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| Al
rodar no olvide |
l
Andar acompañado (salir con un compañero es necesario
no sólo en casos de accidente sino por razones de seguridad).
l Utilizar los accesorios básicos:
casco, guantes y un asiento cómodo que proteja la próstata.
l Cargar una tripa de repuesto
y, mejor aún, también una bomba de aire.
l Llevar un celular o tarjeta
telefónica.
l Preferir las rutas que definan
las sociedades organizadas de bicicletas (que no son muchas).
En la autopista de Prados del Este se ha delimitado una vía
para este fin, pero desafortunadamente muchos automovilistas
incursionan en ella por lo que se debe rodar con precaución.
La Cota Mil y el Paseo Colón, así como la avenida
Río de Janeiro, están habilitadas los domingos
en la mañana para los deportistas. Aproveche la ocasión.
l Evitar las autopistas y las
vías donde la gente va muy rápido, como la misma
Río de Janeiro los otros días de la semana.
l Respetar las normas de circulación.
La bicicleta es un vehículo más en las calles
por lo que se debe utilizar las manos para señalizar
el cambio, conducir a la velocidad que se indique en cada zona
y mantener el sentido común para no entorpecer a quienes
andan en sus automóviles. De lo que se trata es de no
obstaculizar el tráfico.
l Avisarle a algún conocido
o familiar que salió a montar bicicleta.
l Tener bocinas o algún
tipo de corneta para llamar la atención de los conductores.
l No escuchar música
con audífonos. |
Días de bicicleta
Raúl Chacón Soto
Cada vez es mayor el número de caraqueños
que recorre las calles de su ciudad sobre dos ruedas. He aquí
algunas recomendaciones que le serán de gran ayuda si decide
sumarse a la inesperada tendencia.
Nadie hubiera podido imaginar, sólo
unos meses atrás, que sobre las calles de la difícil
Caracas rodarían los ciudadanos (en bicicleta, se entiende)
en la cantidad que, todavía, a muchos toma por sorpresa;
y mucho menos que tan saludable conducta fuera como consecuencia
no precisamente de una muy eficaz campaña a favor de las
bondades del ciclismo o del loable esfuerzo del gobernante de turno,
sino, ¡quién lo diría!, de una prolongada escasez
de gasolina que ningún astrólogo o vidente de este
petrolero país pudo ni siquiera intuir a pesar de sus inconmensurables
consecuencias. Pues sí, aunque no figurara en ninguna predicción
de tanto personaje renombrado, lo cierto es que lo que parecía
imposible está allí convertido en realidad sobre el
pavimento: miles de caraqueños montados sobre los cada vez
más buscados vehículos de dos ruedas, conformando
estampas que recuerdan la de otras ciudades donde conducir bicis
es una costumbre que nunca se ha dejado de lado.
No es que ocurra todo el tiempo y en todas partes. El fenómeno
se advierte en toda su expresión los fines de semana, cuando
cada vez más numerosos grupos de jóvenes (y adultos)
salen a recorrer la ciudad brindándole un colorido del que
antes carecía. Carlos Rangel, instructor de VIS (una escuela
para la formación de profesionales en actividades aeróbicas)
asegura que sábados y domingos salen a la calle, sobre sus
ahora cotizadas máquinas, alrededor de cinco mil personas;
una cifra que supera con creces las habituales 800 que solían
tomar las rutas que les marcaban la Cota Mil, Las Mercedes y el
paseo Colón aquellos días preparo que ya se ven tan
lejanos. Basta dar una vuelta casi por cualquier zona de la ciudad,
para advertir la mayor presencia de estos modernos pilotos quienes,
en su mayoría, están ataviados con la vestimenta y
los accesorios necesarios para emprender sus jornadas. Las marchas,
por supuesto, también se han convertido en escenarios para
tanto nuevo ciclista que, individualmente, pero sobre todo en grupo,
ha decidido manifestarse políticamente con los pies en los
pedales. Por eso ya no sorprende a nadie verlos integrándose
en las concentraciones, con sus infaltables camisetas tricolores
y sus silbatos y sus banderas u organizando sus propias "rodadas"
a las que les llaman ciclo-marchas. La del pasado 19 de enero batió
todos los récords, pues se estima que 20 mil ciclistas se
unieron para expresar su opinión.
La nueva tendencia resulta plausible, pero hay que tomar ciertas
consideraciones para que el sumarse a ella resulte completamente
gratificante. Caracas no ha sido concebida especialmente para los
amantes de las bicis y no existe tradición en ese sentido
entre sus habitantes. A la natural geografía de la ciudad
(con sus fuertes ascensos y, por consiguiente, descensos) se une
el deplorable estado de las calles (huecos y, sobre todo, peligrosísimas
alcantarillas), la conducta de ciertos conductores, quienes no lo
piensan dos veces para embestir con sus vehículos, la falta
de vías apropiadas y debidamente acondicionadas y la poca
seguridad que es evidente en muchas zonas de la capital (casi ninguna
se salva en estos tiempos) como factores que eliminarían
el calificativo de saludable a la ahora popular práctica.
Otros elementos podrían atentar contra los entusiastas ciclistas.
Jóvenes, adultos, niños... no hay distinción
a la hora de subirse a la bici. Muchas son personas que tenían
años sin hacerlo y, lo que puede resultar más peligroso,
sin practicar ningún otro tipo de ejercicio, por lo que podría
ser realmente contraproducente emprender desde el principio agotadoras
jornadas de pedaleo que pudieran terminar por comprometer la salud.
Quizás parezcan muchas las dificultades, pero no es cuestión
de perder el ánimo. Por ello, lo mejor es tomar las debidas
precauciones antes de lanzarse sobre dos ruedas a la conquista del
asfalto y gozar de los beneficios que ofrece el pedaleo, que no
son pocos, pues al mismo tiempo que permite ejercitarse (en época
de gimnasios y piscinas cerradas), es una excelente manera de combatir
el estrés... y por supuesto, un medio de transporte que no
falla, así no haya gasolina.
Lo
que hay que saber. Como era de
esperarse, las recomendaciones que se le dan a todo aquel que quiera
iniciarse con la bicicleta son las mismas que suelen recitársele
a quien ha decidido realizar cualquier práctica deportiva.
Rangel sostiene que las dos premisas básicas son someterse
a un chequeo médico (si ya se ha superado la barrera de los
40, si se sufre de alguna enfermedad - especialmente del corazón-,
o si se vive con alguna dolencia física) y trazarse un programa
de acondicionamiento físico que permita, a través
de la graduación del esfuerzo, ir mejorando las distancias
que se re corren. Lo de la evaluación física
podría no ser necesario en el caso de jóvenes sanos,
pero lo del programa gradual no deja de ser crucial, sobre todo
cuando se habla de principiantes y de personas que llevan una vida
sedentaria.
Una vez consciente de que se está en condiciones aptas para
el ejercicio, lo que procede es la compra de la bicicleta. Debido
a que la ciudad no presenta las condiciones más idóneas
para la práctica del ciclismo, lo que se recomienda es comprar
una "montañera" (que viene con suspensión
delantera necesaria para absorber los frecuentes baches) y prestar
atención a ciertos elementos técnicos. Rangel los
enumera: unos buenos cauchos para asfalto, potente sistema de frenos
(un frenazo puede salvar la vida), un asiento diseñado para
proteger la próstata (también deben usarlo las mujeres)
y una buena relación de cambios (para acometer los altibajos
de la capital). Una bicicleta que reúna estas condiciones
cuesta por lo menos, 500 mil bolívares. Esencial, según
Rubén Rodrigo, quien tiene cinco años de experiencia
montando en bicicleta, es cerciorarse de que la talla (el tamaño
se mide igual que la ropa: S, M, L, XL) del vehículo, sea
el indicado; es decir, que se adapte a la estatura de la persona.
"Un buen ángulo al doblar la rodilla fortalecerá
la pierna, pero uno malo causa lesiones", advierte, por su
parte, Rangel. Para asegurarse de que se está cumpliendo
con todos estos requisitos y de que, en fin, se está comprando
el vehículo más adecuado para el uso al que será
destinado y para satisfacer las necesidades propias, lo mejor, aclara
Rodrigo, es contar con el asesoramiento de los expertos en tiendas
especializadas. Nada de acudir a locales donde se vende de todo
y se encuentran bicis muy baratas. Además de la bicicleta
se deben comprar algunos accesorios. Los básicos, asegura
el deportista, son el casco, los guantes (permiten un mejor agarre
lo que puede resultar imprescindible para evitar accidentes), lentes
y un sistema de luces ("ojos de gato") que debe ser instalado
si se piensa manejar de noche. También debe procurarse la
indumentaria adecuada. Lo mejor son esos pantaloncitos de lycra
que vienen con protección en la zona de apoyo. Todos estos
elementos elevan considerablemente la suma a desembolsar, por lo
que se está hablando de un gusto al que, paradójicamente,
no podría tildársele de "escuálido".
Tampoco se trata de invertir una millonada si no se sabe, ni siquiera,
pedalear, como lo dice el mismo Rangel: "La gente quiere lo
mejor, pero lo interesante es comprarse una bicicleta que se adapte
a lo que realmente se necesite. Si estás en una zona de subidas
y bajadas no te vas comprar una bici que no tenga cambios... si
la vas a usar para comprar cosas en el automercado, es preferible
que tenga una cesta, por ejemplo".
Una vez con bicicleta se recomienda seguir el plan de entrenamiento
que aparece en uno de los recuadros que acompaña este trabajo.
Rangel asegura que lo ideal es mantener la frecuencia cardíaca
en un rango aeróbico, lo que quiere decir entre 65% y 85%
de la capacidad máxima del individuo. Si logra ajustarse
al plan, de seguro obtendrá de su nueva afición los
mejores beneficios, pues de lo que se trata es de que usted satisfaga
sus diferentes necesidades sin aumentar los riesgos que, de por
sí, ya está enfrentando al salir a la calle.
Siga
consejo
l Lo primero que señalan
los expertos es que no es recomendable ir a las marchas en este
tipo de vehículos. Si una bicicleta está en el piso
en medio de una estampida (algo que ocurre con mayor frecuencia
de lo que se supondría), la mayoría que pase por encima
se va a caer. Se supone que las marchas son pacíficas, pero
la experiencia enseña otra realidad muy distinta. Opte por
participar en una ciclomarcha donde se han tomado las previsiones
necesarias para garantizar la seguridad.
l Prefiera rodar en terreno plano,
sobre todo si es un principiante. Si ya tiene alguna experiencia,
encare las subidas de la manera que no lesione sus rodillas; lo
que quiere decir que debe asegurarse de que el sistema de cambios
le permita un ascenso lento mientras pedalea rápidamente.
Deje aquello de subir rápido (pedaleando lento con mucha
resistencia) para las personas con mucha fuerza muscular o ciclistas
experimentados. Proteja sus rodillas.
l Aprenda a sentarse en su bici.
Apóyese únicamente en el glúteo mayor... las
partes íntimas no se colocan sobre el asiento. (Recuerde
usar los pantaloncillos de lycra confeccionados especialmente para
soportar el asiento de la bicicleta).
l El pedaleo es un movimiento constante
que no tiene fases de inicio ni de final. Sólo este padaleo
circular produce efecto aeróbico.
l Si se tiene más de 45 minutos
pedaleando es bueno tener a mano algún alimento que funcione
como recarga. Un cambur, una barra energética y hasta granola
pueden funcionar muy bien.
l Manténgase hidratado. Las
bicicletas vienen con un portatermo que nunca debería estar
vacío. Tome constantemente o una bebida energizante. Recuerde
que cuando siente sed ya está deshidratado.
l Cuando ya se tiene cierto tiempo
montando bicicleta lo mejor es usar zapatos de ciclismo porque producen
una mejor tracción y hace que se gane desplazamiento.
l Al terminar de rodar no olvide
dedicarle unos minutos a una buena sesión de estiramiento.
El ciclista tiende a encorvar la espalda lo que crea disfunción.
l Déle un buen mantenimiento
a su vehículo. Limpie la cadena para eliminar la tierra y
lubríquela para prolongar su vida útil.
Programa para principiantes
Si quiere estar en buenas condiciones después de un
mes montado sobre su bicicleta siga este plan de entrenamiento que
es muy parecido al que se debe cumplir al iniciarse en otras actividades
aeróbicas.
l Semana
1 y 2:
Ejercicios de intensidad moderada: Ruede tres veces a la semana
unos 25 minutos (máximo) en cada sesión, manteniendo
su frecuencia cardíaca al 65% de su capacidad máxima.
l Semana
3:
Ruede 5 veces por semana, máximo 40 minutos, elevando su
frecuencia cardíaca al 85% de su capacidad máxima.
Al llegar a este nivel ya está en capacidad de emprender
otros programas de ejercicio.
l Semana
4:
Ruede 5 veces por semana, máximo 40 minutos, elevando su
frecuencia cardíaca al 85% de su capacidad máxima.
Al llegar a este nivel ya está en capacidad d emprender otros
programas de ejercicio.
¿Dónde asesorarse?
Tiendas:
lCiclos Chacao, a una cuadra de
la Plaza Chacao.
lBiciCaracas, Av. Francisco de Miranda.
Torre Empresa rial Parque del Este. Telf. 415.0576.
lBikePro, Calle Madrid, entre Nueva
York y Trinidad, Las Mercedes. Telf. 993.6736.
Sites:
lRuedalibre.org.ve (todo sobre las
ciclomarchas)
l Venezuelax.com
l Mercadolibre.com
rchacon@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
- De qué hablamos
cuando hablamos de amor
- Palabras de amor
- Barbie, la vida en
plástico
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