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Pasión de un día

El joven granjero había obtenido lo que quería y ya no pretendía más,
pero sus actos tuvieron consecuencias.
Max Haines

La provincia del Prince Edward Island conjuga imágenes de playas arenosas, tranquilas, con campos de patatas. El asesinato y sus ramificaciones diabólicas no visitan con frecuencia la pacífica isla.

Will Millman conoció a Mary Tuplin, de 16 años, en un baile de fin de año, en 1886. En ese entonces, los chicos granjeros de PEI se pasaban un peine y equipados con una botella de ron negro, se dirigían al evento anual. Sus contrapartes, las hijas con caras frescas de los trabajadores granjeros, se ponían sus mejores trajes y, a veces, acompañadas de sus padres, iban a darle la bienvenida al nuevo año.

Ese día, mientras el baile progresaba y las botellas de ron se vaciaban, el piano sonaba más melodioso, el violín más suave y las chicas se veían más deseables que nunca. A medianoche, Will besó a Mary. Fue un beso apasionado y sensual.
Alrededor de las tres de la madrugada, Will acompañó a Mary hasta la casa y fue invitado a pasar. En esos largos días, un beso en la mejilla y un adiós en la puerta significaban que había sido divertido pero se había acabado. Una invitación a la casa significaba que había más. Willl se quedó sólo 20 minutos antes de retirarse.

Hizo una cita con Mary para los próximos días. Cuando Will llegó a la granja Tuplin, la semana siguiente, la familia entera estaba allí para saludarlo.

Los niños Tuplin reían y ponían caras. Su hermana Mary tenía un pretendiente. Will estuvo tranquilo toda la tarde. A lo largo de la noche, los más chicos fueron llevados a la cama. Eventualmente, el señor y la señora Tuplin se retiraron, dejando a solas a Will y a Mary.

A altas horas de la madrugada, John Tuplin, como cualquier otro padre en su lugar, gritó a su hija para que subiera las escaleras. Unos momentos más tarde, escuchó como Will se iba y su hija se metía en la cama.

Una vez disfrutados los encantos de Mary, Will perdió interés. Había sido una conquista, nada más. Las promesas hechas en el calor de la pasión fueron olvidadas rápidamente. Will se jactaba con sus amigo Francis Power de haber tenido relaciones sexuales con Mary. Nunca más volvió a cortejar a la joven después de esa noche en la casa a principios de enero. De hecho, Will se involucró con otras chicas y nunca más volvió a pensar en Mary Tuplin.

Transcurrieron los meses. Los fuertes vientos del invierno le dieron paso al renacimiento de la primavera y al verano en la pintoresca isla. Debe haber sido un shock para Will el saber que Mary estaba embarazada. Lo peor fue que llegó hasta Will el rumor de que muchos creían que él era el responsable de su condición.
Will trató de confirmar el rumor. El domingo 26 de junio, mientras estaba en la iglesia, juntó suficiente coraje como para preguntar al monaguillo, Tom Bryenton, si había oído algo sobre aquello de que Mary estaba embarazada. Will sabía que Bryenton sería discreto y también sabía que era un buen amigo de la familia Tuplin.

Tom Bryenton confirmó las sospechas. Mary estaba embarazada y el rumor indicaba que Will era el responsable. Por coincidencia, Tom y su mujer irían a visitar a los Tuplin esa tarde. El hermano menor de Mary estaba muy enfermo, y ese era el motivo de la visita. Tom prometió a Will que haría que su esposa charlara con Mary para descubrir la verdad.

Esa tarde, el padre de Mary fruncía el ceño mientras su hija abandonaba la casa para tener una charla privada con la esposa del monaguillo. Mary confirmó que estaba embarazada y que su único amante había sido Will Millman.

El hijo enfermo de los Tuplin murió a las pocas horas de la visita de los Bryenton y fue enterrado dos días más tarde. La familia, llena de congoja por su pérdida, volvió a la casa desde el cementerio. Más tarde, ese día del 28 de junio, Mary salió de su casa y nunca más fue vista con vida.

Al ver que Mary no regresaba a la casa, John Tuplin comenzó a buscar a su hija. Eran sólo las 9:30 pm, pero Mary se había ido poco después de las 6:00 pm. No parece ser un tiempo largo para desparecer por estos días, pero en la rural PEI de hace 100 años, era considerado serio que una joven estuviera ausente por más de tres horas. Agotado de cansancio, John se fue a la cama. Temprano a la mañana siguiente, continuó con su búsqueda.

Dos incidentes relacionados ocurrieron y convencieron a todo el mundo de que Mary había terminado cerca del South West River. Su pañuelo blanco con la letra M bordada en una esquina fue hallado en los bancos del río. Una roca de 45 kilos faltaba en el bote pescador de ostras de John Cousins, el cual había sido guardado bajo llave en el banco del río adyacente a la propiedad de Millman.

Durante seis días el río corrió antes de que el cuerpo de Mary fuera recuperado. Una autopsia indicó que le habían disparado dos veces en la cabeza antes de haber sido lanzada al río con la pesada roca tomada del barco de Cousin. La autopsia también indicó que Mary estaba embarazada. El día después al hallazgo del cuerpo, Will Millman fue puesto bajo custodia y llevado a la cárcel de Charlottetown.

El 12 de enero de 1888, Will se enfrentó a un juicio por el asesinato de Mary. Tuvo pocas oportunidades de discutir la fuerte evidencia en su contra. Su amigo, Francis Power, afirmó que él le había prestado a Will su pistola cargada antes de que Mary desapareciera. Cuando Will la devolvió, dos de las cinco balas habían sido usadas.
El hermano de Francis, Patrick, testificó que dos días después de que Mary desapareciera, Will le pidió que dijera que había estado con él en la noche de la desaparición de Mary. Dorothy Adams, Donald Tuplin y James Somers juraron haber visto a Will cerca de la granja de los Tuplin en la noche en cuestión.

La defensa intentó probar que no hubo suficiente tiempo para que Will cometiera el crimen. El testimonio presentado por los padres de Will era sospechoso. Habían ido a una reunión en la iglesia de Irishtown en la noche de la desaparición de Mary, dejando al joven en la casa a las 7:00 pm. Cuando regresaron a la casa, a las 10:20 pm., Will estaba preparándose para irse a la cama. Como dos testigos juraron haber oído dos disparos fatales entre las 9:30 y las 10:00 pm, eso dejaba un corto y precioso tiempo para que Will disparara a Mary, pusiera el cuerpo en el bote, remara medio kilómetro, atara el cuerpo a la roca y arrojara a ambos al agua. Luego, tendría que haber andado tres cuartos de kilómetro para ir a la casa antes de que sus padres regresaran de la reunión.

Desafortunadamente, William Hensley indicó en su resumen que eso le habría dejado suficiente tiempo a Will para que cometiera el crimen. Eso terminó con la inocencia de Will. Sólo le tomó tres horas al jurado de PEI hallarlo culpable. Will fue sentenciado a muerte.

El 10 de abril de 1888, un gran grupo de gente se reunió frente a la cárcel de Charlottetown para presenciar el colgamiento de William Millman. Salió todo a la perfección. l

Ilustraciones: David Márquez

 
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