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Todo un ALUMBRAMIENTO

A propósito del venidero Día del Padre, Franco de Vita, Leonardo Padrón, Oscar Yanes, Carlos Villamizar, Arquímedes Rivero y Rafael Arráiz Lucca decidieron hablar de sus hijos más famosos... Esos que se gestaron gracias a una idea.
Por Pablo Blanco

En la cotidianidad, además de bebés, los seres humanos procrean grandes proyectos que nacen de pequeños pensamientos. Cuales embriones, las ideas van agarrando forma hasta que deciden salir del intelecto, que funge de útero, y dan sus primeros pasos. "Fue un parto", suelen decir los padres simbólicos en cuestión en alusión a esos "hijos" que, con el tiempo, se vuelven tangibles en forma de libros, telenovelas, personajes y canciones. A propósito del venidero Día del Padre, Estampas convocó a siete venezolanos de prolíficos genes: el cantautor Franco de Vita, el escritor Leonardo Padrón, el periodista Oscar Yanes, el primer actor Carlos Villamizar, el músico Eduardo Marturet, el poeta e investigador Rafael Arráiz Lucca y el asesor dramático Arquímedes Rivero. Helos aquí, hablando de los que han sido sus más preciados alumbramientos.


"De mis hijos recientes quiero mucho a Venezuela: 1830 a nuestros días, goza de gran aceptación entre los lectores"

Foto: Vasco Szinetar

Firma fecunda
La pluma de Rafael Arráiz Lucca ha parido grandes investigaciones y una abundancia de poemas. Miembro de la Academia de la Lengua Venezolana, docente universitario y abogado, confiesa en estas líneas sus preferencias a la hora de hablar de hijos simbólicos. "Le sigo teniendo cariño a Balizaje, mi primer poemario, escrito en 1983. Se gestó con muchas dudas, pero también con mucho entusiasmo. Le sigue, dentro de mis predilectos, El coro de las voces solitarias, de 2002, una historia de la poesía venezolana que terminé en la cátedra Andrés Bello de la Universidad de Oxford. Implicó
un parto complejo, porque no existía, hasta
la fecha, un registro de nuestra poesía. De mis hijos recientes quiero mucho a Venezuela: 1830 a nuestros días, de 2007. Contiene la historia política del país y goza de gran aceptación entre los lectores; de hecho, es mi libro más vendido. Tengo que aclarar que los tres son hijos de padres distintos: un primerizo, otro de mediana edad y el maduro. También se puede decir que tienen tres madres: Guadalupe, mi esposa, y Eugenia y Cristóbal, mis hijos. Fueron embarazos muy felices".

 


Foto: Cortesía Venevisión

Los muchachos de Leo
Leonardo Padrón, el padre de las telenovelas Cosita Rica y Ciudad Bendita (¿acaso morochas separadas al nacer?) piensa que todas sus criaturas son importantes. "Si elijo un hijo predilecto sonaré a padre desnaturalizado. Puede ser más honesto ponderar los rasgos de cada uno y que allí el lector intuya las predilecciones secretas de este progenitor. En su momento, viví el fervor del nacimiento de cada uno de mis libros (Balada, Crónicas de la vigilia, Tatuaje, Boulevard y Los Imposibles 1). Debo confesar que el único al que le he dado un poco de espalda es al primero: La orilla encendida. Pero para eso son los primeros libros: para esconderlos, sobre todo cuando no eres un genio, sino un balbuceo. En el cine, el guión de Manuela Sáenz, la libertadora del Libertador, ha sido un hijo muy agradecido, lleno de reconocimientos, nunca ha dejado mal parado el apellido de la familia. En televisión, Amores de fin de siglo ha ido envejeciendo con dignidad y reputación; mientras que Contra viento y marea y El país de las mujeres siempre sacaron muy buenas notas y hasta han sido clonados; Amantes de luna llena fue el hijo incomprendido, lleno de ambiciones no colmadas; Cosita Rica y Ciudad Bendita han sido las hijas más rebeldes, pero no contra mí, sino contra el status quo. Mis hijos biológicos se la llevan muy bien con estos hermanos. Aunque, por su edad, aún no entienden cabalmente su naturaleza. Sólo saben que papá es escritor y se la pasa clavado a una computadora, se emocionan hasta la carrera cuando ven un libro mío en la vitrina de una librería y tararean el estribillo de Ciudad Bendita y de Los Imposibles con definitiva ternura".

 


"Mi hija predilecta es No Basta, justamente porque invita a tomar conciencia a la hora de procrear"

Foto: Archivo

La consentida de Franco
Se dio a conocer como el padre primerizo de un parto múltiple de baladas "pegaditas" de los ochenta. Con su apellido de ancestros italianos, Franco De Vita es uno de los cantautores venezolanos más internacionales del país. Su primer hijo conocido se llamó No hay cielo, la melodía que sonaba al terminar el dramón mexicano Nataly, que transmitía RCTV por aquella época. Hoy, De Vita, quien goza de la consagración dentro del género del pop-rock en español, asume nuevas paternidades artísticas. Entre ellas, las de Ricky Martin, Chayanne y Enrique Iglesias, a quienes les ha ampliado el repertorio musical. Entre tantos temas-hijos, se supone que va a ser difícil para él escoger cuál de ellos es su predilecto. Nada más alejado de la realidad. En medio de un break de la producción de su nuevo disco,
que se llamará Simplemente la verdad, y que llega a las discotiendas venezolanas el próximo mes de julio, resume su selección a uno de sus temas más sonados.
"La canción que considero mi hija predilecta es No Basta, por su contenido social, por su fuerza y, justamente, porque invita a tomar conciencia a la hora de procrear, llamando también a la reflexión sobre lo importante que
es la comunicación y el amor para con los hijos".

 


"El hombre de la etiqueta fue un alumbramiento dificultoso, estuve todas las noches 'pariéndolo', en los callejones de caracas junto a Íbsen Martínez"

Foto: Cortesía Venevisión

El padrino
Por décadas, Arquímedes Rivero, quien ya es abuelo, ha encauzado la carrera de actores venezolanos que hoy brillan en el extranjero. Actualmente es vicepresidente de dramáticos de Venevisión Productions (una filial de la Organización Cisneros con sede en Miami). Sus hijos adoptivos son muchos. Él asegura que todos son sus preferidos. "Hoy en día, muchas figuras internacionales, de las cuales me siento muy orgulloso, me dicen 'padrino'. Todos me llaman el Día del Padre para felicitarme: Catherine Fulop, desde Argentina, Jeannette Rodríguez, desde España, y Tatiana Capote, que está aquí en Miami. Desde Venezuela: Gigi Zancheta, Rosalinda Serfaty, Astrid Carolina Herrera y Marjorie De Sousa, entre muchos otros. Me siento también un poco el progenitor de quienes fueron mis oyentes. Mi personaje Martín Valiente fue, de hecho, padre de la audiencia venezolana por mucho tiempo. Al gestarlo, quise aunar en él las actitudes de muchos héroes: contaba con su inseparable Frijolito, que era como el Bernardo de El Zorro. Tenía, además, un bólido como el de Batman. Era campeón de boxeo como Cassius Clay y también médico, tan piadoso como el doctor José Gregorio Hernández".


Catherine Fulop


Tatiana Capote

Jeannette Rodríguez

 


Foto: Archivo

Padre coraje
Se describe como un progenitor y abuelo amoroso. Con 38 años en la televisión venezolana, Carlos Villamizar, quien actualmente interpreta al padre Lorenzo Gabaldón en la telenovela Torrente, que transmite Venevisión, le ha dado vida a un sinfín de recordados personajes. Pero cuando se le pregunta cuál de ellos es su hijo predilecto no titubea. "Se llamó El hombre de la etiqueta" (el alias del comisario Natalio Vega, el rol que interpretara en la telenovela Por estas calles, que estrenó RCTV en 1992). "Ese sí fue un alumbramiento dificultoso, porque se dio en la Cota 905. Figúrate, estuve todas las noches 'pariéndolo' en los callejones de Caracas junto a Ibsen Martínez. El mayor dolor de parto lo viví la noche que me atracaron al salir de una grabación. Fueron dos carros llenos de malandros que me encajonaron en la autopista Francisco Fajardo. Traté de darme a la fuga, pero no pude. Tuve que enfrentarme a ellos. Me cayeron a cachazos y se llevaron todo. Fue una escena terrible y lamentable de la vida real. Afortunadamente, este hijo ha sido mi mayor orgullo. Es como un Red Rider o un Hombre Araña. Aplicó la justicia por sus propias manos, de manera indebida, pero justicia al fin. Me trajo, además, mucha popularidad. ¿Los antojos? Todos fueron saciados con la cálida atención de los habitantes del barrio Moscú, que siempre nos consentían con un café, una cerveza o unas buenas caraotas. Era como estar bien atendido en una clínica, mientras dábamos a luz aquella historia. ¿La mamá del hombre de la etiqueta? Yo diría que mi propia madre, que fue una mujer aguerrida, una luchadora insigne, digna de haber tenido un muchacho así".

 


Foto: Carlos Camargo Medios

Oído paternal
Se puede decir que Eduardo Marturet tiene melodías regadas por todo el mundo. La Orquesta Sinfónica Venezuela, la Filarmónica de Caracas y la Nacional Juvenil de Venezuela han conocido su batuta. También la Orquesta de Cámara de la Comunidad Europea, la Sinfónica de la Radio Danesa, la Filarmónica Real Flamenca y la Berliner Symphoniker, entre muchas otras. En las líneas que siguen habla de las composiciones que gestara inspirado en su esposa, la modelo y actriz Tina Klioumi. "Son hijos que han ido creciendo solitos. Canto Llano es el más new age, el más eterno. También el más viejo y, sin embargo, el más moderno. La más rebelde es la música que compuse para la película Manuela Sáenz: la libertadora del Libertador. Bien podría decirse que es como una niña muy femenina, muy coqueta. A diferencia del soundtrack de Miranda, que es un varón austero. Mi hijo más triste se llama Memorias de un bravo pueblo y nació el recordado 11 de abril de 2002. Todavía está dolido". En estos momentos, el director está en plena gestación de otra banda sonora: la de la película A mí me gusta, ópera prima del alemán Ralph Kinnard. Una comedia romántica en la que la mencionada musa de Marturet forma parte del cartel.

 


"Mi hijo más bonchón es de trocadero a pasapoga, que es
el de la venezuela frívola.
Yo creo que ese muchacho
ni se acuerda de mí"

Foto: Cortesía Venevisión

Así son los Yanes
Oscar Yanes, biológicamente, es padre de un "ejército". "Ya soy bisabuelo", comenta recordando a su numerosa familia. Quien siempre se presenta como "el reportero del inmediato pasado venezolano", tiene un retoño impreso, harto conocido, llamado Así son las cosas. El mismo se multiplicó en micros radiales y televisivos que se pasean por sus memorias de antaño. No obstante, en esta ocasión hablará de otros hijos simbólicos que, según cuenta, han tratado de robarle la atención del mencionado mimado. "Entre esos que se me fueron de la casa están las Memorias de Armandito. A mi juicio es el que tiene mejor retentiva, porque reconstruye la vida venezolana desde la llegada de los andinos hasta el derrocamiento de Isaías Medina Angarita. Después hay otro que es sumamente objetivo. Se llama Amores de última página. Refleja con una gran objetividad el conflicto entre madre e hija enamoradas del mismo hombre y explica lo que fue la mal llamada Revolución de Octubre. El más bonchón es De Trocadero a Pasapoga, que es el hijo de la Venezuela frívola, la que vivía para el cabaret, para la música cubana. Yo creo que ese muchacho ni se acuerda de mí. Al chismoso lo bauticé Pura Pantalla, que es el que recoge todas las maledicencias de la farándula criolla. Hay un niño que todavía está conmigo. No se ha despegado porque no es pendejo, le faltan muchas cosas que contarme. Se trata de Nadie me quita lo bailao. Salió el primer tomo pero estoy en plena gestación del segundo. Yo diría que está enamorado de una muchacha, así que, de un momento a otro, se casa y se va pal'… Cada vez que veo a estos hijos en alguna librería me da mucha nostalgia. Lo bueno es que, de vez en cuando, me llaman por teléfono y me preguntan: ¿Qué hubo, papá?'".

 

Ver también en Encuentros:
- Lazos en cocina

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