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Los tesoros de
Agua viva

La Ruta Artesanal de este poblado larense,
a pocos kilómetros de Barquisimeto, es una
excelente opción de paseo y compras. En ella
descubrirá una rica expresión cultural que da
testimonio de la identidad del país. Por Xiomary
Urbáez. Fotos: Héctor Andrés Segura



Girando la cabeza a la izquierda se ve, en la distancia,
y contra el intenso azul del cielo, la meseta que acoge
en su tope a la ciudad de Barquisimeto. Tan cerca y,
sin embargo, tan lejos del ruido mundano, del estrés
que causa el tráfico, de las reparaciones viales, de
la economía informal... Una suave brisa llega de los cañaverales. Sembradíos que aún ocultan grandes haciendas con molinos, alambiques y, a decir de
algunos, fantasmas y duendes del pasado.

La avenida Nectario María -mejor conocida como
"La Ribereña"- bordea el valle del Turbio, como compitiendo en un maratón con el fino hilo de agua
del río de azarosa transparencia. Los avisos señalan
la salida del Municipio Iribarren y la entrada al Municipio Palavecino. Modernas urbanizaciones de clase media dan fe del progreso que ha convertido a Cabudare, capital del municipio, en la ciudad satélite de Barquisimeto. La redoma del distribuidor Tarabana es el cruce de caminos. UCLA-Agronomía-Agua Viva, indica un cartel con flechita a la derecha. El vehículo se desplaza por la avenida Terepaima. ¡Estamos
en La Ruta Artesanal de Agua Viva!

Son muchos los sitios a visitar -así se muestra en el folleto, especie de directorio,
que los artesanos de la zona han preparado para guiar a los visitantes-, por lo que
el recorrido es largo. Estampas se dejó llevar por quienes conocen los caminos y las veredas que muestran los secretos de tan mágico lugar. Ubicar al visitante desde la redoma, hasta el final de los talleres y fortalecer el concepto de comunidad artesanal, es lo que se pretende con la ruta.

Desde la sede del gobierno municipal se ha propuesto un
proyecto de módulos para ofrecer al visitante la mercancía. Afortunadamente -para muchos-, ha quedado sólo en papeles.
Y es que en el colectivo de Agua Viva existen ciertas dudas.
"Los artesanos no pueden salir de sus sitios para comercializar,
su dinámica de vida es paralela con su producción, arrancarlos
de raíces es cortarles la musa", explica el cronista parroquial,
José Luis Sotillo. "Queremos convertirnos en una alternativa auténtica de paseo y compras". Es por ello que han elaborado
el díptico ilustrado del cual han impreso más de cuatro
ediciones; todas, excepto la primera- patrocinada por Fundacomún-, financiadas por los mismos artesanos.

"Agua Viva forma parte de lo que antes se llamaba Las Sabanas de Tarabana, voz caquetía que significa 'lugar de las aguas'", dice Sotillo, al tiempo que cuenta historias de personajes que han ido perdiendo el nombre con el tiempo, pero cuyos oficios permanecen intactos tras los muros de las casas de bahareque características de la zona. "La muñequera vivía en esa casa", cuenta del personaje que con retazos de telas hacía muñecas para regalarlas a las niñas. "En ese árbol se guindaban las piñatas..." y señala a un roble en la Plaza Bolívar... Las palabras del guía hacen más ameno el recorrido que está por dar inicio...

Una historia de amor
Tienen 14 años como pareja, pero formalizaron la unión hace cuatro. "Necesitaba una mujer que hablara
el mismo lenguaje que yo para entendernos", dice Balmores Gutiérrez, refiriéndose a Karla Sellanes, su partner en lo cotidiano y también
en el Taller Artesanal La Ventana.

En un proceso donde ambos se complementan, las ideas parten
de Balmores y luego Karla pone
el color. "Tengo 37 años trabajando la madera, pero mis cosas eran muy
rústicas, ahora diseño todo lo que ella necesita", comenta Gutiérrez. Es un
trabajo 50 y 50: una caja de lápices diseñada por él, pintada por ella, con
el agregado del detalle -idea de Karla- de colocarle una ilustración en
blanco y negro, lista para ser coloreada.

La pareja tiene un pintoresco motor home que
de vez en cuando funciona como tienda móvil,
un negocio itinerante que llena de colorido las localidades que visitan. Cuentan que adoran
Agua Viva, pero extrañan la tranquilidad de
antes, cuando la zona era más rural. Su casa
los retrata, parece salida de un cuento de los
hermanos Grimm, donde los espacios como
la cocina, las escaleras y hasta las áreas
recreativas llevan el toque inconfundible
de los dibujos de Karla y los diseños
de Balmores.


Humanizar las ciudades

Comenzó a trabajar desde muy joven en un tribunal de menores en la ciudad capital. Vivió todos los conflictos que aquejan a los muchachos de nuestra sociedad, desde quienes habitan en las barriadas más humildes, hasta los que, con posibilidades económicas, tienen enormes carencias de afectos. Esa situación la sensibilizó, pero también, llegado el momento, la agotó.

En Agua Viva encontró un sitio totalmente diferente. Nutrida del verdor que la rodea, de las frescas ráfagas de vientos que bajan del Parque Nacional Terepaima, empezó a explorarse como artesana.


Su último sueño es construir una casa con cabellera -sí, así como suena- en las zonas altas y frías del Estado Lara. María Esther Berríos, conocida como Matei, diseña, entre sus obras, lo que llama edificios y casas humanizadas -ya tiene algunas hechas en madera en donde se ven los ojos como ventanales, la boca es la entrada, los brazos son unas terrazas.- y también "muebles figurativos": una mesa partiendo de una figura humana con gaveteros que salen del busto o las rodillas. Lo estático no forma parte de su estilo. En su casa-taller, Azul -construida por ella misma-, igual se ve un par de zapatos colgando de alguna esquina, como murales aéreos que mueve a su antojo. Las rejillas de gallineros en la cocina, un adorno hecho de un repuesto de vehículo, un colador-lámpara y el decorado de los pisos que muestra culebras o a su propia perra, son pequeñas piezas de un rompecabezas que habla de su día a día. Aunque su interés por la escultura es evidente -basta mirar las figuras que la rodean en la foto-, en los últimos meses ha desarrollado su trabajo en el área de la arquitectura. Así, obras suyas, en grandes espacios abiertos, la han mantenido ocupada, como la que acaba de realizar para una plaza de Valencia . Sus caminerías y pisos portátiles -que hace en el taller para luego ensamblarlos donde se le pida- habla de su creatividad.


Vivir soñando
La imaginaria "Calle de los sueños"
de Agua Viva, ubicada en el Centro
Cultural Papelote, tiene un lugar
protagónico en la ruta. Grandes
avisos guían al visitante hasta
la puerta de la pequeña ciudadela.

Una plazoleta es la antesala
a un gran salón, que sirve
de ventana a la artesanía,
los vinos, los dulces y las
salsas. La señalización de madera en forma de
flechas va dirigiendo los pasos desde este punto
a las diferentes áreas del lugar: la sala de exposiciones de obras pictóricas, la galería que lleva el nombre
de Simón Rivas, en homenaje a uno de los fundadores
de este lugar, la zona de los talleres y la tienda al detal
de papelería. En Papelote la creación es infinita. Carteras,
tarjetería, cajas, marcos, sobres, carpetas, tacos, marcalibros
y hasta el papel de la impresora, son artesanales,
de variados matices y estampados.

Caerse a palos
Una gran trinitaria con flores de llamativos tonos recibe
a quien cruza el umbral del patio. ¿Naranja con rosa? No
se sabe, pero es el color del país, del estado, del trópico.
Tres círculos de cemento marcan los sitios donde Eduardo
Sanoja y sus compañeros "se caen a palos" cada domingo,
a las 10:30 de la mañana, en batallas de garrote que
buscan rescatar una tradición en vías de extinción.

Entre versos transcurre la visita con este ocurrente y excéntrico artesano, nacido en
la parroquia Catedral de Caracas, un 11
de octubre hace 71 años. Es el responsable
de hermosas tallas de bastones y bolas, verdaderas obras de arte que han sido merecedoras de premios en los salones más prestigiosos en
el ámbito nacional e internacional; y que constituyen toda una grata
experiencia por la variedad en diseños y precios.

"Garrotes y bolas es lo que hago para vivir, porque de algo tengo que comer, pero
el rescate del juego del palo, la escuela de garrote y todo lo que escribo, son los aportes por los que me gustaría ser recordado", dice a manera de despedida.

El hechizo del vidrio
Los colores marcan la vida de Nemecia María Teresa Daza -Nemate-, y chispean a las vajillas, los insectos y la bisutería que se esparcen en su casa-taller.

Desde hace 14 años elabora sus propios moldes y funde el vidrio o el cristal para crear platos llanos, hondos, de postre, platones, servilleteros, removedores, dulceras y bandejas de atractivas y variadas formas. Lo hermoso de su propuesta es la cantidad de combinaciones que logra tanto en forma como en colores. Por ejemplo: un plato cuadrado en tono naranja, colocado en forma de rombo, sirve de base a uno redondo, de color amarillo. ¡Sencillamente espectacular!

La colección de insectos que incluye saltamontes, mariposas, gusanitos, luciérnagas, abejas y coquitos en los colores del arco iris, es ideal para adornar una sala; los de gran tamaño, para la decoración del jardín.

Pero si lo que busca es bisutería, los collares, las tobilleras
y las pulseras son piezas únicas elaboradas por las ingeniosas manos de su hija, Diania Alejandra Figueroa, mientras que otro de sus cuatro vástagos, Jorge Figueroa, hace hermosas carteras con aplicaciones en vidrio.
Nemate también trabaja todo lo relacionado con
miniaturas para adornar las tarjetas de cualquier celebración.

Santos y vírgenes en gres
En el Taller Bachaco Rojo Asdrúbal Vargas trabaja
con lo decorativo y deja para otros lo utilitario.

Cinco personas modelan el gres, la arcilla blanca y roja, de donde salen diversos nacimientos y retablos que son un verdadero espectáculo visual; sin duda, el regalo
ideal para llevar al exterior.

Las imágenes de los santos son estilizadas; se les reconoce enseguida la autoría. Allí están san Gabriel,
san Miguel, san Rafael, decorados en esmalte o al frío con colores tropicalísimos, o la serie de vírgenes que incluye a la Divina Pastora, la Coromoto, la virgen del Carmen y la Caridad del Cobre.

Bachaco Rojo es también una vitrina para quienes no cuentan con local, así que en el sitio se pueden adquirir collares, vinos y salsas, entre muchos artículos y productos de incuestionable belleza y calidad.

El mundo de los niños
Al final de un callejón, amparado por el manto vegetal de
un pequeño bosque -en el que reina un cargado árbol de semeruco- hay un grupo de casitas en el que destaca una
por la enredadera que protege su entrada. Allí encontramos
el mundo del carpintero Geppeto, el papá de Pinocho.

En este caso, los hacedores de la magia son una talentosa pareja de artesanos -Freddy Alexander Osío e Irama
Pedret- que vino de Los Teques, huyéndole a la locura
que significaba el ir y venir de Caracas.

"En búsqueda de la paz llegamos a Agua Viva. Freddy era gerente de mercadeo
y ventas de una gran empresa en el área metropolitana, viajaba todos los días, mientras que yo era ama de casa", explica Irama. "Ya estábamos cansados de lo agitado que se vive en el centro del país, nos habían hablado del lugar y, una vez
sin trabajo, por necesidad económica, nos vinimos e iniciamos el coqueteo con la madera". Empezaron haciendo cosas pequeñas , luego se dedicaron a lo utilitario
y a los juguetes para finalmente trabajar, de manera exclusiva, en el diseño
y fabricación de los atractivos artículos infantiles.

"Estudié Educación Especial, mientras que Freddy cursó Arquitectura. Por cosas de
la vida no culminamos las carreras, pero las bases académicas nos han servido
para el negocio. Ya tenemos 14 años trabajando en equipo, yo aporto las ideas que él luego diseña y lleva a escala. En este proceso de dar vida a los juguetes también participan nuestros dos hijos, Ivana y Saúl, de 20 y 22 años, respectivamente."

Comenta que generalmente los padres están en la onda de las Barbies y los Hot Wheels, pero, afortunadamente, a los abuelos les gusta regalar artículos de madera. "Siempre están buscando algo más tradicional".

Lo cierto es que trenes, gusanos, jirafas, payasos, tacos, muñecas y soldados están elaborados con el fin de estimular al niño. La motricidad fina, la identificación de los colores, de las figuras, de las formas geométricas, de lo que está arriba o lo que está abajo, el jugar, guardar, la asociación y el orden matemático, son sólo algunos de los muchos estímulos que se persiguen con los diseños originales de Didacmadera, que también tiene una línea para adultos con juegos como los solitarios.

De todo un poco
Un enorme patio bordeado de caminerías y frondosos árboles recibe a quienes visitan los predios del Taller Hoja de Agua, especializado en hacer maravillas en papel, pero que también sirve de tienda receptora para otros artículos, producto de la manos creadoras de los artistas de la zona.

Lucía Vega y Luz Marina Gutiérrez son propulsoras de la ruta de Agua Viva. En su afán por dar a conocer las bondades artesanales se han organizado para presentar una exposición permanente en el local. Con sus preventas corporativas ofrecen ventajas insuperables en precios, calidad y puntualidad.

Es así como en la vitrina de Hoja de Agua, además de papel, hay colecciones de velas, cerámicas, tallados de madera, galletas, licores y vinos.

 

 

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Buen provecho

Son muchas las opciones de la ruta para satisfacer el paladar sin afectar el bolsillo. Complázcase, experimente el sitio ideal -entre las sombras de los árboles, con una vista privilegiada de las montañas-, y deguste comida casera a excelente precio.

¿Alguna vez ha sido servido en una mesa con mantel a cuadros blancos y rojos? Betty Ángel hace realidad el sueño de compartir un delicioso hervido en leña, pollo a la plancha, arroz sueltecito, tajadas y frescos vegetales, acompañados por batidos de piña, lechosa, parchita, guayaba o melón (el menú varía de acuerdo al gusto del comensal y el humor de la cocinera), todo amenizado por una agradable conversación sobre manifestaciones culturales o, si lo prefiere, en el completo silencio para escuchar el trino de las aves o el silbar del viento.

Coordenadas

Calle Las Artes, Las Cuibas. Frente a Papelote


Ver también:
- Jerry Seinfeld La abeja negra
-
Los tesoros de Agua viva
- Carolina Herrera En privado



 
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