| Negro es el color
A pesar del racismo -que
todavía persiste-, cada día es mayor el número
de personalidades que hace relucir la piel negra en diferentes ámbitos
del quehacer humano. Los días del black power efectivamente
han llegado. Dicen que para muestra basta un botón...
Raúl Chacón Soto

De arriba hacia abajo (izquierda), Nelly,
Justin Gatlin, Canelita Medina, Tina Turner, Sidney Poitier
P. Diddy, Condoleezza Rice. De
arriba hacia abajo (derecha) Marion Jones, Alicia Keys, Janet Jackson,
Franklin Virgüez, Denzel Washington, Eduardo Liendo, Eddy Murphy
Hace poco mas de un año, apareció
en Estampas un trabajo dedicado a los “catires”. Se
llamaba La tentación sigue siendo rubia, y aunque su intención
era mostrar la fascinación que sigue despertando ese tono
de piel y de cabello entre los seres humanos -y especialmente en
el mundo del espectáculo-, algunos lectores lo tomaron como
una especie de manifiesto de superioridad de esa raza sobre las
otras, una intención completamente alejada de la original.
Uno de los mensajes, que al contrario de otros, estaba escrito en
un tono cordial, hacía un simpático reclamo a favor
de la gente negra -la que, por cierto, en este país, es mayoritaria-.
La lectora -era una mujer-, pedía que de la misma manera
cómo se había enumerado a tanta estrella rubia destacada,
se hiciera lo propio con personalidades de color (eufemismo mal
visto por algunos), las que, a su juicio, -y estaba en lo cierto-,
han venido ocupando cada vez mayor espacio y figuración no
sólo en el mundo del deporte -un terreno donde los negros
ejercen un dominio casi indiscutible-, sino en el del espectáculo
-cine, música, televisión-, arte, y hasta política.
La sugerencia de la lectora no hizo más que reforzar la idea
que ya en la revista había surgido con anterioridad, y que
no era otra que, en efecto, realizar un trabajo de similares características
al dedicado a los rubios, pero con negros de protagonistas. Un año
después, se ha querido saldar la cuenta.
Qué mejor momento para hablar
del esplendor de la raza negra, cuando sólo hace unos meses,
el presidente George Bush acabó de elegir a una mujer de
ese color -por primera vez en la historia-, para desempeñar
el cargo de Secretario de Estado, sucediendo a otro representante
de su raza, el general Colin Powell. Ahora, Condoleeza Rice -analfabeta
se ha escuchado decir por ahí-, es, según muchos,
la mujer más poderosa de este planeta, en una clara insinuación
de que en muy poco tiempo, quizás menos del que se espera,
alguien de tez oscura ocupará el más alto cargo en
la conducción de la única superpotencia mundial. A
Rice y a Powell les acompañan otros ilustres nombres, como
el de Jessie Jackson o el de Martin Luther King, pero el III, puesto
que es el hijo del recordado héroe máximo de la lucha
por los derechos civiles en ese país. Si un afroamericano
(así prefieren llamar a los negros en Estados Unidos) llegara
a la Casa Blanca, ¿qué se puede esperar? Quizás,
como ha dicho el periodista Ted Córdova Claure, una gran
alianza comercial y geopolítica con Africa... pero esa es
harina de otro costal.
Lo cierto es que en Estados Unidos se
vive un auge de personalidades afroamericanas que lleva ya unos
cuantos años y no parece tener visos de menguar -quizás
lo único que podría hacerle brillar menos es la también
explosiva aparición de los hispanos en casi todos los ámbitos,
quizás como consecuencia del crecimiento demográfico
que esa comunidad ha experimentado, y que la ha convertido en la
minoría más numerosa en Estados Unidos, por encima
de la negra-. A pesar de ello -o con ello-, cada vez es mayor el
número de negros que se destacan y, como ya se ha dicho,
no sólo en los deportes, terreno donde son amos indiscutibles,
sobre todo en beisbol, fútbol americano, atletismo -Marion
Jones, Justin Gatlin y Maurice Green-, baloncesto -Michel Jordan
y Shaquille O’Neal- e, incluso, en disciplinas tan blancas
como el golf y el tenis, donde han logrado consagrarse campeones
de la espectacularidad de Tiger Woods o las hermanas Venus y Serena
Williams, sino en arte, espectáculos y hasta el muy competitivo
mundo del modelaje, en el que pocas han podido con el serpenteante
caminar de la escultural Naomi Campbell.
Que negro es el color... pocos lo dudan.
En Hollywood, por lo menos, se vivió toda una reafirmación
del poder negro en la ceremonia del Oscar 2003, cuando por primera
vez los premios al mejor actor y a la mejor actriz fueron a dar
a manos de figuras de esa raza: Denzel Washington y la bellísima
Halle Berry (siempre entre las tres más sexys y deseadas
por los hombres tanto negros como blancos). El mismo Sidney Poitier
-quien también estaba en la velada y se hizo acreedor de
un Oscar por su larga carrera-, había recibido una de estas
estatuillas en 1963. Tanto él, como Berry dedicaron sus premios
a todos los actores afroamericanos que antes trabajaron en condiciones
“complicadas”, en clara referencia al racismo que imperaba
hasta hace muy poco. El asunto es que la ceremonia estuvo conducida
por otra negra de armas tomar, la actriz Whoopi Goldberg, siempre
punzante sobre todo en los temas de discriminación y de tolerancia.
Y este año lo volvió a conducir otro afroamericano:
Chris Rock. ¿Se ha impuesto, por fin, el poder negro en la
meca del cine? Eso está por verse, pero lo cierto es que
crece la influencia de representantes de esta raza en el negocio...
Tanto que este año, entre los nominados, brillaron de nuevo
los de la piel oscura, y allí están Jamie Foxx y Morgan
Freeman llevándose los Oscars reservados a los mejores actores...
y allí siguen los proyectos no sólo para Berry y Washington,
sino para Wesley Snipes, Samuel L. Jackson, Will Smith, Queen Latifah,
Don Cheadle, Angela Bassett, Cuba Gooding Junior, y cineastas como
Spike Lee, responsable de una de las obras que mejor ha sabido retratar
la cultura estadounidense, -no sólo la negra-, y John Singleton.
Si en el mundo del cine la presencia
negra ha sido relevante... ni hablar de lo que ha pasado en el mundo
de la música, donde nunca han faltado estrellas resplandecientes
y donde la influencia de la raza ha tenido un peso fundamental en
la aparición de ritmos, corrientes, fusiones. Un rápido
vistazo a lo que está sucediendo, con la cada vez más
determinante presencia del hip hop tocándolo todo, desde
la manera de expresarse hasta la forma de vestirse -lamentable es
ver cómo muchos artistas, blancos en su mayoría, recurren
pobremente a este ritmo para hacer brillar unas propuestas ya gastadas
ante los ojos del público- revela los nombres que marcan
la pauta: P. Diddy, 50 Cent, Russell Simmons, Usher, Jay-Z... Son
músicos que, en sus letras, retratan su realidad y reivindican
su sufrida y bella raza. Pero no es sólo rap. Allí
están, por ejemplo, Lenny Kravtiz, o Alicia Keys o Janeth
Jackson o Missy Elliott o Macy Gray o Tracy Chapman o Beyoncé
Knowles, esta última la integrante más destacada de
la agrupación Destiny’s Child, quien ahora hasta es
la imagen del nuevo perfume de Tommy Hilfiger.
Un futuro negro, por donde se le mire,
parece ser el de Estados Unidos, y quizás también
hispano, pero esa es otra historia. En este repaso al esplendor
de la raza que partió de Africa un buen día (según
los científicos, el primer hombre nació en aquellas
tierras) no podían faltar nombres como el de Oprah Winfrey,
una de las damas más influyentes del país del norte,
con gran ascendencia entre mujeres de todos los colores, ni el de
la escritora Toni Morrison, premio Nobel de Literatura 1993. Tampoco
personalidades de otras nacionalidades, como Koffi Annan, el secretario
general de la Naciones Unidas o Nelson Mandela, el gran luchador
por los derechos de todos los surafricanos. Tampoco Iman, la primera
top model negra de la historia y esposa de David Bowie, o Alek Wek...
Sin olvidar a Venezuela, donde el colorcito ha hecho de las suyas
en los casos, por ejemplo, de Gledys Ibarra, Franklin Vírgüez,
Oscar Lucien, Jacobo Borges, Eduardo Liendo, Onofre Frías,
Alirio Palacios, Carolina Indriago, Oscar D´León, Trina
y Canelita Medina, Daira Lambis, y deportistas como Carl Herrera,
Oscar Torres, Víctor David Díaz... y pare usted mismo
de contar.
Tanto oscuro resplandor no oculta que
todavía exista el racismo -si no, cómo explicar la
lamentable conducta de los aficionados españoles que, en
dos tristes jornadas de fútbol, se dieron a la tarea de insultar
a jugadores negros, sin saber que estaban insultando a todo ser
humano-, pero es un fuerte indicador de que las cosas están
cambiando. Al final son logros que enaltecen a todos, en la medida
en que corresponden al esfuerzo, talento y belleza de los privilegiados,
independientemente del color de su piel. Quienes se vean en ellos
como un espejo, de seguro encontrarán más razones
para tener conciencia de la belleza de la raza humana en todas sus
magníficas expresiones, ninguna menos que la otra. l
rchacon@eluniversal.com
| Ovejas negras |
 |
Oprah Winfrey
¿Quién se iba a imaginar que esa pequeña
con infancia difícil estaba llamada a convertirse en
una de las personas más poderosas de Estados Unidos?
The Oprah Winfrey Show empezó a transmitirse en 1985,
y, desde entonces, se convirtió en el programa de su
estilo más visto. La revista Time la nombró entre
las 100 personas más influyentes del siglo XX, mientras
que Forbes hizo público que era la primera mujer negra
en convertirse en mil millonaria... en dólares. |
 |
Michael Jordan
Escogido en 1966 como uno de los 50 más grandes jugadores
en la historia de la NBA, es, sin duda, uno de los más
admirados deportistas negros de los últimos años.
Escogido cinco veces como el jugador más valioso de la
liga; y seis veces como el más valioso de una final;
es el amo de unos numeritos que le quitan el aliento a cualquiera,
muchos de ellos récords difíciles de batir. Más
allá de las cifras, lo increíble era verlo volar
sobre sus oponentes y lograr los puntos desde un ángulo
casi imposible. |
 |
Halle Berry
Hija de negro con blanca, Halle Berry se convirtió en
la primera mujer negra en llevarse un Oscar a su casa, premio
que le colocó definitivamente en el exclusivo grupo de
las buenas actrices, si bien su imagen de chica seductora y
sexy sigue campante. No en balde, desde hace unos años
aparece siempre en el tope de cuanta lista de gente hermosa
se haga en este planeta. Ahora, es la actriz negra mejor pagada
de Hollywood. Por Gatúbela cobró 14 millones de
dólares. Y sigue subiendo. |
 |
Tiger Woods
Mucha de la atención que se le ha prestado últimamente
al golf se debe a su “oscura” y brillante presencia.
Su paso por esta disciplina no tiene precedentes, pues desde
que se convirtiera en jugador profesional (1996) ha ganado 53
torneos, 40 pertenecientes al PGA Tour, actuación que
incluye los Masters de 1997, 2001 y 2002. La revista Sports
Illustrated lo seleccionó como el atleta del año
en 1996 y 2000 y la agencia AP le dio la misma distinción
tres veces...Y sólo tiene 28 años. |
 |
Russell Simmons
Es el empresario más importante en la historia del rap,
pues a él se debe la presencia que ha alcanzado el hip
hop en los medios y, en general, en la cultura estadounidense.
Su disquera, Def Jam —la más grande de la industria
en manos de negros—, ayudaría a los raperos a integrarse
al “gran negocio”; alentándoles, al mismo
tiempo, a permanecer lo más rebeldes posible. En 1999,
vendió su parte de la compañía por 100
millones de dólares.
|
 |
Serena Williams
Con su hermana Venus, formó una dupla que se convirtió
en el terror de las tenistas blancas que tuvieron que esforzarse
al máximo para poder contrarrestar la fuerza que emanaba
de sus formidables estructuras anatómicas. Los logros
de ambas han sido increíbles, pero la pequeña
supo cómo destacarse, al alcanzar 11 títulos en
torneos Grand Slam. Después de una obligada ausencia
de las canchas, recientemente ha retornado para hacer temblar
a las nuevas oponentes. |
Ver también en Encuentros:
- Llevados por el Orinoco
- El poder terapéutico
de las fragancias
|