
Listos para
Retornar a las aulas
Las vacaciones han culminado y es menester retomar la rutina de acostarse y levantarse temprano, además de dedicar unas horas al cumplimiento de los deberes colegiales. La planificación previa, el orden y la interacción continua entre padres, hijos y educadores, serán la clave del éxito en el próximo año escolar Por Betzy Barragán
A pocos días del retorno a las aulas, tanto los niños como los padres y educadores se alistan para comenzar un nuevo período académico. El reinicio de las actividades no es igual para todos, y depende, en gran medida, de las experiencias previas y particulares de cada estudiante. Muchos chicos están tristes porque el tiempo de descanso llegó a su fin, así como las largas horas frente a la tele, la computadora o el videojuego.
Otros, por el contrario, no ven el momento para estrenar los útiles escolares y reencontrarse con sus amigos. Los padres, por su lado, no dejan de sentirse ansiosos; ya han salido de la preocupación de cómo y en qué iban a ocupar a sus hijos durante el largo período de ocio, pero recién estrenan otras mortificaciones: la corredera en las mañanas para no llegar tarde, el uniforme, la comida… en fin, el cúmulo de aspectos que se deben resolver para que todo fluya de la mejor manera.
"En este maremágnum de emociones encontradas, vale la pena detenerse a reflexionar un poco y pensar en cuál es la meta que se quiere conseguir y la manera más adecuada para cumplirla —recomienda Franca Trezza, psicóloga clínica, psicoterapeuta y experta en el área escolar. En este sentido, resulta muy provechoso propiciar conversaciones e intercambio de ideas relacionadas con las expectativas que tiene cada una de las partes, como, por ejemplo: ¿Qué esperan los padres de los hijos? ¿Qué esperan los hijos de sus profesores?¿En qué materia consideran que van a tener que esforzarse más?¿Desean cambiar de actividad extracátedra?¿Cómo piensan distribuir su tiempo libre? Las respuestas a este tipo de interrogantes, además de fomentar el entendimiento mutuo, ayudarán a negociar las normas y las harán menos impositivas".
La especialista agrega que, igualmente, es importante que los padres entiendan que son ellos los primeros motivadores de sus hijos y que, en segundo lugar, se encuentran los maestros. De allí que sea conveniente analizar de qué manera promueven, directa o indirectamente, una actitud positiva o negativa frente al estudio.
Planificación anticipada
Según los expertos, lo ideal es que los
muchachos tengan, durante las vacaciones,
algún tipo de actividad que les mantenga
despierto el ánimo de aprender. No necesariamente han de ser ocupaciones estrictamente académicas; dentro de los
mismos planes recreativos pueden incluirse,
por ejemplo, paseos a museos, sitios de interés históricos o zonas geográficas que se suelen estudiar en clases. De esta manera, enfrentarse de nuevo al estudio resulta menos traumático.
En lo relativo a las horas de descanso, Trezza recomienda que una o dos semanas antes del inicio de clases se comience a reorganizar el horario de los chicos. Probablemente, los más pequeñitos no hayan perdido sus hábitos a la hora de irse a la cama, a diferencia de los adolescentes que, quizá, habrán cambiado las horas de sueño por jornadas dedicadas al chateo, los juegos electrónicos o la televisión. "Estos jóvenes se acuestan y se levantan muy tarde, y será con ellos que los padres tendrán que trabajar más este asunto. Habrá que renegociar las normas de la casa. Es cierto que a un adolescente ya no se le puede exigir que se vaya a la cama a las ocho de la noche, pero a las diez y media, máximo a las once, deberían estar acostados. Los jóvenes no pueden dejar de tener claro que, sin llegar al autoritarismo, en la casa mandan los papás", aclara la experta.

Los progenitores deben aprovechar
el entusiasmo de los muchachos por
la preparación de sus cuadernos y de
los demás materiales de trabajo, para
propiciar la programación de los siguientes
diez meses de clases. En este sentido,
la psicóloga brinda una serie de
sugerencias:
• Haga conjuntamente con el niño
un cuadro en el que se detalle el
tiempo disponible para hacer las tareas
y colóquelo en un lugar visible.
• Si tiene a una persona encargada del cuidado del niño, entrénela para que monitoree al menor y evite el chantaje que suelen utilizar los pequeños al decir:
"Tú no eres mi mamá". Se les debe informar previamente a los chicos que esa persona, en ausencia de los padres, está autorizada para guiarlos.
• Acondicione un sitio específico para la realización de las labores escolares. Debe ser un lugar cómodo, ventilado, con buena iluminación y con todos los implementos necesarios a la mano; así se evitará que el niño se disperse durante sus actividades.
• Si su hijo va para un nuevo colegio, por ejemplo, pasa de la guardería
al preescolar o de la escuela al liceo, debe prepararlo y motivarlo con frases como: "Vas a un colegio de niños grandes como tú" o "Tu nuevo colegio es lindo y tendrás muchos amiguitos para jugar". En el caso de los más grandecitos, las frases que refuercen su independencia y madurez ayudan mucho, por ejemplo: "En esta nueva etapa tendrás más exigencias, pero las asumirás muy bien porque eres inteligente
y responsable".
• Procure convertirse en aliado del maestro, esto le facilitará el proceso
de aprendizaje a su pequeño.
• Si tiene algún comentario negativo con respecto a la maestra o al colegio,
no lo haga delante del niño, ya que puede generar confusiones y comportamientos rebeldes.
Actividades extra
Es cierto que los padres se preocupan porque sus hijos aprovechen de la mejor manera su tiempo libre. También sienten angustia ante la posibilidad de que, por diferentes motivos, no puedan dedicarles a sus pequeños las horas de atención que requieren, de forma que se ven obligados a delegar esta responsabilidad en terceros. Afortunadamente para los representantes, la mayoría de los colegios ofrece una serie de actividades extraescolares para subsanar esta carencia: fútbol, ballet, kárate, tareas dirigidas, música y natación, entre otras. Pero, como todo en la vida, tiene que haber un equilibrio. "La sobrecarga de actividades puede ocasionar que el niño no constituya una rutina estable, no descanse adecuadamente, esté ansioso, abrumado e irritable. El exceso genera una especie de hiperactividad cuyo origen no es neurológico, pero que tiene los mismos inconvenientes. Es de suma importancia que los representantes evalúen bien antes de someter
a los pequeños a todo este estrés. El niño tiene que
tener tiempo para jugar y para no hacer nada",
acota Franca Trezza.
Al momento de elegir alguna actividad en particular, estas sugerencias pueden ser de gran utilidad:
• Motive a su hijo y explíquele los beneficios de cierta práctica, pero no le imponga sus gustos particulares.
• Invítelo a que asista a una clase de lo que ha elegido antes de inscribirlo, así sabrá si de verdad le gusta.
• Considere la edad, los gustos, el carácter y las habilidades de su hijo, antes de la elección final.
• Antes de los seis años de edad, los niños deberían desarrollar actividades que no exijan normas estrictas.
• Si observa que su pequeño no duerme bien o se muestra cansado, puede que esté sobreocupado. En este caso, no insista para que continúe en la práctica.
Coordenadas
Franca Trezza
Telf.: 0414 262.4688
E-mail: francatrezza@hotmail.com
No descuide la comida
"Cuando los niños gozan de buena salud, su potencial
para aprender aumenta", expresa Anna Martin,
consejera en nutrición y ciencias de la familia
de la Universidad de California.
Los niños que regularmente participan en actividades
físicas que los hacen sudar y que comen un desayuno saludable llevan la delantera en la escuela y cuentan
con un sinnúmero de ventajas:
• Aumentan su capacidad para aprender y resolver problemas
• Incrementan la habilidad para mantener la concentración
• Desarrollan una mayor autoestima, sobre todo cuando
se percatan de su buen desempeño escolar
• Son más disciplinados en el salón de clases
• Disminuyen los síntomas de estrés infantil, ansiedad y depresión
• Se reducen los días de ausentismo estudiantil
Programación a prueba de fallas
El horario y la planificación del estudio tienen que estar adaptados a las necesidades del estudiante. Sin duda, uno de los aspectos más difíciles de cumplir es la disciplina, pero acatarla surte efectos muy positivos. Con un buen hábito no habrá fallas en el rendimiento. Una buena programación debe ser:
Realista: Que resulte práctica llevarla a cabo.
Personal: Adaptada a las circunstancias personales. Los horarios estandarizados no sirven para todo el mundo.
Flexible: Si no es posible cumplir el plan, debe revisarse y hacerle las modificaciones necesarias. Empiece con objetivos pequeños para evitar el desánimo.
Constante: Esta es una característica vital. Adquirir un buen método de estudio precisa perseverancia y dedicación.
Previsora: Se debe considerar un tiempo muerto que permita adaptarse a circunstancias imprevistas: algo con lo que no se contaba o algo nuevo.
Pausada: Los descansos estarán determinados por la duración de las horas de estudio. Se deben evitar los recesos largos, de lo contrario, cuando se reanude el estudio se habrá perdido la concentración y se deberá empezar de cero.
Peso equilibrado

• Los morrales o bolsos que usan los chicos para transportar sus útiles deben tener acolchonados tanto los tirantes como la parte de atrás.
Los tirantes angostos pueden lastimar los
hombros y limitar la circulación de la sangre.
• El peso del bolso debe estar limitado, no debe
ser superior a 20% del peso corporal del niño.
• Es importante que los jóvenes tengan presente
que no es conveniente que se cuelguen el bolso de un solo hombro, pues esto les puede ocasionar problemas musculares o desviaciones en la columna.
• Se deben empacar los materiales de manera que los más pesados queden ubicados en la parte media de la espalda.
• Los morrales con ruedas suelen ser de utilidad para los más pequeños, pero se debe tener presente que, en ocasiones, los niños necesitan alzarlos o rodarlos por superficies difíciles.
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