| El pan sueco
de cada día
Para hacerle la competencia a las arepas, galletas y demás crujientes opciones servidas sobre la mesa, este particular producto se ha ido convirtiendo poco a poco en una opción para los venezolanos. Se trata, pues, de la “pansuecomanía”. María Elisa Espinosa
“Los venezolanos no seremos suizos, pero sí: casi suecos”, podrá argumentar cualquier coterráneo de estos tiempos y, paso seguido, demostrarlo con hechos diciendo que, hoy por hoy, todo venezolano que se precie cuenta en su mesa diaria —o al menos en la mesa de toda fiesta o reunión que celebre en casa— con una cesta repleta del cada vez más popular pan sueco.
Pues todo un ¡boom! ha representado este particular producto en Venezuela. En los propios anaqueles de los supermercados —y ya no necesariamente en los más exclusivos de las grandes ciudades— se llega a ofrecer al menos una de las varias marcas de este pan que se producen y comercializan en el país, entre cuyos consumidores más frecuentes se cuentan quienes tienen la firme intención de adelgazar.
¿Será por aquello de que su aspecto, ciertamente, da indicios de flacura? Pues más delgado no puede ser este pan que, por algo será, entra en la categoría de los flatbread (panes planos) que en su región de origen —la muy fría y lejana Escandinavia— se escribe flatbrod y significa exactamente lo mismo.
Lo cierto es que este tipo de pan agalletado y muy crujiente identifica por igual a la gastronomía de los cuatro países de esa zona (Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia), donde nació hace más de mil años y es común que hoy sea servido como acompañamiento de sopas, ensaladas y quesos.
Al respecto, el profesor y director del Instituto Europeo del Pan en Caracas, Laszlo Gyomrey, se ocupa de dejar algunas acotaciones sobre la mesa: “Lo que define a este tipo de pan es que no lleva leudante, simplemente se consigue mezclando harina, algo de grasa, agua y sal, amasando y estirando todo muy bien. Sin embargo, el que se come aquí no es necesariamente el mismo que ha hecho famoso a los suecos”.
La aclaratoria se hace pertinente toda vez que, efectivamente, en Suecia se han dado a conocer mucho más a lo largo de su historia dos variantes de pan que nunca faltan en sus smörgasbord (buffets) heredados de los vikingos: el kavring, un pan oscuro y denso de centeno; y el knackerbröd, un pan crujiente que generalmente también se hace de centeno, cuya masa se extiende sobre una superficie grande y, una vez cocido muy poco a poco, se deja secar con la intención de que agarre sabor y se conserve por largo tiempo.
Sabor matizado
En el caso del producto que comenzó a comercializarse en Venezuela hace relativamente poco tiempo bajo la denominación “Pan sueco”, habrá que aclarar que se trata de una variedad específica de los flatbrod escandinavos denominada tunnbrod, cuya procedencia efectivamente es sueca, sólo que de la zona norte de ese país, donde se produce tanto en su modalidad blanda como dura o tostada.
En el caso de otras marcas que igualmente se producen en el país, habrá que advertir que lo han hecho matizando un poco el sabor amargo tan particular que caracteriza al tunnbrod verdadero, acercándolo más a lo que en esencia es el flatbrod genérico (algunos incluso preparados con azúcar y otros ingredientes), cuestión que pareciera haber sido el gancho para que este tipo de pan haya penetrado con tanto furor las alacenas criollas.
Entre estos matices también se incluye la incorporación de semillas de ajonjolí, en algunos casos, y de cereales como avena en otros. Lo cierto es que así es como han calado en el paladar del venezolano, y sobre todo en el de aquellos que cuidan su figura, a quienes ya es fácil verles caminando por allí con su bolsa de pan sueco debajo del brazo para superar con ello cualquier ataque intempestivo de hambre.
¿Pero acaso es verdad que no se engorda comiéndolo? La respuesta es, para variar, relativa. Todo dependerá de cuanto pan de este tipo es capaz de comer una persona. “Si lo llevamos por ejemplo a lo que pesa una canilla, pues tendrás que comer mucho más volumen de este pan para engordar lo mismo; pero resulta que este es un pan que se suele masticar bastante y, por lo tanto, puede que comas menos”, grafica el profesor Laszlo.
Otro punto a su favor es el parecido físico que tiene con el de las galletas fibrosas, “naturistas” que también se han puesto tan en boga en el país, lo cual según el experto termina convirtiendo a este producto en el amigo por excelencia de un buen dip o crema para untar.
Súmesele a esto que algunas marcas lo producen con harina integral y grasa vegetal en lugar de animal, lo cual erige al pan sueco en una alternativa 0% colesterol y con menos calorías. l
mespinosa@eluniversal.com
INTENTELO USTED MISMO |
Una receta sencilla para confeccionar su propio flatbrod en casa incluye los siguientes ingredientes: 2 tazas de harina de trigo, 1 cucharadita de sal y 2 cucharadas de manteca (preferiblemente vegetal). Se combinan los ingredientes; poco a poco se le va agregando agua caliente hasta lograr una masa firme; se deja enfriar y se extiende bien fino con la ayuda de un rodillo sobre un mesón previamente enharinado; se corta en láminas de 15x5 cms., aproximadamente; las piezas se doran en un asador sobre la hornilla a fuego bajo hasta adquirir un tono dorado y se colocan en una bandeja dentro del horno a muy baja temperatura también hasta que estén crujientes. Dejar enfriar y almacenar en lugar seco. |
FUENTES CONSULTADAS: WWW.SWEDEN.SE WWW.EPICURIOUS.COM WWW.VALDRESSAMBAND.ORG
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