decir, carecían de esas seductoras burbujitas que a tantas personas encantan. Según cuenta la leyenda, este genial fraile, que dedicaba sus días a la confección de exquisitos platillos en la abadía de Hautvillers, descubrió por casualidad lo mucho que mejoraba el sabor de sus vinos una segunda fermentación. El proceso consistía —y aún consiste—
en añadirle, después de convertido el mosto en vino, unas levaduras que provocan esa segunda fermentación al cabo de un año o dos. Posteriormente, el maestro cavista se encarga de retirar los residuos mediante un cuidadoso procedimiento denominado degüelle. Fábula o realidad, lo cierto es que hoy en día el nombre de Dom Pérignon lo lleva la reserva más famosa y cara de la casa Moët et Chandon, dueña, desde 1822, de la abadía que vio nacer el espumante invento.

 
Karl Benz
A mil por hora

A este ingeniero mecanico, nacido en Alemania en 1844,
se le debe uno de los cambios más revolucionarios de la historia. El 29 de enero de 1886, Benz obtuvo la patente del primer vehículo con motor de combustión interna. Aunque en años anteriores ya se habían realizado prototipos que partían del mismo principio, este fue el primero verdaderamente utilitario. Se trataba de un sencillo modelo de tres ruedas cuya característica más resaltante era que podía movilizarse por sí sólo; tarea que hasta el momento estaba designada a los caballos. Dos años más tarde, el ingeniero ya tenía tres modelos construidos, por lo que a su amante esposa
se le ocurrió una brillante
idea: le robó uno de los modelos con la excusa
de ir a visitar a su madre
quien vivía a unos 80 kilómetros de distancia.
Bertha estaba segura de que lo único
que le hacía falta a este
maravilloso invento era promoción, así que emprendió su viaje en compañía de sus dos hijos y el mayordomo. El trayecto lo completó en cinco días, y fue tanta la publicidad que Benz logró vender una gran cantidad de autos, gracias al empeño de su mujer.

bbarragan@eluniversal.com

 

Fuentes consultadas

www.elmundo.es
www.angelfire.com  
www.misrespuestas.com
www.geocities.com

 

Ver también en Encuentros:
-Mi papá es un show
-El padre de los inventos

-Generaciones al día
-Regálale talento hecho en Venezuela
-Saludable a cualquier edad


 
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