Estampas conversó con los realizadores de Open Season: Amigos Salvajes, la primera película de Sony Pictures Animation, que ya se exhibe en las carteleras locales. A un animal sobreprotegido y hogareño le toca conocer la selva en plena temporada de caza. Pablo Blanco. Cabo San Lucas, México/ Enviado especial. Imágenes Cortesía Columbia Pictures/ Sony Pictures Animation
El reino de las películas pertenecientes al género de la animación computarizada, en Hollywood, crece cada vez más. La empresa Pixar tiraría la primera piedra con Toy Story, para una posterior alianza con Disney de la que salieron proyectos igualmente exitosos como Cars. Se suman al ejemplo ganadoras del Oscar en esta categoría: Buscando a Nemo y La batalla de los vegetales. Es que si bien la Meca del Cine tiene sus altas y bajas con luminarias de carne y hueso, estas comiquitas de avanzada parecen contener fórmulas que, casi siempre, cautivan al público. Sony Pictures, consciente de este boom, creó su propia empresa productora de fantasías animadas llamada Sony Pictures Animation. Su ópera prima es Open Season: Amigos Salvajes, que ya ha sido estrenada en Venezuela. Esta cinta estuvo a cargo de puros grandes ligas. Las voces de los personajes principales (en la versión en inglés) son de Martin Lawrence, todo un experto en cintas del clásico humor “gringo” como Bad Boys 2 y Mi abuela es un peligro; Ashton Kutcher, el disparatado Michael Kelso de la serie That 70’s Show; Debra Messing, la entrañable Grace de la sitcom Will & Grace, y toda una revelación en estas lides: Gary Sinise, el detective Mac Taylor de CSI: New York. Detrás de semejantes cuerdas vocales tenía que estar un equipo de altura, y así es: la dirección es de Roger Allers (el mismo de El rey león), y la productora es Michelle Murdocca (quien tiene en su haber los efectos especiales de Stuart Little, un ratoncito en la familia). Estos dos últimos sostuvieron, junto a Yair Landau, ejecutivo de Sony Pictures, un ameno encuentro con la prensa internacional. El punto de encuentro fue La Fiesta del Mar, un evento llevado a cabo en el cálido Cabo San Lucas de México, en el que, además de dar detalles sobre Open Season..., los entrevistados anunciaron dos de sus próximos estrenos computarizados: Surf’s Up, que cuenta la historia de un pequeño pingüino, astro del surf, a estrenarse en 2007, y Hotel Transylvania, cuya historia —que llegará a la gran pantalla en 2009— gira en torno a la convivencia entre los monstruos más famosos de la historia.

De sibarita a aventurero
La historia de Open Season: Amigos Salvajes es protagonizada por Boog
(en la voz de Martin Lawrence), un oso mimado que lleva una vida tranquila
en el apacible pueblo de Timberline.
Su “cuarto” es un cómodo garaje que pertenece a la casa de su madre adoptiva Beth (en la voz de Debra
Messing), una tierna guardabosques que lo ha cuidado desde que era cachorro.
Allí, Boog ve sus programas de televisión favoritos, degusta ocho comidas diarias
y se acurruca todas las noches abrazando a su osito (vaya redundancia) de peluche. Esta rutina se repite hasta que aparece Elliot (en la voz de Ashton Kutcher), un venado flacucho y testarudo que pide el auxilio del oso para que éste lo desate del guardafangos de la camioneta del cazador más temido de la zona: Shaw (en la voz de Gary Sinise). El oso, por primera vez, hace las veces del héroe y lo rescata. Elliot, con ánimos de celebrar la hazaña, lo entusiasma para que vayan a cometer travesuras en el pueblo. Después de hacer y deshacer, en una suerte de delirio eufórico, no contaban con despertar en medio de la selva y a tres días de la temporada de caza.
El susto que les produce la situación no los amilana y deciden emprender una odisea titánica: conseguir aliados para liberar al bosque de los cazadores. Toda una demostración de valentía que no estuvo exenta de tropiezos y enredos. Nadie les dijo que la tendrían fácil.

El actor Ashton Kutcher
presta su voz a un venado
un tanto alocado, mientras
que la voz del oso pertenece
a Martín Lawrence
Sobre la historia
La idea original para el guión de Open Season: Amigos Salvajes, surgió del caricaturista Steve Moore, quien estuvo a cargo de los efectos especiales de El
Rey León. La historia fue posteriormente desarrollada por Steve Bencich y Ron J. Friedman, autores de guiones para películas como Chicken Little y Tierra de Osos.
El planteamiento central es: ¿Cuándo dar el paso decisivo a la adultez?, ¿Cuándo abandonar el calor de mamá para irse a conocer el mundo? El tema, según las reflexiones de los entrevistados, llega al corazón de los niños y adultos que han
visto la película, quienes se conmueven, especialmente, en la escena en la que el
oso Boog, después de acumular tantas peripecias, tiene que decidir entre volver a
su cálido hogar junto a Beth, su madre adoptiva, o instalarse definitivamente en su hábitat natural: la selva. “Creo que hacemos películas atemporales que no están dirigidas a un tipo de público en particular, el humor que manejamos, además, no
hace referencias a una u otra generación, funciona para todos los tiempos”, comenta Murdocca, a lo que Allers agrega: “La veracidad de la historia es lo que hace que le guste a un rango muy amplio de la audiencia, y el hecho de que esté contada con el corazón”. Por su parte, Landau señala que lo que hace universal a Open Season...
es, que, en esencia, es una historia que toca los valores familiares. “Las historias
entre padres e hijos se remontan a la obra de William Shakespeare y a la mitología griega, sin mencionar el contenido de la Biblia. Este tipo de relatos, por lo general, hace que la gente se identifique con ellos, como padre y como hijo. En este caso, se trata no sólo del dilema del oso sino del conflicto que le genera la situación a una madre que debe aprender a permitir que su hijo encuentre su camino en la vida. Todo esto es aderezado con el humor de los protagonistas y el resto de los disparatados animales del bosque”.

¿Cómo se hace?
Aún en estos tiempos de avances tecnológicos, producir una cinta de animación computarizada puede tomar entre dos y tres años. “No es como salir a filmar una película con actores verdaderos, que es algo que puede tomar 90 días”, comenta Murdocca. En este caso, el proceso es más complejo. Tenemos un departamento que se llama Desarrollo Visual, conformado por artistas plásticos y expertos en animación
por computadora. Inicialmente, cada personaje es dibujado a la manera tradicional. Posteriormente, ese material se manda a digitalizar y todas las modificaciones adicionales se van agregando en la pantalla de la computadora. Luego, todo se procesa en el departamento de Tercera Dimensión en el que se incorpora toda la tecnología que permite lograr las texturas de la película”.
Allers completa la explicación: “Es un proceso muy lento porque la historia se va creando, literalmente, cuadro por cuadro, hasta lograr el look final de cada personaje
y cada ambiente en el que éste se desenvuelve. Hacemos un story board tras otro
para darle a la cinta la calidad que queremos”.
A viva voz
Allers explica la selección de los artistas que dan vida a cada rol. “El casting consiste en lo siguiente: se registran las voces de los actores y el editor se encarga de ensamblarlas a cada personaje, justamente, para probar cómo ‘suenan’. Cuando se selecciona un actor para determinado papel, se le incorporan, al personaje, elementos de su propia personalidad para lograr coherencia narrativa. Una vez completado el elenco, escuchamos cómo se oyen los actores compartiendo un diálogo, para evaluar la ‘química’ que produce la combinación de tonos. Por lo general, los artistas, debido a sus múltiples compromisos, graban su interpretación por separado. No obstante, en plena grabación se le coloca al actor correspondiente el registro de su partner, para que éste se ubique en cuanto la intención de la escena”.

El gran registro vocal de Kutcher
le dio al venado Elliot mucha personalidad
Entre otros comentarios sobre el reparto, los realizadores destacaron que les sorprendió el enorme registro vocal que domina Ashton Kutcher como el incisivo venado: “Seguramente toma mucho café”, bromea Murdocca mientras resalta, seriamente, que “es uno de los actores más desinhibidos que conozco”. Pero aparte del alocado venado, hay “extras” de la cinta que, seguramente, se robarán el show, como: una particular tropa de conejos, los incansables y trabajadores castores y un
par de ancianas tortugas. Entre otros efectos visuales sorprende la textura —casi verdadera— que se le da al agua, gracias a la tecnología.
l