 |
|
En buenas manos
María de los Angeles
Gutiérrez, especialista en Nutrición Natural,
compartió con nosotros sus experiencias como terapeuta
de masajes antiestrés y de reflexología, técnicas
que combina en sus sesiones dentro de un ambiente armónico
e ideal creado con Feng Shui, que incluye, además,
el uso de aromaterapia y musicoterapia, a fin de obtener un
beneficio más completo para sus pacientes. "Cuando
estudié reflexología me pareció muy efectiva
pues al aplicarla se trabajan todos los órganos internos
a través de la presión que se ejerce sobre diferentes
puntos de la planta de los pies, acción que permite
detectar cualquier afección o enfermedad para tratarla
o prevenirla. Luego, cuando incursioné en el masaje
terapéutico, me di cuenta de los beneficios que la
combinación de estas dos terapias podía ofrecer
a las personas, independientemente de su estado de salud,
ya que a todas les iba a hacer bien, las iba a relajar, a
mejorar y, además, preventivamente, uno podía
ver si el paciente tenía algún órgano
que no estuviera funcionando del todo bien. Unir ambas cosas
me pareció una idea estupenda porque con la reflexología
trabajas la parte interna del cuerpo y con el masaje terapéutico
trabajas la parte externa, dando como resultado una terapia
completa que, combinada con una buena alimentación
y ejercitación física, constituyen un programa
de salud ideal".
María de los Angeles define su terapia como natural
e inocua, dirigida a mejorar la salud integralmente. "Me
gusta mucho lo que hago, me siento feliz de ayudar a los demás
y de ver a la gente contenta y mejorando su salud".
Si está interesado en incorporar a su vida esta magnífica
terapia, puede comunicarse con ella por los teléfonos:
976.7243 ó 0414- 207.4504.
|
Toque sanador
Ileana Magual M.
El masaje terapéutico antiestrés
y la reflexoterapia: una fórmula efectiva para mantenerse
saludable.
En nuestra vida cotidiana todos estamos sometidos
al estrés ya que constituye un proceso dinámico de
interacción entre el sujeto y su entorno; sin embargo, cada
persona puede responder de manera diferente a un mismo agente estresante,
dependiendo de sus propios conflictos psíquicos o de sus
diferencias culturales, pero de una u otra forma el factor estrés
demandará de nuestro cuerpo u organismo un cambio adaptativo.
Ante situaciones de tensión, el organismo responde generando
cambios fisiológicos, emocionales y conductuales que se acrecientan
a medida que el estrés es mayor.
Si bien no existe una "receta" que sea efectiva para todas
las personas, hay alternativas que contribuyen a aliviar el estrés
físico o mental. La más común, pero no siempre
la más indicada, es la tendencia a "camuflar" el
estrés o la tensión utilizando medicamentos, pero
lejos de reportarnos beneficios lo que logramos es eliminar las
señales de alerta que el cuerpo nos manda para que reduzcamos
la carga que le hemos impuesto, por lo que la dependencia de medicamentos
más bien podría agravar la situación.
Sin embargo, hay otras alternativas más saludables que podemos
aplicar dentro de nuestra cotidianidad para combatir el estrés,
como compartir con alguien cualquier situación de angustia;
tratar de no acumular problemas resolviéndolos en el momento
que se presenten; mantener una nutrición adecuada; practicar
ejercicios físicos regularmente; tener una vida organizada
basada en metas y en una planificación de nuestro tiempo;
tomar descansos periódicos; reducir el consumo de cafeína
y otros estimulantes; pasear al aire libre y estar en contacto con
la naturaleza; dormir de siete a ocho horas; valorarse a sí
mismo y a los demás.
Es clave administrar la rabia y la frustración, permitiendo
que los ánimos se enfríen para poder expresarlos adecuada
y asertivamente; se debe pensar en cosas agradables; visualizarnos
y actuar como la persona que nos gustaría ser; aprender a
decir "no"; ser agradecidos y considerados y estar preparados
para adaptarnos a situaciones inesperadas. Otra buena herramienta
es ponernos en contacto con nuestro cuerpo, automasajear periódicamente
pies, cuello y cara y darse regularmente masajes terapéuticos
y relajantes.
Hoy nos detendremos en esta última alternativa que tiene
que ver específicamente con los masajes terapéuticos
de relajación como una opción para disminuir el estrés.
Dentro de la amplia gama de técnicas de masajes que existen,
el masaje terapéutico es el más indicado para garantizar
un total relajamiento y la curación de muchos males que abarcan
desde enfermedades orgánicas hasta problemas mentales y emocionales,
e incluso para el rejuvenecimiento. Sin embargo, para hacer posible
la relajación deben antes expulsarse de las células
los concentrados químicos que desencadenan el estrés,
así que si consideramos que el estrés también
involucra reacciones químicas y no solamente mentales, entenderemos
la enorme potencialidad del masaje terapéutico como liberador
de fluidos.
El masaje de relajación es la forma más antigua de
controlar el estrés y ha sido practicado desde tiempos muy
remotos. El programa de masajes antiestrés está diseñado
para combatir estos padecimientos y producir la relajación
en forma rápida, contribuyendo a que los inoportunos e insistentes
malestares y dolores desaparezcan, la fatiga se evapore y quede
en su lugar una sensación de bienestar.
Con la terapia antiestrés la tasa de recuperación
muscular se duplica, a la vez que la tasa de recuperación
de la fatiga, la resistencia y el rendimiento aumentan. En las zonas
masajeadas se advierte un impresionante incremento de glóbulos
rojos y blancos, así como de los niveles de oxígeno.
Este tipo de masaje permite a la persona sentir en lugar de pensar,
proporciona relajación inmediata a los músculos tensos,
alivia el dolor sin recurrir a las drogas, calma los nervios y estimula
la circulación sin acelerar el ritmo cardíaco, baja
la presión arterial, mejora el tono vascular y linfático,
alivia los calambres, disminuye la ansiedad y la tensión
nerviosa, elimina células muertas de la piel, y el insomnio
desaparece totalmente, dejando una sensación de bienestar
y paz. El masaje terapéutico nos permite un contacto directo
con nuestro cuerpo al comunicarnos con los niveles físico-orgánico-esquelético-muscular,
psicológico, emocional, energético, espiritual y social.
Por otra parte, nuestro cuerpo constituye un campo electromagnético,
de tal forma que las manos son polos eléctricos que transmiten
e intercambian energía en el momento en que hacen contacto
con otro cuerpo y se juntan sus campos electromagnéticos.
Por ello es muy importante saber que el tipo de energía que
se transmite depende en gran parte de la actitud, salud mental,
emocional y física, de allí deriva la estrecha relación
entre terapeuta y paciente. La energía vital, producto de
nuestra alimentación y respiración es también
llamada ki o chi. Esta es la raíz de la vida, del nacimiento,
crecimiento y el cambio, la que activa todos los procesos del cuerpo
como la circulación sanguínea y otros fluidos, ayudando
a distribuirlos a través de la piel, articulaciones, músculos
y vísceras. Si los cuatro sistemas de eliminación
que tenemos (piel, riñones, intestinos y pulmones) no funcionan
perfectamente, entonces otros órganos se sobrecargarán
con toxinas ocasionando la aparición de celulitis, cálculos,
arteriosclerosis y obesidad.
|