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¿Quién mató a Joe fantasía?
Max Haines
Este caso tomó tantos giros inesperados,
que al final hubo y no hubo culpables
Ocurrio
en Boston, Massachusetts, en 1927. Joe Fantasía, un delincuente
de no mucha monta, quien, según algunos, tenía relaciones
con la mafia, salió de una barbería en la calle Prince,
convirtiéndose abruptamente en víctima de un tiroteo
con balas calibre 0,32. Trasladado urgentemente al Hospital City,
falleció al cabo de unas horas.
En cuanto la policía llegó al lugar del crimen, Lewis
Smith se les acercó con la sorprendente afirmación
de que sabía exactamente dónde se hallaba el asesino.
Llevó a los detectives a una pastelería a la vuelta
de la esquina de la calle Hanover. Smith señaló a
Gangi Cero, indicando que lo había visto salir corriendo
del lugar del crimen y arrojar un revólver cerca de una boca
de riego. Cero dijo que él no había tenido nada que
ver con el tiroteo. El propietario de la pastelería declaró
a la policía que Cero había entrado rápidamente
en su tienda pidiéndole que llamara a un taxi porque había
habido un tiroteo y no quería verse implicado.
En el lugar del crimen, un transeúnte recogió un revólver
Harrison y Richardson, y se lo entregó a la policía.
Las huellas del asesino estaban borradas.
Varios ciudadanos se presentaron. Un tal Vincenzo Musto juró
que había visto a Gangi Cero salir corriendo del lugar del
tiroteo, aunque ni él ni Lewis Smith habían visto
realmente a Cero dispararle a Fantasía. Cero fue trasladado
a la comisaría de policía para ser interrogado.
Así estaban las cosas cuando los detectives empezaron a investigar
la vida de la víctima.
Se enteraron de que Joe Fantasía vivía en el número
334 de la calle Saratoga, en la zona este de Boston, con su mujer,
Josephine, y la hermana mayor de ésta, Philomena, una morena,
alta y bella, que tenía fama de rompecorazones. A la policía
le pareció bastante raro que dos mujeres atractivas compartieran
una opulenta morada con un solo hombre, pero no tenemos derecho
a hacer conjeturas al respecto.
Sobre gustos no hay nada escrito.
Las hermanas dijeron a la policía que no conocían
a Cero para nada. Fueron interrogadas, pero no detenidas, porque
no había nada que las relacionara con el asesinato. Basándose
en testimonios oculares, Cero fue acusado del asesinato de Fantasía.
Pese a los denodados esfuerzos de la policía, ésta
no pudo establecer ninguna relación entre el supuesto asesino
y la víctima. Supusieron que Cero había sido contratado
para liquidar a Joe.
La policía descubrió que Cero trabajaba para Samuel
Gallo, que se ganaba la vida traficando ropa robada. Cero era su
ayudante y el matón que solucionaba los problemas si a alguien
se le olvidaba pagar la mercancía. Los conocidos de Cero
decían que era un hombre de suerte porque Gallo era su capo
y amigo fiel.
Los detectives siguieron investigando. Se enteraron de que, mientras
Joe estaba en la barbería, también había otro
cliente, Patsy Vallerelli. Tras una interrogación exhaustiva,
Vallerelli reveló que ese día Joe iba con una acompañante:
Philomena Romano. Joe y Philomena habían salido de la barbería
e iban juntos por la calle Prince. Ahora, los investigadores estaban
sobre una buena pista: Philomena estaba con Joe cuando éste
había sido acribillado a balas.
Los agentes de policía fueron a casa de Fantasía para
interrogar a Philomena, pero no pudieron hacer nada porque ésta
había huido. Su hermana Josephine no tenía ni idea
de su paradero. Se lanzó una operación de busca y
captura.
Entre tanto, Cero fue juzgado por asesinato, declarado culpable
y sentenciado a muerte. Hasta este punto, el asesinato de Joe Fantasía
no se diferenciaba en nada de los otros cientos de asesinatos cometidos
por miembros de los bajos fondos de Boston, pero esa situación
iba a cambiar repentinamente.
El 17 de septiembre de 1928, Lewis Smith afirmó ante el fiscal
del distrito que le habían pedido que firmara una declaración
sosteniendo que había testificado en falso en el juicio,
al decir que Cero había salido corriendo del lugar del tiroteo
y arrojado el arma del crimen. Sam Gallo y Genaro Cero, hermano
del acusado, le habían dado 2.500 dólares por ello.
La policía se sirvió de Smith para tenderles una trampa
a los dos conspiradores. En una cita concertada de antemano con
Smith, ambos conspiradores fueron detenidos por intentar sobornar
a un testigo de la acusación. Ambos fueron declarados culpables
y sentenciados a dos años de cárcel en la Prisión
de Charles St. Irónicamente, Gangi Cero también estaba
allí. Como había sido sentenciado a muerte, Cero estaba
confinado en su celda, excepto en días festivos, en los que
se le permitía salir a ver eventos deportivos, fuertemente
custodiado.
El 12 de octubre, Día de Colón, se celebró
en la cárcel un festival de deportes en el que participaban
los internos. A Cero se le permitió presenciar las actividades
rodeado de guardias. De repente, logró zafarse de sus guardias
y precipitarse hacia su antiguo capo y benefactor, Sam Gallo. En
un instante, Cero apuñaló a Gallo con una navaja de
bolsillo. Logró darle a Gallo tres puñaladas en el
pecho antes de que los guardias le detuvieran. A Gallo tuvo que
sometérsele a una operación de emergencia para salvar
su vida.
Las autoridades no podían entender por qué se había
producido esta agresión. Después de todo, Gallo había
acabado en prisión intentando ayudar a Cero. Ambos hombres
se negaron a hablar pero, a medida que se acercaba la fecha de su
ejecución, Cero cambió de opinión. Su versión
de lo ocurrido el día del asesinato de Joe Fantasía
sorprendió a la gente.
Ese sábado pasaba por la calle Prince con Sam Gallo cuando
de repente Sam sacó un revólver y le disparó
a un hombre, que luego supo que era Joe Fantasía. Cero se
fue a la vuelta de la esquina y se metió en la pastelería.
Cuando fue arrestado, fue Sam Gallo quien contrató a un abogado
para defenderle. Sam le garantizó que si no decía
una palabra sobre su implicación en el asesinato, se ocuparía
de que fuera absuelto. Sam Gallo negó estos alegatos desde
el hospital.
Un informador anónimo se presentó diciendo que, poco
antes del asesinato, había visto a Sam Gallo discutiendo
con Philomena y Joe Fantasía en la calle. Al concluir la
discusión, oyó que Sam le decía a Joe: "Pronto
te pasearás en un coche fúnebre".
Los detectives que estaban trabajando en el caso empezaron a dudar
de la culpabilidad de Cero. No obstante, no podían localizar
a Philomena Romano, que podía aclarar quién mató
a Joe Fantasía.
Luego, pasó algo que sólo les ocurre a los detectives
en sueños; hubo una llamada de Philomena Romano, que dijo
a los agentes de policía: "Quiero verlos. Les diré
quién mató a Joe Fantasía". Fiel a su
palabra, Philomena apareció en una comisaría de policía
y les dijo a los detectives que estaba con Joe cuando Sam Gallo
le disparó. Pensó que Sam le había dado a la
policía el nombre falso de Gangi Cero para que no pudieran
seguirle la pista. Ella se marchó de la ciudad porque no
quería verse implicada. Hacía tan sólo dos
días se había enterado de que Gangi Cero era una persona
de carne y hueso, y que estaba a punto de morir en la silla eléctrica.
El gobernador de Massachusetts fue informado de esta sorprendente
evolución del caso y rápidamente puso la ejecución
en suspenso. Se convocó a un jurado de acusación para
escuchar la declaración de Philomena, quien sorprendió
a la sala de juicio, contradiciendo su declaración inicial
a la policía. La condena de Cero, que esperaba su ejecución,
se volvió a poner en suspenso, esta vez por un período
de 30 días. Philomena retomó su declaración
inicial, explicando que, por temor a las represalias, se había
retractado de su declaración. Ahora estaba dispuesta a decir
la verdad. Sam Gallo era el asesino.
Después
de que el jurado de acusación escuchara la versión
de Philomena, Sam Gallo fue acusado del asesinato de Joe Fantasía.
El juicio de Sam, iniciado el 18 de febrero de 1930, causó
sensación. Philomena testificó y también Gangi
Cero. Sam se declaró inocente pero, después de siete
horas de deliberación, el jurado de Massachusetts le declaró
culpable.
En ese momento, se dio la rara circunstancia de que dos hombres
estaban acusados del asesinato de Joe Fantasía, cuando todo
el mundo sabía que sólo uno de los dos podía
ser el asesino. Fue un hecho sin precedentes. El Tribunal Supremo
de Massachusetts tomó su decisión tras semanas de
deliberación. Ambos veredictos fueron suspendidos, ordenándose
que Cero y Gallo fueran juzgados juntos.
Esta vez Sam Gallo fue declarado culpable, y Gangi Cero absuelto.
Sam tenía que morir en la silla eléctrica y Gangi
se marchó a Italia, pero eso no es todo. Sam consiguió
que se volviera a celebrar su juicio. Y, por sorprendente que parezca,
fue absuelto y consiguió su libertad.
Nuestra conclusión es que el caso del pobre Joe Fantasía,
quien quedó en la cuneta con la espalda agujereada por las
balas, se debió oficialmente a un ser fantasmagórico,
que no se llamaba ni Gallo ni Cero.
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