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La gran mayoria de nosotros está
atrapada en una realidad totalmente materialista y efímera,
dirigida al consumismo y a la consecución del dinero por
el dinero, en la que se ha abandonado la vida espiritual. Nos hemos
olvidado del ser que todos llevamos dentro, dejándonos arrastrar
por las emociones y las sensaciones externas, para experimentar
al final un gran cansancio y un profundo vacío.
En esta época de crisis y cambios, debemos buscar más
que nunca el equilibrio entre lo externo y lo interno, para experimentar
la plenitud espiritual y el reencuentro con nuestro mundo interior,
en donde están las respuestas a nuestras preguntas y necesidades.
Las preocupaciones, el estrés, las deudas, los miedos, la
violencia, la intolerancia, la frustración, las necesidades
creadas por otros, las expectativas... son algunas de las razones
que atentan contra nuestra paz. ¿Cómo romper este
círculo vicioso? Tenemos que empezar por nosotros mismos,
calmarnos y comenzar a desarrollar y fortalecer nuestra fuerza interior,
renovar la confianza en cada uno de nosotros, dejar de pensar en
lo que pudimos hacer que no hicimos y aceptar lo que tenemos, para
partir de ahí, hacia la recuperación de nuestro bienestar.
Recordemos las palabras de un gran maestro: Nada es tan importante
como para hacerte perder la calma...
Debemos aprender a integrar nuestra vida externa, lógica,
práctica y materialista con la vida interna, intuitiva, trascendente
y espiritual para poder alcanzar el balance y la serenidad.
Gimnasio del alma
Pon orden en tu vida. Detén tu alocada carrera diaria ¿A
dónde vas con tanta prisa? ¡Ubícate! Haz una
lista de lo importante y de lo urgente, ordena tus tareas pendientes
por prioridad. Respira profundo y piensa con calma qué quieres
de la vida, cuál es tu sueño... una vez que lo identifiques
ve por él. Ponte metas pequeñas a corto plazo y cumple
con ellas para que, poco a poco, alcances metas mayores.
Practica el agradecimiento.
Lo más importante de todo lo que está ocurriendo en
este momento es que estás vivo. Estar vivo es un regalo,
algo tienes que hacer, alguna misión debes cumplir, ¿qué
esperas?
Agradece los dones que día a día te ofrece la vida,
cuéntalos y haz buen uso de ellos, muchas veces tenemos más
de lo que podemos disfrutar, pero nos cuesta trabajo reconocerlo.
Observa tus pensamientos.
¿Sabías que lo que piensas de un problema es más
importante y determinante que el problema en sí? Sé
que muchas veces no es fácil enfrentarlos... pero, haz el
esfuerzo de volverte más positivo y mejora tu actitud. Evita
ser portador de malas noticias, no te involucres en chismes o comentarios
negativos hacia otras personas, vive y deja vivir.
Acepta lo que no puedes cambiar. El
pasado ya no importa, pues ya ocurrió, olvídate de
los malos sentimientos, vive tu duelo, perdona y libérate
del peso que por tanto tiempo has cargado. Abrete a comenzar de
nuevo, puedes progresar y cambiar tu situación personal.
Toma tiempo pero es posible mejorar tu situación en la vida
por difícil que sea. Comienza a ver los inconvenientes como
oportunidades y procura darle una respuesta creativa a cada situación.
Entrega el 100% en todo momento.
Comprométete a dar y a recibir con abundancia, ofrece a quien
te encuentras siempre un pequeño regalo: una sonrisa, unas
gracias, un saludo, una palabra de aliento... mantén en circulación
la verdadera riqueza de la vida. Muestra interés, aprecio
y comprensión por los demás. Silenciosamente envía
pensamientos de amor, solidaridad, paz y alegría.
Abrete a la comunicación. Crea puentes de comunicación
que te permitan expresar y compartir tus ideas y sentimientos. Deja
de esperar a que otros se comuniquen contigo, toma la iniciativa
y acércate a ellos para compartir y crear soluciones y estrategias
para iniciar nuevos proyectos. Además, recuerda que la comunicación
es el puente que acorta las distancias que nos mantuvieron separados
por diferencias o malos entendidos.
Libera la rabia.
Muchas personas están cargadas de emociones negativas y tensiones
que potencian la ira. Cuando te dejas llevar por ella, terminas
afectando y deteriorando en la mayoría de los casos, tus
relaciones con los demás. Además, la ira se convierte
en resentimiento cuando la hemos acumulado por mucho tiempo. Aprende
a respirar imaginando que sale de ti con cada respiración.
Practícalo hasta que te sientas mejor.
Cuando está lloviendo fuerte y el cielo se torna gris y oscuro,
pensamos, por un momento, que el sol se ha ido. Pero si subimos
a un avión y volamos por encima de las nubes nos daremos
cuenta de que el sol brillante, sigue ahí. Esperemos a que
las nubes se disipen para ver el sol brillante de nuevo.
Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa y ¡todo
va a estar bien!
maytte@maytte.com
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