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revista Estampas
 

Alessandra Rampolla
De lo más íntimo

Gracias a sus interesantes hallazgos sobre la vida en pareja, el nombre de esta sexóloga puertorriqueña se ha convertido en un punto de referencia obligada en Latinoamérica. A propósito del estreno de su espacio A tu manera —transmitido
por FoxLife todos los lunes a las 10:00 pm—, Rampolla conversó con Estampas sobre esas dudas tan comunes que le impiden a los latinoamericanos asumir su sexualidad con plenitud.
María de los Angeles Herrera

Franca y sin poses, así es Alessandra Rampolla, la sexóloga que a sus 31 años ha logrado conquistar al público hispano con interesantes y polémicas tertulias
televisadas sobre sexo, un área dominada por las interrogantes pero donde sólo unos pocos se atreven a incursionar. La autora del popular libro Sexo… ¡¿Y ahora
qué hago?
! abandonó las filas del canal Cosmopolitan —donde condujo los espacios Intimamente Alessandra y Confidencias— para estrenarse como moderadora de Alessandra A tu manera, un programa que desde el pasado 2 de octubre transmite el canal de televisión por suscripción FoxLife, y donde la especialista se encarga de desmontar los mitos que existen en torno a la sexualidad humana, además de canalizar las inquietudes que cientos de seguidores le plantean a través de correos electrónicos
y mensajes de texto.

Foto: Cortesía FoxLife

Aunque poco conocida en estas tierras, basta ojear el currículo de Rampolla para darse cuenta de las razones que están detrás de su notoriedad. Una Maestría en terapia matrimonial y de familia de la Universidad Internacional de Estados Unidos, además de certificaciones otorgadas por el Instituto para Estudios Avanzados en Sexualidad Humana en áreas como educación sexual, sexología clínica, erotología, prevención de enfermedades de transmisión sexual y reestructuración de actitudes sexuales, avalan su carrera. Pero más allá de eso, ha sido su carismática personalidad y su capacidad para hablar con claridad sobre el tema —siempre alejada de la vulgaridad—, lo que le ha permitido calar dentro de las aparentemente conservadoras sociedades latinoamericanas.

Palabra clave: Apertura

Al verla conducir con total desenvoltura un espacio televisivo sobre sexo, sería difícil adivinar que Alessandra proviene de una familia apegada a las prácticas católicas y que su infancia y parte de su adolescencia escolar transcurrieron en un colegio de monjas; mucho menos se podría sospechar que la falta de roce con los varones fue, precisamente, lo que le permitió moldear su carácter independiente, seguro y desenfadado, como ella ha confesado en repetidos encuentros con la prensa.

En medio de este pasado impregnado por la religiosidad, ¿qué fue lo que la impulsó a profundizar en el tema sexual? Durante una entrevista concedida al tabloide argentino Página/12, Rampolla reconoció que la ausencia total de información sobre sexo en su educación incrementó su curiosidad y la impulsó a adquirir libros de corte científico que la instruyeron sobre su anatomía y las necesidades de su cuerpo, al tiempo que sus avanzados conocimientos al respecto la convirtieron en una autoridad en el tema, al menos dentro de su círculo de amigas.

Cuando tenía 26 años, la puertorriqueña se inició como terapeuta de parejas, advirtiendo —casi de inmediato— que la mayoría de los problemas que referían sus pacientes tenían un trasfondo sexual. Desde entonces enfocó su carrera hacia el ejercicio de la sexualidad, utilizando los medios de comunicación —sobre todo la televisión— como vehículo. La Rampolla, como se le conoce públicamente, reveló a Estampas algunos de sus relevantes hallazgos.

En la vida sexual de sus pacientes, ¿cuáles son los problemas más comunes que ha podido identificar?

“Siempre va a haber variantes para esto, pero en términos generales las mujeres presentan mucha dificultad para obtener orgasmos y mantener el deseo sexual activo;
y los hombres muy a menudo consultan sobre la falta de control eyaculatorio, hombres que eyaculan muy rápido y quisieran durar más tiempo. En ambos casos, también hacen consultas que tienen que ver con recibir cierto permiso para hacer X o Y cosas. Personas que quieren sentirse o asegurarse que son normales, me preguntan si ‘es raro que me guste tal o cual cosa’, ‘se supone que no me guste tal o cual otra’, ‘¿soy normal?’, ‘¿soy anormal?’, ‘¿qué está pasando conmigo?’. Ese sentido de permisividad de lo que a cada cual, personalmente, le gusta y disfruta es uno de los temas más recurrentes entre hombres y mujeres”. 

¿Quiénes acuden más a los sexólogos, los hombres o las mujeres?

“Para mi sorpresa, los dos. Yo siempre pensé que siendo mujer —y encima siendo una mujer joven— las mujeres jóvenes se iban a identificar conmigo, y me doy cuenta de que no, que los correos electrónicos llegan de hombres y de mujeres, y que me paran en la calle y me consultan los hombres igualito que las mujeres. Me doy cuenta de que no tiene tanto que ver conmigo, sino con la temática: la sexualidad le interesa a todo el mundo, de todas las edades, y por lo tanto todo el mundo consulta por igual”.

Foto: www.ideasstock.com/corbis/Mon Marcus

En cuanto a las relaciones sexuales, ¿de qué se quejan los pacientes?

“A menudo vemos hombres quejándose de mujeres que no tienen mucho deseo sexual, una problemática que las mujeres mismas identifican. Los hombres se quejan de que ellas andan ahora sin muchas ganas, sobre todo cuando la relación ya lleva un tiempito. Y las mujeres se quejan mucho de que los hombres van muy directo al grano.

Una vez que se establece una relación de pareja, el hombre tal vez no se toma el tiempo del juego previo, no la seduce emocionalmente como lo hacía al comienzo de la relación y sienten que es un poco monótona y mecánica la actividad sexual y se quejan de que falta esa seducción que ellas tanto disfrutan”.


Foto: www.ideasstock.com/Corbis/Erich Cahan

¿Es posible definir el comportamiento sexual de las personas según su lugar
de origen?


“Siempre pensé que en Estados Unidos iba a ser una cosa así como muy liberada,
muy avanzada, y me he dado cuenta de que es completamente a la inversa. Cuando empecé a trabajar en Latinoamérica las consultas y la manera de acercarse de los pacientes era más abierta y, hasta cierto punto, más genuina. La norteamericana es
una sociedad que aparenta mucha libertad y tal vez tiene mucho libertinaje, pero no tiene buen conocimiento y tampoco esa curiosidad o esa apertura a querer saber más. Los latinos son mucho más abiertos, aun cuando son sociedades y países que característicamente tienen más arraigadas sus raíces religiosas y se supone que sean conservadores. Dentro de Latinoamérica me han resultado muy abiertos los argentinos, los peruanos y, en ocasiones, los venezolanos. Un poco más conservadores son los centroamericanos, específicamente los costarricenses”.

 ¿Qué tan informados están los latinos sobre el sexo?

“Entre latinos y norteamericanos la diferencia está en las ganas de aprender, porque
en cuanto a información la diferencia realmente no es mucha. No están muy bien enterados, tienen más ganas de aprender y son más abiertos en cuanto a su deseo de instruirse, pero no están necesariamente mejor informados. Todavía yo recibo muchísimas consultas de mujeres profesionales, madres de varios hijos, que me preguntan dónde está localizado el clítoris, para qué sirve y cómo es la cosa, que son aspectos muy básicos de anatomía y de entendimiento de para qué sirven las partes
del cuerpo, y ni hablar de técnicas específicas sexuales o de cosas un poquito más complejas”.

¿Qué hace falta para que la sexualidad se ejerza plenamente?

“Creo que todavía hace falta muchísima información, desde la más básica hasta la más compleja, y no solamente dentro de la perspectiva sexual de técnica y de placer, sino dentro de todo lo compleja que es la sexualidad humana, eso incluye lo que es educativo, lo que es social, lo que son las expectativas, lo que es inclusive cómo se plantea la sexualidad dentro de perspectivas religiosas y moralistas. Hay muchas vertientes que se tienen que trabajar sobre sexualidad y el punto en común es que
tiene que hablarse sobre el tema en voz alta y por eso es que yo hago tanto trabajo en los medios, para tratar de que se hablen las cosas de frente, sin rodeos y sin caer tampoco en la vulgaridad”. 

Entonces, ¿la educación sexual debe venir desde los colegios?

“Es una excelente idea, porque aunque en el mejor de los casos los padres se encargarían, la realidad es que no todos los niños tienen padres responsables y no todos los padres tienen información correcta, porque probablemente a ellos tampoco los educaron correctamente. Yo creo que las escuelas pueden ser una parte fundamental de la educación sexual de los niños. Hay temas que se pueden tocar en
la escuela de acuerdo con el nivel de desarrollo del niño —a nivel de sexualidad desde una perspectiva científica, biológica, de entendimiento de las partes del cuerpo, de saber para qué sirven—, y creo que hay otros que deben venir dados por la familia, por la sociedad, por las personas que directamente están a cargo de la crianza del niño”. l

mherrera@eluniversal.com

Espíritus en la red

Alessandra Rampolla es, sin duda, una mujer mediática, tanto
que hasta cuenta con una importante presencia en la red a través de la página web
www.tusexologa.com, dondeademás de ofrecer información sobre su biografía y los diferentes espacios que
lidera en radio, televisión y prensa escrita, los visitantes podrán encontrar artículos de interés sobre temas diversos que van
desde la virginidad y la anatomía femenina o masculina, hasta el
deseo sexual durante la menopausia. Por otra parte, el portal proporciona los detalles de la agenda de talleres y cursos dictados por Rampolla  y, próximamente, contará con un canal para la compra de productos y un chat para que los usuarios compartan sus experiencias personales.


Fuentes consultadas:

www.pagina12.com.ar
www.noticias.uol.com.ar
www.nacion.com

En el tapete



lMito

El más recurrente, según Rampolla, es suponer que el orgasmo debe alcanzarse de forma simultánea en una pareja heterosexual, afirmación que es completamente errónea, pues los tiempos de respuesta nunca son los mismos y la actividad sexual no tiene por qué acabarse cuando uno de los dos miembros de la pareja ha alcanzado el clímax.

l Insatisfacción

Los latinos tienen altos índices de insatisfacción sexual, lo cual obedece a los patrones culturales. La mujer es concebida como una persona pasiva y no está bien visto que exprese su desacuerdo en torno a situaciones en el terreno de lo sexual; el hombre, por su personalidad machista, se supone que debe saber con exactitud cómo complacer a una mujer. Estas falsas creencias generan frustración de ambas partes, pues la mujer se cohíbe y no reconoce lo bueno o lo malo de sus experiencias, y el hombre no logra satisfacerla porque no conoce su realidad.

lMejorar la actividad

Además de la comunicación, pilar de toda relación sexual debido a la confianza que genera en la pareja, Rampolla señala dos temas, muchas veces olvidados: la lubricación —natural o artificial— “hace una diferencia drástica en el placer de ambas partes”; y también es fundamental la información que se maneje en pareja, para lo cual es ideal que ambos miembros se eduquen juntos sobre los temas que son de su interés, lo cual fortalecerá el vínculo y los llevará a ser más abiertos a la hora de hablar sobre su sexualidad.

l Durante la gestación

La sexualidad en el embarazo es uno de los temas que generan mayor confusión. Al respecto, Rampolla comenta que la frecuencia dependerá de las características específicas de cada embarazo y de los niveles de deseo sexual de la mujer. En general, si la madre presenta un buen estado de salud y el embarazo se lleva a cabo con normalidad, las prácticas sexuales no son dañinas para ninguno de los dos; sin embargo, lo ideal es aclarar las dudas con el ginecobstetra tratante.





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