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| Preguntas
más frecuentes |
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¿Son seguros?
La mayoría de las veces, sobre todo cuando son realizados
por un verdadero profesional. Hay algunas áreas del
cuerpo donde se pueden presentar más complicaciones
y resultar severamente dañadas si no se hace el procedimiento
de la manera correcta.
¿Duele?
Sí. Algunos más que otros, y a algunas personas
más que a otras. El dolor no suele tardar más
de 30 segundos, lo que no da tiempo ni siquiera para pensar
mucho en el asunto.
Yo hago ejercicios regularmente. ¿Eso podría
dañar mi piercing?
Siempre que mantenga la limpieza de su piercing, éste
no se dañará con una rutina de workout. El sudor
podría irritar la zona e introducir bacterias; un riesgo
que se elimina con un buen baño.
¿Está bien ponerse uno cuando se está
enfermo?
Ponerse un piercing cuando el sistema inmunológico
no está en su mejor momento no es una buena idea. Usted
necesitará su capacidad de respuesta defensiva para
curar su herida; algo que su cuerpo no podrá hacer
si se encuentra batallando contra virus y bacterias.
¿Qué es esta costra seca y amarilla que rodea
mi piercing?
No se preocupe. Es completamente normal que le haya aparecido.
Esa pequeña costra es la muestra de que el cuerpo está
curándose a sí mismo. Células muertas
y plasma salen a la superficie y se secan al exponerse al
aire. Lo que debe hacer es limpiarse con cuidado. Después
de dos semanas verá cómo ha desaparecido o disminuido
considerablemente de tamaño.
¿Cuáles son los cuidados que debo mantener?
Los cuidados dependen del tipo de piercing. Por lo general,
se recomienda la limpieza constante que puede realizarse con
un jabón especial y agua tibia con sal marina. Para
evitar infecciones algunos recomiendan el uso de terramicina
oftálmica. Si el piercing es en la nariz, el ombligo,
las cejas o los pezones, se debe evitar, durante 20 días,
ir a la playa y a la piscina. Si es en la lengua, se indica
el uso de un enjuague bucal y se prohíben los lácteos,
fumar y hasta darse besos por unos 15 días. Se sugiere,
eso sí, comer mucho helado, hielo o cosas frías.
Si el trabajo se ha hecho en alguna zona más íntima
los cuidados son todavía mayores y se extienden hasta
por seis meses. Lo mejor, en todo caso, es consultarlo con
el pirceador.
Si todo marcha bien con mi piercing, ¿puedo abandonar
el régimen de cuidados?
No. Es perfecto que todo se vea bien, pero si deja los cuidados
antes de tiempo podrían presentarse los problemas.
Mantenga el régimen como se lo indicó el especialista.
Creo que se ha infectado. ¿Debería quitarme
la pieza?
No. Si en realidad hay una infección y se quita la
pieza, podría dejar a las bacterias encerradas dentro
del orificio si éste se cerrara. Lo importante es mantener
el drenaje y para ello lo mejor es acudir a un médico.
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Body piercing
Guía para padres preocupados
Raúl Chacón Soto
Si usted es de quienes tiemblan de sólo
escuchar la palabra piercing en boca de uno de sus pequeños,
lea este trabajo que ha preparado Estampas. Quizás no deje de temblar,
pero estará mejor informado para tomar cualquier decisión.
El body piercing no es una práctica
moderna. Basta con mirar las costumbres de cientos de grupos aborígenes
para ver los distintos lugares del cuerpo que el hombre se ha perforado
con fines rituales y estéticos desde tiempos remotos. Lo
nuevo es que en estos últimos años, es cada vez mayor
el número de jovencitos que decide colocarse una (o varias
de estas piezas) en lugares estratégicos de su piel para
lucir la imagen que mejor se lleva, y que sus estrellas favoritas
del cine, pero sobre todo de la música (Christina Aguilera
tiene unos once en su anatomía), explotan con premeditación
y alevosía. Por eso no es nada raro ver a muchachos de 12
o 13 años luciendo un piercing en la parte posterior del
cuello o las cejas (ellos) o en el ombligo (ellas), ante los asustados
ojos de los padres (de otros) que no hacen más que pensar
en el día en que sus hijos también quieran parecerse
a sus compañeros y llevar orgullosos sobre su cuerpo el famoso
arito que, por un lado, les reafirma su identidad, y por el otro,
les abrirá las puertas del reconocimiento y de la admiración.
La decisión de ponerse un piercing es mucho menos comprometedora
que la de tatuarse. Lo es por la sencilla razón de que no
es permanente, lo que significa que no se requiere todo el esfuerzo
que implica escoger el diseño especial o lleno de significado
que se supone debe acompañar todo tatuaje que se respete.
Quizás por ello se permite hacerlo a preadolescentes (siempre
que vayan acompañados de sus representantes), y quizás
por ello, también, resulta menos costoso.
El que sea una alternativa menos comprometedora, no le salva de
tener sus complicaciones. Hay muchos tipos de piercings o, mejor
dicho, muchas zonas del cuerpo donde se pueden colocar las piezas.
Cada una de estas posibilidades implica distintos niveles de dolor
y particulares maneras de cicatrización (por ende, se requieren
distintos cuidados). Afortunadamente, los chicos más jóvenes
prefieren los piercings más sencillos: ombligo, cuello, nariz,
cejas y lengua (sí, también este último, aunque
su visión resulte un tanto desconcertante) y no aquellos
que sólo pueden apreciarse en encuentros más íntimos.
Los "pirceadores" más serios de Caracas sólo
colocan sus piezas a jóvenes adolescentes cuando éstos
están acompañados de alguno de sus padres. Esta consideración
habla muy bien de ellos (si los colocan indiscriminadamente, desconfíe).
Usualmente se niegan a ponerlos a los niños porque llevar
un piercing exige un grado de responsabilidad que los más
pequeños no tienen (después de todo no se trata de
un juguete).
El procedimiento, una vez la persona ha decidido adornarse de esta
manera, es parecido en todos los establecimientos que se dedican
con seriedad al asunto. Lou Alcalá, de Terra Santa, quien
empezó como pirceador en Nueva York, y ya cuenta con seis
años de experiencia, asegura que lo más importante
es establecer una relación de confianza con los clientes;
algo que logra explicándoles detalladamente todos los pasos
que se seguirán una vez expongan su piel y, sobre todo, mostrándoles
que se han tomado todas las medidas de higiene que garantizarán
la seguridad del trabajo. Por ello realiza la faena con guantes
y mantiene todos los instrumentos esterilizados. "Las tiendas
deben contar con un equipo de ultrasonido y un autoclave. El cliente
debe cerciorarse de que los empaques donde vienen las agujas estén
sellados, y que éstas, después de haber sido utilizadas,
sean desechadas". A la persona le exige que tenga la parte
del cuerpo donde se va a perforar completamente limpia. Lou trabaja
con diferentes tipos de pinzas y con agujas especialmente diseñadas
para este tipo de tarea (miden exactamente lo mismo que el piercing
que colocará). A él no le gustan las agujas de catéter
(les dicen yelkos) que suelen usar otros pirceadores, pues, a su
juicio, ocasionan ciertos daños. Si llega, por ejemplo, una
chica para ponerse uno en el ombligo como Britney Spears, dibuja
el lugar exacto por donde abrirá el orificio con un marcador
dérmico ("no te puedes pelar porque estamos hablando
del cuerpo de una persona que viene aquí confiada").
Enseguida, con la ayuda de una pinza, hala la piel y certeramente
introduce la aguja que marcará el camino por donde se insertará
la pieza. No usa anestesia porque la considera innecesaria. Después
de todo, 30 segundos, que es lo que dura el padecimiento, pasan
rápido. "Sí duele, pero lo del dolor es relativo".
Lou asegura que cada día se lo ponen mujeres más jóvenes,
incluso menores de edad, a quienes complace en sus peticiones cuando
vienen acompañadas de sus representantes. Su trabajo quizás
no sea de los más económicos del mercado, pero afirma
que ofrece a cambio la seguridad de lo bien hecho: "Quizás
nos tilden de ladrones por los costos. Yo estoy cobrando, mínimo,
35 mil bolívares por un piercing en la lengua, pero me hago
responsable de cualquier cosa que pase... yo les doy todas las indicaciones
necesarias para el cuidado de la herida. Lo más importante
es que el piercing cure y quede bonito". En Mithos Tatoo, un
estudio con más de 10 años de presencia en el mercado,
también se toman muy en serio lo de la seguridad. Un rápido
vistazo a sus equipos muestran que son de los pocos en contar con
un autoclave (de última generación) y el ultrasonido.
Franklin García, el pirceador, tiene un poco más de
dos años de experiencia, y al igual que Lou, descarta el
uso de yelkos en su trabajo por considerarlos inapropiados. "Aquí
vienen desde jóvenes de 12 años hasta señoras
mayores que andan entre los 45 y 50 años". Ambos pirceadores
reconocen que a veces se presentan problemas en el momento de hacer
el trabajo (desmayos, vómitos); contratiempos a los que saben
hacerle frente. Peor la han pasado cuando a sus locales llegan personas
con problemas por una mala experiencia con un trabajo anterior.
"Aquí han venido muchachos con la lengua negra porque
le atravesaron un alambre con dos acerinas. Afortunadamente los
he tratado y se curaron", remata un orgulloso Lou.
La
opinión del especialista
Justamente el riesgo de que los piercings sean puestos por principiantes
y no profesionales es lo que destaca el dermatólogo Antonio
José Rondón, jefe de la Cátedra de Dermatología
del Instituto de Biomedicina de la UCV. En su consultorio no son
pocas las veces que ha tenido que atender a adolescentes con problemas
de dermatitis de contacto o infecciones de la piel (e incluso más
profundas) ocasionados por un piercing mal puesto. El asunto puede
ser más grave: "Una vez tuve un caso de condritis (reacción
inflamatoria del pabellón de la oreja) y el joven perdió
un tercio de su órgano. También he visto cómo
una pieza mal colocada en la lengua, donde están presentes
las glándulas salivales, ha dado lugar a pequeñas
fístulas. Le quitamos el piercing pero la persona sigue produciendo
saliva de manera excesiva. A otros, la pieza ni siquiera los dejan
comer o hablar bien. Es un problema".
Casos como los enumerados no son los más frecuentes. El mismo
Rondón asegura que lo más común son los padecimientos
de dermatitis que se producen como reacción al tipo de metal
utilizado, sobre todo al cromo y al níquel. Por eso prefiere
que se utilice el acero inoxidable, aunque ello no garantiza que
el riesgo desaparezca del todo. Este tipo de enfermedad puede presentarse,
incluso, después de haber transcurrido varios meses desde
la perforación.
Otro elemento que aumenta los riesgos es la zona donde se pone el
piercing. Cuando se trata sólo de piel (el ombligo, la parte
posterior del cuello y las cejas) el procedimiento es más
seguro. Si se tocan regiones más profundas, cartílagos
o membranas, las complicaciones podrían presentarse. El factor
de la edad, por el contrario, no es determinante, pues los riesgos
son iguales para todos. Estas consideraciones le permiten afirmar
al especialista, no sin ciertas reservas ya que reconoce que lo
mejor es no hacerlo, que lo más indicado es acudir al profesional
que tenga más experiencia. "Es una práctica que
está de moda y es muy difícil oponerse a ella. En
algunos medios se ve con más frecuencia, y entre los jóvenes,
sin lugar a dudas. Le corresponde a otros buscar sus significaciones
psicológicas y sociológicas. Muchos padres, en la
consulta, quieren que yo les diga a sus muchachos que se los quiten.
Pero yo no puedo decir eso. Es una decisión que deben tomar
ellos".
Cuestión
de seguridad
Escoger al pirceador no es asunto que se deba tomar a la ligera.
Tómese el tiempo necesario para encontrar al artista con
el que se sienta en confianza. Recuerde que algunos prefieren unas
técnicas a otras; y de lo que se trata es de seleccionar
la más segura.
"Usted se merece lo mejor".
Es que tratándose de su cuerpo no se puede pensar en ahorrar.
Lo conveniente es que visite varios locales para que vea con sus
propios ojos tanto al artista como al lugar donde trabaja. Ni se
le ocurra hacérselo en la calle, con uno de esos pirceadores
ambulantes.
La mayoría de los pirceadores mantienen un portafolio de
sus trabajos, sobre todo si están orgullosos de ellos. Una
mirada al trabajo anterior del artista quizás termine por
hacerle tomar una decisión.
Sus amistades o conocidos pueden ser
una buena fuente de información. Si ellos tuvieron una buena
experiencia lo más seguro es que quieran recomendarle al
pana que les hizo el trabajo. No tenga miedo en preguntar. Si en
la calle ve a alguien con un bello piercing, pregúntele dónde
se lo puso.
Los locales deben tener claramente diferenciadas
las áreas de atención al público de las zonas
que se utilizan para realizar el procedimiento.
El estudio debe tener un autoclave en
perfectas condiciones, necesario para la esterilización de
todo el equipo reutilizable. Pregunte si el imprescindible artefacto
es sometido a mantenimiento con frecuencia.
Todos los instrumentos deben ser sacados
del autoclave con las manos enguantadas y en su presencia. Las piezas
que se colocarán en el cuerpo también deben ser esterilizadas.
Si al llegar al sitio descubre que la
persona que le pinchará la piel con una aguja no practica
métodos seguros o se molesta ante cualquier pregunta, entonces
lo mejor es que salga corriendo. Usted está en todo su derecho.
Mithos Tatoo, Centro Comercial Sabana
Grande. Telefono: 761.5846 / Clinic Tatoo, Centro Comercial City
Market. Telefono: 761.0758 / Terra Santa, Centro Comercial Plaza
Las Americas. Telefono: 985.4902 / Chell Tatoo, Centro Comercial
Plaza Las Americas. Telefono: 985.5185.
rchacon@eluniversal.com
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