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Claves para el buen dormir
Eliana Galarza
Una manzana al día contribuye a reducir
las enfermedades cardíacas y el cáncer. No obstante, no hay que
olvidar comerse la cáscara.
Desde que tengo memoria, la manzana ha sido
un símbolo de la alimentación saludable. Seguramente
muchos de nosotros habremos crecido escuchando la mítica
propiedad de la manzana de mantener alejados a los médicos
y creemos en los beneficios de hincarle el diente a una manzana
verde. No obstante, nuestro apetito por esta fruta ha mermado un
tanto en los últimos tiempos. Muchos de nosotros nos vemos
seducidos por sabores más exóticos y, en consecuencia,
la manzana ha quedado relegada en el estante.
Sin embargo, a pesar de su imagen un tanto aburrida, es mucho lo
que se recomienda en relación con esta fruta desde el punto
de vista nutricional: la manzana es rica en potasio, vitamina C
y fibra. La ciencia nutricional también ha revelado que es
particularmente rica en una clase de compuestos conocidos como flavonoides.
Un creciente número de investigaciones indica que este grupo
de compuestos vegetales tiene la capacidad de protegernos de una
serie de enfermedades. Evidencias halladas recientemente indican
que ingerir manzanas puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades
crónicas como las cardiopatías, el asma, el cáncer
pulmonar y la diabetes.
Uno de los principales efectos de los flavonoides en el organismo
es que combaten los radicales libres, los cuales propician enfermedades.
Los radicales libres son perjudiciales moléculas destructivas
que se han identificado como poderosos factores de desencadenamiento
de procesos que ocasionan enfermedades crónicas, como las
cardiopatías, el cáncer, la diabetes y el asma. Estudios
de laboratorio demuestran que las manzanas son muy potentes para
eliminar los radicales libres: una de tamaño pequeño
brinda el mismo poder de protección de un gramo y medio de
vitamina C. Esta capacidad de los flavonoides para combatir los
radicales libres ofrece un potencial considerable para evitar enfermedades.
Un tipo especial de flavonoide que se encuentra en la manzana es
conocido como catechina. Las investigaciones indican que hombres
y mujeres con mayor ingesta de catechinas tienden a ser menos propensos
a morir de cardiopatías. Las catechinas parecen tener también
un importante papel en mantener saludable la función pulmonar
y proteger contra enfermedades del pulmón. Otro compuesto
flavonoide que se encuentra abundantemente en las manzanas es la
quercetina. Los estudios han demostrado que la ingesta considerable
de quercetina, al igual que la catechina, se asocia con un riesgo
menor de enfermedades pulmonares, entre ellas el cáncer del
pulmón y el asma.
Los compuestos flavonoides que parecen ser en gran medida responsables
de las potentes propiedades saludables de la manzana se encuentran,
principalmente, en la cáscara de la fruta, lo que significa
que es preciso comerse la piel. Recientemente, un estudio publicado
por la revista American Journal of Clinical Nutrition mostró
que ingerir más manzanas se asocia con ciertas protecciones
contra el cáncer (especialmente del pulmón), el asma,
la embolia, la muerte por cardiopatías y la muerte por todas
las causas. En consecuencia, las evidencias indican que comer esta
fruta puede, efectivamente, contribuir a mantener alejados a los
médicos.
Guardian News Service. Traduccion: Mario Bulfone
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