
Jerry Seinfeld
La abeja negra
Gracias a su sentido del humor gana 60 millones de dólares al año. La sitcom por la que saborea las mieles del éxito lleva su apellido. En pleno retiro, Dreamworks lo convenció de producir y ser la voz zumbante de Bee Movie, película que se estrenará el próximo viernes 14. Helo aquí, agridulce, para Estampas. Por Pablo Blanco. México
Quien no lo conozca que lo compre. Eso, en lugar de advertirse, podría recomendarse a los amantes del humor negro en torno al comediante estadounidense Jerry Seinfeld. Según la revista Forbes, este señor, de 53 años, gana 60 millones de dólares al año, gracias a su oficio en la stand up comedy y a las regalías que le dejan los derechos de autor de la sitcom que le hizo rico y famoso en todo el mundo. Seinfeld es, precisamente, el nombre de ese show con el que obtuvo uno de los más altos índices de audiencia en la historia de la televisión de su país. Nueve temporadas de ácidos episodios estuvieron al aire desde 1990 hasta 1999 (en Venezuela Canal Sony transmite las repeticiones). Jerry, Elaine Baines (Julia Louis- Dreyfus), George Constanza (Jason Alexander) y Cosmo Kramer (Michael Richards) conformaban el cuarteto políticamente incorrecto que protagonizaba situaciones hilarantes extraídas de la vida misma, musicalizadas con un particular punteo de bajos y con diálogos que se gestaron en el cerebro ingenioso y retorcido del propio Seinfeld y del de su dupla inseparable en este proyecto "acerca de nada": el escritor Larry David. Han pasado ocho años desde aquel memorable capítulo final de la serie y el nombre de Seinfeld salió a relucir en la pantalla grande con el estreno de Bee Movie: La historia de una abeja, la película animada de Dreamworks de la que es voz protagonista, productor y guionista. El hotel Four Seasons de Ciudad de México fue el recinto que lo albergó para que conversara con la prensa latinoamericana sobre esta cinta. La expectativa no podía ser poca: el film ha sido promocionado con anuncios estilo: "De los creadores de Shrek". Si bien la crítica no ha sido tan entusiasta, la taquilla habla por sí sola: a dos semanas de su estreno en Estados Unidos había recaudado 93 millones de dólares, manteniéndose en los primeros lugares entre las más vistas en ese país.
El proyecto no deja de ser atractivo, no sólo porque involucre a Seinfeld sino también por el despliegue técnico (animación en 3D) y, especialmente, por el resto de las voces de la colmena: Renée Zellweger como Vanessa, la humana de la que se enamora el abejorro Barry (Seinfeld), Matthew Broderick como Adam Flayman, su inseparable amigo, y Kathy Bates y Barry Levinson como los padres de la criatura, entre otras luminarias. La versión doblada al español -que hasta el momento de redacción de esta nota era la única que se vería en Venezuela- está estelarizada por los mexicanos Jaime Camil, el galán de la telenovela La fea más bella, como Barry, y Ana de la Reguera, latina que despunta en Hollywood, como Vanessa. Estas gargantas incluyen en los parlamentos mexicanismos estilo "¡no manches!".
La historia de un "abejo"
"Es un tipo muy buena onda", comentan los periodistas mexicanos que, a media mañana, ya habían entrevistado a Seinfeld cara a cara. La frase no pudo ser más cierta. En persona es el mismo que se ve en la serie: un tipo blanquísimo, de gran dentadura, que mide un poco más de metro ochenta y tiene una perenne sonrisa irónica. En esta oportunidad está trajeado elegantemente como si estuviese a punto de salir a contar chistes sobre el escenario. "Estoy orgulloso de mi película -comenta-, de cómo surgió la idea para hacerla, de toda la gente que trabajó en ella y del hecho de que la disfruten, por igual, personas tan distintas entre sí". La idea de Bee Movie surgió de una cena que tuvo Jerry con Steven Spielberg en The Hamptons, una elegante península de Long Island. Allí, el primero -supuestamente para llenar un silencio incómodo de la velada- le comentó al segundo que quería hacer una película sobre abejas, sin tener todavía una idea concreta. Spielberg no dudó en llamar, inmediatamente, a su socio en Dreamworks Animation, Jeffrey Katzenberg. Ambos decidieron que Seinfeld sería productor, guionista y voz del protagonista de la cinta. Y así fue. "No creo que pueda decir que es una película para niños", continúa Seinfeld. "No estoy seguro de que los más pequeños puedan entender el tipo de humor que contiene. Sin embargo,
fíjate en lo siguiente: yo tengo tres hijos, una niña de siete años, uno de
cuatro y otro de dos. Y el que más disfrutó de la película fue el de dos años.
¿Qué nos dice esto? Que no se puede predecir lo que hay en la mente
de un niño. Nadie sabe lo que hay ahí dentro, la manera en la que ellos ven el mundo. Para mí ha sido toda una sorpresa que Bee Movie haya tenido éxito, especialmente, con el público infantil". Al leerle algunos malsanos comentarios de la crítica sobre Bee Movie suelta una gran carcajada. "Yo también podría decir cosas muy feas de los críticos y no lo haré por respeto. Lo que pasa con los críticos es
que cuando ven a otras personas divertirse
con una película que, para ellos, no es divertida
se confunden. Creo que el humor es la cosa más personal que existe. Si tú les cuentas un chiste
a cuatro amigos, habrá uno que dirá que es su chiste favorito, otro que pensará
que es bueno, mientras que un tercero no le prestará atención y el cuarto soltará
que es muy malo; no hay manera de que a los cuatro les parezca buenísimo. No gratuitamente la buena comedia contiene un elemento esencial: un punto de vista específico sobre algo, un mensaje claro en torno a algo. Cualquiera que sea el tema, el enfoque nunca puede ser 'generalizado'. Mientras más específicas sean las ideas de lo que se quiere decir el guión puede ser más divertido. Con Bee Movie la idea era ocuparme de esas cosas que uno, desde pequeño, sabe que existen -como la vida de las abejas- pero de las que nunca nadie te cuenta cómo funcionan realmente". Concluido el punto y, en el marco de su contacto con los medios latinoamericanos, se le pregunta si conoce algún comediante famoso de este continente. "Realmente no", contesta tajante. "¿Eso es malo?", pregunta luego nervioso. "Es decir, conozco algunos nombres como los de Tintán o Cantinflas, pero son artistas que, volviendo al punto sobre lo personal que puede ser la comedia, se dedicaron a hacer un oficio totalmente distinto al que yo hago. ¿Tú crees que yo podría entender el humor latinoamericano?", pregunta curiosamente. Se le contesta afirmativamente, recordándosele la cuantiosa fanaticada latina que -a la inversa- ha entendido su particular sentido del humor. Las reflexiones consumen el tiempo de la exclusiva. Apenas da chance para preguntarle si extraña Seinfeld, el show. "Estoy enamorado de su guión", responde nostálgico, mientras recuerda episodios memorables como el del nazi de la sopa. Todavía quedan unos minutos para saber su opinión sobre The New Adventures of Old Christine, la serie con la que Julia Louis-Dreyfus ganara, como actriz, el premio Emmy el año pasado. "No está mal", contesta no muy convencido. Para cerrar se encarga de desmentir que Bee Movie sea su gran regreso al showbiz. "No estoy trabajando en otra película animada ni tampoco volveré a la televisión. Tengo una esposa y tres hijos y quiero estar con ellos todos los días. Soy un hombre afortunado y quiero aprovechar la ventaja de no tener que volver a trabajar tan duro como lo hice antes. Yo ya no regreso". Se despide, acomoda su traje y se dispone para la siguiente ronda de preguntas, mientras bebe un jugo de toronja, evidenciando, una vez más, su gusto por lo cítrico.

Zumbidos van, zumbidos vienen
La Jerrymanía invadió México. A los
múltiples avisos promocionales de Bee Movie se sumó un concurso organizado
por la emisora radial juvenil Los 40 principales. Los oyentes debían contestar
por qué les gustaba el humor de Seinfeld. Las 20 respuestas más originales fueron premiadas con un encuentro con el susodicho. Los ganadores pudieron
hacerle preguntas, obtener afiches autografiados del film y tomarse las fotografías de rigor. Un elegante salón del
Four Seasons sirvió de contexto. "Estoy muy nerviosa",
dijo Diana, una de las fanáticas que asistió. "Yo también",
respondió el comediante para romper la atmósfera tensa
del evento, debida -según explicaciones posteriores a la cita- a la emoción
contenida que les causaba a los presentes la presencia de Jerry en carne
y hueso. No obstante, las interrogantes no se hicieron esperar: "¿Por qué
terminar con Seinfeld?", le pregunta Guillermo, un joven de 19 años. Jerry
contesta: "La energía comenzó a bajar y yo quería dejarle a la audiencia el
show que aman, no quería que el guión se viera afectado por eso". Margarita,
quien estaba allí en representación de su novio, inquiere: "¿Doblar un personaje
es más difícil que actuar?". El actor responde: "Prestar tu voz es lo más fácil
del mundo. En Bee Movie, el trabajo duro es de los animadores". Liliann,
una productora del Canal 5 de Televisa, le consulta: "¿Cómo puedo hacer
para convertirme en una gran comediante como tú?". "Ver Seinfeld es
un buen comienzo", contesta entre risas. "Creo que, sobre todo,
debes ver toda la comedia que puedas, pero de la buena, la que hacen los grandes humoristas. De esa forma, algo se quedará en tu mente y comenzarás tu propio proceso creativo". Carlos, un joven que trabaja en una distribuidora cinematográfica, es, probablemente, el más fanático de los presentes. "¿Por qué no escogiste a tus compañeros de Seinfeld para que hicieran las voces de Bee Movie?", respuesta con la que el comediante -aclarando que Michael Richards tiene un pequeño papel en la cinta- cierra el encuentro: "Estoy cansado de ellos (risas). Hablando en serio, quería que la gente supiera que no me da miedo trabajar independientemente de ese elenco".
pblanco@eluniversal.com
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