 |
Consejos
para enfrentar
su peor día
Escriba un diario. Tenga siempre un diario en su portafolio
o bolso de mano y cuando se sienta contrariado o molesto,
tómese unos pocos minutos para desahogarse. Esta es
una manera segura de descargar las emociones.
Muévase. Una caminata de
15 a 30 minutos lo calmará. Pero si no tiene tiempo,
camine por dos minutos, se ha demostrado que esto sirve
para reducir el estrés.
Cree un santuario en su lugar de trabajo.
Convierta una esquina del escritorio en un espacio sagrado
con una foto de un atardecer, de su familia, pareja, líder
espiritual, flores o cualquier cosa que le calme el alma
y le brinde paz. Cuando se sienta ansioso, fíjese
en su santuario.
Respire. Libérese del pánico
con minirrelajaciones. Inhale profundamente hasta contar
hasta cuatro, retenga el aire contando nuevamente hasta
cuatro y exhale lentamente. Repita esta respiración
varias veces.
Tenga una mantra. Cree un mantra
tranquilizante que pueda recitar en una situación
difícil. Haga unas cuantas inhalaciones profundas
y al expirar dígase, "suelta este asunto"
o "mantente en calma".
Si todo esto falla, váyase a casa
"enfermo". Pídale a alguien que
lo cubra y váyase a casa. Coloque un CD relajante,
láncese debajo de las sábanas y tome el tan
necesitado descanso del trabajo y del resto del mundo.
|
Adios al estrés laboral
Alice Lesch Kelly
El estrés en el lugar de trabajo
puede agotarnos emocional y físicamente. A continuación,
algunas estrategias para enfrentar los principales factores de presión
Durante tres años, Jacqueline
S. tuvo poco tiempo para alguna cosa que no fuera su trabajo. En
ese período, Jacqueline, quien ahora tiene 30 años,
trabajaba en relaciones públicas en la ciudad de Nueva York.
Rutinariamente tenía semanas laborales de 60 a 70 horas,
sin incluir el tiempo que pasaba trabajando en casa o los 90 minutos
que tomaba ir desde y hasta su residencia. "Era necesario tener
ese tipo de horario para mantener a los clientes y a los jefes felices",
recuerda.
Sin embargo, esta joven no es taba feliz. Se sentía
cansada, desvalorizada e irritable. Perdió el contacto con
los amigos. Rara vez tenía tiempo para las carreras de entrenamiento
de ocho a nueve kilómetros que le encantaban o para competir
en las carreras de 10 mil metros o los maratones. "Estaba encerrada,
exhausta y estresada al máximo".
Cerca de 40% de la gente que trabaja dice que sus empleos son "muy"
o "extremadamente" estresantes. El estrés laboral
puede causar o contribuir a una variedad de problemas de salud,
entre ellos dolores de cabeza, insomnio, depresión, alta
presión arterial, dolores musculares, pérdida del
apetito, agotamiento e irritabilidad; y los que sufren del estrés
ocupacional (las mujeres tienen 60% más probabilidades que
los hombres de padecerlo) faltan a sus jornadas cuatro veces más
que los que presentan lesiones ocupacionales y enfermedades, según
la oficina estadounidense de estadísticas laborales.
La causa principal de estrés laboral es saber que tenemos
poco control sobre lo que sucede en el lugar de trabajo. Independientemente
de cuanto nos esforcemos, no podemos tener el mando sobre una economía
inconstante, compañeros de trabajo desleales o gerentes temperamentales.
Cuando su empleo le dispara los niveles de estrés, su organismo
reacciona liberando L caudales de hormonas del estrés a su
torrente sanguíneo, y su tensión muscular, presión
sanguínea y ritmo cardíaco aumentan. Este conjunto
de síntomas, conocidos como la reacción de "atacar
o huir" no causará grandes problemas si el estrés
ocurre sólo ocasionalmente. Sin embargo, si se siente crónicamente
presionado y su cuerpo está constantemente en alerta roja,
el riesgo de sufrir una variedad de males y enfermedades se incrementa.
¿Está exhausto por el trabajo que está a punto
de que le estalle un vaso sanguíneo sólo con pensar
en ello? A continuación, algunos consejos sobre cómo
manejar los factores más comunes de estrés laboral.
Miedo a perder el empleo
Las reducciones de personal, la debilidad en la economía,
el impredecible mercado bursátil y las incertidumbres de
las fusiones corporativas son preocupaciones muy reales y pueden
significar despidos para los empleados.
Lo que esto puede hacerle
a su cuerpo y espíritu. Muchas mujeres tienen un miedo
profundo de fracasar, dice Alice D. Domar, directora de Mind/Body
Center for Women's Health en el Centro de Fertilización in
Vitro de Boston, y profesora asistente de medicina en la Harvard
Medical School en Boston. El pánico de perder el empleo puede
aumentar este miedo. Puede afectar su autoestima y sentido de valía
propia, disparar la ansiedad (financiera o de otro tipo), que puede
presentarse como síntomas físico tales como ataques
de pánico, tensión en el pecho o problemas gastrointestinales.
Cómo puede reducir este estrés
l
Asegúrese de que su jefe conoce su valor. En momentos de
despidos, su jefe se esforzará en conservar a sus mejores
trabajadores. Sin embargo, no luchará por usted si no sabe
cuál es su contribución. "La mayoría de
las personas asumen que sus gerentes saben todo lo que están
haciendo", afirma Marjorie Brody, asesora gerencial residenciada
en Filadelfia. Pero a menudo no es así. Reúnase con
su jefe mensualmente y actualícelo sobre sus proyectos y
logros. Si no es posible conversar regularmente con su jefe, envíele
un informe escrito cada mes.
l No
espere un despido para buscar otras oportunidades. "Haga unas
cuantas llamadas a sus conocidos", aconseja Bárbara
Reinhold, directora del Career Development Offi ce, del Smith
College. Mantenga su currículum actualizado, asista a entrevistas
informativas, investigue compañías que usted admire
y tómese un café con gente que podría ayudarlo
a encontrar otro empleo. Luego, si es despedido, no tendrá
que empezar de cero en una búsqueda de empleo. Además,
no se sentirá tan "atascado" cuando se dé
cuenta de que hay opciones.
l Aun
cuando es difícil encontrar un nuevo empleo en una economía
en recesión, busque de todos modos. Si piensa que no hay
nada allá afuera, eso es exactamente lo que encontrará.
Demasiado
trabajo,
poco tiempo
Gracias a la reducción de empleos, la misma cantidad de trabajo
es distribuida entre pocos empleados. Los avances tecnológicos
como el correo electrónico, el correo de voz, los teléfonos
celulares y las computadoras portátiles han posibilitado
llevarse el trabajo a cualquier lugar. Para muchas personas, la
única mane ra de controlar la carga laboral es llegar
temprano, quedarse hasta tarde, trabajar a la hora de almuerzo y
los fines de se manas, y llevarse el trabajo a la casa.
Lo que esto puede hacerle
a su cuerpo y espíritu. El exceso de trabajo puede
causar daños fisiológicos tales como insomnio (particularmente
si L toma mucho café o refrescos), dolor de cuello, dolores
de cabeza y fatiga. Le roba el tiempo que podría pasar cuidando
su cuerpo con ejercicios y una alimentación inteligente;
además, no le queda tiempo o energía para nutrirse
emocionalmente con actividades tales como relajarse con amigos y
familiares, realizar un servicio por la comunidad, meditar y cultivar
su espiritualidad. Cuando pasa todo su tiempo en el trabajo, su
vida queda seria mente desequilibrada. Eso simplemente no es
bueno para su mente o su organismo.
Cómo puede reducir
este estrés
l Pregúntele a su jefe. "Cuando
su jefe le pida hacer algo para lo cual no tiene tiempo, es necesario
que le diga: `esto es lo que estoy haciendo en este momento, ¿qué
es más importante para usted? ¿Debo dejar lo que estoy
haciendo y hacer esto otro, o continúo con lo que estaba
haciendo?´", dice Brody. "Lo que sucede es que aceptamos
todo, no preguntamos y luego nos sentimos frustrados y estresados".
Preguntar a su jefe en qué actividad debería enfocarse
también le dará un sentido de control sobre su carga
laboral.
l Anote sus actividades. Escriba
todas y cada una de las actividades que realiza durante toda una
semana, luego revise la lista para observar los elementos que pueden
estar quitándole tiempo. Los mensajes de correo electrónico,
las llamadas telefónicas, las interrupciones de sus compañeros
de trabajo y las reuniones pueden quitarle el tiempo que necesita
para realizar las tareas esenciales de su empleo.
l Consulte a otros para trabajar
de forma más inteligente. "Una de las cosas más
útiles para reducir el estrés laboral es la tutoría
de un compañero", dice Reinhold. Reúnase con
dos o tres compañeros que comprendan su trabajo para encontrar
ideas creativas que ayuden a mejorar el proceso laboral y ahorrar
tiempo.
Entorno laboral inseguro
Los acontecimientos desalentadores que se reflejan en las noticias,
así como los inciden tes comunes como acoso sexual,
agresión de clientes iracundos, compañeros de traba
jo traicioneros y gerentes incompetentes o temperamentales, todo
esto puede hacerlo sentir vulnerable e impotente.
Lo que esto puede hacerle
a su cuerpo y espíritu. La inquietud acerca de los
niveles de seguridad de su entorno laboral puede aumentar su presión
sanguínea, la tensión muscular y el ritmo cardíaco.
El miedo crónico y la ansiedad pueden conducir a trastornos
emocionales tales como irritabilidad, depresión, ataques
de ansiedad e incluso desórdenes de estrés post-traumático.
Cómo puede reducir
este estrés
l Evalúe sus ansiedades.
Trate de separar las preocupaciones racionales, tales como la inquietud
por tener un jefe caprichoso, de los temores por acontecimientos
menos probables. Por ejemplo, si trabaja en el servicio de atención
al cliente de una tienda por departamentos, tener que afrontar a
un público iracundo es un factor de estrés más
probable que un ataque terrorista. Luego de determinar cuáles
preocupaciones están más basadas en la realidad, trabaje
con amigos o con un terapeuta para crear estrategias a fin de abordar
las situaciones que son más factibles de ocurrir.
l No se aísle. "Hay
un tremendo valor en forjar relaciones interpersonales en el trabajo.
Si se siente aislado y solitario experimentará más
miedo", afirma Reinhold. Además, tener amigos en el
trabajo ayuda a la hora en que uno necesita persuadir a los demás
para hacer que ese tipo raro del departamento contable deje de flirtear
con usted para obtener ayuda si el jefe no deja de dispensarle malos
tratos.
l Tome una acción. Si se
siente oprimido por un compañero de trabajo, acosado (sexual
o verbalmente) por un jefe, o atormentado por un cliente, dígalo.
Un representante del sindicato o de recursos humanos puede aconsejarlo
sobre qué hacer y tomar alguna medida le dará un sentido
de control sobre la situación.
Horarios
y actividades de trabajo rígidos
Tener poca o ninguna flexibilidad en sus horarios y actividades
laborales es muy estresante, en particular para las madres que trabajan.
Lo que esto puede hacerle
a su cuerpo y espíritu. La falta de control puede
hacerle sentir desconsolado y pesimista. Si está atascado
en una situación en la que no ve esperanzas de mejoría,
corre un alto riesgo de deprimirse. Para las madres que deben trabajar
dependiendo del horario del patrono, de la persona que le cuida
los niños, del colegio, de los eventos deportivos, etcétera,
la falta de flexibilidad es una carga tanto física como emocional.
Cómo puede reducir
este estrés
l Cultive buenas relaciones en el
trabajo. Si está en buenos términos con su jefe y
compañeros, estará en una mejor posición a
la hora de negociar un cambio.
l Reúna un grupo de compañeros
de mentalidad similar y acérquense al jefe para proponer
soluciones. "La flexibilidad mejora la productividad y la rentabilidad,
y también reduce el número de días de ausentismo
laboral por enfermedad", dice Reinhold. "Hable con el
jefe sobre cómo crear un programa flexible en el trabajo".
l Sea un trabajador ejemplar. "Si
es muy buen trabajador, tiene muchas más posibilidades de
que le brinden flexibilidad", agrega Reinhold.
"Cambié mi vida"
Independientemente de lo estresante que pueda ser su trabajo, usted
tiene opciones, como las tuvo Jacqueline S. Tras darse cuenta de
que al laboral en exceso se estaba perdiendo de demasiadas cosas,
decidió emprender cambios considerables. "Tiré
la toalla y modifiqué toda mi vida". Dejó su
cargo de relaciones públicas en la ciudad de Nueva York,
aceptó un puesto como gerente de comunicaciones que le exigía
menos demanda, y compró una casa a cinco minutos del trabajo.
Todavía trabaja unas 50 horas a la semana, pero tiene mucho
más tiempo libre. "Tengo tiempo para reconectarme con
la gente que es importante para mi vida y nutrir las relaciones
con los amigos que por años dejé de lado".
También tiene tiempo para hacer ejercicios. Se hizo miembro
de un club de competencias y ahora corre de ocho a nueve kilómetros
cuatro o cinco veces por semana. "Me siento como una persona
diferente. Tengo toda una nueva perspectiva ahora".
|