|
Gloria Trevi y Juana De Arco
Rosa Montero
Estoy verdaderamente alucinada con la historia
de Gloria Trevi, la cantante mexicana que se ha pasado una temporada
en la cárcel en Brasil, acusada de corrupción de menores,
y que hace unas semanas ha sido extraditada a México para
ser juzgada. Y lo que me deja
patidifusa no es la sórdida trama en la que la chica parece
haberse visto envuelta, porque sé muy bien que el mundo del
espectáculo puede ser muy canalla y conducirte a la ruina
y, lo que es peor, a la ruindad. De hecho, los cargos que se presentan
contra Gloria Trevi son desde luego ruines; se le acusa de que,
enamorada de su representante, Sergio Andrade, captó y engatusó
a niñas de doce años para que Andrade las disfrutara
sexualmente; algunas de estas adolescentes sostienen, además,
que fueron obligadas a participar en orgías y a trabajar
bajo amenazas. Una de las chicas, Karina Yapor, tuvo un hijo con
Andrade en 1998, a los 15 años, durante su estancia en Madrid,
y lo dejó abandonado en un hospital. No es un relato edificante.
Pero ya digo que no es toda esta mugre lo que me tiene turulata,
sino la recepción que los mexicanos le han montado a Gloria
a su regreso al país. No sólo la han agasajado grupos
de enardecidos fans (lo cual no es de extrañar, porque ya
se sabe que los fans, mientras sufren el ataque de fansitis, se
convierten en unos descerebrados), sino que además una docena
de notables escritores y artistas plásticos le dedicaron
un manifiesto publicado en la prensa. No lo he leído entero,
pero sé que, entre otras cosas, decía: "Damos
la bienvenida a Gloria Trevi, nuestra Juana de Arco; pedimos que
se respete su dignidad y se le trate con justicia, con la finalidad
de que no se convierta en un chivo expiatorio para encubrir la doble
moral de una sociedad hipócrita". Que se respete la
dignidad del procesado y se le trate con justicia son condiciones
esenciales de todo Estado de Derecho, evidentemente, se trate de
Gloria Trevi o de un mafioso. En eso estoy por completo de acuerdo,
aunque no acabo de ver la necesidad de escribir un manifiesto apoyando
expresamente a esta chica. Será que carezco de suficientes
datos.
Pero lo que me deja tiesa es la rimbombante comparación con
Juana de Arco. Hombre, a lo mejor la panoli de Gloria Trevi es también
otra víctima de Andrade, puesto que el tipo la conoció
a los 14 años, pero una Juana de Arco, lo que se dice una
Juana de Arco, no parece que sea... Teniendo en cuenta que los firmantes
son gente inteligente, ¿cómo demonios se les habrá
podido ocurrir una frase así? Porque lo que no me puedo creer
es que el fanatismo patriochiquero haya podido sorberles las neuronas:
no olvidemos que Juana de Arco era una heroína nacionalista,
y los símiles no se escogen impunemente... ¿Acaso
les parece mal que otro país, Brasil, detenga a una paisana
por supuestos delitos que también son abominables en su tierra?
En un mundo cada vez más supranacional y más pequeño,
¿vamos a encerrarnos en ese provincianismo?
Y, además, en qué pobrísimo lugar quedan los
héroes... Hacer de Gloria Trevi una heroína es abundar
en ese sucedáneo de vida que hoy impera, en la cochambre
del pequeño escándalo y de los personajillos más
o menos famosos por haberse acostado con X o divorciado de Z. Total,
que cuanto más lo pienso, menos entiendo lo de la comparación
con Juana de Arco. A menos que este exceso verbal, tan grandilocuente,
sea en realidad una actuación surrealista del grupo de firmantes.
Tal vez se hayan propuesto hacer, con su manifiesto, una especie
de efímera obra de arte kitsch, una muestra de esa mexicanidad
barroca, riquísimamente creativa, maravillosa y absurda que
llena los puestos de los artesanos de ese país siempre inabarcable
y desbordante.
|