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Raphael
"Todo
en mí tiene
un doble sentido"
Hace poco más de un
año un trasplante de hígado le devolvió a la
vida. Unos meses más tarde ya estaba grabando un nuevo CD
-De Vuelta-; reapareciendo en La Zarzuela, y emprendiendo
una gira que le ha llevado por varios países. El próximo
fin de semana toca de nuevo esta tierra para celebrar con sus admiradores
venezolanos.
Raúl Chacón Soto
No se ha ido, pero está de vuelta. Tiene
sus razones. A los sesenta años, y gracias al hígado
de una víctima de un accidente de tránsito, logró
superar la crisis provocada por una hepatitis que le había
acompañado durante décadas, para renacer y sentirse
como un pequeño de sólo un año de vida. Dicen
quienes lo conocen que mucho ha cambiado. Que ha dejado en su vida
pasada el culto desmedido al propio ego y que ahora es mucho más
fácil en el trato. Así, por lo menos, se le siente
por teléfono desde su estudio en Madrid. Sobre el escenario
-afortunadamente para sus fans-, sigue siendo aquel, el inagotable
y entregado; el dueño de una poderosa voz que él sostiene
haber recuperado y que otros aseguran que ya no es la misma; el
muy afecto al gesto grandilocuente y hasta sensiblero, el que ha
encontrado en lo melodramático su sello personal. Amado por
unos y desdeñado por otros. Más de cuarenta años
de vigencia, más de 80 trabajos discográficos, decenas
de discos de oro, platino y bronce, y hasta uno de uranio (¿es
eso posible?) dicen mucho de la presencia de un cantante excepcional
que ha visto aparecer y desaparecer a una larga fila de artistas.
Entre quienes sienten un respeto casi supersticioso por su persona
-como lo ha dicho el periodista Rodrigo Fresán, otro de sus
admiradores-, gente como Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat
y Alaska. Raphael está de vuelta con un trabajo que le muestra
todavía vigente, y con un tema, Desmejorado, que se
empeña en negar como autobiográfico... y es que se
siente mejor que nunca, con nueva voz, cuestión que, según
muchos, no se cansa de demostrar en escena. En Caracas, este sábado
15 y domingo 16 de mayo, sus admiradores tendrán la oportunidad
de comprobarlo.
Desmejorado
Ha dicho que De Vuelta es su mejor trabajo, ¿por
qué?
"Porque en él hay una madurez de voz tremenda. He vuelto
a recordar como yo cantaba hace tiempo, usando falsetes, medias
voces, y la voz entera cuando es necesario. Y, naturalmente, tengo
que pensar que es el mejor porque yo ya pensaba que no iba a hacer
ninguno más. Entonces, para mí, es el más importante
de mi historia".
¿Cómo fue la selección
de los temas?
"Pues yo no tengo nada que seleccionar porque me las hacen
como a mi medida (ríe). Una vez que está hecha (la
canción), como está tan pensada en mí casi
no tengo que rectificar nada. O sea que no hay que seleccionar tanto".
¿De vuelta de qué?
"De vuelta de muchas cosas, pero no en el sentido que tú
piensas. Yo no estoy de vuelta. Yo soy aprendiz de todo y maestro
de nada. Yo sigo aprendiendo. Todavía estoy de ida. Date
cuenta de que tengo un año de vida... Así que, de
vuelta, pero al escenario, a la vida, a mi profesión, al
público, de vuelta a la historia".
Hay canciones de sus compositores preferidos,
Alberto Cortez, José Luis Perales, pero también de
gente como Enrique Bunbury (ex integrante de Los héroes del
silencio). ¿Cómo se produjo el acercamiento?
"Enrique se proclama siempre muy admirador mío, muy
fan mío. Entonces,era lógico que una persona que se
dedica a la música y compone tan bien, termine componiendo
para la persona aquella que le gusta cantando. Enrique y yo hemos
iniciado una colaboración que está dando unos frutos
tremendos, muy bonitos, está haciendo unas cosas preciosas
para el próximo disco mío".
El tema que él le compuso, Desmejorado,
dice "yo sigo igual, sigo tal cual, quizás desmejorado...".
Usted ha dicho que no es autobiográfico, pero es difícil
no relacionarlo con su momento actual...
"Sí, pero sabes que eso pasa con todas mis canciones,
¿no? Yo noto, cuando canto Volveré a nacer,
por ejemplo, que la gente se da codazos. Porque claro, ya todo en
mí tiene un doble sentido. Cuando canto 'no tengo nada que
lamentar, no me puedo quejar', la gente dice 'claro, es porque...'
y es que todas las letras tienen ahora un doble sentido. Y no es
que no lo tuvieran antes, pero la gente no lo tomaba así".
¿Se siente desmejorado?
"Para nada, para nada, estoy fantástico, afortunadamente.
Y esto lo quiero dejar muy claro: gracias a los donantes, a los
médicos y a Dios".
¿Ha escuchado la versión electrónica
que hizo el mismo Bunbury del tema?
"Sí... ¡hombre!, así lo escuché
yo. Enrique me la sonó así, más o menos. Y
yo, como siempre hago, le di la vuelta. Es que a las canciones las
'enraphaelizo', porque una cosa es lo que me suenan a mí,
y otra lo que sale después".
Algunos críticos han dicho que afortunadamente
dejó de lado el camino iniciado en sus últimos trabajos
(Maldito Raphael, por ejemplo, donde recreaba viejos temas
rockeros de los ochenta), para volver con su rostro más clásico...
"Sí, pero no es que yo intentara
nada. Eso era un capricho que nos permitimos la casa de discos y
yo. De vez en cuando hacemos esas cosas un poquito para renovarnos,
para no caer en la rutina. Es por lo mismo que hago, de pronto,
un musical en teatro. Pero mi línea es esta".
Ya no sigue siendo
aquel
Usted reapareció en el Teatro de la Zarzuela, que es donde
inició su carrera...
"Para ponérmelo más fácil...".
... ante un público realmente especial, debió haber
sido muy emocionante...
"Es que es imposible describírtelo. Son de esas noches
mágicas que no se pueden describir. Pero, ¿sabes lo
que pasa? Es que la luna de miel con mi público continúa
a diario. Todo parece el día del estreno de La Zarzuela...
en Cádiz, en Barcelona, México, Nueva York. Ha sido
una repetición diaria y yo espero que en el Teresa Carreño
sea la misma magia".
A los cronistas les ha impresionado lo inagotable
que aparece en escena, sigue haciendo conciertos de más de
dos horas de duración, hasta con 40 temas. ¿Será
igual en Caracas?
"Claro. ¿Cuál motivo habría para que no?".
En una reseña han dicho: "Estaba
un poco delgado, pero con la misma voz de siempre, fuerte y melodiosa".
Y usted mismo ha declarado que la tiene más limpia que cuando
tenía 18 años...
"No tanto como 18, pero cuando tenía 28, sí...
Pero eso es una cosa lógica de la operación... Que
ahora todo se ha regenerado, todo se ha rejuvenecido. Porque todo
funciona muy bien. Se nota en la voz".
¿Cuántas veces ha venido a
Venezuela?
"Ni me acuerdo ya... Miles... (y suelta una de sus carcajadas
típicas)".
No venía desde 1998...
"Hace mil años... (sigue riendo) y eso no debe ser".
¿Qué ha significado para usted
Venezuela?
"Muchísimo. He tenido unos éxitos importantísimos
en Venezuela. Creo que soy muy querido por el público. Me
lo han demostrado por muchos años".
¿Cómo hace para mantener esa
energía en el escenario?
"No hago nada especial, yo soy así. Aparte, los médicos
sostienen la teoría -acertada, yo creo-, de que yo tengo
que ser feliz, y donde estoy feliz es en el escenario. Ellos me
animaron a que lo hiciera lo antes posible, y así lo hice.
Yo, a los cuatro meses y medio, ya estaba encima del escenario.
A los dos meses estaba grabando este disco. Es que no dejé
de cantar nunca. Todas las mañanas bajaba a mi estudio a
cantar. Aunque estaba ya muy malito, yo seguía cantando.
Es que hace mucho la ilusión también".
Otros proyectos
¿Cómo fue su experiencia en el teatro, con Jekyll
& Hyde?
"Pues para mí ha sido fantástico, ha sido una
experiencia maravillosa que pienso repetir. El próximo año
voy a estrenar otro musical, o una cosa que se le parece bastante.
De aquí a julio tengo que decidir cuál de las dos...
lo segundo es lo que más tiendo a hacer, pero no te puedo
hablar más porque es una maravillosa sorpresa. Empezaré
en enero próximo".
¿Usted ha dicho que está trabajando
en dos nuevos discos?
"Sí, porque uno lo grabo en julio, al término
de mi gira, que es un disco especial para la Navidad. Ese es un
punto y aparte, para deleite de la casa de discos y mío,
y del público también... y, luego, va mi disco normal,
que grabo en septiembre, el que hago año tras año.
Para ese disco están escribiendo Bunbury, Perales, Cortez...
mi grupo de compositores. Sin cerrar las puertas a lo nuevo que
pueda surgir".
¿Va en la misma línea de De
Vuelta?
"Sí, pero diferente. Yo prefiero buscar otras formas,
sin dejar de ser yo, claro".
Desde 1999 está en las librerías ¿Y mañana
qué? (su libro autobiográfico con prólogo
de Francisco Umbral). ¿Podría decir algo de su vida
que no esté en el libro?
"Uy, muchísimas cosas, pero ya están escritas
para el siguiente".
Ah, ¿tiene nuevo libro?
"Sí, pero todavía no saldrá a la venta
porque yo trato de no abrumar al público con mis cosas. No
puede haber disco, libro y actuaciones a la vez... entonces, pues
el libro, no sé, quizás a finales del próximo
año".
¿Ya está terminado?
"Ya está escrito. Pero tengo que escribir otro, porque
aparte de ese, tengo el pedido de la editorial de escribir uno nuevo
sobre un determinado tema que te puedes imaginar cuál es...".
Entonces, en esta continuación no
se toca...
"No he llegado a ese momento".
¿Cómo se llamará?
"No lo sé, todavía no le he puesto. Tenía
un nombre, pero como cometí el error de darlo, se ha publicado
ya, ahora no lo digo...".
Vuelto a nacer
¿Considera que la experiencia del trasplante ha sido lo
más transformador en su vida?
"Por supuesto... es ser o no ser".
Usted había declarado: "He cambiado
el chip y mi forma de ver la vida". ¿En qué sentido?
"Porque veo el lado positivo de las cosas, veo el vaso medio
lleno, no medio vacío. Todo es diferente. Siendo lo mismo
es diferente. La relación que mantengo con el público
es otra cosa. Mi relación con los amigos, con la gente que
quiero, todo adquiere otro sentido. No te digo ya de la familia".
¿Cómo es ahora su relación
con la muerte?
"Ya no le tengo tanto miedo. Como estuve en ella -no me gustó
y me fui-, pues le tengo menos respeto. La conozco ya".
¿Se considera un hombre con suerte?
"Muchísima".
¿Nunca pensó en dejar la carrera?
"No, jamás... mi vida, mi casa está en el escenario.
Siempre ha estado. El escenario es una prolongación de mi
casa".
Usted ha dicho que Dios le ha dado una prórroga,
¿cómo piensa aprovecharla?
"Haciendo lo que me gusta hacer, que es trabajar, cantar. Haciendo
los espectáculos que quiera hacer. Aprovechando el tiempo
al máximo pero sin prisas, tomándome mis descansos
cuando tengo que tomarlos. Y haciendo las cosas que siempre he soñado
hacer. Estoy en pleno comienzo de mi carrera. No soy nada nostálgico,
no miro hacia atrás nunca, y mira que yo he hecho muchas
cosas en mi vida como para sentirme orgulloso. Siempre pienso en
mañana".
Eso implica cuidados especiales...
"Es que me tengo que cuidar... (ríe) pero es una cosa
psicológica, mi mente está preparada ahora para el
descanso, y sé cuando lo tengo que hacer. Hago una vida normal
pero bajo otro prisma".
¿En qué disfruta cuando no
está trabajando?
"Sigo teniendo los mismos gustos. Yo pinto bastante. Me gusta
pintar. Pasear por la playa en vez de montar a caballo. Ahora no
debo abusar del ejercicio físico por unos meses más.
Y escribo mucho... La conversación con mis amigos me encanta".
Ha emprendido una cruzada para impulsar
la donación de órganos...
"Yo me he autoproclamado el mayor defensor de esta causa.
No estoy comprometido con nadie en particular, pero sí, en
mis entrevistas, en mis apariciones en televisión, no dejo
de hablar del tema y de recomendarle a la gente que no se lleve
allá, donde no se sabe todavía donde es, lo que allí
seguro no sirve. Que lo dejen aquí, que sean donantes. Creo
que ese es mi trabajo, esa es mi obligación en este momento:
concienciar a la gente, aprovechándome de la popularidad
de mi nombre, de que tienen que ser donantes".
¿Sigue siendo aquel?
"No, hombre. Yo creo que soy bastante mejor. He aprendido mucho".
Acaba de volver a ser abuelo...
"Yo no soy esas cosas... (ríe) Yo soy el padre de la
madre de Manuela".
Y pensar que la siguiente pregunta era sobre
las diferencias entre su roles de padre y de abuelo...
"Pues, ¿sabes cómo me llama?... Papael. Ya está.
Todo arreglado". l
Asi
lo vieron
"Raphael
sigue igual de laborioso y tenaz, con el mismo espíritu
que lo llevó a la fama en la década de 1960.
Lo que no tiene igual, por razones naturales, es la voz. La
maneja bien, y sabe valerse de artificios para rellenar con
notas medias o bajas, pero intensas, lo que antes salía
altísimo sin mucho esfuerzo, de puro virtuosismo".
José Antonio Evora
El Nuevo Herald (Miami)
"El segundo
tema fue Ave Fénix, para dejar constancia de algo que
era evidente: Raphael está más vivo que nunca
y, como Gardel, cada día canta mejor. La voz ya no
posee la potencia de los años 60, pero ahora tiene
más historias que contar. Además, el destino
le dio otra oportunidad de vivir y se nota que su entrega
en el escenario es aún más intensa de lo que
ya era antes del trasplante de hígado".
Fernando Figueroa
El Independiente (México)
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