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De un tiempo para acá, me he dado cuenta
que deseo vivir en paz. En la búsqueda de esta meta tan personal,
he reflexionado y descubierto muchas cosas de mí y de la
relación que mantengo con algunas personas. He notado que
mientras más complicadas y exigentes se tornan las relaciones,
menos posibilidades tenemos de conservarlas y mantenerlas, pues
el tiempo, las responsabilidades, las distancias físicas
y las expectativas que mantenemos los unos de los otros nos impiden
hacerlo, a pesar de que exista un buen sentimiento.
Mi estilo de vida ha cambiado mucho en los
últimos años, ahora el tiempo libre que dispongo por
mi trabajo es más corto, y debo encontrar un equilibrio entre
mis ocupaciones, mi pareja e hijas y aquellas personas especiales
como son mis padres, hermanos y mis amigas.
¿Y a ti? Te gustaría que la relación
que tienes con algunas de esas personas especiales fuese más
agradable y sencilla, que no hubiera tantas expectativas que no
pueden cumplir y que simplemente pudieran vivir el momento del reencuentro
para compartir lo mejor de lo que han vivido durante el tiempo que
tenían sin verse, sin reclamos por la ausencia y las expectativas
fallidas. Si usáramos el momento de estar juntos para sonreír,
disfrutar y entregarnos el cariño sin ninguna condición
o reclamo. Si pudiéramos ir a la amistad o al encuentro sin
dobles intenciones o sentimientos. Estoy segura que sería
mucho más fácil relacionarnos y que todos experimentaríamos
el placer de acercarnos para compartir cuando pudiéramos
y como pudiéramos. El cariño verdadero nos ayuda a
comprender, aceptar y acortar las distancias que nos mantienen separados.
Estamos a tiempo de poner orden en el amor,
para reconciliarnos con nosotros mismos o con aquellas personas
que son importantes para nosotros afectivamente y con las que desearíamos
tener una buena relación. Es cierto que solos y por nuestra
cuenta no podemos sanar una relación y mucho menos cambiar
el comportamiento de otra persona, pero lo que sí podemos
es conocer nuestros verdaderos sentimientos y pensamientos con respecto
a ciertos aspectos de la vida, para tomar la decisión de
asumir la independencia y la madurez emocional necesarias para manejar
nuestras relaciones con otras personas de una mejor manera, sin
dejar que nos afecten con su comportamiento, comentarios, actitudes
o elecciones.
¿Por qué no aceptar a las personas que amamos como
son, sin reclamos, sin manipulaciones y sin juicios, para dedicarnos
a disfrutar de cada momento que tenemos la oportunidad de pasar
con ellos?
Qué bueno seria que pudiéramos
mantener una relación tranquila y serena con nuestros seres
queridos, en especial cuando nos hemos convertido en adultos y tenemos
una vida propia. Esto lo digo porque en la mayoría de los
casos buscamos protegernos del contacto tenso, agresivo y conflictivo
en el que se han convertido las llamadas, las visitas o los paseos
con algunos de ellos.
Construyamos relaciones adultas más
sanas y gratificantes, con base en la aceptación y el respeto
de nuestras diferencias, al cariño, a los momentos buenos
que hemos compartido, a la tolerancia y con el deseo sencillo y
profundo de compartir e intercambiar sentimientos y experiencias
de vida.
Analiza tus sentimientos.
Pregúntate: ¿Qué es realmente lo que te preocupa
o te afecta con relación a esa persona? Tal vez seas tú
quien debe cortar con la dependencia emocional que mantienes y que
es la causa del problema.
Acéptalos como
son. No permitas que tu mente construya fantasías
alrededor de esa situación. Recuérdalos exactamente
como son, y piensa que nadie puede cambiar su comportamiento sin
haber realizado el trabajo personal necesario para lograrlo.
Establece límites.
Estás en el derecho de establecer límites en tu relación
con ellos, pero ya no necesitarás poner distancia absoluta,
porque ya sabes cómo son y no dejarás que te vuelvan
a afectar como lo hicieron. Tú tienes el control. No estás
obligado a mantener la relación.
Actua como un elemento
conciliador. Sin importar su reacción, llámalos,
visítalos o acércate a ellos cuando puedas y sientas
que quieres hacerlo. No te sientas culpable ni te dejes manipular
por ellos. Bríndales lo mejor de tus sentimientos.
No te dejes afectar
No te sientas culpable
Dile no a la manipulación
¡Suelta el pasado, deja de
preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa
y todo va a estar bien!
Te invitamos el domingo 29 de mayo,
al quinto taller del Gimnasio para el alma: La importancia de la
actidud positiva. Maytte, compartirá reflexiones, ejercicios
y herramientas para ayudarnos a mantener una actitud positiva. En
el Parque del Este, Sector de Trotadores, Caracas. Hora: De 10:00
am a 1:00 pm. Trae ropa cómoda. La entrada al evento de Maytte
es libre. l
APRECIADA MAYTTE: Tengo 15 años,
al principio mi mamá nos hacía leer tus artículos,
y ahora me gustan y te considero mi amiga. Tengo un problema, cada
vez que voy a presentar un examen, aunque haya estudiado mucho,
me quedo completamente en blanco, se me olvida todo lo que estudié.
Quisiera que no me pasara esto porque además he bajado mis
notas últimamente. ¿Qué hago? DMS
¡Comprendo muy bien cómo
te sientes! Todavía recuerdo la sensación angustiosa
de presentar exámenes y el alivio que me embargaba cuando
terminaba de responderlos...
Se ha demostrado que los estudiantes que sufren de ansiedad en el
momento de los exámenes, bajan su rendimiento escolar, aunque
hayan estudiado lo suficiente para salir bien
en el examen. Te sugiero que no estudies las últimas horas
antes del examen, porque este
esfuerzo te restaría parte de la energía que necesitas
para pasarlo. Hojea simplemente los apuntes y ordena los títulos
en tu memoria. No te trasnoches antes del examen, duerme tus
8 horas habituales, come ligero y practica una relajación.
No pienses en el examen, distrae tu mente, porque generalmente nos
imaginamos el peor resultado y esto aumenta nuestro nerviosismo.
No escuches a tus compañeros que hablan sobre las preguntas
que creen que van a salir, o sobre si les irá bien o mal.
Cuando quieras eliminar la angustia, respira tomando aire por la
nariz y botándolo por la boca, imaginando que la tensión
y el temor salen de ti. ¡Buena Suerte!

APRECIADA MAYTTE: Definitivamente,
tengo un problema, me cuesta defender mis intereses y exigir lo
que me corresponde. Cuando tengo que protestar por algo, ya sea
en el trabajo o en el supermercado, me quedo callado y no me atrevo
a decir nada. Después me siento mal conmigo mismo por no
hacerlo. En este momento mi pareja y yo, tenemos un amigo pegado
a nosotros, nos sentimos incómodos con esto, pero yo no me
atrevo a decirle nada, mi novia dice que yo me preocupo más
por los demás que por mí. ¿Puedo cambiar? LMP
Es posible que solo estés considerando
los
deseos de los demás e ignorando los tuyos. Esto sucede muchas
veces a causa de una autoestima baja, cuando no nos sentimos lo
suficientemente valiosos, consideramos a los demás primero
que a nosotros. Eres tú el único que puede hacer algo
al respecto, toma una respiración profunda y atrévete
a decirle a tu amigo que te gustaría salir a solas con tu
novia, díselo de buena manera pero firme, estoy segura que
lo entenderá perfectamente. Hacer valer tus derechos no significa
que no aprecias o tomas en cuenta a los demás, tampoco implica
que
vayas a rechazarlos o a herirlos, siempre podemos establecer los
limites con firmeza y amabilidad. Atrévete a quejarte educadamente
en el mercado si toman algún tipo de ventaja de ti, este
alimento esta pasado, vengo a cambiarlo, me cobro más de
lo que dice en el empaque
Decirlo te hará sentir mejor
contigo mismo y te aseguro que las cosas comenzarán a cambiar
y a mejorar a tu alrededor.

APRECIADA MAYTTE: Ultimamente
me siento muy estresada, trabajo mucho en la oficina y cuando llego
a casa me ocupo de la cena, las tareas y la hora de dormir de mis
hijos. Tengo la teoría de lo que debo hacer, pero no sé
por dónde empezar para ponerla en práctica. ¿Qué
puedo hacer para cambiar, suavizar mi rutina y quitarme esta sensación
de agobio y cansancio permanente? MV
Lo primero que necesitas hacer
es aceptar tu situación. Muchas veces resistirnos a aceptar
nuestra rutina de vida, hace que tengamos un peso extra encima de
los hombros. ¡Acepta y suelta! Entiendo que no tienes pareja
con quien compartir las responsabilidades de casa, así que
necesitas organizarte y simplificarte. Ordena cada uno de tus pendientes,
por urgencia y tiempo, asigna a tus hijas una responsabilidad aunque
sea pequeña, desconéctate del trabajo apenas llegues
a casa, si te es posible toma una ducha y cámbiate de ropa
para liberar un poco la tensión del día, pon un poco
de música y entrégate a cada uno de los pasos que
debes dar para cumplir con tus responsabilidades en el menor tiempo
posible. Si lo haces con entusiasmo y sin lamentarte o descargar
tu estrés con tus hijas, todo fluirá más fácilmente.
Cuando los hayas acostado, tómate unos minutos para descansar,
ver alguná programa divertida, tomarte un té o un
vaso de jugo y cuando te hayas recuperado, anticipa el día
de mañana preparando lo que necesitarás de manera
que al levantarte ya no tengas que correr y acelerarte tanto buscando
las cosas. Recuerda que es solo un etapa y que pronto habrán
crecido
lo suficiente como para apoyarte. Disfrútalas ahora mientras
están pequeñas y no permitas que el estrés
de cosas externas afecte tus sentimientos y la relación que
tienes con ellas.
maytte@maytte.com
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