| Hoy, voy a abrir un pequeño espacio
para compartir contigo algunas reflexiones sobre lo trascendente
y lo importante en la vida. Confio en que mis palabras serán
el reflejo o más bien el eco de algunos de tus más
silenciosos pensamientos.
El sendero interior será el que te
lleve a establecer contacto con la presencia de la Divinidad dentro
y fuera de ti.
Si bien son varias las puertas a través
de las cuales puedes ingresar al sendero interior, sólo la
entrega, la convicción y el compromiso de vivir en coherencia
con tu verdad te permitirán transformar tu vida en lo personal
y mejorar un poco la condición de la vida de los demás
a través de tu ejemplo y servicio. Ser espiritual significa
ser auténtico, implica actuar en tu vida cotidiana en concordancia
con tus creencias y valores. No es suficiente memorizar el conocimiento
para decirles a otros cómo deben vivir sus vidas... tenemos
que ser practicantes en lo personal. Es bueno recordar que más
importante que buscar, leer, escuchar o memorizar el conocimiento,
es vivirlo y aplicarlo en nuestra vida cotidiana y en la relación
que tenemos con los demás. Seguir con respeto y convicción
la puesta en practica de tus valores, le dará un sentido
trascendente a cada pensamiento, sentimiento, actitud, decisión
y actuación en tu vida.
A lo largo de su recorrido, enfrentarás
obstáculos, tropiezos, caídas, momentos de duda y
tentaciones. Es posible que también experimentes el deseo
de abandonar tu esfuerzo, son muchos los momentos en los que sentimos
la necesidad de renunciar a nuestros sueños y valores...
la clave estará en sostenerte internamente en la fe y en
la confianza en ti mismo, haciendo uso de las herramientas que conoces
para seguir adelante, aun cuando todo se mueva a tu alrededor. Tú
puedes superar cualquier situacion por más difícil
que ésta sea. Recuerda que todo pasa y que siempre regresa
la calma que nos permite impulsarnos en el fondo, para comenzar
de nuevo.
Recorriendo el sendero
interior
1- Sé auténtico. Sé
tu mismo, deja de imitar a los demás. Vuélvete practicante
de las enseñanzas que consideras parte vital de tu verdad.
No olvides que más importante que los conceptos... son tus
actos. Vive para ti mismo y para Dios, no para que te califiquen
o reconozcan los demás.
2- Practica el amor
incondicional. Procura en todo momento entregar lo mejor
de ti sin esperar gratificación o recompensa alguna, sólo
de esta manera podrás saber qué entregas con el corazón
en realidad. Será la Divinidad quien te lo devuelva en el
momento en que más lo necesites.
3- Sana tus heridas. El dolor, el
rencor, el resentimiento, la envidia, la venganza y la mentira hacen
que equivoquemos la intención de nuestras actitudes y acciones.
Perdona y pide perdón si fuese necesario, hazlo con amor
y con limpieza de intención, desde el corazón. Recuerda
que a través del perdón nos liberamos a nosotros mismos
del pasado negativo.
4- Vive con responsabilidad.
No importa en qué lugar te hayan colocado las circunstancias
o tus elecciones, este es el mejor lugar para dar lo mejor de ti,
con excelencia, calidad y dedicación al mundo. Además,
ahí es donde se encuentran las condiciones para tu aprendizaje
en este momento, acéptalo y disponte a aprender cualquier
lección pendiente.
5- Practica la oración consciente.
A través de la oración
puedes hacer la conexión con la presencia de la Divinidad
en tu interior, para aquietar tus emociones y recuperar la claridad
mental, la fortaleza y la fe que te permitan transformar tu vida.
Comienza a orar lentamente y con el reconocimiento de cada frase
repetida por ti, siente la comunicación que se produce a
través de la oración. Comienza toda oración
con el agradecimiento por cada pequeño o gran regalo que
hayas recibido durante ese día, y al final si tienes alguna
petición que hacer, realízala desde el corazón,
no olvides dar las gracias como si ya te lo hubiesen concedido.
La tolerancia, la comprensión,
la flexibilidad, el compartir, los acuerdos, el respeto, la lealtad,
la solidaridad, la entrega, la responsabilidad, la alegría,
la confianza, el amor, el desinterés y la limpieza de sentimientos
y de intención son el efecto de un trabajo dedicado, silencioso
y personal dirigido por un profundo significado de Dios y la conciencia
de su presencia en todo ser viviente en el universo.
Suelta el pasado, deja de preocuparte
por el futuro, vive el presente, la vida es maravilloda, todo va
a estar bien. l
maytte@maytte.com
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