|
Barbie
La vida en plástico
Ninguna fuerza de voluntad humana
puede desafiar el poder de la princesa rosa
De todas las fuerzas contra las cuales la resistencia
es inútil, Barbie ocupa casi el primer lugar. Cualquier inocente
que haya asumido que esta pieza de plástico anatómicamente
imposible, diseñado en 1959, se quedaría en los estantes
de juguetes al lado de otras reliquias de la era, evidentemente
no es padre de una niña en edad preescolar. Al igual que
un culto, Barbie atrae a su rebaño con una embriagadora mezcla
de mercadeo, magia y el color rosado. ¿Cree usted que si
mantiene a su hija lejos de un tutú rosa, ella tendrá
más posibilidades de convertirse en neurocirujana? Inténtelo
aunque sea una vez, dijo lamentándose recientemente la novelista
Allison Pearson al recordar su fallido esfuerzo para ocultar la
muñeca a su hija. La pequeña no lo aceptó.
Un día, en un intento por contener la tóxica marea,
llevé a casa una muñeca escandinava similar a Barbie
y diseñada por un comité feminista: una mujer sana,
con senos pequeños y vestida de kaki que obviamente trabajaba
en algún oficio útil en los países en desarrollo.
Sin embargo, esta pobre socialdemócrata nunca conoció
a las Barbie. "¡Es un varón!", exclamó
mi pequeña horrorizada antes de dejar caer el compromiso
liberal en la cubeta que su hermano utiliza para ahogar caracoles.
Uno de los templos seculares de Barbie que se han abierto en los
últimos tiempos se encuentra en Nueva York. Detrás
de la fachada de cristal de la reluciente tienda Toys R Us en Times
Square, hay 380 metros cuadrados dedicados a la minúscula
princesa. Este santuario es un alboroto de rosado Barbie, regulado
y protegido por marcas comerciales; es un matiz nauseabundo que
se ubica entre un fucsia chillón y un tono medicinal de goma
de mascar. Allí, la reciente Barbie Rapunzel (más
un atractivo príncipe) anida al lado de las favoritas de
siempre, tales como la Barbie Malibú, para no mencionar la
lonchera, el joyero, la casa rodante, el Mustang convertible, el
carruaje tirado por caballos y la cabeza parlante para maquillaje.
La novia de Estados
Unidos
Hasta la fecha se han vendido más de 1.000 millones de muñecas
Barbie. Una niña estadounidense promedio en edad de tres
a 11 años posee el sorprendente número de 10 muñecas
Barbie, según Mattel, el gigante norteamericano de los juguetes
que la fabrica. Una niña italiana o británica tiene
siete, mientras que una francesa o alemana posee cinco.
La
marca Barbie tiene un valor de aproximadamente dos millardos de
dólares, poco más que Armani y poco menos que Wall
Street Journal, lo cual la convierte en la marca de juguetes más
valiosa del mundo, de acuerdo con la firma consultora Interbrand.
¿Cómo es que este juguete de proporciones imposibles
y falto de encanto ha sobrevivido en una industria notoria por las
novedades caprichosas y la inconstancia de la moda?
Parte del atractivo de Barbie es que ella se ha convertido, según
su historiador, Christopher Varaste, en el rostro del sueño
americano. Barbie no es un simple juguete ni una categoría
de producto; es un icono. Cómo llegó allí es
un tema objeto de candentes debates en las hermandades femeninas.
Algunos creen que la muñeca responde a un deseo femenino
innato de fantasía, representación de papeles y uso
de vestimentas formales. Otros piensan que Mattel, sencillamente,
ha manipulado las aspiraciones de las niñas en ese sentido.
De cualquier forma, arrebujada en sus labios fruncidos de puchero
y senos de figura regordeta improbable, cintura de avispa y pies
arqueados permanentemente en espera de enfundarse en un par de zapatos
de tacón alto, es una declaración aparentemente duradera
de la aspiración y la estética occidental. Ella es,
de acuerdo con M.G. Lord, quien escribió una biografía
de Barbie, el icono más potente de la cultura popular estadounidense
de fines del siglo XX.
El estatus de icono de Barbie es reconocido oficialmente. Los estadounidenses
incluyeron esta muñeca en la cápsula del tiempo de
1976, que se realizó para conmemorar
el bicentenario de la independencia. En 2002, el gobierno de EEUU
la sepultó en una cápsula del tiempo de salud de la
mujer, junto con un par de fórceps y un corsé.
Como emblema de EEUU, Barbie es objeto de plagios, mofas y manifestaciones
políticas. Andy Warhol hizo un retrato de Barbie, la sopa
Campbell de las marcas de juguetes. En una exposición realizada
en Londres en 2002, se presentó una Barbie dinamitera suicida,
diseñada por Simon Tyszko, un artista británico. Su
cabello es rubio, el cintillo es rojo y alrededor de su fina cintura
lleva un cinturón de explosivos, conectado a un detonador
que sostiene primorosamente en la mano.
Fenómeno sociológico
Una industria ha crecido para analizar el significado de esta diminuta
pieza de plástico rosa. Los estudiantes pueden inscribirse
en cursos de sociología en EEUU con títulos tales
como Desde Barbie hasta Superman: imágenes de género
en la cultura popular. Hay estantes repletos de libros y ensayos
sobre la muñeca, llenos de reflexiones como la siguiente:
"Barbie representa el tipo de individualidad que algunos ven
como arrinconada y otros consideran liberada. El suyo es un ser
alterable, versátil, que maneja las impresiones y atado al
contexto cuyo comportamiento cambia de situación en situación
y papel en papel... Su personalidad es
incipiente, incluso etérea; su moral y valores son más
implícitos que expresos o afirmados; su vida íntima,
sus sueños, sus pasiones, sus nexos permanentes son un misterio".
Barbie no ha colonizado la imaginación de las niñas
por accidente. Mattel se ha dedicado a promoverla como un estilo
de vida, no sólo un juguete. Además de vender las
muñecas, Mattel otorga licencias de Barbie en 30 categorías
de productos diferentes, desde muebles hasta maquillaje. Una niña
puede dormir con piyamas Barbie, bajo una frazada Barbie, con la
cabeza en una almohada de Barbie, rodeada de papel tapiz de Barbie
y así sucesivamente. Hay convenciones sobre Barbie, clubes
de admiradoras, sitios web, revistas y eventos de coleccionistas.
Ella es mucho más que una marca de carácter, afirma
con fervor un vocero de Mattel; ella es una declaración de
moda, un modo de vida.
Ver también en Encuentros:
- De qué hablamos
cuando hablamos de amor
- Palabras de amor
- Días de bicicleta
|