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Fuego en el estómago


¿Cuántas veces después de comer, o incluso mientras duerme, ha recurrido a un  antiácido para combatir esa incómoda sensación de ardor estomacal? No crea que usted es el único afectado, pues la acidez se ha convertido en uno
de los motivos de consulta más frecuente al gastroenterólogo. Conocer los factores que la desencadenan o agravan es su mejor aliado para combatirla.
María De Los Angeles Herrera

Ardor y quemazón en la boca del estómago o epigastrio, gusto amargo y regurgitación o reflujo son algunas de las descripciones comunes que los pacientes hacen con respecto a la acidez, un síntoma que afecta diariamente a cerca de un millón y medio de venezolanos. Si esta cifra le sorprende, tome en cuenta de que está bastante alejada de la realidad, pues se estima que 85 por ciento de los pacientes que deben enfrentarlo con regularidad lo desestiman y nunca llegan a reportarlo a los especialistas. Aunque el estrés, los malos hábitos alimentarios y el consumo de sustancias que irritan la mucosa gástrica figuran entre sus causas más frecuentes, debe tener cuidado ya que este síntoma también puede ser la clave para identificar
un padecimiento de mayor gravedad.

César Louis, gastroenterólogo estudioso de la motilidad digestiva, explica que “la acidez es la sensación subjetiva, no placentera, de ardor y calor en epigastrio —la región abdominal ubicada entre el ombligo y el extremo distal del esternón”. La primera interrogante que salta a la vista es cómo aparece este síntoma y, ciertamente, la explicación es mucho más sencilla de lo que parece. El estómago se encuentra en equilibrio entre los factores agresores y los factores protectores; en el momento
que se rompe este equilibrio se puede producir enfermedad ulcero-péptica, es decir, síntomas de acidez o dolor epigástrico, producto de la inflamación de la mucosa gástrica o duodenal. Por otro lado, cada vez que una persona come, los alimentos son transportados al estómago a través del esófago —un tubo de aproximadamente 25 centímetros de largo—, el cual tiene un esfínter inferior —especie de anillo muscular— que se abre para permitir el ingreso de los nutrientes al estómago. Cuando esto ocurre, el esfínter debería permanecer cerrado para evitar que el contenido gástrico que se está digiriendo refluya hacia el esófago, pero hay ocasiones en las cuales no cierra completamente —enfermedad denominada reflujo gastroesofágico— y los ácidos derramados irritan las paredes del esófago, trastorno que el paciente percibe como acidez.

Muchos factores influyen en la función del esfínter esofágico interior. Entre otras, aumento en la presión intraabdominal, producto de la distensión gástrica causada por la ingestión de comidas copiosas; el consumo de algunos medicamentos, especialmente de ciertos anticonceptivos, broncodilatadores, antiespasmódicos, antihipertensivos o hipnóticos; y hasta la inclusión de grasas, azúcares, chocolate, cebolla, café, bebidas gaseosas y alcohólicas de forma periódica en la dieta. Todos estos elementos disminuyen la presión ejercida por el esfínter esofágico inferior y favorecen el reflujo y, por ende, la acidez y la pirosis —un ardor que ya no sólo afecta a la boca del estómago sino que se extiende por la línea media del tórax. Por otra parte, existen sustancias que irritan directamente el estómago o aumentan su producción de ácido clorhídrico, entre ellos frutas cítricas, salsas y condimentos, además de la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos y las sales de hierro.

A la hora de detectar el origen de su acidez, existen varios exámenes de utilidad.
El doctor César Louis explica que, en primera instancia, la evaluación general
y la descripción de los síntomas por parte del paciente son fundamentales para realizar un diagnóstico clínico inicial y desarrollar un plan de estudios adicionales
que permitan confirmarlo o descartarlo. La endoscopia digestiva superior es el examen inicial por excelencia, pues permite identificar la existencia de daños en la mucosa del esófago, estómago y duodeno, producto de la acción corrosiva de los ácidos estomacales; sin embargo Louis acota, que en el caso de la enfermedad de reflujo gastroesofágico con síntomas de acidez o pirosis, “ 50 por ciento de las endoscopias digestivas superiores arrojan resultados normales, por lo que debe recurrirse a otros estudios como  la pHmetría  de esófago”, encargada de monitorear el pH dentro del tubo digestivo durante 24 horas, midiendo la cantidad de reflujos, el tiempo de duración de cada uno y la relación que guardan con las comidas y con los cambios de posición del cuerpo. Adicionalmente, se puede recurrir a la manometría para evaluar la motilidad esofágica y el funcionamiento del esfínter esofágico inferior, elementos que permiten determinar si existe un problema funcional que puede ser corregido posteriormente con medidas quirúrgicas o si, por el contrario, se puede aplicar algún tipo de medida curativa.
l

mherrera@eluniversal.com

 

Fuentes consultadas

César Louis. Gastroenterólogo. Hospital de Clínicas Caracas
y Centro Médico Docente La Trinidad. Telfs.: 574.7968 y 945.8531

l www.wrongdiagnosis.com
l www.acidez.net
l www.terra.com
l www.univision26.com
l www.alimentacion-sana.com.ar
l revista.consumer.es

Sobre la mesa

El doctor César Louis recomienda realizar algunos cambios en la dieta que deberían disminuir o incluso desaparecer el síntoma, si el  problema guarda relación con malos hábitos alimentarios:

En porciones. Lo ideal es comer pequeñas cantidades de alimentos en intervalos más frecuentes. Un ejemplo podría ser recurrir a cinco comidas diarias. 

Irritantes. Es importante eliminar cualquier condimento fuerte, como el curry y la pimienta, además de sustancias como el alcohol y el tabaco, debido a su incidencia sobre la mucosa gástrica.

Mejor evitar. Mientras esté a régimen debe huirle al café, vinagre, frutas cítricas, hierbabuena, chocolate y carne, debido a que pueden aumentar la producción de ácido clorhídrico por parte del estómago para poder facilitar la digestión o modificar la presión ejercida por el esfínter esofágico, ocasionando reflujo. 

A veces.
El consumo de grasas, dulces, lácteos y fibras crudas debe ser controlado para evitar reacciones adversas.

Temperatura.
Procure que sus comidas estén tibias, pues los platillos excesivamente fríos o calientes irritan la mucosa.

Cocción.
Prefiera los productos horneados y hervidos en vez de aquellos fritos. Si han sido preparados a la parrilla, evite comerse la costra tostada, porque podría causarle irritación.

 
Señal de alerta

Si una persona padece de acidez ocasional, sobre todo luego de realizar una comida abundante o de ingerir elevadas cantidades de grasa, muchas veces esta  sensación es el reflejo de otro tipo de afección. Gastritis y úlceras pueden estar asociadas, pero también es posible que el paciente tenga una enfermedad de mayor gravedad que requiera de asistencia quirúrgica, como en el caso de la hernia hiatal o del reflujo gastroesofágico. Mientras en la primera el estómago se desplaza del abdomen hacia el tórax, ocasionando que el contenido gástrico ascienda hasta el esófago; en el reflujo gastroesofágico el esfínter no puede cerrarse correctamente y los ácidos gástricos refluyen intermitentemente hacia  el esófago, lesionando la mucosa. También existen casos en los que no es posible identificar el origen del dolor y las molestias estomacales, por lo cual se incluyen dentro del grupo que padece de dispepsia funcional.  Independientemente del tipo de afección que padezca, la consulta oportuna a un gastroenterólogo es fundamental. Respecto a este particular, muchos se preguntan en qué momento deben acudir. El gastroenterólogo César Louis explica que cuando la acidez aparece de forma intempestiva y se mantiene, incluso
si se recurre a la ingestión de antiácidos, o si viene acompañada de dolor en la boca del estómago y otros síntomas como diarrea o pérdida de peso, debe recurrirse a
un especialista. Así mismo, si el ardor comienza a ser percibido como dolor en la boca del estómago y empieza a afectar la calidad de vida de la persona, restándole
horas de sueño o impidiendo su desempeño laboral, es necesaria una evaluación
inmediata.

 
Sabias prohibiciones

Uno de los remedios caseros más utilizados para aliviar la acidez es la leche, debido a que su elevado contenido de calcio neutraliza los ácidos estomacales; sin embargo, su efecto es temporal, pues luego de que el estómago expulse su contenido hacia el intestino quedará libre de ácidos y sentirá la necesidad de producir una cantidad mayor a la que contenía inicialmente.

El tabaco reduce la secreción de saliva, que es una de las sustancias que contribuye de forma natural a neutralizar el efecto del ácido que sube del estómago hacia el esófago.
Por otra parte, hay quienes señalan que impide la cicatrización de la mucosa gástrica afectada por los ácidos y que, incluso, disminuye la fuerza con que se contrae el esfínter esofágico y por ello facilita el reflujo de los ácidos
estomacales.  


Contrario a lo que ocurre cuando se ingieren
carnes blancas, cuando una persona come
carne de res su estómago se ve obligado
a invertir una mayor cantidad de ácidos
gástricos para lograr su digestión;
de igual manera, el proceso se extiende
durante más tiempo, pudiendo durar
hasta un día completo. 

 
Llegó la hora

Usted, probablemente, sea uno de los que no acuden al médico y se conforman con una ración ocasional o periódica de antiácidos. Pero en vez de combatir la acidez, ¿no sería mucho más provechoso para su calidad de vida que la evitara? Además ser cuidadoso con el consumo de ciertos medicamentos y alimentos que pueden generar una crisis, procure modificar sus hábitos de vida, pues esta afección es la suma de múltiples factores, entre ellos los malos hábitos alimentarios —comida chatarra y a deshoras—, estrés, sobrepeso, nerviosismo e, incluso, la existencia de la llamada personalidad tipo A, caracterizada por una conducta perfeccionista, impaciente, autoritaria, irritable y competitiva.

 
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