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Amores
QUE SALVAN
"Estoy vivo porque sabía que tú me estabas cuidando". Así le dijo Juan a su esposa luego de sobrevivir a un coma profundo. El relato verdadero, extraído de una web mexicana, puede resultar cursi o romántico según quien lo mire, pero muchos estudios corroboran el poder curativo del amor. En las próximas líneas, conocerán la historia de Raquel, una venezolana que volvió de la muerte gracias a este sentimiento
de cuatro letras
Por Efraín Castillo
'Estuve cinco meses hospitalizada, mes y medio en estado de coma, mi enfermedad presentó tres gravedades y recibí los santos óleos dos veces. A mí me salvó un milagro: el milagro del amor". Raquel García tiene 63 años y hace cinco experimentó la experiencia más amarga de su vida. Preparada para salir de vacaciones con su esposo a Canadá, sintió un malestar de "gripe" y decidió ir al médico a hacerse un chequeo. Aunque los doctores no encontraban nada en sus exámenes, con el paso de los días su salud se deterioraba. A los estados febriles se sumaron dolores corporales que casi la paralizaron. "Cuando me ingresaron en la clínica, los médicos descubrieron que tenía una septicemia producto de una infección en la orina que no había sido atendida y de una bacteria que se había apoderado de mis riñones, mi corazón y mis pulmones". Allí empezó su calvario y el de su familia. De inmediato ingresó a terapia intensiva y aunque recibía todos los tratamientos médicos, su situación no mejoraba. La bacteria seguía propagándose y comprometiendo el funcionamiento de órganos vitales.
En este estado precario, Raquel asegura que sintió el poder del amor. "Estaba entubada, recibía alimentación por traqueotomo, pero en todo momento sentí el amor de mis hijos, de mi esposo, de mis hermanos y amigos. Incluso, allí me di cuenta de que existe el amor en las personas, aun cuando no estén vinculadas". Y es que durante su convalecencia, Raquel tuvo múltiples hemorragias y requirió 155 transfusiones. Un aviso público convocando donantes, hizo que aparecieran cientos de personas en la clínica. "Creo que hay una condición de amor innata en el ser humano, porque muchas personas donaron sangre para mí sin ni siquiera conocerme".
Pero para Raquel fue fundamental en su recuperación el amor de su esposo, un militar hoy retirado con quien lleva 43 años de matrimonio. "Mi esposo se convirtió en mi bastón, en mi silla de ruedas y estuvo a mi lado con una dedicación indescriptible. A pesar de que yo no podía moverme o hablar, él se quedaba conmigo en la sala de terapia intensiva y yo sentía sus lágrimas cuando caían sobre mi rostro. Y ésas eran lágrimas de amor".
De allí, y del tratamiento médico, dice Raquel que surgieron fuerzas en su propio interior para volver de lo que sería su muerte segura. "Antes de caer en coma, yo pedí que colocaran frente a mi cama fotos de mi esposo, mis hijos y mi nieto, porque yo decía que su amor me tenía que salvar. Cuando yo tenía lapsos de conciencia, veía esas fotos y sentía que no debía morirme porque me necesitaban. El amor que yo tuve no me dejaba sentir miedo. Yo sentía paz, tranquilidad, y me decía que con tanta gente que me quiere, si me moría me iría amada".

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Nueva vida, puro amor
Cinco años después, Raquel asegura que sus propios médicos no creen que hayan sido únicamente las herramientas de la ciencia las que lograron salvarla. "Una noche en la que estaba muy grave, uno de mis médicos, el doctor Carlos Álvarez, hizo una operación heroica, que es la que se hace para tratar de salvar la vida del paciente, aun cuando tiene todas las posibilidades de morir. La probabilidad de que yo sobreviviera era de 1%. Los doctores hoy día dicen que mi caso ha sido uno de los más difíciles de sus carreras y que mi recuperación fue un milagro, porque el camión de amor que recibí fue tan grande que eso me ayudó a luchar, a fortalecer mi sistema inmunológico y a vencer aquello que me estaba diezmando".
Hoy día, Raquel comparte su tiempo entre la familia, su trabajo como asesora de relaciones públicas y la ayuda a otros que pasaron por su misma situación, utilizando las herramientas que permitieron su regreso a la vida. "Para mí es fundamental dar amor para tratar de salvar a otros. Y por eso con mucha frecuencia me dediqué a visitar a los enfermos de la clínica donde yo estuve. Mis médicos siempre me decían que animara a pacientes con casos similares al mío. Yo redimensioné mi capacidad de amar, de hacerle sentir a las personas que más allá de las circunstancias adversas de la vida hay una variable que tenemos siempre a la mano como alternativa. Con amor podemos lograr todas las metas. No hay quien pueda resistirse al amor".
Raquel también tiene unas palabras para los médicos, sobre todo en tiempos en que algunos toman su praxis como algo frío o comercial. "A veces los médicos necesitan sensibilizarse, porque lo que está en sus manos es la vida de un ser y de su entorno familiar. Creo que mi experiencia tocó el corazón de mis médicos, porque tuve la bendición de que me brindaran no sólo sus conocimientos, sino su apoyo, cariño y solidaridad".
Si usted es de aquellos que piensa que el amor es cursi, preste atención a la lección de vida que deja esta mujer: "Hay que vivir la experiencia para saber que el amor salva, porque el amor te puede salvar no solamente de una enfermedad, sino del delito o de una adicción. Cuando hay amor puedes buscar una senda sana. Esas personas que dicen que el amor es cursi, no tienen a Dios por dentro, porque Dios es amor y somos lo que somos por su llama inicial".
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La visión científica:
el amor sí sana
Usted podrá pensar que el poder
del amor sobre la salud es sólo
un asunto de creencias o parte de
la manida literatura de "autoayuda"
que colma librerías y bibliotecas
por estos días. Sin embargo,
estudios científicos avalan los
efectos de la solidaridad, el apoyo
y la fraternidad, todas expresiones
del amor. Según la psicóloga
Carmen Elena Dos Reis, el estado anímico de las personas, asociado al amor constructivo que reciben o comparten, incide como un factor preventivo de las enfermedades. "Se ha demostrado que cuando las personas están felices mantienen más altas las defensas del organismo
y no hay mayor felicidad que sentirse bien amado. En contraste, si una persona está deprimida es más vulnerable a enfermedades, y puede ser víctima de problemas físicos más duros si esto se prolonga".
Tanto poder tienen las emociones sobre el organismo que la Federación Mundial del Corazón reveló un estudio que indica que "estar enamorado y ser amado beneficia la salud, y en especial es bueno para nuestros corazones", además de disminuir el estrés, la depresión y la ansiedad, "factores psicológicos de riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas". La investigación sobre 1.400 hombres y mujeres con cardiopatía reveló que sólo 15% de los casados con buenas relaciones de pareja falleció después de cinco años, versus 50% de viudos o sin pareja, según reseña la página web www.terra.com.
La interacción afectiva con animales domésticos o mascotas también puede contribuir en la recuperación de pacientes con trastornos mentales o padecimientos físicos. Un estudio de la Asociación Americana de Hospitales citado por la página www.consumer.es, revela que "92% de las personas encuestadas han obtenido mejoras de salud derivadas de la relación con sus animales de compañía. El 76% considera que su estrés ha disminuido y 65% asegura que su salud mental es mejor".
Hasta el amor propio parece ser una herramienta efectiva a la hora de combatir enfermedades, junto al tratamiento médico a tiempo. "Hay personas que han estado enfermas y que al mantener un buen estado de ánimo frente a su patología y una actitud optimista han logrado recuperarse", asegura Dos Reis. "El amor a ti mismo también te salva".
Sea cual sea la manifestación del amor, parece claro que las relaciones constructivas, el optimismo y el intercambio de emociones sanas son cruciales, o al menos importantes en la recuperación de la salud perdida. "A fin de cuentas, sólo el amor salva", dijo alguna vez Juan Pablo II. A lo mejor hace falta practicar un poco más el ejercicio de amar, para sanar algo más que los corazones.
efcastillo@eluniversal.com
Psiconeuroinmunología
Terapia del amor
¿Qué pensaría usted si le dijeran que el abrazo, las caricias, la búsqueda de razones para vivir y la empatía pueden ser un tratamiento efectivo para mejorar sus dolencias, incluyendo las más graves? Desde 1995, un grupo de especialistas venezolanos trabaja en el tratamiento y acompañamiento de pacientes con enfermedades como el cáncer o el SIDA, entre otras, utilizando como herramienta el manejo de las emociones, incluyendo el amor. Todo sobre la base de la psiconeuroinmunología, disciplina médica nacida a principios de los años 70. "La psiconeuroinmunología es una ciencia multidisciplinaria que nos demuestra que nuestro cerebro, nuestro sistema endocrino y nuestro sistema inmunológico comparten un lenguaje común, y dependen uno del otro", asegura Marianela Castés, químico inmunólogo presidente de Creando Salud, asociación promotora de esta especialidad. "Nuestra biología está diseñada para la empatía, para el amor y el cuidado de los otros. Sin eso no hubiéramos podido sobrevivir como especie. Nuestra emocionalidad influye significativamente sobre el equilibrio de nuestros procesos biológicos y nuestra salud".
Por eso, Creando Salud promueve el apoyo psicosocial como terapia y dicta talleres para lograrlo. Eso sí, aclara que la psiconeuroinmunología no sustituye los tratamientos tradicionales, sólo los complementa. "El apoyo psicosocial implica acompañar a la persona que está pasando por una enfermedad que pone en riesgo su vida., ayúdandola a entender qué situaciones la llevaron a su enfermedad y elaborando estrategias que le permitan aferrarse a la vida y explorar nuevas posibilidades. Eso es importantísimo, porque si no estás claro para qué quieres seguir viviendo, difícilmente podrás soportar el tratamiento médico de un cáncer, por ejemplo", enfatiza Castés. También supone enseñar a los seres queridos a acompañar a los pacientes, pero poniéndose en su lugar. "Estoy aquí contigo, dime cómo te ayudo y qué quieres de mí", recomiendan los especialistas a los familiares a la hora de hablarle a un paciente. Otro de los retos es educar para el amor, de manera de prevenir enfermedades. "Hay que educar en un nuevo modelo, promover la expresión sana de las emociones e influir en las relaciones que aprendan los niños. Un niño que crece en el respeto y amor, hará conexiones fuertes y positivas en su cerebro, lo cual redundará en la salud de su organismo".
La organización Creando Salud realizará un taller sobre el tema el próximo
primero de marzo.
Para mayor información, puede comunicarse por el teléfono (0212) 9536871,
visitar la página web www.psiconeuroinmunología.org o enviar un email a creandosalud@cantv.net
Fuentes consultadas
www.celaya.org
www.terra.com
www.consumer.es
www.mascotamigas.com
www.psiconeuroinmunologia.org
Coordenadas
Carmen Elena Dos Reis. Psicóloga clínica.
Telfs.: 0416 609.9648
(0212) 985.77 98
elenadosreis@yahoo.es
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