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Antonio Banderas
Su carrera en segundas partes

Atrás quedó su pasado de “chico Almodóvar”. Su imagen, ahora, es cartel de Hollywood: tras finalizar la gira promocional de Shrek 2, se encuentra en México rodando la secuela de La máscara del Zorro, en 2005 estará de nuevo en las tablas de Broadway y, como guinda, develará su estrella en el Paseo de la fama. Pero habrá reconciliación con el otro lado del charco: en 2006 dirigirá un film en España. Enmar Pérez. Ciudad de México. Enviada especial

“¡Que no conseguiria yo con esos ojitos!”, exclama riéndose el actor Antonio Banderas, refiriéndose a los ojazos del Gato con Botas, el personaje para el cual prestó su voz en Shrek 2, y que le valió los aplausos de críticos y audiencia en todo el mundo. Tanto, que los estudios Dream Works han acariciado la idea de llevar al minino a protagonizar una película. El comentario inicial surge porque una periodista de la revista People le ha preguntado qué parte de su cuerpo le apetecería cambiar de tener esa oportunidad. El, quien cumple 44 años justo pasado mañana (10 de agosto), aclara que más que cambiar, optaría por intercambiar: “No me gusta mucho contestar este tipo de cosas (arruga la cara)... la verdad, me siento a gusto tal cual soy... pero si me preguntas qué me gustaría tener del felino de Shrek, por ejemplo, te diría que los ojos”. Es curioso, porque si hay algo que ha distinguido a Banderas desde que de él se tiene memoria en el cine —lente de Almodóvar mediante—, es su mirada: penetrante y, ciertamente, seductora. Basta con tenerlo de frente para asegurar que no es un asunto de efectos —mucho menos un defecto—. Pero habría que agregar otro par de adjetivos a su mirada: atenta y amable, también es. Así que todos de acuerdo, nadie le cambiaría nada al malagueño este día. Más aún: no se le negaría ningún deseo. “¿Os molestaría si enciendo un cigarrillo?”, consulta a seis periodistas con los cuales sostendrá un encuentro privado en Ciudad de México. Dos bocanadas y queda claro: Banderas es un gran conversador —fácil la palabra, rico el lenguaje– y el tabaco entre las manos lo ayuda a relajarse, a enfatizar cualquiera de sus aseveraciones. Cuatro bocanadas y lo logra: la reunión se torna cálida a pesar de la inclemencia del escaso tiempo disponible. Cuando el cigarrillo entero se ha consumido, no cabe ninguna duda: el hispano es un tío con buen sentido del humor, claro en sus aspiraciones profesionales y de vida —diversas y sencillas por demás—, amigo de Pedro Almodóvar, aunque bastante alejado de él por los momentos, y, lo mejor, tanto humo no se le ha subido a la cabeza.

Entre uno y otro jalón
¿Hasta qué punto la imagen que ha logrado consolidar en Hollywood le ha permitido explorar su carrera como actor?, porque al final tienden a etiquetarlo...
“Eso no me mortifica mucho. En realidad, me he convertido, por elección propia, en un actor muy ecléctico, y eso es lo que me gusta ser. Me agrada la versatilidad, el cambio de estilos, de géneros, y a eso me dedico. No me importa si la película es para niños o es underground. Desde que estoy en Estados Unidos he participado en filmes de horror como Entrevista con el vampiro (junto a Brad Pitt y Tom Cruise), dramáticos como Filadelfia (con Tom Hanks y Denzel Washington), de aventuras como La máscara del Zorro (al lado de Catherine Zeta-Jones y Anthony Hopkins), de acción como Desperado o Assassins (compartiendo con Salma Hayek), musicales como Evita (con Madonna), para niños como Mini Espías y Shrek, también he estado en el teatro (Nine, en Broadway), he dirigido (Locos en Alabama, interpretada por su esposa, la también actriz Melanie Griffith)... Es decir, ha habido muchos espacios y eso es algo que me define de alguna manera como profesional. No me preocupa, además, demasiado la carrera como actor, sin ser peyorativo con aquellos a quienes sí les preocupa, pero es que a mí me parece hasta un acto casi de narcisismo pensar que en el mundo de la actuación no voy a hacer algo porque me perjudica ‘la imagen’”.

Ya se sabe cuál es esa imagen que muchos seguidores le reclaman, no sin despecho: aquella de sus comienzos en España, ligada indisolublemente a los también iniciales tiempos del genial Pedro Almodóvar. Cinco en total serían los filmes que realizaría con el director manchego: Laberinto de Pasiones (1982), Matador (1986), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y Atame (1990). Fue la penúltima, justamente, la que lo puso en la mira de Hollywood (por allá se iniciaría en 1992 con Los reyes del mambo) y lo distanció del cine de su país, al menos, por ahora.

¿Regresa al cine español? ¿Va a volver a protagonizar para Almodóvar?
“No lo sé. Hace dos años, Pedro (Almodóvar) se me acercó en el Festival de Cannes y me propuso hacer, junto a Penélope Cruz, Tarántula, una novela francesa que él iba a adaptar, pero no he sabido más cómo va eso, y ya él está en las promociones de La mala educación... De todas formas, si Pedro quiere hacerla conmigo, fenomenal, pero también si quiere filmarla con otro actor... yo lo que deseo es que él siga trabajando con la creatividad que lo ha hecho en los últimos años, y me alegro mucho por sus éxitos, pero aun teniendo bastantes ganas de trabajar con él, no estoy ansioso, no me obsesiona el tema”. Una cosa es segura: si el trío se reúne en este proyecto, arrastrará a la taquilla a una buena suma de nostálgicos. Un tiro al piso.

En cuanto a su retorno al cine ibérico, lo hará, aclara, pero tras las cámaras: “Después que finalice Zorro 2, para 2006, voy a dirigir una película basada en una novela llamada El camino de los ingleses, que el año pasado ganó el premio de literatura Nadal, y que fue escrita por un gran amigo mío y un gran literato, Antonio Soler. La historia se desarrolla en los años setenta, en la España de antes y después del fallecimiento de Franco. Es una reflexión sobre la muerte, no física, sino la relativa a abandonar un momento de tu vida, cuando los estudios se terminan, las pandillas se disuelven, cuando el tiempo que has vivido se va deshaciendo... La quiero realizar con un reparto absolutamente nuevo. Voy a hacer el casting con chicos muy jóvenes, entre 16 y 18 años, y no tienen que tener necesariamente experiencia cinematográfica”.

Este segundo intento en la silla de director pondrá en stand by algunos proyectos, aunque en el ínterin habrá espacio para su también segunda experiencia —es curioso, lo persigue el dos— en las tablas de Broadway. Por la primera, Nine (2002), obtuvo una nominación a los premios Tony —el Oscar del teatro estadounidense— y se llevó varios galardones —Outer Critics Circle, Drama League, Drama Desk y Theatre World Awards—. “Iba a empezar los ensayos de la pieza, que se llama La muerte se va de vacaciones, pero vamos a iniciarlos en verano de 2005, para estrenar alrededor de septiembre. Yo estaré en la obra como ocho meses. Después podían ocurrir dos cosas: llevar Nine al cine o dirigir el film en España”... Lo último será lo primero... En algún momento, también, habrá de volver a prestarle la voz al Gato con Botas para Shrek 3, y si Dream Works decide aprovechar “la garra” que ha tenido el minino y llevarlo por derecho propio a la gran pantalla, pues... tendrá que desdoblarse. No sería mala idea, entonces, además de los ojitos, pedir prestada una que otra vida de las siete que debería tener, como todo gato que se precie, el felino de Shrek.

“Iré haciendo las cosas como mejor crea que deban ir saliendo. Ya tengo lo que necesito para vivir, así que puedo tomármelo con calma”, comenta. Es justo en este punto donde se marca una gran distancia entre la imagen de “estrella” de Banderas y su vida privada. “Soy una persona con muy poca actividad social, prefiero compartir en casa con mi familia, con mi hija (Estela del Carmen, 7 años) y trabajar en mis proyectos. Trato de llevar mi vida de manera sencilla. A veces leo en los periódicos cosas que se publican de mí y me parece que estuvieran hablando de una tercera persona a la que no conozco. Usan mi cara y mi cuerpo, pero lo que dicen de mí no es cierto, aunque, en general, no me siento mal tratado por la prensa”.

Entonces Hollywood no se ha tragado a Banderas...
“Creo que no —se ríe-... Creo que yo me estoy tragando a Hollywood”.
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Por la empuñadura parece tener agarrada Banderas su carrera en Hollywood. Su personaje del Gato con Botas en Shrek 2 le ha abierto paso a una nueva etapa en su trayectoria actoral

Historias de la vida real
¿Como ve la España de hoy día, con la llegada de Zapatero?
“La situación ahora la veo bien, Zapatero parece una persona muy moderada, pero es un hombre muy firme a la hora de tomar decisiones y lo ha demostrado en los pocos días que ha estado como presidente. El prometió, por ejemplo, la paridad entre hombres y mujeres en el gobierno español, y eso se ha producido. Prometió la salida de las tropas de Irak, y se hizo sin grandes traumas... En fin, una serie de cosas que me hacen ver que en los primeros días en el mandato ha cumplido con lo que ofreció. Yo tengo una gran confianza en el partido socialista… vosotros sabéis que lo he venido apoyando desde la época de las vacas flacas, ahora en la época de las vacas gordas lo voy a seguir haciendo”.

¿Qué hacer con la desesperanza generalizada que hay en los jóvenes en relación con los conflictos políticos que hay alrededor del mundo?
“Es muy difícil, porque estamos viendo, probablemente, uno de los peores momentos políticos que yo recuerde en mi vida…y es una pena… la juventud está muy desesperanzada, no cree en los políticos, pero todos tenemos un poco de culpa en eso. El político es un ser muy denostado a nivel de prensa también, se le ataca muchísimo y se ha venido haciendo de una manera muy fuerte durante los últimos quince, veinte años… Qué ocurre, las cabezas realmente pensantes de los países, los que ciertamente tienen algo que decir no acuden, se convierten en literatos, se convierten en reflejo de la opinión pública pero no desde el punto de vista político, y quienes se acercan a la política, muchas veces, son personajes que no tienen escrúpulos, gente a quienes no les importa salir en los medios, que los pongan verdes, que los crucifiquen… Entonces estamos rodeados de una clase política con muy poquita clase, valga la redundancia… y los grandes pensadores se están quedando en el mundo de la literatura y de la universidad”.

¿Películas como Shrek o El Zorro vienen a ser un respiro por estos días?
“Creo que en momentos como éste, naturalmente, lo que hace falta son más filmes de reflexión, y eso lo hemos visto en el pasado Festival de Cannes. Había muchas producciones de ese estilo y, de hecho, la Palma de Oro se la ha llevado Michael Moore (Fahrenheit 9/11), quien probablemente se la tenía que llevar… pero lo que ocurre es que, efectivamente, yo soy un entertainer, yo soy un cómico, a mí me gusta hacer reír a la gente como hacerla llorar, me gusta hacerla sentir en cualquier dirección… Cintas como Shrek vienen a ser un bálsamo para la situación que vivimos. La gente va al cine con sus hijos y piensa, por un rato, que el mundo, quizá, podría haber sido mejor”.

 

 

Ver también en Encuentros:
- Los grandes duelos de Atenas 2004
- Alguien está convirtiendo la ciudad en un cementerio

 
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