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Seductora sonrisa
¿Alguna
vez ha temido reírse en público porque le avergüenza
dejar al descubierto su amarillenta e irregular dentadura? Conozca
los detalles de la técnica que está de moda en el
campo de la estética dental y que le garantiza poder exhibir,
en poco tiempo, una sonrisa realmente envidiable. María
de los Angeles Herrera
Si le preocupa el mal estado en que
se encuentran sus dientes, bien sea porque han adquirido un color
desagradable, o porque tienen una estructura dispareja, existe una
solución que acabará definitivamente con su problema.
Las carillas de porcelana, bastante utilizadas en la odontología
estética, le darán un color natural a su dentadura
y moldearán las pequeñas imperfecciones que tanto
le molestan, en un máximo de cuatro sesiones.
Antes de seguir leyendo debe saber que
es una técnica bastante costosa, porque la materia prima
utilizada se importa de otros países ante la falta de producción
nacional. Además, tome en cuenta que debe acudir a un odontólogo
especializado, que evalúe su dentadura y verifique si es
apta o no para recibir este tratamiento, pues las carillas logran
solventar problemas que no podían tratarse mediante otros
procedimientos odontológicos, pero bajo ningún concepto
sustituyen a la ortodoncia tradicional.
Dientes perfectos
Alfonso Valdés Ferrer, especialista en odontología
protésica, señala que "las carillas de porcelana
se utilizan con el fin de restaurar una estructura de dientes que
se haya perdido". Al colocarlas, se trata de mejorar la cara
exterior del diente, que es lo que más se exhibe al sonreír.
Muchos pueden llegar a preguntarse cuál
es la diferencia de las carillas con las tradicionales coronas.
La distinción radica en el grado de deterioro que ha alcanzado
el diente, lo que obliga a utilizar coronas completas porque hay
que restaurar mayor cantidad de estructura dentaria. Además,
la agresividad del tallado es superior cuando se va a colocar una
corona, y ésta generalmente está elaborada con base
metálica y cobertura de porcelana, para lograr una elevada
resistencia.
Las carillas no sólo están hechas
de porcelana, también las hay de composite, pero su
durabilidad en el tiempo es menor -entre tres y cinco años-,
debido a que tiene una base resinosa que tiende a desgastarse y
a teñirse con mucha facilidad. Las fabricadas en porcelana,
por el contrario, pueden llegar a tener una vida útil entre
10 y 12 años, gracias a la composición del material
cerámico; además, le dan a la dentadura un acabado
mucho más natural y son poco nocivas para las encías,
ya que al estar elaboradas en un material menos poroso, acumulan
una mínima cantidad de bacterias.
Camino a la sonrisa
ideal
Las carillas, conocidas también como facetas de porcelana
o frentes laminados, son unas placas de cerámica dotadas
de una densidad variable, que son elaboradas de acuerdo con la forma
original de los dientes donde van a ser adheridas. Las laminillas
se realizan de manera individual, por lo que el paciente puede hacerse
desde una sola pieza, correspondiente al diente que presenta el
problema, hasta seis, cuando tiene una patología que le abarca
el cuadro anterior completo, entre ambos caninos. Lo importante
es que los dientes restaurados tengan una apariencia lo más
parecida posible al resto.
En la mayoría de los casos, el uso de
las carillas y de los tratamientos de blanqueamiento tradicionales
van de la mano. Conforme lo explica el doctor Alfonso Valdés,
es muy común que previo a la colocación de las prótesis,
se apliquen sustancias blanqueadoras que reduzcan la tonalidad oscurecida
de los dientes originales, de manera tal que se adecuen a los estándares
estéticos preestablecidos. Jamás se puede aplicar
un blanqueamiento luego de haber instalado los frentes laminados,
ya que éstos no son susceptibles de variar su color, por
lo que se apreciará una significativa diferencia entre la
coloración de las piezas naturales y las que fueron superpuestas.
Cuando el paciente llega a la consulta y el
odontólogo decide emprender este tipo de tratamiento, se
lleva a cabo una primera sesión en la que el especialista
comienza a diseñar las carillas, pensando en el color, el
tamaño y las proporciones que se ajusten más a la
fisonomía de la persona. Asimismo, se talla ligeramente la
cara externa de las piezas dentarias con una fresa de diamante,
y en virtud de que no se puede dejar al descubierto el desgastado
tejido dental, se coloca una prótesis provisional, mientras
se continúa con el proceso.
Posteriormente se realiza una segunda sesión
para evaluar el éxito del tallado y tomar las impresiones
que luego serán enviadas al laboratorio de prótesis
dental para la confección de las carillas. Una vez allí,
según comenta Valdés, se desarrolla el vaciado y troquelado,
confeccionándose la carilla "de acuerdo con los colores
y tonos que previamente se obtuvieron en el consultorio, utilizando
una guía de colores". Finalmente se hornea la carilla
a elevadas temperaturas y se envía de vuelta al odontólogo
para que las pruebe.
Cuando la faceta de porcelana llega a manos
del especialista en prótesis dentales, se lleva a cabo una
tercera sesión en la cual se realizan pruebas dentro de la
boca del paciente, esto debe hacerse con mucha delicadeza porque,
mientras no se finalice el proceso, la lámina a colocar resulta
bastante frágil. Si la placa tienen la estructura y el tono
deseado, se manda a glasear, con lo cual la carilla quedará
lista para ser cementada en una cuarta sesión. En este punto
se utilizan cementos resinosos que son lo suficientemente fuertes
para que la lámina no pueda ser removida y que impiden la
proliferación de bacterias entre ésta y el diente
original. l
mherrera@eluniversal.com
| Detalles importantes |
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l Aunque es un tratamiento
duradero, el paciente debe acudir al odontólogo cada
seis meses para un chequeo general. Allí podrá
solicitar un pulido de las carillas, en caso de que hayan
adquirido alguna mancha indeseable.
l Se deben tener los mismos
cuidados dentales que cualquier otro paciente: cepillarse
tres veces al día, usar hilo dental y enjuague bucal,
además de no hacer grandes esfuerzos con la dentadura
para evitar que se deteriore.
l No existen prohibiciones,
pero lo ideal es que luego de colocadas, la persona elimine
o reduzca de su dieta bebidas como vino tinto, té,
café; y acabe con los hábitos tabáquicos,
con lo cual se alargará en gran medida la durabilidad
de las carillas.
ll Los pacientes que sufren
de bruxismo deben utilizar una férula nocturna para
reducir el desgaste de las piezas.
l En cuanto a costos, las
carillas de composite son mucho más económicas,
aunque de menor calidad; mientras que las de porcelana rondan
los 500 dólares por pieza, pero tienen una duración
superior a los diez años.
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