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Piel
a prueba
Para saber si realmente tu piel está en peligro, contesta
las siguientes interrogantes:
1) ¿Tienes una alimentación balanceada
y libre de grasas?
2) ¿Realizas ejercicio con frecuencia?
3) ¿Duermes mínimo 8 horas diarias?
4) ¿Utilizas protector solar?
5) ¿Sufres de estrés?
6) ¿Evitas el consumo excesivo de café
y tabaco?
Resultado: Si obtienes menos de cuatro afirmaciones,
es le momento de tomar cartas en el asunto, porque tu piel
puede estar sufriendo sin que te estés dando cuenta.
Comienza por ingerir muchas verduras, frutas y cereales,
sin dejar de beber al menos 6 u 8 vasos de agua diaria.
Consentimientos
l Cuando te apliques crema,
cerciórate que es la adecuada para el tipo de piel
en tu rostro. Al aplicarla recuerda incluir el cuello y
el escote, ellos también requieren de mucho cuidado.
Con las palmas de las manos, realiza movimientos ascendentes
en las mejillas. Con las puntas y muy suavemente, estira
la piel de la frente desde el centro hacia fuera.
l Unos pellizcos muy ligeros
y unas suaves palmadas en la zona del rostro que quieras
tratar, mejora la tonicidad de las músculos, elasticidad
de los tejidos.
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Para dar la cara
María Isabella Salas
Las nuevas
fórmulas capilares llegan hasta el corazón del cabello
para dotarlo de brillo, fuerza y vitalidad
La belleza parte
de una buena disciplina, una dieta balanceada, ejercicio frecuente
y una rutina básica de cuidados personales. Desde la temprana
adolescencia es bueno mantener la limpieza adecuada del cutis, desde
jóvenes es recomendable comenzar a utilizar productos que
no resequen la piel, la humecten y la protejan de los rayos solares.
Las recomendaciones de un especialista son un buen comienzo para
conocer nuestro tipo de piel. El es el más acreditado para
aconsejarte el tipo de producto que debes usar y así evitar
ciertos desarreglos que suelen suceder con la piel del rostro. Sin
embargo, es bueno detectar algunos problemas que pueden presentarse
y tener a la mano un plan de acción para contrarrestarlos:
Durante los 20...
Esta es la mejor etapa de tu piel, pues las hormonas de tu cuerpo
se han estabilizado, por lo que no verás más granitos
o barritos en tu rostro, sólo algunos días previos
a tu período, y depende de cada persona. Pero no te desanimes,
que eso sólo pasa porque se produce un poco más de
grasa de la necesaria.
Durante los 30...
Aunque en esta etapa los problemas de cutis son casi imperceptibles,
nunca falta una causa para brotar un granito una mejilla, en la
barbilla, o en la nariz. El estrés y el tipo de vida que
se lleve en esos momentos pueden ser la causa del desbalance, vigilar
el problema de cerca y combatirlo con buenos tratamientos y productos
será la mejor respuesta.
Durante los 40...
Es posible que durante este período surjan otros problemas:
las manchas en la piel, alergias, y las líneas de expresión
más marcadas. Es el momento de disfrutar de los beneficios
de un cuidado mantenido y seguir con un tratamiento específico
para aminorar los efectos.
La clave es conocer su tipo de cutis. Partiendo de este punto se
pueden tomar las medidas necesarias para lograr una higiene de calidad
y así mantenerla saludable por mucho más tiempo. Estos
datos te ayudarán a conocer más y mejor la piel de
tu rostro para así elegir el tipo de limpieza que más
se adecua a tus características:
l Piel Grasa: Es brillante
por el exceso de grasa. Sus poros son dilatados, por lo que es más
propensa a sufrir de acné y espinillas. Lo más aconsejable
es dejar de un lado los alimentos fritos y los dulces.
l Piel Seca: Tiene un aspecto
áspero y opaco por la falta de humedad. Ingerir mucho agua
y aplicar un buen hidratante para este tipo de piel, por lo menos
2 o 3 veces al día, ayuda a recuperar su aspecto lozano.
l Piel Mixta: Tiene zonas
secas como en las mejillas y los alrededores de los ojos y en la
conocida zona T, barbilla, nariz y frente, presente grasa.
l Piel Normal: Es la más
envidiada de todas. Presenta una textura suave y elástica.
Sus poros son cerrados, lo que le da un brillo y lozanía
naturales.
l Piel deshidratada: Es reseca,
flácida y algo áspera porque ha sufrido un deterioro
temporal por factores externos como clima, el estrés y la
falta de líquidos.
l Piel sensible: Es que se
irrita con facilidad, sin importar el tipo de piel.
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