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revista Estampas
 

Noni
el milagro vegetal

Casi una fiebre ha despertado este fruto. Quienes lo conocen ya se han beneficiado
de sus propiedades medicinales y lo consideran un verdadero aliado en el tratamiento de no pocas dolencias.
Aquí lo presentamos.
Betzy Barragán

Hay que advertirlo: una bonita apariencia, la verdad es que el noni no la tiene. Es un fruto de forma un tanto alargada y puede tener cierta semejanza con la chirimoya. En su estado más tierno es de color verde pálido y algunas veces amarillo; a medida que madura, va tomando un tono marrón oscuro. Quienes lo han consumido dicen que sabe y huele a queso rancio. Sí, puede estar pensando que ni loco lo probaría, pero sus seguidores aseguran que  son tantos los beneficios que conlleva su ingestión que bien vale la pena “el mal trago”. 

Las facultades del noni van desde las antibacterianas, analgésicas, anticongestivas, antioxidantes, antiinflamatorias, sedantes, hipotensoras, purificadoras de la sangre, hasta las energizantes, e inclusive, anticancerígenas.

Menú de virtudes

Según el doctor Neil Salomón —secretario de Salud e Higiene Mental de Maryland, Estados Unidos— este fruto posee un centenar de propiedades. Así lo explica en su libro Noni. La fruta tropical de los 101 usos medicinales. Sin embargo, el especialista aclara que el noni no es un medicamento como tal, y que “no ayuda a todas las personas ni a todos los problemas de salud”. En dicho texto, Salomón reseña sus investigaciones al igual que las entrevistas realizadas a más de 50 médicos que también manejaban información sobre las facultades de este producto.  
Se cree que las facultades curativas que tiene el noni están asociadas, básicamente, a dos alcaloides: la xeronina y el damnacanthal. El primero, fue identificado en la Universidad de Hawai por el bioquímico estadounidense Ralph Heinicke, después de descubrir que el noni concentra una buena cantidad de proxeronina, compuesto químico precusor de la xeronina. Según Heinicke, esta sustancia tiene la capacidad de combinarse con distintas estructuras celulares que por alguna razón no están cumpliendo bien su función y hacer que recuperen su conformación natural. Aparentemente es aquí donde radica la contribución del noni en el mejoramiento de un amplio rango de patologías. Al damnacanthal, por su parte, se le atribuye la cualidad de anticancerígeno, pues tendría la capacidad de convertir las células cancerígenas en células normales y funcionales, al igual que inhibe el crecimiento de tumores y potencia la regeneración de los tejidos. Sin embargo, estos hallazgos todavía se encuentran en fase experimental.
En el fruto, además, se encuentran otras sustancias importantes como oligosacáridos, enzimas, flavonoides, entre otros, que también contribuyen a la mejoría de la salud. De esta lista destaca su buen uso para el tratamiento de:

l Dolores articulares, musculares, abdominales, premenstruales, entre otros
l Fibromialgia
l Artritis, osteoartritis, bursitis, tendinitis y gota
l Debilidad crónica
l Síndrome de fatiga crónica
l Problemas digestivos
l Desórdenes renales
l Diabetes
l Aterosclerosis
l Migraña
l Trastornos del sueño
l Problemas de la tensión arterial
l Quemaduras, erupciones, heridas, y ciertas infecciones cutáneas

A saber


La recomendación es que al iniciar su consumo se comience por pequeñas cantidades para poder medir los efectos en el organismo y, progresivamente, aumentar la dosis, según los resultados obtenidos. No obstante, se sugiere que las mujeres embarazadas eviten ingerirlo.

El primer estudio científico conocido acerca de las virtudes de la Morinda citrifolia (nombre científico de la planta que origina este fruto), se hizo en 1848, en el que se identificaron la morindona y la morindina, dos compuestos químicos que se extraen de la raíz de la planta y que funcionan como colorantes. Posteriormente, en 1950, se publicó en la revista especializada Pacific Science, el resultado positivo de varias investigaciones que demostraban sus facultades antibacterianas. Pero mucho antes de estos hechos, los kahunas —curanderos hawaianos— lo empleaban en la aplicación de sus ritos curativos, y sabían con gran detalle la variedad de patologías que se podían aliviar con los preparados de este fruto. Este conocimiento ha pasado de generación en generación, especialmente lo referente a la cuidadosa forma en la que se extraía el jugo del noni, y cuyo proceso consistía en recogerlo antes de su maduración y colocarlo en un recipiente donde recibiera directamente los rayos solares. Después que el fruto estaba maduro, se machacaba hasta formar un puré, y luego  se prensaba con la ayuda de una tela.

A los antiguos curanderos hawaianos les bastaba la conexión que se generaba entre ellos y su planta sagrada para asegurarse de sus efectos positivos. Sin embargo, actualmente, no es suficiente este tipo de certezas divinas; se precisan serias investigaciones para poder avalar el uso terapéutico de cualquier producto natural. Es así como se han desarrollado estudios para establecer el mecanismo de acción de los distintos componentes del noni, lo que todavía, en su mayoría, se considera un enigma. Aunque muchos dan fe de sus resultado, no se conoce con exactitud cómo se da este proceso curativo.

En este sentido han surgido muchas hipótesis; por ejemplo, destaca la explicación que argumenta que los compuestos químicos que contiene el noni actúan sinérgicamente, es decir, sólo son efectivos si interactúan en conjunto y en las cantidades exactas que encierra cada fruto. Y que si, por el contrario, son aislados
y administrados por separado, pierden gran parte de su potencial sanador. l


Fuentes consultadas

www.alimentacio-sana.com.ar
www.dsalud.com
www.puntomujer.emol.com
www.zumononi.com

 

 

 

El pasado de la fruta de queso

Se cree que los primeros pobladores de las Islas Polinesias, inmigrantes provenientes del sur de Asia, trajeron consigo hace unos 2.000 años atrás a la Morinda citrofolia. Los polinesios usaban el noni en muchas preparaciones medicinales; al considerar la planta tan valiosa, la llevaron consigo en sus viajes hasta los lugares del mundo donde hoy se encuentra. Los hawaianos la bautizaron noni, y de hecho es el nombre más popular en el mundo; aunque también se le conoce como indian mulberry, ba ji tian, nono, nonu, fruta de queso o nha.

La belleza del árbol contrasta con lo poco agraciado de su fruto, pues sus brillantes hojas verdes, su tallo liso y recto (que puede llegar hasta los ocho metros de altura), y sus aromáticas flores blancas, destacan en los suelos costeros y en los bosques tropicales. Las semillas, contenidas en el propio fruto, poseen una bolsa de aire en uno de los extremos, lo que les permite flotar; ésta puede ser la explicación para quienes se preguntan cómo es que el noni se consigue en tantos lugares del mundo, sobre todo, en las regiones cercanas al mar. Todo en esta planta es aprovechable. Raíces, tallos, corteza, hojas, flores y frutos, ofrecen diferentes combinaciones de las que se han obtenido, aproximadamente 40 tipos de remedios herbarios de efectos reconocidos, que se comercializan en distintas presentaciones: tabletas, cápsulas, jugos, y extractos, particularmente provechosas para aquellas personas que han intentado consumirlo en su forma natural, pero no han podido debido a su desagradable sabor.

 

 
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