TENDENCIAS
PROTAGONISTAS
-

Postdatas de amor
para Hilary

- Entrega reñida
LA CARACAS DE...
-

Norkis Batista

MODA
-

Estilo turpial

GASTRONOMÍA
- El arte
de un bombón
ENCUENTROS
- Ascenso
y caída de un Gánster Américano
Dossier especial
Día de los enamorados
- Juntos y revueltos
-

Bueno es amor,
pero no tanto

-

A veces llegan
cartas

VIVIR MEJOR
SALUD
- Amores que salvan
BELLEZA
- Reaviva tu belleza
COCINA
- Arroces de colores
MASCOTAS
-

Relaciones
que perduran

PUNTO Y APARTE
CRIMENES
HOROSCOPO
HUMOR
MENTE Y ESPÍRITU
CRUCIGRAMA
ARCHIVO
CONTACTENOS
 
 
 
 

A veces llegan
CARTAS

Edmundo Bracho
a Carla Tofano

Querida Carla,

Te escribo desde un cibercafé en Guilford, esperando aún la entrevista con míster Charles Dodgson. Tengo una taza de café por compañía. Un café malo, casi fraudulento. Pero si vieras, Mariposa, cómo esta luz de ahora, sesgada, va dorando la taza. Va dorando todo, las paredes graffiteras del local, los rostros de los mocosos mientras juegan en computadoras, el vapor de la tetera lejana, el olor a calefacción, mi taza… La luz boreal, esa de la que tan poco sé, y que desde tempranas horas aquí se hace oblicua. Es casi la misma rara luminiscencia que tienen esas mañanas en que te me escapas cuando todavía duermes y te miro a ti que miras otras mañanas en tus sueños. Otra vez te miro y otra vez es una mañana de tus sueños de pura luminosidad vital. Y ahora te recuerdo. Te veo soñando tus sueños de tanta esperanza inmune, tan robustos, que tus manos los han aprendido de memoria desde siempre...

Y aquí está esa luz otra vez. Y cómo te extraño. A ti y a tus sueños de tantísimas estrellas. De aquí saldré a caminar, y a esperar a don Dodgson. Caminar, es lo que he hecho en los últimos cinco días. Pero no he caminado. Vagar es lo que he hecho. Vagar es lo que hace uno solo. Dos, en cambio, siempre van a alguna parte. Tú y yo estaríamos yendo a alguna parte. Sobre eso le preguntaré a Mr. Dodgson, él que es matemático y se dedica a escribir absurdos. A los aritméticos les concedo que cuatro es dos veces dos. Pero dos no es dos veces uno. Dos es dos mil veces uno… ¿Y esa frase se la robé a quién? ¿A Chesterton? ¿A Humpty Dumpty? ¿A alguna cursi canción de The Noisettes? Contigo aquí, o donde sea, sería yo dos mil. Dos mil oyendo tu risa melaza. Dos mil hipnotizado por tu despiste adivinador. Dos mil porque eres más belleza a la belleza. Y ya, me dejo de numeritos. Ya me despido. ¡Si vieras esta luz extraña! Recibe un beso nada vago esperando pronto verte y caminar ya a alguna o a todas partes. Te miro siempre en tus sueños, y en mi pensamiento, en el centro del punto luminoso. Va otro beso, por si el anterior se lo llevan los duendes de Internet. El tercero te lo doy en físico, cuando te vea prontito y sin matemáticas.
EB

Elizabeth
para Pablo Dagnino

Amor
Una carta de amor se hace fácil de escribir para alguien como tú, tan importante en mi vida. Aún recuerdo cuando me dijiste que no sabías si era perfecta; lo que sí sabías era que yo era perfecta para ti.

Me conmoví, me sentí halagada y, luego, al conocerte mejor, después de catorce años, realmente no sé si fue un piropo. Amor… Sí, amor. Eso debe ser lo que realmente une a las parejas, y nos permite que al despertarnos día a día nos siga gustando tanto el ser que está a nuestro lado. Debe ser amor lo que nos permite seguir soñando y, estando sola, una se sienta acompañada. Saber que tu vida está unida a alguien por lazos libres de ataduras. En fin, un día a la vez para volverse a querer, para reinventarse y disfrutar de tan buena compañía.

Amo al amigo, al hombre, al artista, al esposo, al padre, al hijo, y, en especial, al músico loco que no ha permitido que me aburra en todo este tiempo. Qué fino que me tocó crecer a tu lado, al de las niñas y ahora con este hijo varón, regalo del pasado día de San Valentín. Qué te puedo decir: Contigo, que viva el ROCK AND ROLL.
Ti amo amore
Elizabeth

Carlos Valedón
a Titina Penzini

Carta escrita en París el 18 de mayo de 2006 y que nunca llegó a su destino, para Titina Penzini, que estaba en Nueva York.

Mi amada Titina,
Sólo te he visto dos veces y quedé sumamente perturbado. Hace muchos años que no sentía esa mezcla de embriaguez mental y cosquilleo en el estómago. Nuestro encuentro fue casual, quién diría que una simple cena mundana pudiera ser tan gratificante. No sabía quién eras ni de dónde venías, me pareció que tu apellido era italiano, tus maneras francesas, tu estilo caraqueño y tu belleza infinita. Tus ojos azules parecían salidos del taller de Yves Klein, pero más claros, con un toque de cielo decembrino que tanto ilumina a Caracas en esas fechas. Pudimos vernos, hablar, conocernos brevemente, antes de que ambos tomáramos momentáneamente distintos rumbos: una semana apenas y parece una eternidad.

Aquí sentado en el Café Flore, trato de escribirte un esbozo de lo que significas para mí, con la ilusión de que al recibir esta declaración no puedas ver otro horizonte. Faltan pocos días para encontrarnos nuevamente en Caracas -qué espera-, pero con la certeza de que si envío hoy esta carta, hoy, en mi primer día de este brevísimo exilio, la recibirás. De esta manera podrás recordar y saber cuándo y cómo nació mi amor por ti.
Je t´aime,
Carlos

Antonio Sánchez García
a Soledad Bravo

"Polvo seremos, mas polvo enamorado"

Solita

Este viernes 8 de febrero cumplimos treinta años desde aquella maravillosa noche en que nos conocimos. Treinta años desde el momento en que nos vimos y sin hablar palabra, decidimos vivir juntos para siempre. Fue al amanecer de ese jueves de carnaval. Usted Abusó, interpretada por Celia Cruz, tronaba en el espacio. Ella estaba esa noche con nosotros junto a su esposo, Pedro, junto a Morella y Aldemaro. En casa de Aby Sujo. Han pasado ya treinta años como en un sueño. Todos han muerto. De ese deslumbrante encuentro sólo nos queda el testimonio de Mariahé Pabón, generosa y solícita anfitriona, gracias a cuyos mágicos oficios llegamos a cumplir esa maravillosa máxima de Vinicius, que tanto amamos tú y yo: "La vida es el arte del encuentro". No hemos dejado de practicarlo en estos treinta años que ya se nos cumplen. Sin habernos separado un solo día, salvo por la fuerza de circunstancias ajenas. Jamás por nuestra voluntad.

Nunca había sido amado. Nunca había amado, como desde entonces. De una sola vez, sin pérdidas de tiempo ni vacilaciones: para siempre. Hemos hecho una vida entera juntos: hemos perdido a nuestros padres, tú a tus hermanos. Hemos conocido el profundo dolor de la muerte, tomados de la mano. Hemos saboreado el éxito y hemos conocido del amor de los nuestros. Venezuela y tú han sido lo más bello que pudo haberme acontecido. A ambas las llevo en mi corazón.
Para alegrar estos años en que ya asoma la vejez, nuestros hijos nos han dado maravillosos nietos. En ellos pervivirá nuestro amor, cuando el tiempo del olvido nos llame. Quisiera entonces cumplir con la maravillosa promesa de Quevedo: Polvo seremos, mas polvo enamorado.
Tuyo para siempre
Antonio

Daniela Matheus
a Julio Borges
Julio
Ahora somos seis, ¿aguanta un corazón para amar a tanta gente? ¿Alcanzan los pensamientos para pensar en tantos? ¿Alcanza el tiempo para atender a tantos? ¿Alcanza la paciencia para cuidar a tantos? ¿Alcanzan los brazos para acurrucar a tantos? ¿Alcanzan los besos para mimar a tantos? Alcanzan, sí, alcanzan. Después de seis años tenemos el corazón, la paciencia, el tiempo, los brazos y los besos para hacerlo. Tú me has enseñado el significado del dicho: "El que persevera vence". Ahora estamos los seis aquí, amándonos, gracias a ti. Te amo
Daniela

Rafael (El Pollo) Brito
a su amor secreto (...a voces)

Querida Mía
Siempre me has dicho que mis talentos son otros: que canto muy bonito, que mi hocico es lo "maaapppsimo" y, por supuesto, mi dinero. Y nunca me has mentido con lo que te gusta: flores de vez en cuando (te la tengo), cenas en Galipán (te la tengo), serte fiel (más me vale que te la tenga), hacerte el amor todos los días (te…), y bueno, escribirte cartas de amor (he ahí el dilema).

No es que no quiera hacerlo, ni tampoco que no pueda, como lo haría de bien Claudio Nazoa. Nada que ver. Se trata de que los locos de Estampas quisieron que te escribiera una carta de amor y ni siquiera porque les cobré bien caro me sale bonita. Trato y trato de escribirte algo que te guste pero creo que no te llega ni a las canillas.

Sin embargo, por la presión que me tienen lo voy a intentar, y quiero que sepas que voy a ver las estrellas para inspirarme, pero no voy a escribir nada de luceros, pajaritos, florecitas, rocíos mañaneros ni suspiros. Voy a hablar de lo que siento en este momento lejos de ti.

Ahí voy. ¡Púyalo!

Mi Mía: No te imaginas la nostalgia que siento al voltear hacia mi derecha en esta cama, muy fría de paso, y abrazar a una almohada que ni mía es (además huele bien raro). Al acordarme del olor que tienes detrás de las orejas, que es el mejor del mundo, cierro los ojos y sueño con besarte, pero casi siempre me los hace abrir el ruido de la nevera de este hotel cada vez que se carga. Ahora bien, todo lo que iba a decir en esta carta de amor lo voy a simplificar: eres el amor de mi vida y te amo, porque mi amor es mío y yo amo a quien a mí me dé la gana. Ya.
Su Pollo

P.D.: ¿Te das cuenta de que es mejor que te cante y te haga el amor? Cambio y fuera.
Atentamente

Ver también en Especial Día de los enamorados:
- Juntos y revueltos
- Bueno es amor, pero no tanto



 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso