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De qué hablamos
cuando hablamos de
AMOR
Adriana Gibbs
A partir del título del libro del
escritor norteamericano Raymond Carver, Estampas ha convocado
a cinco personalidades para conversar del amor, ese eterno.
Además, cada una confiesa cuál es su poema amoroso
predilecto, y cuenta la historia que explica dicha elección.
"Amor", palabra tan pequeña
y al mismo tiempo tan poderosa. Quevedo le definió como "hielo
abrasador, es fuego helado, herida que duele y no se siente".
Para Rilke se trata de dos soledades compartidas. "La belleza
es lo que uno ama", escribió Safo. "Es una tortura
mutua", sentenció Proust. La imaginería de los
enamorados los presenta mirándose embobados, atortolados,
arrobados. Para Platón, los amantes son mitades incompletas
de un solo ser que se buscan mutuamente para convertirse en uno.
La única certidumbre posible es el hecho de que el amor esté
acompañado por toda una corte sentimental que da cabida a
la alegría, la tristeza, la desesperación y la inquietud,
por sólo mencionar algunas de las emociones. El amor, entonces,
no es monótono ni uniforme. Así como las historias
de cinco personalidades que Estampas convidó para este trabajo.
A cada uno se le formularon tres preguntas:
1¿Cuál es su poema amoroso
preferido?;2¿Qué historia
personal explica dicha predilección?; y 3
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?
Las respuestas de cada uno de los convidados dejan entrever, de
alguna manera, su fascinación por las palabras y las relaciones
que ellas tejen; su modo particular de vincularse y vivir el amor.
Marta
Colomina
Acoso de sonetos
Ciclo de los encuentros
(fragmento)
Entras por mis ojos a las maravillas
vistas en la desolación de antaño.
A las maravillas nunca vistas
de la desolación de ahora.
Vuelvo a mí mismo entonces para hallarte.
Retorno por mis ojos a tu encuentro.
Estás adentro iluminando los días.
Haciendo noches sin semejanzas las noches.
Trabajas sin fatiga detrás de mis ojos.
Entras por mi ternura como un río
por la puerta de una tierra encantada.
Lejos -muy lejos del vertiginoso
ciclo de los sucesos que me hostigan
y me mantienen a una enorme distancia
de este reciente encuentro
por donde empiezo a perderte.
A pesar de las apariencias extrañas -repito.
A pesar de la ciudad por ejemplo
volveremos con seguridad a perdernos
para encontrarnos definitivamente.
Lo necesito como necesito
regresar a mi encuentro...
2Habiendo
estado casada con un poeta extraordinario como Hesnor Rivera
(Premio Nacional de Poesía 1979) son muchos los poemas de
amor especialmente significativos para mí en su extensa obra.
Entre los muchos que me dedicó, quizá uno de los que
más leí y releí, y con el cual más lloré
de la emoción después que me fue escrito, fue uno
de su libro Puerto de Escala, titulado Ciclo de los encuentros,
que me envió, inédito, a finales de 1964, cuando estaba
en la Universidad de Stanford, California, haciendo mi primer postgrado,
recién graduada como periodista en la Universidad del Zulia.
Entonces ni siquiera éramos novios -apenas habíamos
salido algunas veces-aunque él exhibía una paciencia
franciscana cuando en el diario Panorama, del que era subdirector,
me acosó a sonetos, sin gran éxito, durante casi dos
años. De tanto leer este poema y otros de sus poemas en el
campus universitario, y después de haber concluido el postgrado
en Comunicación, a poco menos de un año de haber regresado
a Venezuela, nos casamos.
3¿Acaso
hace falta decir algo más
después de haber leído el poema anterior?
Napoleón
Bravo
Más allá
de una mujer
Los cuadernos del destierro
(fragmento)
Yo pertenecía a un pueblo de grandes comedores de serpientes,
sensuales, vehementes, silenciosos y aptos para enloquecer de amor.
Pero mi raza era de distinto linaje. Escrito está y lo saben
-o lo suponen- quienes se ocupan en leer signos no expresamente
manifestados que su austeridad tenía carácter proverbial.
Era dable advertirla, hurgando un poco la historia de los derrumbes
humanos, en los portones de sus casas, en sus trabajos, en sus vocablos.
De ella me viene el gusto por las alcobas sombrías, las puertas
a medio cerrar, los muebles primorosamente labrados, los sótanos
guarnecidos, las cuevas fatigantes, los naipes donde el rostro de
un rey como en exilio se fastidia...
Rafael Cadenas
2La
primera impresión que pudiese tener el lector es que
no se trata, propiamente, de un texto amoroso, pero el conductor
de televisión explica su elección. "Para mí,
el amor, más que un sentimiento, es una razón, una
motivación. A mis 16 años descubrí que uno,
de algún modo, es un país. Todo mi trabajo ha consistido
en buscar y sentir esa venezolanidad, y este paisaje lo siento reflejado
en el texto de Cadenas".
3 Hablar
de amor para Napoléon Bravo no es sólo abordar
la propia relación de pareja: "El amor no es solamente
una mujer. Diría que es, principalmente, una motivación.
Amor es hablar con mi mujer, sentirla en la cama, observarla cuando
está durmiendo, compartir una conversación y hasta
un desencuentro. Ahora bien, más allá de esto cotidiano,
es poder trabajar para algo que te gusta y motiva; todo eso es amor".
César
Miguel Rondón
Amor en tiempos del cólera
Que este poema te suba la falda
que te arrime hacia la mesa
lubricándote el cierre
abriéndote las ganas
que te humedezca lentamente
gastándose en el fin de tus piernas
en tus últimas partes
que te incendie contra la pared
alzándote, removiéndose, luchándote
contigo en las uñas, en el grito mínimo, en el cuello
que te sea enorme, violenta y penetrada
que este poema te rasgue el deseo
que gimas entre sus brazos
¡ah! esta caricia desquiciada
y la furia el jadeo
hasta sangrarnos.
Leonardo Padrón
2 El
texto del autor venezolano fue el primero que recordó
César Miguel Rondón cuando se le preguntó por
su poema de amor preferido. El reconocido conductor de radio y televisión
dijo el poema, más no su historia; ésta quedó
en absoluta reserva. "Dado el carácter de esos versos
se comprenderá que no la voy a contar... por razones obvias",
afirmó con picardía.
3 Su
respuesta fue breve y contundente: "Para los tiempos
que corren, hablar de amor equivaldría a hablar de cualquier
cosa.... menos de política. Lamentablemente no se habla mucho
de amor en estos días".
Mónica
Montañés
Historia de una flor
La flor nunca se olvide cuanto te quiero
Evelyn Waugh
2 La
periodista y escritora de telenovelas Mónica Montañés
aún conserva el texto que la sorprendió -amorosamente-
años atrás. Reza así: "La flor nunca se
olvide cuanto te quiero", de Evelyn Waugh, novelista británico,
cuyo nombre real fue Arthur Saint John. "Es mi poema favorito
por la propia anécdota", afirma Mónica, quien
pasa a relatar el cuento aderezándolo con las risas de rigor.
Hace unos ocho años ella trabajaba en El Diario de Caracas,
donde conoció a Rubén Wisotzki. Eran amigos cuando
el amor los tomó sorpresivamente por asalto. "Nos empatamos
y, la verdad, nos daba cierta pena anunciar el noviazgo entre los
compañeros de redacción". Así que ambos
llegaban al periódico como si nada, saludándose como
los amigos de siempre. Un día, Mónica y una amiga
periodista del diario, asistieron a un concierto de Phill Collins.
Regresaron juntas a casa, y ¡vaya sorpresa!: "En la puerta
de mi casa había una cala espectacular, traída desde
Ciudad Bolívar, acompañada con el texto en cuestión".
Más roja que la flor misma, Mónica le confesó
a su compañera de concierto que el autor intelectual de tal
gesto era Rubén. Consecuencia inmediata: al día siguiente
hizo público el romance en la redacción del diario.
3 Aunque
pudiera sonar paradójico, para Mónica, quien
ha participado en la escritura de varias telenovelas -entre ellas
la exitosa Guerra de mujeres- hablar de amor, le resulta bien complejo.
"Ahora, después de cierto tiempo y con mis propias experiencias,
me ha tocado escribir ficciones sobre este tema". Ella cree
que las historias más logradas han sido aquellas en las que
se logra echar a un lado los prejuicios, atreviéndose a compartir
lo que se siente con otra persona que, seguramente, tiene los mismos
miedos: "Después que se deja de idealizar a la otra
persona, y le quedan a uno todavía ganas de compartir con
ella la vida, creo que eso pudiera indicar que ha llegado el amor".
Yordano
Di Marzo
La vida es una canción
Girl
(fragmento)
Is there anybody gone to listen to my story
all about the girl who came to stay?
She's the kind of girl you want so much
it makes you sorry;
Still, you don't regret a single day.
Ah ¡girl! ¡girl!
She's the kind of girl who puts you down
when friends are there, you feel a fool.
Didididi..
When you say she's looking good
she acts as if it's understood.
She's cool, cool, cool, cool,
¡Girl! ¡girl!..
John Lennon/Paul McCartney
2 El
conocido cantautor, quien el año pasado lanzó
su duodécimo álbum, Secretos de la noche, revela que
no es un asiduo lector de poesía. Recuerda que en sus años
mozos los poemas de Pablo Neruda acompañaron algunas de sus
historias, pero destaca que la mayor resonancia siempre la tuvieron
las canciones: "Tenían mucha influencia en mí
cuando era más joven. A veces, de sólo escuchar alguna,
me enamoraba solo, y una muy especial es Girl, de Los Beatles".
Explica que la canción relata la historia de un muchacho
enamorado de una mujer difícil: "La letra dice más
o menos así: 'Habrá alguien que quiera oír
la historia de una muchacha que vino para quedarse, una de esas
que uno desea tanto que hasta te hace sentir triste. Es la clase
de muchacha que te hace sentir mal cuando hay amigos alrededor.
Cuando ellos dicen que se ve bien, ella actúa como si eso
estuviese sobreentendido. Pienso en las veces que intenté
dejarla, ella se me acercaba, se ponía a llorar y me prometía
la tierra y yo le creía. Después de tanto tiempo no
sé por qué...'. Sé que en el fondo es una canción
muy juvenil y un tanto triste, pero se parece a mí, o a esos
años y amores que marcaron mi adolescencia, cuando uno se
enamoraba de muchachas inalcanzables y uno se sentía atrapado
por esa sensación que se respira en Girl. Recuerdo que yo
me enamoraba de todo, del aire, de lo que fuese, escuchando esa
canción, y creo ahora que uno debe conservar algo de esa
sensación juvenil, ese entregarse a algo que uno ni siquiera
entiende bien".
3 Para
Yordano, hablar del amor es un
asunto muy complicado, sobre todo al tomar en cuenta que, al querer
expresarlo, la palabra perfecta no se da. "A veces -dice el
cantante- no hay que buscar palabras sino expresar lo que uno siente.
El amor no es sólo la palabra sino lo que se quiere expresar.
Las canciones, por ejemplo, son ficciones que, a veces, dejan de
tener significado, lo pierden en el tiempo, o simplemente pasan
a tener otro. Yo me pregunto cómo hablar de amor con Mariana,
mi esposa, y pasa que descubro que lo que siento va más allá
de lo que pueda decirle. Igual me pasa con mis hijas. Todas saben,
a su modo, que daría la vida por ellas, por las personas
que amo. A mi hija más pequeña, de cinco años,
se lo manifiesto con ternura, haciéndola reír, y darle
rienda suelta a la ternura, sentimiento que en el caso de nosotros
los hombres, es todo un logro".
Ver también en Encuentros:
- Palabras de amor
- Días de bicicleta
- Barbie, la vida en
plástico
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