- Vives en clave
de Rock

- Lo nuevo del cine nacional. Preguntas
a Roque Valero

- El monitor se pasea por el cine

 CRONICA
- Mandamientos para hokbres sexys II
- Los grandes duelos de Atenas 2004
- Antonio Banderas
- Alguien está convirtiendo la ciudad en un cementerio
TENDENCIAS
- El poder de la afirmación
SALUD
- Seductora sonrisa
BELLEZA
- Cuidados esenciales
COCINA
- Salsas calientes
MASCOTAS
- Reproducción felina
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
E-viajes
 
  Mandamientos para hombres sexys II
Carla Tofano

 

Esta vez me quedó claro. El sex appeal maculino es un tema que interesa a un abultado número de lectores con quienes logro una sorprendente sinergia, muy a pesar de mis arbitrarios y caprichosos dictámenes acerca del mundo y sus modos. Sin embargo, para quienes aterricen en el asunto por vez primera, se hace necesaria la siguiente advertencia: las segundas partes nunca fueron buenas, y esta crónica tuvo un antecedente, en el que me tomé el atrevimiento de esbozar doce mandamientos, con la ingenua pretensión de maximizar las estrategias de conquista del género masculino.

Complaciendo peticiones, continúo con las especulaciones, y agradezco de antemano a los interesados, por permitirme el ejercicio activo de uno de mis vicios dialécticos predilectos. Los mandamientos para hombres sexys de la entrega anterior, concluían —riesgosamente— que los hombres acertivos, socialmente exitosos e innegablemente irresistibles no pretenden ser sexys, simplemente lo son, nunca elogian a una mujer interesante e inteligente con frases hechas, ultramasticadas y requeteoídas, son selectivos —no se ahorcan en el primer palo con falda que se les atraviesa en el camino— y de la boca hacia fuera y del pellejo hacia adentro son feministas, liberales y tolerantes.

Concluimos también que los hombres sexys comen con apetito porque otorgan a la lujuria su justo espacio en la vida, tienen una adecuada conciencia escénica y estética, sin ser excesivamente petulantes o vanidosos, son valientes y heroicos aunque nunca fanfarrones, sonríen con picardía, disfrutan comprando ropa de mujer, prefieren los aviones a los automóviles y, conscientes de las reglas del libre mercado, se esfuerzan por no ser demasiado predecibles: los productos que abundan se deprecian.

Dicho esto asumo el riesgo de penetrar nuevos terrenos movedizos tras la búsqueda de otras impostergables conclusiones. Un hombre 100% deseable nunca es demasiado protocolar. Los chicos malos —sobre todo los que son rudos pero tienen corazón— despiertan el interés femenino de un modo instantáneo. El modelo hollywoodense de mitos varoniles como James Dean, Marlon Brando, Sean Connery, Sean Penn o Johnny Depp no falla. Los hombres un tanto displicentes y arrogantes son como imanes, pero es importante hacer una aclaratoria: aunque la dosis perfecta de mala sangre funciona, quienes se exceden y carecen de carisma, terminan siendo repugnantes. Como lo prohibido, el delito siempre ha sido inexplicablemente persuasivo y las mujeres, aunque algunas lo nieguen, adoramos el peligro.

El tacto de un hombre debe ser contundente. Aunque esta consideración es a todas luces un cliché, tiene un arraigo casi celular en la sicología femenina. La suavidad es importante pero tiene su justo espacio en la delgada línea del imaginario afectivo. Un hombre de mirada dulce y gesto recio, contiene la dosis perfecta de contradicción que una mujer necesita para debatirse entre el frío y el calor. La temperatura del ser humano proclive al éxito debe ser variable, y el sabor, agrio y dulce en un mismo mordisco.

En materia de estilo existen algunas premisas inobjetables, que muchos hombres ignoran por desconocimiento de causa y por falta de pedagogía fashion. Los jeans no deben usarse con zapatos de suela, no es necesario combinarse el cinturón con el calzado, los trajes claros no están vetados y se pueden lucir pantalones tipo patinetero hasta los sesenta años.

La música, el séptimo arte y la gastronomía son temas de importancia capital para un seductor en buena forma. El criterio cinematográfico se cultiva asistiendo periódicamente al cine y actualizando en casa el catálogo de títulos pendientes. Acción, romance, terror, suspenso, comedia, ciencia ficción, todo vale. Sólo cuenta la pasión vouyerista por presenciar, padecer y/o disfrutar historias de terceros. El cine libera la propia inspiración.

La sensibilidad se cultiva y el oído y el paladar también. Aprender a comer cebolla y mostaza constituye una iniciación importante en materia gastronómica y en relación a la vocación melómana descorcharse los oídos con música adolescente nunca falla. Se puede empezar a adiestrar el gusto musical y el oído, de adelante hacia atrás o de atrás hacia delante. La selección del método siempre es opcional.

Dejarse crecer el cabello o la barba habla muy bien de la capacidad de riesgo e indisciplina de cada cual. Los varones impecables, excesivamente escrupulosos y predeciblemente asépticos dan ganas de bostezar. Saber cuándo abandonarse sin poses a los rituales románticos, construir códigos de honor muy personales y aplicarlos sin justificaciones, excusas o preámbulos, adorar la navegación, temerle al canto de las sirenas y conocer las temerarias historias de los piratas del Caribe, definitivamente funciona. Y es que los hombres sexys son mundanos, reversibles y visionarios. Jamás pasan por alto que el cuello de una mujer es un punto sutilmente vulnerable y que el corazón femenino es un órgano traicionero y poderosamente magnético. l

tofano@hotmail.com


 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso