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SALIENDO
del atolladero

A lo mejor, en este momento, usted perdió a un ser querido, cayó en un hoyo económico, padece una enfermedad difícil o sufrió un fracaso amoroso. Cuatro mujeres le contaron a Estampas cómo superaron estos momentos de crisis, aunque llegaron a sentir que no podrían. Por Efraín Castillo. Fotos: Natalia Brand. Asistente de fotografía: Anita Carli

Todo el mundo ha sufrido una, o muchas, alguna vez. Pero ¿qué es eso a lo que se le llama crisis? La Real Academia de la Lengua la define como "cambio brusco", "mutación importante", "momento decisivo" o "situación dificultosa o complicada". Pero cuando de asuntos psicológicos se trata, hay explicaciones más detalladas. "La crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado, principalmente, por la incapacidad del individuo para abordar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo", se lee en el portal especializado www.psicocentro.com. Desequilibrio emocional, enfrentamiento con otros o con uno mismo, ansiedad, confusión, cansancio e incapacidad para manejar los hechos son algunas de las consecuencias de los momentos de crisis. "Lo importante es entender que toda crisis es una oportunidad de la que siempre puede obtenerse el aprendizaje para seguir adelante en la vida", dice la psicóloga Carmen Elena Dos Reis.

Padecí una grave enfermedad
Habla Crisol Carabal
La actriz de televisión y teatro sentía que tenía el mundo en sus manos en 1997. Recién culminaba una exitosa protagonización en una telenovela y estaba desarrollando proyectos entre Venezuela y Estados Unidos. Un día de diciembre, y de manera inesperada, fue internada de emergencia por un derrame cerebral. Tras el examen médico, el diagnóstico fue demoledor para ella: tenía un tumor cerebral. "Para mí fue aterrador. Yo tenía un casting el lunes y me detectaron el tumor un viernes. Y fue como si me hubieran cortado las alas. Y empecé a preguntarme: '¿por qué me pasa esto y, además en mi mejor momento?'". Aceptación es la primera recomendación que Carabal hace a quienes pasen por algo similar. "Cuando estás en una situación tan difícil como ésa, nunca entiendes por qué te pasan las cosas, pero hay que saber que todo tiene una explicación. No al principio, pero más adelante la verás. Todo llega cuando aprendes a aceptar las cosas. Eso sí, una vez asimilado el asunto, debes prepararte duro para salir del problema y no quedarte estancado en él. Hay que enfocarse siempre en la solución". Carabal encontró ayuda no sólo en los médicos sino en los libros: "Me recomendaron El poder está dentro de ti y Usted puede sanar su vida, de Louise Hay. Y para mí fueron muy útiles las palabras que encontré en esas páginas, porque muchas enfermedades son creadas por uno mismo. Cuando te enfermas, hay algo en tu vida que está preocupándote o afectándote y eso se refleja en algún órgano de tu cuerpo. Y en la medida en que aprendes a resolver tus asuntos personales, en esa misma medida tu organismo reacciona en positivo. La enfermedad no es más que una excusa para tu transformación interior. Lo que está pidiendo tu cuerpo es una transformación espiritual".

Carabal también es de las que creen que hay que rodearse sólo de las personas más cercanas. "Una de las cosas que uno tiene que evitar es que te vea mucha gente. Porque aunque no quieran y tengan las mejores intenciones, cuando te ven no van a poder dejar de mostrar su lástima o su compasión. Y esa energía te debilita. En esos momentos, lo importante es estar con quien pueda brindarte amor. Y aquí va un mensaje para los familiares de las personas con alguna enfermedad comprometedora. El amor es el mejor remedio para un paciente. Tienen que ser muy comprensivos y tener mucha paciencia. Y lo más importante es que no les hablen del problema, sino de la solución".

"ADEMÁS DE CONFIAR EN LOS MÉDICOS HAY QUE CREER EN ALGO. A MÍ ME AYUDÓ MI FE EN DIOS"

Sobre la idea de la muerte, con la cual se asocia toda enfermedad grave, Crisol Carabal es clara. "Lo único seguro en esta vida es la muerte, aunque suene a lugar común. Por la muerte no hay que preocuparse. Uno no puede pensar en ella, porque nuevamente te estanca en el problema y lo importante es la solución, aunque te digan que esa solución es imposible. Es una cuestión de estado mental, de fuerza de voluntad, de querer vivir. Por eso, además de confiar en los médicos, hay que creer en algo. A mí me ayudó mi fe en Dios. Si eres absolutamente científico o sólo crees en lo que puede probarse, eso puede debilitarte un poco, porque no tienes fe en que pueda ocurrir algo milagroso. Yo creo en los milagros. Y creer ayuda a recuperarte. Las primeras palabras que yo dije cuando entré a quirófano fueron: 'Señor, te encomiendo mi espíritu y si voy a estar bien, que pueda sobrevivir'. Y aquí estoy. Sana y viva. Todo pasa, es cuestión de tener paciencia y esperar. Y aprender qué es lo valioso de la vida".

Me botaron
del trabajo

La historia de Norma Salazar
Norma Salazar tenía 26 años en la empresa a la que pertenecía y un buen día le dijeron la consabida frase: "muchas gracias por sus servicios". Inmediatamente sintió que el mundo se le venía abajo. El desamparo y la incertidumbre se apoderaron de ella. A sus 57 años, no sabía qué sería de su vida. "Yo sabía que en cualquier momento iban a llamarme, porque en este país, por lo general, no respetan los años ni la experiencia de nadie… Pero aún así, cuando me llamaron fue difícil, porque duele mucho cuando tienes tantos años en una empresa y tú la quieres como si fuera parte de ti. Aunque tú creas que no va a dolerte, sí te importa". El asunto de la edad fue su primer golpe. "Cuando fui al Ministerio del Trabajo me pidieron preparar un currículum, por si acaso tenían alguna oferta de empleo para mí. Luego de revisar mis credenciales, la funcionaria me dijo: 'qué currículum tan bueno, señora. Lo único malo es su edad'. Sorprendida, yo sólo pude decirle: '¿y es que acaso los 'viejos' no tienen derecho a trabajar?'".

Su proceso de crisis incluyó mucho llanto y rabia. "Al principio di embestidas como un toro y me puse a averiguar las verdaderas razones por las que me habían despedido. Cuando supe que no era porque habían eliminado el cargo sino porque querían darle mi puesto a otro, me molesté muchísimo y me llené de rencor. Además, cada vez que podía lloraba y lloraba, aunque sin que nadie me viera".

Su propia fuerza de voluntad y su búsqueda como persona fue definitiva para superar el problema. "Me puse a pensar y asumí que tenía que hacer algo. Que la vida seguía y que tenía que mantenerme activa, útil y produciendo. Y descubrí que podía hacer otras cosas. Yo tenía habilidades manuales y comencé a hacer muñecos de tela. Después empecé a venderlos y me di cuenta de que tenía potencial como empresaria. Nunca pensé que haría esto. Yo veía a las personas que hacen manualidades y decía: 'ésta es una ociosita más creando tonterías', porque me la daba de ejecutiva y superior. Y ahora descubrí que puedo vivir de esto y que, además, es muy digno y, sobre todo, me gusta. Además, ya no dependo de nadie, esto me llena y me divierte".

"HAY UN MUNDO LLENO DE POSIBILIDADES QUE A VECES NO VEMOS POR ESTAR ENCERRADOS EN LO QUE CREEMOS QUE SOMOS"

Salazar aclara que la aceptación de la crisis y su superación no fue inmediata y recomienda a las personas tomarse un tiempo. "Yo, al principio, estaba desesperada por conseguir trabajo a como diera lugar, hasta que una persona me dijo que no lo hiciera. Que descansara, que me diera seis meses para asimilar eso, que pensara, que despejara la mente y que pusiera mis prioridades y mis intereses en claro". También pide a las personas que no se censuren y traten de liberarse de sus propios miedos. "En esta vida uno es como una piedrita que va rodando. A lo mejor las cosas les resultan a unos más fáciles que a otros, pero no se amilanen. Todos tenemos algo que aportar. Pero es importante creer mucho en uno mismo. Seas más o menos joven, hay un mundo afuera lleno de posibilidades que a veces no podemos ver por estar encerrados en lo que creemos que somos. Hay que seguir adelante. Nadie puede paralizarnos. Solamente la muerte".

 

Me divorcié
Habla Carolina Fuenzalida
"Toda separación es dura y un divorcio mucho más, porque te enfrenta al fracaso. Pierdes tu proyecto de vida. Cuando te casas, quieres que sea para siempre. Piensas en comprar el apartamento junto a la otra persona, en ahorrar con ella, en tener una familia. Y cuando pierdes eso, es un golpe muy fuerte". Así explica Carolina Fuenzalida, publicista, lo que significó su divorcio hace cinco años. "Nuestro matrimonio fue de cuento de hadas, pero como a los dos años y medio de casados empezamos a tener problemas, empezamos a no entendernos. Decidimos darnos un tiempo, luego intentamos salvar la relación, hasta que no pudimos más y él se fue de la casa. En ese momento comenzó lo más duro, porque era verme sola, estaba sin trabajo porque era la época del paro, no había gasolina y no podía salir ni hablar con nadie. Por supuesto que estaba volviéndome loca".

Acudir a terapia psicológica es la primera recomendación que suelta Carolina para quienes como ella pasen por un divorcio. "Los psicólogos conocen las herramientas que pueden ayudarte a salir de ese hueco donde sientes que estás metido y a entender que no eres el único que pasa por una situación así". También cree que nadie debe aislarse. "Es importante pedirle auxilio a todas las personas que tengas cerca, bien sea amigos o familiares, porque a uno le pasan millones de cosas por la cabeza cuando está solo. Yo me sentía abandonada, sentía que no tenía futuro. Y es allí cuando uno necesita alguien que lo escuche, que te dé ánimo y te aleje de esos pensamientos tan negativos".

Tratar de despejar la mente y refugiarse en actividades que produzcan placer fue una vía que contribuyó con su proceso de recuperación. "Si te gusta hacer ejercicios, hazlo. Si te gusta pasear, sal de Caracas. Pinta, ve al teatro. Hay que ayudarse a mantener el alma contenta". También exhorta a plantearse pequeños proyectos de vida, con metas a corto plazo. "Los psicólogos creen que eso es importante porque te da razones para levantarte y seguir adelante, pero no hay que exigirse demasiado porque cualquier frustración puede debilitarte. Proponte ahorrar un dinero para hacer un viaje. Luego, plantéate comprar un carro, mudarte, etc. Cosas que puedas realizar, paso a paso y de las que puedas sentir alegría cuando se cumplan".

"LOS PSICÓLOGOS CONOCEN LAS HERRAMIENTAS PARA AYUDARTE A SALIR DE ESE HUECO DONDE SIENTES QUE TE HAS METIDO"

Carolina Fuenzalida insiste mucho en que las cosas no mejorarán de la noche a la mañana. "Yo pasé primero por una etapa de culpabilidad, luego empecé a sentir rabia y deseaba incluso que la otra persona estuviera sufriendo como yo. Llegó un momento en que racionalicé que esto tenía que pasar, que ambos éramos responsables y que si no nos pudimos entender entonces la separación era lo mejor. Al final, sentí que me estaba liberando de todo el dolor y que si lo veía no me afectaba. Tanto, que nos dimos la oportunidad de ser amigos. Claro, te digo que esto tomó como un año".

Hoy día, se siente totalmente recuperada e incluso abierta a nueva relación. "No hay que afanarse en conseguir a alguien de inmediato por aquello de que 'un clavo saca otro clavo'. Eso no funciona. Primero tienes que ser capaz de ser feliz contigo mismo para poder brindarle felicidad a otra persona. Ahora sí estoy lista a emprender un nuevo camino con alguien. Y estoy segura de que esa persona llegará".

Perdí a un
ser querido

La historia de
Claudia Andrade

La periodista perdió a su madre en el año 2000, víctima de una penosa enfermedad, y en 2007 tuvo que lidiar con la muerte repentina de su padre. "Lo primero que hay que hacerle entender a cualquiera es que la muerte de un familiar te deja un vacío para toda la vida. Esa situación nunca se supera del todo, pero lo importante es aprender a vivir con la circunstancia".

Andrade cree que la unión familiar es fundamental para superar este momento. "Lo más importante es compartir con los tuyos la tristeza, la rabia, el dolor de este momento, pero también los buenos recuerdos y los momentos de alegría que se vivieron con la persona que ya no está. Creo que tienes que tratar de mantener contacto permanente con tus hermanos, llamarlos todos los días aunque sea para decirles tres cosas, conversar". Además, piensa que hay buscar los nexos en la propia familia que conecten con la vida. "Cuando mi mamá tenía tres meses de fallecida nació mi sobrino y todos nos dedicamos a consentirlo, porque fue nuestra inspiración, nuestro motivo de alegría".

La expresión de los sentimientos también fue muy útil para ella. "Hay que manifestar lo que se siente. No guardarse nada. Llorar cuantas veces quieras. Sentirte libre de expresar lo que tienes por dentro. No hay que hacerse el fuerte. El dolor hay que drenarlo, e ir superándolo poco a poco. Claro. Hay que estar muy pendiente de no caer en depresiones. Eso es muy distinto, porque es peligroso".

" LA MEJOR HERRAMIENTA PARA SUPERAR LA MUERTE DE LOS PADRES ES HABER SIDO UN BUEN HIJO. POR ESO
HAY QUE COMPRENDERLOS AL MÁXIMO CUANDO ESTÁN VIVOS"

Claudia pide a los familiares estar cerca y atentos y responder en la medida que la persona afectada lo requiera. "Creo que es importante saber que uno los tiene allí cuando los vaya a necesitar. No hace falta que te llenen de palabras. Sólo hace falta un gesto, una actitud, saber que puedes contar con ellos cuando necesites extender la mano. Que te escuchen, que te comprendan". También ve como una buena opción para superar estas crisis, el acompañamiento terapéutico. "No tiene nada de malo pedirle ayuda a un psicólogo. Uno no puede pensar que un psicólogo es nada más para los locos. Creo que ellos pueden ayudarte muchísimo".

Andrade hace una recomendación a todas las personas, hayan pasado por una pérdida como ésta o no. "La mejor herramienta para superar la muerte de los padres es haber sido un buen hijo. Por eso hay que comprenderlos al máximo cuando están vivos. Solemos discutir mucho con ellos. Pero hay que valorarlos en vida para poder conservar con satisfacción esos momentos cuando ya no están. Eso te da más tranquilidad a la hora de entender por qué se han ido".

efcastillo@eluniversal.com

Vivir el duelo

Habla la especialista
"En todas estas situaciones de crisis hay un punto en común: implican una pérdida. Y toda pérdida supone un proceso de duelo, de aceptación de la situación". Esto es lo primero que señala Carmen Elena Dos Reis, psicóloga clínica, quien agrega que cada persona vivirá el duelo como puede. "Dependiendo de factores de índole personal como autoestima, creencias, dependencia emocional o vinculación con lo perdido, podrá enfrentarlo fácilmente o se le dificultará más".
Partiendo de esto, Dos Reis hace algunas recomendaciones:

1. Hable y comuníquese. No se encierre. "Es importante que las personas que viven la crisis puedan conversar, contactarse con personas comprensivas. Y es importante que estas personas no hagan juicios de valor sobre la situación o el estado de ánimo del afectado. Cuando alguien le dice a una persona que sufre 'no llores más' puede hacerle más daño, porque está inhibiéndola de expresar lo que piensa y siente. Por eso la persona que escucha debe entender que el afectado actúa de la manera que puede y no debe presionar. Debe estar cerca, dejando puertas abiertas para cuando el afectado quiera expresarse".

2. Vea su propia crisis como un problema que debe resolver por partes. "Es importante saber que el duelo es un proceso, que no se supera de la noche a la mañana. Por eso la persona debe plantearse metas de corto plazo. Desde lo más básico a lo más complicado. Si perdió un familiar, plantearse, primero, cuándo guardar su ropa, cuándo cambiar sus fotos. O si hubo un divorcio, plantearse, primero, dejar de llamar a la persona, luego, sacar sus cosas, después, guardar sus fotos. Paso a paso".

3. No tome decisiones trascendentales mientras está en crisis. "Mucha gente, cuando tiene una pérdida, asume que cambiará radicalmente su vida y vende todo, o quema las fotos del ser querido, o dice que va a mudarse a Australia. Aunque eso puede ser buena opción, es bueno decidir cuando se esté más tranquilo y no sometido a emociones tan fuertes".

4. No niegue la situación. "El hecho de que la persona haga como que no está pasando nada no va a hacer desaparecer el problema y, al contrario, puede complicar la situación. En una crisis de salud, por ejemplo, a veces las personas se niegan a recibir el tratamiento médico como una manera de resistirse, incluso por miedo a lo que les vaya a ocurrir".

5. No se exija más de lo que puede dar. "Muchas veces las personas afectadas por una crisis se exigen a sí mismas funcionar como si nada estuviera pasando. Esto termina siendo muy cruel con los afectados porque es inevitable que el estado de ánimo se afecte. Hay que aceptar que uno va a sentirse más débil, o que va a llorar, o que no va a responder igual en el trabajo, etc.".

6. Exprese sus emociones. "A veces la gente no entiende por qué tiene rabia o por qué tiene ganas de llorar y se reprime, sobre todo por los tabúes sociales (como, por ejemplo, el de que los hombres no deben llorar). Hay que admitir lo que se siente y vivirlo como un paso para aceptarlo".

7. Busque razones para seguir adelante. "Realizar actividades que permitan canalizar las energías y distraer la mente pueden ayudar mucho al afectado. Pero la gente tiene que hacerlo a su propio paso"

8. Busque ayuda terapéutica.
"Es importante ser escuchado por alguien neutral que dé herramientas para entender y procesar la crisis. Y esto es aún más importante si la persona siente que no tiene la fuerza suficiente para salir adelante sola o si no está comiendo o se está aislando, porque puede estar entrando en una depresión y esto requiere atención profesional. Incluso, si la situación se está haciendo más severa, es bueno apelar a la terapia farmacológica supervisada".

Dos Reis recalca que, al final, el objetivo de toda persona debe ser "elaborar" el duelo. "Y el duelo se ha elaborado cuando eres capaz de volver a amar, en caso de un divorcio o una separación, cuando entiendes que la pérdida que has tenido no implica perder la identidad, cuando comprendes que no te quedaste sin autoestima, cuando entiendes que lo que perdiste no fue tu propio valor. Elaborar el duelo es seguir tu propia vida rescatando todas las cosas positivas que te dejaron las situaciones que has experimentado".


Coordenadas
Carmen Elena Dos Reis
Psicóloga Clínica.
Telfs.: 0416 609.96.48 y(0212) 985.4129 / 7798


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