 |
Ryan Seacrest conduce American Idol,
mientras Simon Cowell, Paula Abdul y Randy Jackson
dan su parecer como jurado |
Concursar
en las venas
del otro
La profusión a nivel mundial de los reality shows hechos para competir, verbigracia el que en estos días colocará sobre la cresta de la ola del estrellato a los participantes del novísimo Latin American Idol, no deja de tener sus razones. Entre ellas, que un público común y silvestre logre verse reflejado en el éxito de quienes se suponen hechos de su misma carne y sus mismos huesos. María Elisa Espinosa
Como imaginar que, estando a miles de kilómetros de distancia, sin siquiera saber pronunciar su apellido, y con ningún otro nexo que los una más allá del hecho de haberlo visto cantar por televisión dos veces a la semana durante varios meses..., Natalia iba a llegar a sufrir tanto por la eliminación de Chris Daughtry en la quinta temporada de American Idol.
 |
 |
JOOP VAN DEN ENDE
Y JOHN DE MOL |
Tanto sufrió que decidió boicotear los últimos episodios del exitoso programa: “¡Olvídense de que vaya a presenciar cómo gana el que destronó al amor de mi vida! ¡Eso sí es verdad que no!”, espetó a quien osó en su momento reprocharle la firme determinación tomada (que, por cierto, no cumplió).
El hecho es que el duelo le duró a Natalia lo que un puñado de arena en una mano abierta en vísperas del huracán Katrina. Pues, ¿para qué llorar?, si dentro de media hora empezaría otro reality show que le permitiría montarse nuevamente en la cresta de las emociones ajenas, sólo que viviéndolas como si fueran propias.
 |
CRAIGH PHILLIPS GANADOR
DE BIG BROTHER |
Pues, en eso consiste, grosso modo, un reality show en su amplia modalidad de concursos como American Idol: mudarse al pellejo del participante (igualmente una persona de carne y hueso), para vivir así sea por un rato a la semana la misma carga de emociones que le corren por sus venas, mientras lucha por convertirse en toda una celebridad, o, en el peor de los casos, volverse millonario.
Aunque existen antecedentes que se remontan, incluso, a los años cincuenta, a los reality shows que se conocen en estos días se les endilgan dos padres: Joop van den Ende y John de Mol, la dupla de holandeses propietarios de la empresa Endemol, quienes parieron en 1999 a su primer hijo bautizado Big Brother, sin dejar, a partir de entonces, de producir muchachos y propiciar que otros hicieran lo mismo.
Para todos los gustos
Los concursos de “telerrealidad” suelen ser divididos en cinco grandes formatos:
1) Aquellos que, como en el caso de Big Brother, están confinados a unas cuatro paredes donde los participantes deben convivir y sobrellevarse mutuamente, procurando no serexpulsados por la audiencia.
 |
SURVIVOR |
|
 |
TOP MODEL |
|
 |
DONALD TRUMP, EL APRENDIZ |
2) Los del tipo supervivencia, donde el asunto está en sortear toda clase de obstáculos (casi siempre en un lugar remoto del planeta y con los medios contados para ello), como en Survivor y The Amazing Race. 3) Los que recrean una academia en la que un grupo de aspirantes a artistas (sean cantantes, bailarines, diseñadores, modelos o actores, igual da) reciben lecciones sobre cualquiera de estas disciplinas y son eliminados progresivamente por un jurado y/o los espectadores, hasta que queda uno convertido en rutilante estrella, como en el caso de Operación Triunfo, el propio American Idol y Top Model. 4) Los de solteros, en los que un hombre o una mujer sin compromiso, generalmente rico(a) o famoso(a), tiene la oportunidad de escoger entre un grupo de pretendientes, dejando al resto (en este caso, de los verdaderos concursantes) con los crespos hechos. ¿Ejemplos? The Bachelor y su versión femenina The Bachelorette. Y, finalmente, los realities que apuntan a conseguir el empleo soñado por muchos, como por ejemplo, aquellos que quisieran tener de gran jefe al mismísimo Donald Trump y por eso se desgarran por participar en El Aprendiz.
Pero, ¿cómo explicar tanto furor hacia programas como estos? Carlos Araos, sociólogo chileno estudioso del tema, tiene una respuesta para ello: “Querer ver en pantalla actividades cotidianas de otras personas tiene que ver con el morbo natural del ser humano”. Pero asimismo se refiere a quienes están del otro lado de la barrera. Es decir, los propios concursantes, quienes, a su entender, “logran sentirse, por un tiempo, protagonistas de un mundo ideal. Lo malo es que esa sensación dura lo mismo que el propio programa”.
 |
ROBINSON LA GRAN AVENTURA |
|
 |
ESTRELLAS DE LA MUSICA |
|
|
 |
FAMA, SUDOR Y LAGRIMAS |
Sudar y llorar para ganar
Aquí en Venezuela el fenómeno de los realities ha sido suficientemente analizado, entre otros, por el teórico Herbert Koeneke, quien ya en el año 2000 se adelantaba explicando que estos programas de televisión (recién proliferando en las pantallas criollas) constituían “intentos por captar la atención del público a través de aspectos que resuenan con el interés más superficial del ciudadano”. Y así las cosas, no le quedaba la menor duda al investigador de que, para llamar la atención del público, ningún mecanismo más expedito que el puro entretenimiento.
Parece que sabía lo que a partir de entonces se comenzaba a cocinar a fuego lento en el país, siguiendo una receta internacional que de seguro daría gustosos dividendos, algunos de ellos a la sazón del formato de franquicias, como el caso de Robinson, la gran aventura, transmitido por Venevisión con un despliegue de producción que no escatimó en esfuerzos ni dinero para sacarlo al aire en dos exitosas temporadas: la primera en una isla panameña y la segunda en plena Patagonia.
Pero a este formato enmarcado en la más pura y dura competencia por sobrevivir en algún rincón del planeta, se le fueron sumando otros orientados al estrellato, en este caso de manufactura nacional, como Protagonistas de novela y Estrellas de la música (también de VV), así como Fama y Aplausos (RCTV), con los cuales se abrió el compás —y no sin antes intentar otros experimentos— al quizás más exitoso de todos ellos: Fama, sudor y lágrimas (también de RCTV). Justamente, el programa que le serviría de curso propedéutico a Erika de La Vega para terminar de saltar a la fama internacional, como flamante conductora del Latin American Idol. A todas estas, su propia fantasía hecha realidad. l
mespinosa@eluniversal.com
Fuentes consultadas: www.wikipedia.com www.lanacion.cl www.elucabista.org.ve
Ver también en Encuentros:
- ¿Están preparados para tanta fama?
- Vallenato para un buen rato
- Vereda tropical |