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El poder
de la afirmación

Las palabras no son sólo sonidos o símbolos escritos. Son también el poder para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de la vida. Miguel Ruiz, autor del libro Los cuatro acuerdos, convoca a los lectores a ser impecables con las palabras. Adriana Gibbs

Viene del latin sic. De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, "sí" es la afirmación que se emplea más comúnmente para responder a una pregunta; una aseveración o el énfasis para avivar una afirmación expresada. Ambas letras sirven también para introducir oraciones interrogativas indirectas: "Ignoro si es soltero o casado". A principio de frase, da énfasis o energía. Y también se puede emplear repetida para contraponer, con elipsis de verbo o no, una cláusula a otra: "Si hay ley, si razón, si justicia en el mundo, no sucederá lo que temes". Tras el adverbio como o la conjunción que, se emplea en conceptos comparativos: "Andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos" y "Se quedó más contento que si le hubieran dado un millón". Ciertamente, es pródigo en significados.

Esta minúscula pero no menos poderosa palabra es la séptima voz de la escala musical, y está formada con las dos letras iniciales del cuarto verso de la estrofa con que empieza el himno de San Juan Bautista: Sancte Ioannes. Se puede dar el sí, desde las flores. Dicen los entendidos en lenguaje floral que el tocar la flor con los labios significa "sí". ¿Quién no recuerda al inspector de la pantera rosa que decía al gendarme ayudante: "no diga sí, diga oui"?

Hace unos años Decir sí por los niños fue el lema de una campaña pública de la Unicef, considerada la mayor concertación de compromisos en su género. Este programa agrupó a casi 95 millones de personas que se propusieron, desde la acción, a que "todos los niños han de gozar de libertad para crecer sanos, en paz y con dignidad". Los que se comprometieron con decir sí instaron también a que se tomaran medidas en relación con diez imperativos para la infancia: Educar a todos los niños, No Excluir a Ningún Niño, Luchar contra la pobreza, Invertir en los niños, Cuidar a todos los niños, Poner fin a la violencia contra los niños y su explotación, Combatir el VIH/sida, Escuchar a los niños, Poner a los niños ante todo, Proteger la Tierra para los niños y Proteger a los niños de la guerra. Y la campaña logró buena cosecha.

La impecabilidad de las palabras
Se ha hablado con insistencia del poder de la afirmación. Miguel Ruiz, autor del libro Los cuatro acuerdos, insta al lector a ser impecable con las palabras. Argumenta que éstas son las herramientas más poderosas que tiene el ser humano: "Ellas constituyen el poder que tienes para crear. No son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza, constituyen el poder para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida", escribe.

Ruiz insta al lector a utilizar las palabras apropiadamente, propuesta que se vincula con los principios de la metafísica. Conny Méndez, autora de Metafísica al alcance de todos, entre otros libros, escribe sobre la mecánica del pensamiento y del lenguaje: "Cada palabra que se pronuncia -escribe Méndez- es un decreto que se manifiesta en lo exterior. La palabra es el pensamiento hablado. Tu voluntad, negativa o positiva, es el imán que atrae hacia ti las circunstancias adversas o las buenas. Tu actitud negativa o positiva ante los hechos, determinan efectos para ti". Ella invita a estar atentos a lo que se decreta día a día, a estar más en sintonía con las afirmaciones; por ejemplo, "La vida sí es salud, fuerza y alegría", "Mi mundo contiene todo, la abundancia sí nos pertenece", "Sí bendigo la armonía en esta circunstancia".

Destaca Méndez la importancia de cuidar los pensamientos y las palabras: "Como todo el día estamos pensando y decretando, todo el día estamos orando, en forma negativa o en forma positiva, y creando nuestras propias condiciones. Si después de afirmar te dejas regresar al polo negativo destruyes el efecto de la oración".

Otra corriente espiritual, la de Osho -maestro nacido en India- propone varias meditaciones que giran en torno al "sí". Una de ellas se titula Sigue al sí. El invita: "Dale más cooperación al sí, desde allí es de donde te unificarás. El sí es aceptación, el sí es confianza, el sí es oración. Anda con el sí. Es más poderoso decir: 'Sí, sí, sí, estoy sano'; 'sí, sí, sí estoy pleno y en armonía', a decir: 'No estoy enfermo', 'no estoy mal', 'no estoy en desequilibrio'.

En una de sus publicaciones, El libro naranja, Osho propone: "Haz del sí un mantra... Cada noche, antes de irte a dormir, repite 'sí, sí'. Sintonízate con esto, mécete con esto, déjalo venir por todo tu ser, de pies a cabeza. Repite 'sí, sí, sí'. Que por diez minutos esa sea tu oración en la noche; luego ve a dormir. Y temprano en la mañana, siéntate en tu cama y repite 'sí, sí, sí estoy sano. Sí, sí, sí, soy amor, estoy lleno de amor. Sí, sí, sí, estoy en armonía. Sí, sí, sí, estoy con serenidad y tranquilidad. Sí, sí, sí, todo está bien'. Verás los resultados".

Sus meditaciones convocan a respirar con plena consciencia, a descansar la mente, a cantar y bailar. Raiza Ostos dirige meditaciones de Osho en nuestro país. Para ella, el "sí" proviene de la capacidad del hombre para decidir ser feliz. "Tomar conciencia en la construcción de nuestras vidas es aceptar que existe la polaridad, por ello en el camino encontraremos tanto lo positivo como lo negativo. La pregunta sería ¿cómo armonizar los opuestos? La forma es aceptar los dos polos y además comprender que lo positivo siempre absorbe lo negativo. Un ejemplo contundente es el amor, ya que con su sola presencia se disuelve el odio", puntualiza Ostos.

"Existen muchas razones para ser feliz y muchas para ser desdichado -continúa Ostos en su reflexión-, todo depende de nuestra actitud. Si se quiere ser feliz, se puede ser, cualquiera que sea la situación; ser feliz es una capacidad que se tiene, independientemente de la situación que se vive. Algunas personas desean que exista una escuela de padres que los ayude a criar a sus hijos desde la armonía y desconocen que una herramienta poderosa es dejar de lado creencias, convicciones y certezas negativas que han aprendido, y enfocarse en lo positivo. Enfocarse en el 'sí' nos ayuda a 'inventarnos una vida mejor' y a utilizar nuestra capacidad de decidir para elegir ser felices".

A fin de cuentas, como bien escribió Ray Bradbury, el optimismo es una excusa para comportarse de manera optimista. l

 
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