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Los grandes duelos de Atenas 2004

Faltan pocos días para que se encienda la antorcha en la ciudad que vio
nacer a los Juegos Olímpicos modernos. La mayor celebración deportiva del planeta promete, como nunca, un derroche de emociones. Sepa cuáles serán los enfrentamientos más explosivos, esos que esperan con ansiedad los espectadores en todos los rincones del globo. He aquí un rápido vistazo
a las grandes rivalidades de toda una vida que se dirimen en cuestión de
minutos o segundos.
Raúl Chacón Soto

Natación
Ian Thorpe (izquierda) ha dicho que es imposible que Michael Phelps (derecha) gane siete medallas de oro. El mismo tratará de impedírselo en los 200 metros libres
Ian Thorpe (AUS) vs
Michael Phelps (EEUU)

El nadador estadounidense lo tiene todo para pasar a la historia en estos juegos, sobre todo si logra alcanzar la casi imposible meta que se ha propuesto: superar el récord de las siete medallas de oro obtenidas por el legendario Mark Spitz, en los juegos de Munich de 1972. No se trata de un exabrupto. El jovencito -con sólo 19 años- ha demostrado en la piscina que le sobra potencial. Basta recordar que en el pasado Mundial de Barcelona batió cinco récords universales ante el asombro de todos. Su excelente momento quedó confirmado en los "trials" (competencias clasificatorias pata Atenas) realizados en julio en Long Beach, donde se ganó el derecho a participar en nueve pruebas (dicen que lo hará en ocho). Alguien que pudiera atravesársele en el camino es quien hasta ayer fuera el mejor nadador del planeta, el australiano Ian Thorpe, alias "El Torpedo", pues justamente una de las pruebas de Phelps es la de 200 metros libres, donde el australiano aún ostenta el récord mundial. El propio Thorpe ha comentado que la meta de su rival es casi imposible. La hazaña de Phelps también tendría precedente en lo alcanzado por la australiana Shane Gould, quien logró cinco medallas de oro -menos que Spitz, pero todas en competencias individuales-. Logre o no su objetivo -si lo lograra, Speedo le obsequiaría un millón de dólares-, será un espectáculo ver cómo se convierte en el nuevo rey de la natación.
Atletismo. Salto con pértiga
Svetlana Feofanova (RUS) vs
Yelena Isinbayeya (RUS)

Cuando fue escrito este trabajo, Svetlana Feofanova acababa de romper, de nuevo, el récord mundial de la especialidad, tras superar el listón ubicado en los 4,88 metros durante una reunión de atletismo realizada el 4 de julio en la ciudad griega de Heraklion.
Svetlana Feofanova (a la izquierda) y Yelena Isinbayeya (derecha) han protagonizado una de las rivalidades más apasionantes del atletismo
Si los cálculos no son errados, ya suman once las veces que la rusa ha quebrado la marca mundial de la especialidad en los últimos dos años, casi siempre arrebatándosela -y volviéndola a perder-, a su compatriota Isinbayeva, la atleta que, justamente, había registrado el anterior récord, apenas siete días antes, en la ciudad inglesa de Gateshead, al situarlo en los 4,87 metros. La apasionada lucha que sostienen las dos rusas le ha dado a esta disciplina el máximo atractivo en cuanta cita atlética se realiza en el mundo, y los Juegos Olímpicos no son la excepción. Lo curioso, es que hay una tercera rival de cuidado quien, incluso, también ha ostentado el récord en varias oportunidades: la estadounidense Stacey Dragila, quien, por cierto, fue la primera campeona olímpica de la disciplina, al lograr la medalla de oro en Sidney (el salto con pértiga acaba de ser incluido en los juegos). Feofanova ha dicho que su meta es superar la barrera de los 4,90 metros, lo que quizás logre, incluso, antes de la cita olímpica (iba a participar en el Meeting de Madrid durante la segunda quincena de julio). En Atenas, lo importante, es derrotar a sus archirrivales -y colgarse la medalla de oro-, así sea con mucho menos.
Ana Guevara (izquierda) no debería
desmayar ante la arremetida de la rusa Natalya Nazarova (arriba), quien la tiene en la mira desde hace buen tiempo
400 metros planos
Ana Guevara (MEX)
vs Natalya Nazarova (RUS)

La atleta mexicana, un verdadero ídolo en su país, recordó lo que era una derrota este verano, después de casi treinta triunfos al hilo. No perdía desde agosto de 2001, cuando llegó tercera en los Campeonatos Mundiales de Edmonton. Con todo, sigue siendo la gran favorita en esta distancia, donde todos esperan verla -especialmente los latinoamericanos-, victoriosa frente a sus rivales, en especial, la rusa Nazarova, quien se ha convertido en su más peligrosa adversaria. La mexicana había confirmado sus credenciales en el Mundial de París, al llevarse el triunfo con una marca de 48.89 segundos (el octavo mejor en la historia de los 400 metros). Guevara parece haber superado la derrota, pero la rusa viene de romper este año el récord mundial bajo techo de los 500 metros, y de haber ganado en Budapest 2004 con un crono de 50'19, por lo que se avecina una apasionada lucha por la medalla de oro. En México, con seguridad, el país se paralizará durante menos de un minuto, pues todas sus carreras son transmitidas por la televisión.
Kim Collins (izquierda), la sorpresa del Mundial de París, tendrá que apurar el paso para vencer a los estadounidenses, con Maurice Green (arriba) a la cabeza
100 metros planos
Kim Collins (SCN) vs Maurice Green (EEUU)
Crece la expectativa por ver qué sucederá en la prueba reina del atletismo. En el Mundial de París, realizado en 2003, Collins recordó al mundo que en el Caribe existía esa pequeña isla llamada San Cristóbal y Nieves, al llevarse el triunfo en una apretada final que se decidió por fotofinish. Su marca no fue de las mejores -un aceptable registro de 10.07-, y tampoco fue lograda contra uno de los más grandes, el estadounidense Maurice Green, campeón olímpico en Sidney, quien tuvo que retirarse por una lesión en las semifinales. La ausencia en Atenas de quien ostenta el récord mundial, el también estadounidense Tim Montgomery (ha sido acusado por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos de consumir sustancias prohibidas, lo que podría costarle una suspensión a perpetuidad), deja la mesa servida para un enfrentamiento que recuerda al de David contra Goliath, sólo que en esta ocasión, el pequeñín tendrá, del lado del gigantón, otros formidables rivales acompañando a Greene, con registros por debajo de los 10 segundos, como son Shawn Crawford y Justin Gatlin. Todos ellos son los enemigos a vencer. Milésimas de segundo dirán quién se queda con el oro.
Tanto Gebrselassie (al frente) como Bekele (atrás) son un ejemplo
de la extraordinaria capacidad de los etíopes en las distancias largas. Son casi sobrehumanos
10 mil metros planos
Haile Gebrselassie (ETI)
vs Kenenisa Bekele (ETI)

Todo parece indicar que llegó la hora de que el discípulo supere definitivamente al maestro. El gran Gebrselassie (toda una leyenda, y con justicia el más grande corredor de larga distancia de la historia), cuatro veces campeón mundial, cayó frente a su amigo y compañero de entrenamiento, el muy joven Bekele, en la cita universal de París. La nueva sensación del atletismo, también de Etiopía, ha demostrado estar en plena forma al superar, el pasado mes de junio, en Ostrava, el récord mundial que estaba en los pies de Gebrselassie, con un contundente 26:20.31. Unos días antes, también había superado la marca mundial que su maestro conservaba en los 5 mil metros. Gebrselassie había vaticinado que tal cosa sucedería, pero no que ocurriese tan rápido. Con todo, últimamente no ha estado muy lejos de las marcas de su joven discípulo. A finales de 2003, en Bruselas, registró un más que aceptable 26:29.22. Esta, sin duda, será la última gran ocasión en que estos gigantes se enfrenten en unos Juegos Olímpicos. Gebrselassie querrá despedirse con un nuevo triunfo, pero lo tendrá muy difícil, pues el joven quiere ganarse ya el cariño de toda su gente. Se espera, entonces, una formidable batalla que pudiera hacer tambalear el récord del mundo.
 
Catalina Ponor (arriba) encabeza la avanzada rumana que tratará de evitar un nuevo triunfo de la rusa (abajo) Svetlana Khorkina
Gimnasia
Catalina Ponor
(RUM) vs Svetlana Khorkina (RUS
)
La atención estará centrada en lo que pueda hacer la increíble leyenda rusa de nombre Khorkina. La no tan diminuta gimnasta (mide 1,64 metros y ya tiene 24 años de edad) logró algo nunca antes alcanzado: obtener el titulo mundial en el All-Around por tercera ocasión, hazaña que logró en Anaheim, California, el año pasado. Esta podría ser la última oportunidad para apreciar el talento y el arte de la rusa, quien ha dicho que podría retirarse. Lo cierto, es que no las tendrá nada fácil. Frente a ella opondrán fiera lucha las rumanas -quienes parecen haberse recuperado de un mal momento-, sobre todo, Catalina Ponor y Daniela Sofronie. También habrá que contar con las estadounidenses, últimas campeonas mundiales por equipo y, sobre todo, con quien le hizo reñida competencia en Anaheim, la sorprendente Carly Patterson. Khorkina, quien está recuperándose de una lesión en el pie, no contará con el sólido respaldo que suelen ofrecer los equipos rusos, pues nunca han estado en tan baja forma. La gimnasia tendrá el atractivo especial de la participación de la brasileña Daiane Dos Santos y de la española Elena Gómez, ambas con verdadero chance de destronar a Khorkina en la rutina en el suelo. l

rchacon@eluniversal.com

 

Grandes momentos olímpicos

Primera medalla de los juegos límpicos en Atenas 1896
Atenas 1896. La victoria del pastor griego
Spiridon Louis
Los primeros juegos de la era moderna se celebraron en Atenas en 1896. Ya en ese entonces, los estadounidenses se llevaron la mayoría de las medallas de oro de las competencias, pero un pastor griego salvaría el orgullo de los anfitriones: Spiridón Louis, quien de manera inesperada entró vencedor en el estadio convirtiéndose en
el digno sucesor del soldado Filipides (aquel que moría de agotamiento tras dar la noticia de la victoria de las tropas griegas sobre los persas muchos siglos antes). Cuentan que un millonario griego llamado George Averoff se arrepintió de haber ofrecido la mano de su hija al ganador.

Londres 1908. Sin aliento
Durante los JJOO de Londres, en 1908, se produjo uno de los momentos más dramáticos que se recuerden en la historia de las Olimpíadas. Ocurrió, también, en el maratón.

Dorando Pietri

El italiano Dorando Pietri logró entrar de primero en el estadio, pero lo hizo cuando ya no le quedaban fuerzas. Se cayó cuatro veces y logró levantarse, de nuevo, aunque apenas podía sostenerse sobre sus piernas. Pocos metros antes de la meta volvió al suelo. Parecía imposible que llegara, pero fue ayudado por Jack Andrew, el juez principal de la prueba. Protestas de la delegación estadounidense -su representante entró de segundo-, supusieron la eliminación de Pietri un poco más tarde.

Paavo Nurmi

París 1924. Héroe múltiple
Un finlandés, Paavo Nurmi, se convirtió
en el primer atleta en ganar cinco medallas de oro durante unos JJOO. Su especialidad era el atletismo; y pudo hasta haberse llevado una más, pero sus entrenadores consideraron excesivo que participase en la prueba de los 10.000 metros.

 

 

Berlín 1936.
La lección de Owens

Jesse Owens pasaría a la historia no tanto por sus cuatro medallas de oro obtenidas en los JJOO de Berlín de 1936 (con récords mundiales incluidos) como por su espectacular triunfo en la competencia de salto largo frente al mismísimo Adolf Hitler, quien se encontraba en el palco apoyando al atleta alemán Lutz Long, quien encabezaba la prueba
en las primeras de cambio. El atleta negro, en su quinta oportunidad, logró alcanzar los 8,06 metros, un registro insuperable que le valdría la medalla, y mejor aún, la
retirada de Hitler del estadio, quien prefirió la huida antes que saludar al deportista que lo dejaba con ganas de aplaudir la confirmación de la superioridad de la raza aria.

Tokio 1964. Esta vez con zapatos
Los japoneses rieron con gusto al ver al atleta etíope Abebe Bikila hacer graciosos ejercicios gimnásticos de desentumecimiento después de haber ganado con facilidad -y con zapatos-, el maratón, cuatro años después de haberlo conseguido en los Juegos de Roma, completamente descalzo. Fue un atleta para el asombro. Así como también lo fue el judoka holandés Antón Geesink, quien propinó una amarga derrota al campeón japonés Akio Kaminaga, en lo que se ha considerado uno de los momentos más humillantes
en la historia del deporte nipón.

Dick Fosbury

México 1970. Los años del Black Power
Estos juegos siempre se recordarán como uno de los más grandes en lo deportivo. Fue el año cuando Bob Beamon voló para imponer el fantástico récord de 8,90 metros en el salto de longitud. Pero no fue el único momento grandioso. Otro estadounidense, Dick Fosbury, revolucionaría el modo de acometer el salto de altura, al preferir hacerlo de espaldas, una técnica que se impuso desde entonces y que, como era de esperarse, lleva su nombre. También en México pasaría a la historia el gesto que hiciera con el puño en alto el ganador de los 200 metros libres, el negro estadounidense Tom Smith, al momento de recibir las medallas, y que no eran más que un símbolo de la reivindicación de los de su raza frente a los ojos de todo el mundo.

Mark Spitz

Munich 1972. Gloria y tragedia
El mismo día que terroristas palestinos entraron a la Villa Olímpica donde mataron a dos miembros de la delegación israelí y tomaron al resto como rehenes (al final murieron nueve israelíes, cinco palestinos y un policía), Mark Spitz había ganado los 100 metros libres, sumando para sí su séptima medalla de oro en los juegos. Tal hazaña nadie la ha podido superar hasta la fecha. Dicen que este año, en Atenas, podría caer ante las brazadas del fenómeno Phelps.

Nadia Comaneci

Montreal 1976. La mujer 10
Si bien la rusa Olga Korbut había despertado pasiones unos años antes, sin lugar a dudas sería la rumana Nadia Comaneci quien marcaría un antes y un después en la historia de la gimnasia olímpica. La reina de los juegos maravillaría al mundo con sus impecables demostraciones, merecedoras de siete diez (puntuaciones perfectas) y cinco medallas de oro. Para ese momento, Comaneci tenía 14 años, medía 1,50 metros y pesaba 40 kilos, características que marcarían la nueva morfología de las campeonas de esta exigente disciplina. Sus marcas han sido objetadas últimamente, pero será muy difícil que le quiten lo bailado... o sería mejor decir... lo brincado. Desde ese entonces, rusas y rumanas han sostenido un duelo a muerte, donde ahora parecen querer entrar las estadounidenses.

Carl Lewis

Los Angeles 1984. El hijo del viento
Carl Lewis se convierte en el sucesor

de Jesse Owens al llevarse a casa cuatro medallas de oro. Muchos lo consideraron como "la gran verdad" de la velocidad y la longitud modernas, aunque en los últimos años su reputación se ha visto manchada por sospechas sobre un posible dopaje. Sería paradójico que resultase culpable, sobre todo si se recuerda que él era considerado el "limpio", frente al vilipendiado Ben Jonson, la "gran mentira" quien, en su momento, cargó con todo el descrédito y todos los castigos. La historia sabrá colocarlos en el sitio que se merecen.

Michael Jordan y la bota que utilizó 1992

Barcelona 1992. El equipo de ensueño
Una de las mejores citas olímpicas de la historia -con una organización de lujo
e impecables ceremonias de apertura y de clausura-, se realizó en esta ciudad española donde, por fin, después de tantos boicots, se pudo contar con la participación de casi todos los países del globo. La profesionalización de los juegos se hizo evidente, y como símbolo de ello, nada mejor que el triunfo, en baloncesto, del Dream Team estadounidense, con seguridad, el mejor equipo en esta disciplina que ha pasado por unas Olimpíadas. Michael Jordan y Magic Jonson dejaron a más de uno con la boca abierta. Un gimnasta ruso, Vitali Sherbo, de la Comunidad de Estados Independientes (antiguos integrantes de la URSS), se convertiría en el atleta estrella de la cita al ganar seis medallas de oro.

Marion Jones

Sydney 2000. Marion Jones: Un símbolo en entredicho
Aunque la natación casi desplaza al atletismo como deporte rey de los juegos, sobre todo por las 15 marcas mundiales que cayeron en las piscinas, todas las miradas se dirigieron a la atleta estadounidense Marion Jones, quien había llegado para ganar cinco medallas de oro. No logró su objetivo, sólo pudo llevarse tres, pero conquistó el corazón de la gente con su simpatía y la actitud demostrada a la hora de aceptar las derrotas. Jones, quien ha atravesado momentos difíciles desde que se sospecha que pudo haber consumido sustancias ilegales para mejorar su performance, sólo pudo lograr, en los trials, la clasificación para el salto de longitud. Su esposo, el también campeón Tim Montgomery, no podrá competir. El dopaje, sin duda, ha sido uno de los grandes protagonistas. Se espera que los de Atenas sean unos juego limpios.

 


Ver también en Encuentros:
- Antonio Banderas

- Alguien está convirtiendo la ciudad en un cementerio

 
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