- George Clloney. Tomado por la retaguardia
- Marquesina
- Vuélvete dmente
 CRONICA
- El look de la Navidad
- Juan Carlos García. De cuerpo entero
- Mariah Carey. "Aprendí la lección"
- Daniel Radcliffe. El muy hechicero
- Helena Ibarra. La inventiva del sabor
- Body piercing. Guía para padres preocupados
- Querido Niño Jesús
TENDENCIAS
- Con delicado bouquet
SALUD
- Es grave ir al espacio
BELLEZA
- La última onda es muy lisa
TENDENCIAS
- Detalles navideños con estilo
SALUD
- Lo lleva en la piel
BAZAR
- Brillo navideño
COCINA
- Para estas fiestas
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 
Preguntas más frecuentes

¿Son seguros?
La mayoría de las veces, sobre todo cuando son realizados por un verdadero profesional. Hay algunas áreas del cuerpo donde se pueden presentar más complicaciones y resultar severamente dañadas si no se hace el procedimiento de la manera correcta.
¿Duele?
Sí. Algunos más que otros, y a algunas personas más que a otras. El dolor no suele tardar más de 30 segundos, lo que no da tiempo ni siquiera para pensar mucho en el asunto.
Yo hago ejercicios regularmente. ¿Eso podría dañar mi piercing?
Siempre que mantenga la limpieza de su piercing, éste no se dañará con una rutina de workout. El sudor podría irritar la zona e introducir bacterias; un riesgo que se elimina con un buen baño.
¿Está bien ponerse uno cuando se está enfermo?
Ponerse un piercing cuando el sistema inmunológico no está en su mejor momento no es una buena idea. Usted necesitará su capacidad de respuesta defensiva para curar su herida; algo que su cuerpo no podrá hacer si se encuentra batallando contra virus y bacterias.
¿Qué es esta costra seca y amarilla que rodea mi piercing?
No se preocupe. Es completamente normal que le haya aparecido. Esa pequeña costra es la muestra de que el cuerpo está curándose a sí mismo. Células muertas y plasma salen a la superficie y se secan al exponerse al aire. Lo que debe hacer es limpiarse con cuidado. Después de dos semanas verá cómo ha desaparecido o disminuido considerablemente de tamaño.
¿Cuáles son los cuidados que debo mantener?
Los cuidados dependen del tipo de piercing. Por lo general, se recomienda la limpieza constante que puede realizarse con un jabón especial y agua tibia con sal marina. Para evitar infecciones algunos recomiendan el uso de terramicina oftálmica. Si el piercing es en la nariz, el ombligo, las cejas o los pezones, se debe evitar, durante 20 días, ir a la playa y a la piscina. Si es en la lengua, se indica el uso de un enjuague bucal y se prohíben los lácteos, fumar y hasta darse besos por unos 15 días. Se sugiere, eso sí, comer mucho helado, hielo o cosas frías. Si el trabajo se ha hecho en alguna zona más íntima los cuidados son todavía mayores y se extienden hasta por seis meses. Lo mejor, en todo caso, es consultarlo con el pirceador.
Si todo marcha bien con mi piercing, ¿puedo abandonar el régimen de cuidados?
No. Es perfecto que todo se vea bien, pero si deja los cuidados antes de tiempo podrían presentarse los problemas. Mantenga el régimen como se lo indicó el especialista.
Creo que se ha infectado. ¿Debería quitarme la pieza?
No. Si en realidad hay una infección y se quita la pieza, podría dejar a las bacterias encerradas dentro del orificio si éste se cerrara. Lo importante es mantener el drenaje y para ello lo mejor es acudir a un médico.

Body piercing
Guía para padres preocupados

Raúl Chacón Soto
Si usted es de quienes tiemblan de sólo escuchar la palabra piercing en boca de uno de sus pequeños, lea este trabajo que ha preparado Estampas. Quizás no deje de temblar, pero estará mejor informado para tomar cualquier decisión.

El body piercing no es una práctica moderna. Basta con mirar las costumbres de cientos de grupos aborígenes para ver los distintos lugares del cuerpo que el hombre se ha perforado con fines rituales y estéticos desde tiempos remotos. Lo nuevo es que en estos últimos años, es cada vez mayor el número de jovencitos que decide colocarse una (o varias de estas piezas) en lugares estratégicos de su piel para lucir la imagen que mejor se lleva, y que sus estrellas favoritas del cine, pero sobre todo de la música (Christina Aguilera tiene unos once en su anatomía), explotan con premeditación y alevosía. Por eso no es nada raro ver a muchachos de 12 o 13 años luciendo un piercing en la parte posterior del cuello o las cejas (ellos) o en el ombligo (ellas), ante los asustados ojos de los padres (de otros) que no hacen más que pensar en el día en que sus hijos también quieran parecerse a sus compañeros y llevar orgullosos sobre su cuerpo el famoso arito que, por un lado, les reafirma su identidad, y por el otro, les abrirá las puertas del reconocimiento y de la admiración.
La decisión de ponerse un piercing es mucho menos comprometedora que la de tatuarse. Lo es por la sencilla razón de que no es permanente, lo que significa que no se requiere todo el esfuerzo que implica escoger el diseño especial o lleno de significado que se supone debe acompañar todo tatuaje que se respete. Quizás por ello se permite hacerlo a preadolescentes (siempre que vayan acompañados de sus representantes), y quizás por ello, también, resulta menos costoso.
El que sea una alternativa menos comprometedora, no le salva de tener sus complicaciones. Hay muchos tipos de piercings o, mejor dicho, muchas zonas del cuerpo donde se pueden colocar las piezas. Cada una de estas posibilidades implica distintos niveles de dolor y particulares maneras de cicatrización (por ende, se requieren distintos cuidados). Afortunadamente, los chicos más jóvenes prefieren los piercings más sencillos: ombligo, cuello, nariz, cejas y lengua (sí, también este último, aunque su visión resulte un tanto desconcertante) y no aquellos que sólo pueden apreciarse en encuentros más íntimos.
Los "pirceadores" más serios de Caracas sólo colocan sus piezas a jóvenes adolescentes cuando éstos están acompañados de alguno de sus padres. Esta consideración habla muy bien de ellos (si los colocan indiscriminadamente, desconfíe). Usualmente se niegan a ponerlos a los niños porque llevar un piercing exige un grado de responsabilidad que los más pequeños no tienen (después de todo no se trata de un juguete).
El procedimiento, una vez la persona ha decidido adornarse de esta manera, es parecido en todos los establecimientos que se dedican con seriedad al asunto. Lou Alcalá, de Terra Santa, quien empezó como pirceador en Nueva York, y ya cuenta con seis años de experiencia, asegura que lo más importante es establecer una relación de confianza con los clientes; algo que logra explicándoles detalladamente todos los pasos que se seguirán una vez expongan su piel y, sobre todo, mostrándoles que se han tomado todas las medidas de higiene que garantizarán la seguridad del trabajo. Por ello realiza la faena con guantes y mantiene todos los instrumentos esterilizados. "Las tiendas deben contar con un equipo de ultrasonido y un autoclave. El cliente debe cerciorarse de que los empaques donde vienen las agujas estén sellados, y que éstas, después de haber sido utilizadas, sean desechadas". A la persona le exige que tenga la parte del cuerpo donde se va a perforar completamente limpia. Lou trabaja con diferentes tipos de pinzas y con agujas especialmente diseñadas para este tipo de tarea (miden exactamente lo mismo que el piercing que colocará). A él no le gustan las agujas de catéter (les dicen yelkos) que suelen usar otros pirceadores, pues, a su juicio, ocasionan ciertos daños. Si llega, por ejemplo, una chica para ponerse uno en el ombligo como Britney Spears, dibuja el lugar exacto por donde abrirá el orificio con un marcador dérmico ("no te puedes pelar porque estamos hablando del cuerpo de una persona que viene aquí confiada"). Enseguida, con la ayuda de una pinza, hala la piel y certeramente introduce la aguja que marcará el camino por donde se insertará la pieza. No usa anestesia porque la considera innecesaria. Después de todo, 30 segundos, que es lo que dura el padecimiento, pasan rápido. "Sí duele, pero lo del dolor es relativo". Lou asegura que cada día se lo ponen mujeres más jóvenes, incluso menores de edad, a quienes complace en sus peticiones cuando vienen acompañadas de sus representantes. Su trabajo quizás no sea de los más económicos del mercado, pero afirma que ofrece a cambio la seguridad de lo bien hecho: "Quizás nos tilden de ladrones por los costos. Yo estoy cobrando, mínimo, 35 mil bolívares por un piercing en la lengua, pero me hago responsable de cualquier cosa que pase... yo les doy todas las indicaciones necesarias para el cuidado de la herida. Lo más importante es que el piercing cure y quede bonito". En Mithos Tatoo, un estudio con más de 10 años de presencia en el mercado, también se toman muy en serio lo de la seguridad. Un rápido vistazo a sus equipos muestran que son de los pocos en contar con un autoclave (de última generación) y el ultrasonido. Franklin García, el pirceador, tiene un poco más de dos años de experiencia, y al igual que Lou, descarta el uso de yelkos en su trabajo por considerarlos inapropiados. "Aquí vienen desde jóvenes de 12 años hasta señoras mayores que andan entre los 45 y 50 años". Ambos pirceadores reconocen que a veces se presentan problemas en el momento de hacer el trabajo (desmayos, vómitos); contratiempos a los que saben hacerle frente. Peor la han pasado cuando a sus locales llegan personas con problemas por una mala experiencia con un trabajo anterior. "Aquí han venido muchachos con la lengua negra porque le atravesaron un alambre con dos acerinas. Afortunadamente los he tratado y se curaron", remata un orgulloso Lou.

La opinión del especialista
Justamente el riesgo de que los piercings sean puestos por principiantes y no profesionales es lo que destaca el dermatólogo Antonio José Rondón, jefe de la Cátedra de Dermatología del Instituto de Biomedicina de la UCV. En su consultorio no son pocas las veces que ha tenido que atender a adolescentes con problemas de dermatitis de contacto o infecciones de la piel (e incluso más profundas) ocasionados por un piercing mal puesto. El asunto puede ser más grave: "Una vez tuve un caso de condritis (reacción inflamatoria del pabellón de la oreja) y el joven perdió un tercio de su órgano. También he visto cómo una pieza mal colocada en la lengua, donde están presentes las glándulas salivales, ha dado lugar a pequeñas fístulas. Le quitamos el piercing pero la persona sigue produciendo saliva de manera excesiva. A otros, la pieza ni siquiera los dejan comer o hablar bien. Es un problema".
Casos como los enumerados no son los más frecuentes. El mismo Rondón asegura que lo más común son los padecimientos de dermatitis que se producen como reacción al tipo de metal utilizado, sobre todo al cromo y al níquel. Por eso prefiere que se utilice el acero inoxidable, aunque ello no garantiza que el riesgo desaparezca del todo. Este tipo de enfermedad puede presentarse, incluso, después de haber transcurrido varios meses desde la perforación.
Otro elemento que aumenta los riesgos es la zona donde se pone el piercing. Cuando se trata sólo de piel (el ombligo, la parte posterior del cuello y las cejas) el procedimiento es más seguro. Si se tocan regiones más profundas, cartílagos o membranas, las complicaciones podrían presentarse. El factor de la edad, por el contrario, no es determinante, pues los riesgos son iguales para todos. Estas consideraciones le permiten afirmar al especialista, no sin ciertas reservas ya que reconoce que lo mejor es no hacerlo, que lo más indicado es acudir al profesional que tenga más experiencia. "Es una práctica que está de moda y es muy difícil oponerse a ella. En algunos medios se ve con más frecuencia, y entre los jóvenes, sin lugar a dudas. Le corresponde a otros buscar sus significaciones psicológicas y sociológicas. Muchos padres, en la consulta, quieren que yo les diga a sus muchachos que se los quiten. Pero yo no puedo decir eso. Es una decisión que deben tomar ellos".

Cuestión de seguridad
Escoger al pirceador no es asunto que se deba tomar a la ligera. Tómese el tiempo necesario para encontrar al artista con el que se sienta en confianza. Recuerde que algunos prefieren unas técnicas a otras; y de lo que se trata es de seleccionar la más segura.

"Usted se merece lo mejor". Es que tratándose de su cuerpo no se puede pensar en ahorrar. Lo conveniente es que visite varios locales para que vea con sus propios ojos tanto al artista como al lugar donde trabaja. Ni se le ocurra hacérselo en la calle, con uno de esos pirceadores ambulantes.

La mayoría de los pirceadores mantienen un portafolio de sus trabajos, sobre todo si están orgullosos de ellos. Una mirada al trabajo anterior del artista quizás termine por hacerle tomar una decisión.

Sus amistades o conocidos pueden ser una buena fuente de información. Si ellos tuvieron una buena experiencia lo más seguro es que quieran recomendarle al pana que les hizo el trabajo. No tenga miedo en preguntar. Si en la calle ve a alguien con un bello piercing, pregúntele dónde se lo puso.

Los locales deben tener claramente diferenciadas las áreas de atención al público de las zonas que se utilizan para realizar el procedimiento.

El estudio debe tener un autoclave en perfectas condiciones, necesario para la esterilización de todo el equipo reutilizable. Pregunte si el imprescindible artefacto es sometido a mantenimiento con frecuencia.

Todos los instrumentos deben ser sacados del autoclave con las manos enguantadas y en su presencia. Las piezas que se colocarán en el cuerpo también deben ser esterilizadas.

Si al llegar al sitio descubre que la persona que le pinchará la piel con una aguja no practica métodos seguros o se molesta ante cualquier pregunta, entonces lo mejor es que salga corriendo. Usted está en todo su derecho.

Mithos Tatoo, Centro Comercial Sabana Grande. Telefono: 761.5846 / Clinic Tatoo, Centro Comercial City Market. Telefono: 761.0758 / Terra Santa, Centro Comercial Plaza Las Americas. Telefono: 985.4902 / Chell Tatoo, Centro Comercial Plaza Las Americas. Telefono: 985.5185.

rchacon@eluniversal.com

 

Ver también en Encuentros:
- Carolina Herrera. La independiente
- Casablanca cumple 60 años
- ...Y a usted, ¿su marido le pega lo normal?
- Joaquín Sabina. "Se acabó la noche para mí"

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso