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Su verdadero riesgo
De 70% a 80% de las mujeres
a las que les han diagnosticado cáncer de mamas no
presentan factores de riesgo o antecedentes familiares. Pero
ello no significa que deba asumir una posición pasiva
ante la enferme dad. Presentamos algunas cosas que usted
puede hacer para contrarrestar su riesgo.
l
Vigile su peso: Ganar peso puede causar un incremento
en la producción de insulina, lo cual puede estimular
el crecimiento de células cancerígenas.
l Siga
una dieta saludable: Varios estudios sugieren que una
dieta alta en antioxidantes, entre ellos la vitamina E, la
vitamina A y betacaroteno, y licopeno (presente en muchas
frutas y vegetales) pueden ayudar a prevenir el cáncer
de mamas.
l Amamantar:
Dar de pecho por lo menos seis meses puede ayudar a disminuir
su riesgo de sufrir cáncer de mamas incluso a la mitad.
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Guía para la salud
de los senos
Karin Repinski
¿Le preocupa un dolor pasajero en
sus senos? ¿No está segura de cuándo programar
una mamografía? A continuación presentamos las señalas
de advertencia, las estadísticas y las estrategias para protegerse
del cáncer de mamas.
Asimetría.
No entre en pánico si sus senos no son exactamente iguales.
Esa suele ser la norma, dice la ginecóloga Lisa Masterson.
"Debido a particularidades en el desarrollo, todo el cuerpo
es asimétrico en cierta medida". Algo que no es normal:
mamas que cambian repentinamente de tamaño -situación
que puede indicar la presencia de nódulos-.
Bultos. En las mujeres premenopáusicas,
hay 12 bultos benignos por cada maligno. Sin embargo, los expertos
recomiendan que cada nódulo sea examinado por un profesional.
Entre los nódulos benignos detectados más frecuentemente
en las mujeres jóvenes se encuentran los fibroadenomas. Estas
formaciones redondas y elásticas no predisponen a la mujer
al cáncer y usualmente no tienen que ser extirpadas.
Café. Si bebe dos o más
tazas de café al día, considere disminuir la cantidad.
Según un estudio conducido en el Brigham and Women's Hospital,
de Boston, la cafeína puede aumentar significativamente los
niveles de estrógeno -lo cual, dicen los expertos, puede
explicar investigaciones previas que vinculan la sustancia con un
incremento en los dolores y el cáncer de mamas-.
Cáncer. Entre las edades de
30 y 40 años, el riesgo de una mu jer de desarrollar cáncer
de mamas es una de cada 250. De los 41 a los 50, el riesgo aumenta
a una de cada 67. Pero las noticias no son totalmente negativas:
según un informe del National Cancer Institute de Estados
Unidos, divulgado en 2002, las muertes ocasionadas por la enfermedad
disminuyeron en más de 3% entre 1995 y 1998 -en parte debido
a la detección precoz-. Señales clave de advertencia
de cáncer de mamas: cualquier bulto nuevo y duro o engrosamiento;
un cambio en el tamaño o la forma de los senos; una depresión
o rugosidad en la piel; hinchazón, enrojecimiento o aumento
de la temperatura de la piel de senos; dolor en un punto que no
varía su ciclo menstrual; secreciones con sangre y un área
en un pezón que pique, se siente irritada o esté escamosa.
Deportes. Caminar es bueno. Caminar
una buena causa es todavía mejor.
Ejercicio. Casi 30 estudios demuestran
que la actividad física disminuye el riesgo de sufrir cáncer
de mamas incluso en 40%. Aún las mujeres que comenzaron a
ejercitarse después de los 20 años parecen beneficiarse,
señala Anne L McTiernan, médico Ph.D., integrante
del Fred Hutchinson Cancer Research Center. Esta especialista recomienda
al menos una media hora diaria de ejercicio de moderado a intenso.
Genética. En algunos casos,
el cáncer de mamas es hereditario -posiblemente resultado
de una mutación en los genes supresores de tumores BRCA1
o BRCA2 lo cual expone a la mujer durante toda su vida a un alto
riesgo de desarrollar cáncer de mamas y de ovarios-. Si en
su familia hay antecedentes de cáncer de mamas antes de la
menopausia, los expertos aconsejan realizarse una mamografía
antes de la edad recomendada, 40 lo ideal sería 10 años
antes de la edad en la cual su familiar fue diagnosticado.
Ingesta alcohólica. Las mujeres
que consumen más de dos copas al día tienen dos veces
más probabilidades de desarrollar cáncer de mamas
que aquellas que no ingieren alcohol. "El alcohol incrementa
los niveles de estrógeno, por lo que una mayor cantidad de
esta hormona está disponible para las células de los
senos. También puede deprimir la función inmunitaria",
dice la doctora J.R. Gralow, profesora adjunta de oncología
de la Universidad de Washington.
Hormigueo en los pezones. Molesto,
sí. Peligroso, no -siempre y cuando la comezón se
sienta en ambos pezones-. Entre las posibles causas se encuentran
una reacción alérgica o un simple caso de piel seca.
Mamografía. ¿Se le
olvida programar las mamografías? Pídale a su médico
que le recuerde con anticipación que ya está cerca
de la fecha en la que le toca nuevamente. Usualmente sus asistentes
dejan un mensaje telefónico o envían un correo por
e-mail.
Mastitis. La mastitis, una infección
de las mamas, ocurre con poca frecuencia. El tipo más común,
mastitis lactacional, se presenta cuando un conducto de leche se
bloquea, acumulando bacterias que luego se infectan. Los tratamientos
usuales incluyen calor, hielo y antibióticos.
Linaza. Esparcir semillas molidas
de linaza sobre el cereal puede ofrecer cierta protección
contra el cáncer de mamas. En un estudio, las mujeres que
consumieron 10 gramos (una cucharada) al día durante dos
meses experimentaron una mejoría del 31% en la proporción
entre las sustancias en la sangre que protegen contra el cáncer
de mamas y las sustancias que lo estimulan.
Natalidad. ¿Le preocupa que
ingerir pastillas para el control de la natalidad pueda estar aumentando
su riesgo de cáncer de mamas? Ahora puede tranquilizarse.
Un estudio de la institución estadounidense Centros para
la Prevención y Control de Enfermedades realizado en casi
10.000 mujeres (entre los 35 y los 64 años) encontró
que tomar anticonceptivos orales por un largo período de
tiempo o tener antecedentes familiares de la enfermedad no incrementan
el riesgo de cáncer de mamas.
Observación. Si se considera
que 80% de los nódulos suficientemente grandes para sentirse
son encontrados por las propias mujeres, autoexámenes mensuales
de los pechos les pueden salvar la vida. La clave es la constancia,
y el momento ideal para hacerlo es siete días después
del inicio del período.
Preguntas. ¿Desea conocer
sus probabilidades de desarrollar cáncer de mamas durante
los próximos cinco años? Su médico puede ayudarla
a llenar el cuestionario de Evaluación de Riesgo de Cáncer
de Mamas.
¡Qué dolor! Relájese.
El dolor en los senos generalmente no es una señal de cáncer.
Lo más probable es que el culpable sea un inocuo bolso lleno
de líquido denominado quiste. El cáncer usualmente
crece lentamente, mientras que los quistes pueden desarrollarse
de la noche a la mañana. Una forma de aliviar el dolor es
que un especialista drene el líquido con una fija aguja.
Reducción. La cirugía
de reducción de senos se ha incrementado en 146% desde 1992.
Su popularidad no sorprende: como se determinó en una reciente
revisión de estudios publicados en Mayo Clinic ProH
ceedings, las pacientes experimentaron una disminución en
los dolores severos de espalda, cuello y hombros, una mejoría
en la imagen de si mismas y la posibilidad de participar en deportes
y encontrar ropas que les quedaran bien. Posibles consecuencias
adversas: extensas cicatrices, pérdida de sensibilidad en
los pezones e incapacidad de amamantar. Además, es costosa.
Secreción. La secreción
es un problema común, según la cirujana especializada
en mamas Susan Love. La mayoría de las mujeres que han amamantado
pueden presentar fluido cuando las áreas en torno a los pezones
son presionadas. El momento de preocuparse -y ver al médico-
es cuando la secreción es espontánea (sin que se requiera
estimulación), persistente y se manifiesta sólo en
un lado, o cuando es sanguinolienta.
Sostenes deportivos. Utilizar un
sostén deportivo adecuado es importante no sólo para
el desempeño físico de la mujer: también puede
ayudar a mantener su físico. "La frágil estructura
de soporte de las mamas se puede ver comprometida por los saltos
y estiramientos, los cuales pudieran causar que los senos se ablanden",
indica Laurie A. Casas, profesora de cirugía.
Síndrome pre-menstrual. Si
la menstruación causa estragos en su pecho, la causa puede
ser retención de líquidos. Un remedio que vale la
pena probar: calcio (600 miligramos dos veces al día).
Tratamientos. El declive en la mortalidad
por cáncer de mamas se debe en gran medida a los avances
en los tratamientos. Se ha observado que el medicamento Tamoxifen,
el cual bloquea los efectos del estrógeno en las células
del tumor, reduce la mortalidad en incluso 50%. Ahora, estudios
preliminares muestran que un fármaco denominado Anastrozol
pudiera ser tan bueno o mejor que el Tamoxifen para las mujeres
posmenopáusicas y tener posiblemente menos efectos secundarios.
El Anastrozol surte efecto al reducir la cantidad general de estrógeno
en el cuerpo.
Ultrasonido. El ultrasonido, que
emplea ondas sonoras de alta frecuencia, ayuda a distinguir entre
un nódulo sólido y uno que esté lleno de agua.
Los senos de las mujeres más jóvenes especialmente
los cuadrantes superoexternos están conformados por un tejido
denso por el cual una mamografía resulta difícil de
leer de forma exacta. Si se encuentra un nódulo, someterse
a una sesión de ultrasonido puede ser un curso de acción.
Vello. No debe preocuparse por algunos
vellos dispersos alrededor de sus pezones. Es seguro cortarlos,
extraerlos o dejar que un profesional se los elimine.
Zen. El estrés puede provocar
cambios hormonales que, a su vez, conduzcan a dolores en las mamas.
Y si bien "no hay datos que muestren que liberar el estrés
reduzca el riesgo de cáncer de mamas", señala
la doctora Gralow, "hay una relación incuestionable
entre una mente saludable y un cuerpo saludable".
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