| Enfocar de nuevo
Cuando el cristalino pierde facultades por el paso del tiempo, las ventajas del implante intraocular salen a relucir. Los riesgos dependen, en su mayoría, de una correcta evaluación preoperatoria. Pablo Blanco
Corregir la vision comienza a ser un tema obligatorio en la etapa madura de la vida. La aparición de la presbicia, después de los 40, y de la catarata, en la tercera edad, implica considerar una opción que, para los más afortunados, antes era inexistente: el uso de lentes. Esta medida no siempre representa una solución para aquellos que no habían tenido el hábito de practicarla. En todo caso, es pertinente mencionar que, en la actualidad, los oftalmólogos ofrecen una cirugía que, si bien no es nueva, ha sido “mejorada” gracias a la tecnología. Se trata del implante del lente intraocular, un procedimiento quirúrgico que tiene aproximadamente diez años practicándose en forma masiva para erradicar la catarata. La novedad al respecto radica en la formulación del lente a colocar, el cual ahora es multifocal. La otra novedad es que, además de ser funcional para los pacientes que sufran de cataratas, también puede ser aplicado para personas a las que ya les llegó la presbicia, e igualmente —aunque hasta el momento sólo en casos excepcionales— podrá ser practicado en individuos con fuertes padecimientos de lo que se conoce como vicios refractivos (entiéndase: miopía, hipermetropía y astigmatismo).
En términos menos técnicos se trata de una sustitución del cristalino (cuando éste deja de cumplir sus funciones adecuadamente) por un lente cuya molécula está formulada para sustituirlo en todas sus funciones. Para explicar en qué consiste este avance científico es pertinente “enfocarse”, antes que nada, en el funcionamiento del cristalino como órgano esencial del ojo humano, y de esta manera poder determinar, posteriormente, los riesgos y ventajas que supone esta alternativa médica. Para ello se contó con la asesoría y conocimientos del doctor Antonio Maglione, médico oftalmólogo del Centro de Oftalmología Visión Paraíso.
Lente natural
El cristalino es un cuerpo lenticular (con forma de lente), transparente y biconvexo, situado en la parte anterior del globo ocular, entre el humor acuoso y el humor vítreo. Su función principal es enfocar los rayos luminosos para que formen una imagen perfecta en la retina. Más concretamente, el cristalino —también llamado “lente natural del ojo humano”— tiene la tarea de traducir las ondas electromagnéticas de la luz en determinado tipo de impulsos nerviosos que se transmiten al cerebro a través del nervio óptico. El “enfoque” del ojo se lleva a cabo debido a que el cristalino se aplana o se redondea en un proceso que se llama acomodación. Si se trata de ver objetos lejanos, el cristalino se aplana gracias a su ligamento suspensorio. Cuando se trata de enfocar objetos cercanos, el músculo ciliar se contrae y se relaja el ligamento suspensorio redondeando el cristalino de manera progresiva y permitiendo la correcta visión.
¿Qué es lo que sucede cuando llega la presbicia? El término también es conocido como “vista cansada”. Con la edad, el cristalino se va endureciendo poco a poco y la visión cercana disminuye hasta el punto de no enfocar (después de los 40 años) más cerca de los 15 centímetros de distancia. De allí que un niño sin vicios refractivos pueda enfocar correctamente a una distancia mínima de 6,3 centímetros. Básicamente, los músculos del cristalino que intervienen en el proceso de la visión pierden flexibilidad repercutiendo dramáticamente en sus funciones básicas.
En el caso de las cataratas, lo que sucede es que el cristalino va perdiendo transparencia, lo cual le impide enfocar adecuadamente los objetos lejanos y cercanos sobre la retina, además de que su contextura se torna dura. Esto disminuye la calidad y la cantidad de la visión en forma progresiva hasta el punto de producir la ceguera. Actualmente, cuatro de cada 10 personas sufren de esta afección ocular. Como puede observase, en ambos casos la enfermedad consiste en el deterioro del cristalino por causas genéticas. “Fue un gran acierto para la medicina el descubrir que la operación que funcionaba para la catarata podía aplicarse igualmente a las personas con presbicia”, comenta Maglione.
El procedimiento quirúrgico
Un implante intraocular promedio tiene una duración aproximada de ocho minutos. Una vez realizados todos los exámenes preoperatorios el doctor fija un día para operar uno de los ojos y se establece, de una vez, la fecha para operar el otro ojo, la cual no debe pasar de una semana con respecto a la primera cirugía. El procedimiento, contado por un oftalmólogo, suena sencillo: “Después de dilatar la pupila y aplicar una anestesia de uso tópico (gotas), con un cuchillete de pequeñas dimensiones se abre un diminuto orificio en la córnea y luego se abre lo que se conoce como la cápsula anterior del cristalino, que es una suerte de ‘bolsa’ que recubre a esta estructura. Posteriormente, se coloca en el ojo un líquido para separar dicha cápsula del cristalino. Es allí cuando se comienza a ‘aspirar’ con un aparato denominado facoemulsificador, el cual posee ondas ultrasónicas de altísima frecuencia. Una vez aspirado totalmente el cristalino, quedan en el ojo pequeños residuos que se extraen con sondas de aspiración de menor intensidad, para ‘limpiar’ totalmente la zona y de esta manera poder, finalmente, inyectar el lente intraocular multifocal, que termina ‘abriéndose’ dentro del ojo. Para terminar se aplica al paciente una sustancia que permita cerrar un poco la pupila”.
Para verte mejor
Tal y como se señaló al principio de este artículo, la operación descrita anteriormente tiene 10 años practicándose en forma masiva. No obstante, el lente que se ha colocado con regularidad es monofocal y sólo permite una correcta visión para los objetos que están lejos del individuo, por lo cual éste, igualmente, debía usar anteojos para leer o ver objetos de cerca. Con el lente multifocal la promesa es que la persona puede alcanzar la correcta visión a cualquier distancia. “Ambos lentes deben medir seis milímetros y —por normativa internacional— contener protección contra los rayos ultravioleta. Las ventajas del lente multifocal sobre el monofocal ‘saltan a la vista’. El primero, sólo permite la visión de lejos mientras el segundo, la visión de lejos y de cerca sin lentes. Por otro lado, estos lentes se mueven al ritmo del ojo, cosa que no ocurre cuando usamos anteojos, que hacen que el enfoque se dé de manera progresiva. Los anillos que posee este lente responden a la anatomía del ojo y permiten que todas las imágenes se enfoquen correctamente en la retina”. Los costos, jugando un poco con el dicho popular, representan “un ojo de la cara”. Para el momento de redacción de este artículo, una cirugía de este tipo rondaba alrededor de los tres millones y medio de bolívares por cada globo ocular. “Estas tarifas responden principalmente a la tecnología usada y no a los honorarios médicos. Si en lugar de colocar unos lentes multifocales, el paciente opta por unos monofocales, los costos disminuyen en, aproximadamente, un millón de bolívares”.

Precauciones y riesgos
Asegura el doctor Maglione que las probabilidades de que esta alternativa resulte exitosa dependen, fundamentalmente, de las fases pre y postoperatorias. Antes de tomar la decisión de operarse el paciente debe:
l Someterse a un examen oftalmológico en el que se pueda determinar si el ojo está sano. “Esto, por supuesto, obviando el hecho de que la persona sufra de cataratas o presbicia. Cuando nos referimos a ojos ‘sanos’ lo que queremos decir es que el individuo no tenga problemas de presión ocular ni de retina diabética, entre muchas otras afecciones que pueden imposibilitar la efectividad de este procedimiento quirúrgico. Un ojo que esté limitado por esos factores no podrá aprovechar los beneficios al máximo. En esos casos, lo mejor es optar por la opción del lente intraocular monofocal que proporcionará iguales ventajas y acarreará menos costos.
De cualquier forma, el estricto examen oftalmológico es el que va a determinar el ‘campo de batalla’ que le espera al médico. Con esto se reducen considerablemente los riesgos”.
l También debe llevarse a cabo un perfil preoperatorio de laboratorio para un control de los valores sanguíneos.
ll Como para toda cirugía intraocular, el paciente se debe practicar una evaluación cardiovascular, la cual le informará al médico sobre las medidas que se deben tomar en casos de alta presión arterial, entre otros aspectos.
ll Otros factores de los que depende una buena cirugía son totalmente “ajenos” al paciente. Ellos son: la habilidad quirúrgica del oftalmólogo y los equipos e insumos con los que éste cuente. Siempre es bueno llevar a cabo una labor “investigativa” que podrá ser más exhaustiva dependiendo de la urgencia del caso. “No está de más que el paciente indague en las referencias del doctor con otros pacientes o conocidos. En Venezuela, tengo entendido, hay un total de 83 médicos que están certificados para llevar a cabo esta cirugía. Muchos de ellos en Caracas en Instituciones como la Unidad Oftalmológica de Caracas, y nosotros acá en el Centro de Oftalmología Visión Paraíso. En todo caso, el paciente debe estar atento y preguntar a su especialista de confianza sobre la rigurosidad de las evaluaciones preoperatorias a las que será sometido”.
ll Otro factor influyente en la efectividad del procedimiento es un correcto seguimiento, por parte del paciente, de las indicaciones postoperatorias. Una vez operado, al individuo se le coloca un protector de plástico con el que debe permanecer 24 horas. Al día siguiente, el médico lo retira y receta el tratamiento a seguir: antibióticos y antiinflamatorios de uso tópico (en gotas). A la semana se opera el otro ojo y se repite el procedimiento anterior.
l Lo más recomendable es que, una vez llevadas a cabo ambas cirugías, la persona no se sumerja en playas o piscinas por tres semanas, para evitar infecciones. También está contraindicado el levantamiento de grandes pesos, el cual podría causar un desplazamiento del lente. Del mismo modo se debe evitar exponerse a sustancias tóxicas o ambientes contaminados. Del resto, el paciente, según lo explicado por Maglione, puede retomar su cotidianidad normalmente.
l Posteriormente a estas indicaciones, los controles médicos para chequear el funcionamiento del lente se hacen al primer mes después de la operación y luego se aumenta el período entre consultas hasta llegar a un chequeo anual fijo que debe realizarse religiosamente. l
pblanco@eluniversal.com
FOTO: WWW.IDEASSTOCK.COM/CORBIS/STEPHEN WELSTEAD
ILUSTRACIONES: CORTESIA RESTOR
INFOGRAFIA: AMADEO PEREIRO / EL UNIVERSAL
FUENTE CONSULTADA: DR. ANTONIO MAGLIONE. OFTALMOLOGO CENTRO INTEGRAL,
VISION PARAISO, TELFS.: 451.9653/957
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