TESTOSTERONA
asociada a la edad
Los hombres
experimentan una disminución de esta hormona en la tercera edad. Afortunadamente, así como la ciencia médica buscó soluciones para el climaterio femenino, a ellos tampoco los ha dejado desamparados en este trance Por Annie Suárez
foto www.shutterstoc. com / franck camhi
La sudoración excesiva, los llamados "calorones", la irritabilidad y la depresión no son síntomas que exclusivamente aquejen a las mujeres en la etapa de la menopausia.
También son parte del cuadro con el que deben lidiar los hombres que experimentan la caída en la producción de testosterona que, generalmente, logra hacerse evidente a partir de la tercera edad. Este proceso natural, que fue llamado andropausia por mucho tiempo, es actualmente denominado como déficit androgénico asociado al envejecimiento o hipogonadismo masculino. Ahora bien, además de las manifestaciones mencionadas, ¿qué otras señales presenta el organismo de los varones ante esta mengua de testosterona? ¿Este proceso de disminución hormonal puede ser controlado o revertido de alguna manera? Estas y otras interrogantes fueron respondidas por Luis Alfredo Wadskier y Francisco GarcÍa Belandria, médicos venezolanos, especialistas en el campo de la urología.

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TODO POR SU NOMBRE
Aunque hasta hace poco había sido usado el término andropausia para definir el descenso de testosterona en el organismo de los hombres de la tercera edad, hoy esta denominación es considerada incorrecta. "Es un error llamar este proceso de esta manera, pues en realidad no es evidenciada una pausa radical en la producción hormonal, como sucede en la población femenina, sino que es experimentado un descenso en la generación de andrógenos, en este caso de testosterona, que va prolongándose en el tiempo. Así que es mejor usar la definición de déficit androgénico masculino asociado a la edad o déficit androgénico asociado al envejecimiento masculino", especifica el doctor Francisco García Belandria, mientras que el doctor Luis Alfredo Wadskier comenta al respecto: "Ya el término andropausia está en desuso.
Ahora pueden emplearse otras definiciones como síndrome de disminución de andrógenos, hipoandrogenismo o hipogonadismo masculino".
La baja en la producción
de testosterona comienza a partir de los 30 años
de edad y logra tener su CESE definitivo alrededor
de los 70 |
De acuerdo a García Belandria, en promedio, esta baja en la producción de testosterona comienza a partir de los 30 años de edad y logra tener su cese definitivo alrededor de los 70 años. "Esto trae una serie de cambios clínicos, que son más claros en la sexta década de la vida. Pero esto puede tener excepciones, porque a veces hay pacientes que pasan los 60 años y no presentan el descenso de la testosterona. Entonces, esto depende de cada individuo y aún es desconocida por la ciencia la causa de esta variación de un hombre a otro", apunta.
FÍSICO Y EMOCIONAL
En este punto vale la siguiente pregunta: ¿cómo puede determinarse que realmente el déficit está ocurriendo? Ambos urólogos coinciden en señalar que el hipogonadismo masculino contempla signos como alteración del bienestar, cambios en el estado de humor que van de la depresión a la irritabilidad, estrés, trastornos del sueño, pérdida de la fuerza o energía, fatiga frecuente, sofocos o calorones, sudoración excesiva, déficit cognitivo, caída del vello corporal, pérdida de turgencia o adelgazamiento de la piel, disminución de masa muscular, aumento de la grasa visceral que puede afectar el sistema cardiovascular, aumento de la cintura y el abdomen por la razón anterior, osteoporosis, anemia, disminución de la libido, elevación de los niveles de colesterol y glicemia, advenimiento de la infertilidad, reducción del tamaño de los testículos, menor sensibilidad en los órganos genitales y baja en el número de erecciones.
Más allá de las manifestaciones físicas y emocionales, Wadskier afirma que para establecer con precisión si el déficit androgénico asociado a la edad está manifestándose en el hombre, puede hacerse una prueba de sangre para comprobar los niveles de testosterona. "Existen tres tipos de testosterona. La total, la libre y aquella que está unida a la globulina. Pero la mayoría de los investigadores coinciden en que la primera de las tres es la que suele equivocarse menos en el diagnóstico".
Así como pueden existir experiencias de menopausia prematura en algunas mujeres, es posible encontrar déficit androgénico en hombres en edades no avanzadas. "Es lo que conocemos como hipogonadismo primario. En estos casos, por razones médicas no asociadas al descenso natural, puede detenerse la producción de testosterona. Hay alteraciones endocrinas que producen su cese. Un caso muy común corresponde a ciertas lesiones generadas a nivel del eje hipotálamo hipofisiario. Específicamente, una llamada prolactinoma, produce una interferencia relativa con la producción de testosterona. Por otra parte, también algunos deportistas, especialmente los fisicoculturistas, deciden estimular el crecimiento de sus músculos con esteroides, principalmente testosterona inyectada, sin saber que provocan luego una disminución de esta hormona, que llegar a ser permanente. Entonces, terminan padeciendo de hipogonadismo, sin que esté asociado al envejecimiento", explica García Belandria.
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Testosterona
bajo control
Los rangos de valores de testosterona en la sangre considerados como normales en el caso del hombre corresponden a
300-1.000 ng/dL (nanogramos por decilitro). Sin embargo, esto puede variar ligeramente entre un laboratorio y otro. Por eso, lo mejor es consultar con el urólogo tratante. |
LA VÍA ARTIFICIAL
Así como las mujeres que arriban al climaterio tienen la opción de usar estrógenos artificiales para mantener bajo control los síntomas que trae consigo esta condición, los hombres también pueden acudir a la terapia de reemplazo hormonal a base de testosterona con el mismo objetivo. "A diferencia de aquella aplicada en las mujeres, que ha sido desarrollada desde hace mucho más tiempo, la terapia masculina comenzó a plantearse hace unos 30 años. Pero fue hace unos 10 o 12 años que comenzaron a hacerse los estudios. En 2003, empezó a ser probada en animales y, luego, fue usada de manera masiva en hombres. Los primeros hombres que la emplearon eran pacientes de hipogonadismo no asociado a la edad", apunta García.
Wadskier explica que la testosterona artificial ha ido perfeccionándose a través del tiempo. "La primera que fue usada era de tipo intramuscular, llamada metiltestosterona, pero resultó muy tóxica para el hígado y, verdaderamente, significaba más complicaciones que beneficios. Con el tiempo, aparecieron otras menos tóxicas, pero con un efecto muy corto, como el undecanoato de testosterona oral. Casi no tenía efectos colaterales, pero había que consumirlo cuatro veces al día para ver resultados. Después, fueron elaborados dos productos que dieron al traste con esto. El gel y los parches de testosterona, que logran en la sangre unos buenos niveles de la hormona.
La desventaja de estos dos está en que tienen que ser aplicados diariamente, pero son muy efectivos. Posteriormente, apareció otro, el de mayor duración hasta el momento, el undecanoato de testosterona inyectado. Puede colocarse cada 12 semanas. Este último mantiene los niveles de testosterona muy parecidos a los generados por un testículo en condiciones normales".
Los dos urólogos señalan que esta terapia de reemplazo sólo está contraindicada en el caso de los pacientes con cáncer de próstata y en los de hiperplasia prostática o, lo que es lo mismo, el crecimiento benigno de la próstata que llega a obstruir la uretra. "Existe un viejo mito que señala que este método de reemplazo hormonal da cáncer. Pero lo cierto es que el paciente que va a manifestar esta enfermedad, lo hará hasta con el más mínimo estimulo de testosterona, use la terapia de reemplazo o no. El problema es que si es aplicada la testosterona, ese estimulo se verá incrementado. Por eso, el médico urólogo tratante tiene que descartar la posibilidad de cáncer, antes de poner en marcha este tratamiento. Por otra parte, el crecimiento de la próstata es estimulado por la testosterona. Entonces, si hay un estímulo de testosterona y existe una próstata que pudiera ocasionar un cuadro obstructivo urinario, éste va a agravarse", señala García Belandria y Wadskier agrega: "Luego de aplicar la terapia, puede haber un aumento de hemoglobina, que puede producir policitemia o demasiados glóbulos rojos en la circulación sanguínea. Por eso, una vez iniciada la terapia de reemplazo, debe monitorizarse semestralmente la hemoglobina, así como el volumen de la próstata y el antígeno prostático".
La TERAPIA
de reemplazo hormonal sólo está contraindicada en
el caso de los pacientes con CÁNCER de próstata
y en los que padecende hiperplasia prostática |
A pesar de esos aspectos, de acuerdo a ambos especialistas, la terapia de reemplazo de testosterona le permite al individuo que presenta el déficit androgénico recuperar su bienestar. "Disminuyen el colesterol y la glicemia, bajan de peso corporal. También aumenta la energía y la libido. Mejora el comportamiento eréctil. Así que los beneficios son excelentes", expone Wadskier. "Es experimentada una mejoría con respecto a los síntomas. Por ejemplo, en el caso de los pacientes diabéticos, puede observarse en quienes usan la terapia de reemplazo una mejor salud cardiovascular, que en aquellos que no la reciben", apunta García Belandria.
En cuanto al momento ideal para empezar a tomar la testosterona artificial, Wadskier sostiene que no existe una edad específica, una vez que han aparecido los síntomas. Sin embargo, la duración del tratamiento es otro tema. "Eso dependerá de cada paciente. Hay pacientes que llegan a agotarse o cansarse de ella y pueden decidir que ya no la necesitan o no quieren tenerla, porque sienten que están bien con su condición. Y, aunque todavía no existen suficientes estudios que tengan tanto tiempo como para corroborarlo totalmente, es posible que al momento de suspender la testosterona artificial, mueran de otra causa, no relacionadas con aquellas alteraciones que trae consigo el déficit hormonal", señala García Belandria.
| Complementarios a la testosterona artificial |
La baja de la libido en el caso de los hombres de la tercera edad no puede resolverse sólo haciendo uso del sildenafil, vardenafil o tadalafil. "Estos son medicamentos conocidos como inhibidores de la 5 fosfodiesterasa (PDE-5), que ayudan a mantener la erección vascular en el órgano sexual masculino. Pero para que dicha erección pueda activarse, debe haber deseo sexual y si no hay suficiente testosterona en la sangre, esto no llegará a manifestarse. Así que, generalmente, estos productos son más bien usados en combinación con la terapia de reemplazo de testosterona para mejorar -en gran medida- la vida sexual del hombre", explica el urólogo García Belandria. |
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