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ASCENSO Y CAÍDA
de un Gánster Americano

La última película de Ridley Scott -merecedora de dos nominaciones al Oscar-, ya se encuentra en cartelera. El realizador y los dos protagonistas, Denzel Washington y Russell Crowe, explican qué tiene de fascinante esta historia. Por Karl Rozemeyer

Basada en un artículo de Mark Jacobson publicado en 2000 en una revista neoyorquina bajo el título El retorno de Superfly, Gángster Americano (American Gangster), la nueva película del director Ridley Scott (Gladiador, Thelma & Louise), es el punto de vista del guionista Steve Zaillian sobre el ascenso y la caída de Frank Lucas, un personaje de la vida real, cabecilla de la droga en Harlem, Estados Unidos, en los años setenta. Durante décadas, "la Cosa Nostra", una confederación de grupos de la mafia siciliana, había controlado la venta de heroína en las calles del barrio de la Gran Manzana. Sin embargo, Lucas logró cambiar todo eso. Nacido en La Grange, Carolina del Norte, se mudó a Harlem en 1946 y para los años setenta ya era el mayor narcotraficante del barrio. Sin embargo, a diferencia de su predecesor Ellsworth "Bumpy" Johnson o del extravagante Nicky "Señor Intocable" Barnes, Lucas era un operador de bajo perfil que prefería volar por debajo de la línea del radar.

"Mucha gente ha oído hablar de Nicky Barnes -dice el actor Denzel Washington, quien representa a Lucas en la cinta-, pero pocas han oído hablar de Frank Lucas. Esta es una prueba fehaciente del sentido para los negocios de este hombre: en realidad, Nicky Barnes compraba sus drogas a Frank Lucas, al menos gran parte de ellas. Así es como algunas personas tenían más interés en estar 'frente a las cámaras', mientras otras preferían mantenerse detrás, y Lucas estaba alejado de las calles, protegido a muchos niveles".

Aunque nunca había recibido ninguna instrucción formal, Lucas se preciaba de entender, más bien, las leyes de las calles. Con su autocontrol innato y su sentido disciplinado de la ética, pronto ascendió para convertirse en el zar de la droga más poderoso de Harlem. Sin embargo, nada es eterno: un buen día entró Richie Roberts (Russell Crowe) en el panorama. Roberts también seguía un estricto código ético, pero del lado de la ley. El empecinado Richie, un policía neoyorquino, valoraba más una buena redada antinarcóticos que un boleto gratis para un juego de temporada de los Knicks. A diferencia de muchos de sus compañeros agentes en los años setenta, Roberts no aceptaba ni siquiera una "gratificación" ocasional para hacerse de la vista gorda ante ciertas "indiscreciones".

"No creo que nadie pretenda que exista un fervor ciego en las fuerzas policiales -dice Russell Crowe. Siempre hay un margen para lo que podría denominarse 'corrupción benigna'. Nadie culpa a un hombre que roba comida para alimentar a sus hijos hambrientos, pero, por otra parte, de alguien que recibe una placa y jura servir y proteger a la sociedad, sí esperamos un cierto nivel de honestidad esencial. Durante la época de la que estamos hablando, en la mayoría de los países occidentales, las drogas se convirtieron en algo gigantesco. Esto impactó a las fuerzas policiales al mismo tiempo que ingerir esas drogas golpeó a las personas en las calles".

Así las cosas, cuando Roberts se topa con un millón de dólares en la maleta del carro de un narcotraficante, se convierte en el paria de la comisaría por entregar el dinero en lugar de dividirlo con su compañero. Más tarde es escogido para dirigir un escuadrón federal de narcóticos, y al poco tiempo ya había colocado la fotografía del escurridizo Frank Lucas en su tablero de los cabecillas del narcotráfico más buscados.

Los cabecillas eran otros
Cuando se inició la filmación de Gángster Americano a finales de 2004, se trataba de una película muy diferente. Benicio Del Toro tenía el papel de Richie Roberts y el director era Antoine Fuqua, quien llevó a Denzel Washington al Oscar por Training Day (2001). Sin embargo, los costos aumentaban cada vez más, y los estudios cancelaron el proyecto. Washington se llevó a casa 20 millones de dólares, cortesía del contrato por el cual se le pagó aun cuando no trabajó, y se fue con poca confianza en que alguna vez se resucitaría la cinta.

No obstante, al productor Brian Grazer le encantó el guión de Zaillian, y tenía un nuevo director en mente: Ridley Scott, quien trabajó con Zaillian para desarrollar la historia del policía, originalmente una subtrama, con el fin de convertirla en un argumento paralelo que pudiera interesar a Crowe, el actor favorito de Scott, con quien ya había trabajo en dos ocasiones previas. El resultado fue un guión excesivamente inusual con una estructura de doble hélice.

"Nunca se encuentran sino hasta unos 15 minutos antes del final -dice Scott de los dos personajes principales. Eso es un verdadero reto, y muy atípico. Lo atípico es bueno".

Con el guión terminado y Scott integrado, Washington regresó para un segundo intento de hacer la película. "No lo dudé para nada -señala el actor. Una buena historia es una buena historia. Todo se resume en un buen material, grandes actores con quienes trabajar y un gran cineasta. No era tan complicado". Por supuesto, también ayudó que la historia de Lucas le encantaba a Washington.

"Se trata de una historia de Harlem", expresa. "Se trata de un tipo que era un caudillo, pero uno diferente. Quizá sea un lugar común, pero creo que había más honor entre los ladrones de esos días. Había una especie de culto a la ética. No oímos decir que Frank (Lucas) matara niños y estuviera en tiroteos desde autos en movimiento y todo eso", remata.

"Es un hombre muy interesante -continúa el actor. Es un hombre de familia y cree en sentarse a la mesa el Día de Acción de Gracias junto a ella. Está en el negocio de las drogas. No pienso que se concibiera a sí mismo como un asesino o siquiera como un criminal. Estaba en un negocio, vendía el producto y era bueno en su trabajo".

Todos tienen un pasado
En realidad, Gángster Americano es la segunda
película que hacen juntos Washington y Crowe.
La situación fue inversa en Virtuosity (1995), una
cinta de ciencia ficción y suspenso mal recibida,
cuyo reparto incluía a Washington como un policía
y a Crowe como el villano.

"Excelente film", señala Crowe exhibiendo una sonrisa amplia y juguetona, aunque sarcástica. "Apenas un lapso momentáneo, ¿no es cierto? Ambos éramos jóvenes entonces, jóvenes e inocentes", concluye riendo. Con todo, sí allanó el camino para las dos estrellas. "Oí decir que a Denzel le agradaba la idea de hacer American Gangster conmigo -dice Crowe. Obviamente, yo estaba encantado de hacerla con él. Así es que no hablamos de Virtuosity hasta que estuvimos en el plató. La cosa fue: 'Hola, amigo, ¿cómo te va? Gusto en verte otra vez. Y filmábamos ese día".

Para Crowe, parte del atractivo de la cinta es la ambigüedad moral de los dos personajes principales. "Creo que es una de las cosas fascinantes de ambos papeles y de la historia en sí misma: nada de eso está claro. No hay una moralidad clara y particular. Y cuando se tiene la oportunidad de interpretar algo así, que no es otra cosa que la realidad, simplemente es algo divertido. Richie es un tipo honesto, pero, tal como su esposa le grita en el tribunal: 'Sólo (eres honesto) en un aspecto'. Yo creo que es una evaluación honesta de quién era él en ese momento. Pero también se muestra el porqué la gente cambia, o cuál fue el proceso de Frank Lucas para convertirse en narcotraficante".

Las preguntas en relación con quién era Frank Lucas y cómo fue que se volvió así eran totalmente relevantes, y para contestarlas el propio Lucas estaba en el plató como consultor. El ex señor de las drogas fue detenido en 1975 y fue hallado culpable de cargos de narcotráfico tanto estatales como federales. Al año siguiente, lo sentenciaron a 70 años en prisión. No obstante, Lucas proporcionó evidencia que condujo a la condena de más de 100 narcotraficantes. Con ello obtuvo la reducción de la sentencia, y quedó libre en 1981.

Por lo visto, Lucas no siente remordimientos por haber llevado tanta droga a Harlem: culpa a los usuarios y adictos. La palabra que le viene a la mente, dice Scott, es "sociópata".

"Sociópata no es para nada una descripción agradable -dice el director. Suena cosmético. Pero, si en realidad se analiza, es bastante letal".

No obstante, su estrella no está de acuerdo. Señala los efectos traumatizantes del asesinato del primo de Lucas, perpetrado por miembros del Ku Klux Klan en Carolina del Norte. "Yo no diría eso de Frank -aclara Washington. No encontré que eso fuera cierto. Es un hombre sin una educación formal, es un hombre que, a los seis años, presenció cómo unos sociópatas en uniforme, funcionarios elegidos, mataron a su primo. Eso cambió su vida".

"Comenzó a robar a una edad muy temprana -continúa el actor- y se abrió camino para ascender. Llegó a Nueva York, y el gánster más notorio de Harlem vio talento, si se quiere, en este chico, y siguió entrenándolo. Estaba del lado equivocado de las vías, pero era un estudiante brillante y se convirtió en maestro del negocio en el que estaba".

"Es un negocio sucio -reconoce Washington-, y no hay duda de que es un criminal. Es responsable de la muerte de muchas personas. Así es que no quiero decir simplemente que es un producto de su ambiente, supongo que hasta cierto punto todos lo somos. Pero creo, de haber tenido una educación formal, de haber ido en otra dirección, de haber tenido influencias distintas, creo que aún así habría sido un líder o un hombre muy exitoso".

Fuente: The New York Times.
Servicio de El Universal
Fotos: Cortesía Universal Pictures



 
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