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Penélope Cruz
Excitante

La actriz española parece tener
el camino despejado para llevarse el Oscar por su actuación en
Vicky Cristina Barcelona, el filme de Woody Allen que se estrena el 20 de febrero.
POR NANCY MILLS

"No podría decir que soy la persona más estable", dice la española Penélope Cruz, quien ha interpretado a algunas de las mujeres más explosivas, dañadas y excitantes de los últimos diez años. "Trato de serlo, pero, ¿quién puede decir que es estable? Quizá alguien que disfrute de mucha paz mental, pero yo no conozco a ninguno".

Entrevistada desde Madrid, donde ya terminó de rodar Los abrazos rotos del director Pedro Almodóvar, Cruz suena pesimista. Sólo hay un atisbo de la calidez y el apasionamiento que brotan de ella en las conversaciones cara a cara, una cualidad que no sorprende que atraiga a sus coprotagonistas y después, si hay un idilio, a los paparazzi.

La actriz de 34 años de edad está cansada de ser más famosa por sus novios -entre los que se encuentran Tom Cruise y Matthew McConaughey- que por su trabajo. Así que ella está en una actitud cerrada, dispuesta a esquivar todas las preguntas sobre su novio actual, el también actor español Javier Bardem, quien en 2008 ganara el Oscar al mejor actor de reparto por su actuación en No Country for Old Men (2007).

La situación se complica pues resulta que Bardem es su pareja en la más reciente película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, comedia romántica que se estrena el 13 de febrero en el país y que los presenta como José y María Elena, artistas y amantes que tienen una relación tempestuosa. Las cosas se apaciguan hasta que llega una estadounidense aspirante a artista (Scarlett Johansson) y los tres se embarcan en una relación triangular.

¿Estaría Cruz dispuesta a compartir a un hombre?
"Cuando estoy preparándome para un personaje no me pregunto qué haría yo en determinada situación -responde evasivamente. No siento que yo tenga que ser como el personaje. Sólo necesito entenderlo".

¿Qué puede decir de la escena en la que se besa con Johansson?
"Yo le había pedido a Woody que me diera líneas interesantes -bromea. No tengo ninguna historia divertida, sólo que ese día el foro estaba más atiborrado que nunca".

Cruz floreció bajo la dirección de Allen, asegura. "Es muy interesante ver que, en las películas de Woody, la comedia puede surgir de un dolor verdadero -dice. Esa es la ironía de la vida. Cuando leí el libreto me reí, pero cuando me estaba preparando para el personaje y rodando, me olvidé por completo de cualquier cosa que pudiera ser graciosa. Sentí que estaba haciendo un drama. Woody fue muy hábil para asegurarse de que ninguno de nosotros estuviera consciente de los momentos que podrían ser graciosos", agrega. "María Elena sufre mucho. Quedé sorprendida cuando asistí a ver la película con público, y me di cuenta cuánta gente se reía. Todos los personajes están batallando y tratando de resolver problemas muy profundos y cuestiones muy serias, y todo eso es muy divertido".

En esta foto se le ve junto a Johansson y Bardem

SIN BARRERAS
Hasta hace poco, las actuaciones de Cruz mejor recibidas por la crítica habían sido en películas europeas como Carne Trémula (1997), Abre los ojos (1997), Todo sobre mi madre (1999), Non ti movere (2004) y Volver (2006), por la última de las cuales fue nominada a un Oscar a la mejor actriz. En sus primeras películas en inglés, como The Hi-Lo Country (1998), All the Pretty Horses (2000), Blow (2001), Vanilla Sky (2001) y Sahara (2005), se aprovechó más su belleza que sus dotes actorales, pero ella atribuye a su creciente dominio del inglés el hecho de poder interpretar papeles más complejos en cintas recientes en ese idioma.

"Ahora, después de trabajar y vivir parte del tiempo en Estados Unidos desde hace unos años, me siento más libre y relajada -explica. Se necesita el idioma para sobrevivir. Así es como se aprende".

En su película Elegy, aún no estrenada en el país, ella interpreta a una estudiante que se enamora de su profesor en la universidad (Ben Kingsley). El film está basado en una novela de Philip Roth, The Dying Animal (2007), e investiga el poder del amor y el efecto que tiene la belleza en una relación.

"Me encanta la complejidad de los personajes -afirma Cruz. Particularmente el mío no le da importancia a su belleza por respeto a sí misma. No permite que eso sea un problema. Y el profesor tiene miedo de enamorarse de ella pues, en muchos sentidos, ella es más adulta. Ella tiene sus propios miedos, pero él también tiene miedos que le impiden tener el valor necesario para ser feliz".

Hasta el año pasado, Cruz se había contentado con un trabajo poco desafiante en las películas estadounidenses. "No quiero quejarme por las que hice antes -advierte-, pues he tenido muchas oportunidades de trabajar con gente maravillosa. Pero los personajes que me han estado ofreciendo ahora en inglés me exigen más emocionalmente en diferentes niveles. No hubiera podido interpretar a María Elena (su rol en Vicky Cristina…) hace cinco años, pues tenía mucho menos control del inglés. Muchas veces, Woody nos pedía que improvisáramos y pasáramos del inglés al español y viceversa".

Aunque María Elena está en la pantalla menos de la mitad de la película, es difícil pasarla por alto. "Yo estaba fascinada con María Elena -dice Cruz. Creo que no hubiera querido ser ella en la vida real, pero es muy atractiva para interpretarla. Gran parte de ese atractivo fue el hecho de entender su mentalidad y el dolor que sufre las 24 horas del día. Ella vive en un espacio y está muy torturada. Su cabeza es su prisión. Ella es el personaje más extremo que haya interpretado en inglés", agrega la actriz. "Cada vez que aparece en escena, ella trae el caos. No lo hace a propósito, simplemente es la única forma en que puede relacionarse con los demás seres humanos. Yo no quería tratarla como a una loca -afirma. Quería crear una realidad y encontrar todas las justificaciones que usa para comportarse así".

COMPLEJA, COMPLEJA COMO TODAS

El personaje de Cruz en el filme de Woody Allen (con ella en la foto) se ha ganado el favor de la crítica, que no ha dudado en calificarlo como uno de los mejores de su carrera. En la foto superior se le ve junto a Johansson y Bardem

Cruz ha estado creando realidades alternas desde que era chica en Madrid. La mayor de los tres hijos de un mecánico de carros y una peluquera, ella estudió actuación informalmente en el salón de su madre.

"Yo me quedaba quieta ahí para poder observar a las mujeres -recuerda. Esperaba que ellas se relajaran lo más posible para que yo pudiera verlas en acción, la forma en que eran con mi madre, todas sus conductas diferentes. Las mujeres son complejas. Fue muy buena escuela de actuación".

Lo cual fue bueno, ya que en su verdadera escuela no le iba muy bien. "Soy fuerte y empecinada -dice Cruz sin andarse por las ramas-, y esas características me trajeron muchos problemas cuando yo era un niñita en la escuela que decía: 'No estoy de acuerdo', y se peleaba con los niños".

"Pero eso está bien -continúa-, pues es parte de mi curiosidad por la vida. No quiero cambiar sólo por temor al qué dirán. Soy del signo de Tauro, así que tengo la combinación de temperamento y terquedad. Creo que ser terca me ha ayudado mucho en mi carrera. Yo adquirí disciplina de niña cuando estudié ballet. Me esforzaba mucho por lo que yo quería. Nunca esperé que las cosas llegaran solas".

La actriz hizo su debut cinematográfico a los 17 años con Jamón, Jamón (1992) y ha trabajado continuamente desde entonces, ganando la aclamación internacional por tres películas de Almodóvar: Carne Trémula, Todo sobre mi madre y Volver. Los abrazos rotos, su cuarta cinta con él, está totalmente a la altura de las anteriores, asegura. "Lo que escribió Pedro está más allá de lo bonito -afirma. Yo interpreto a tres personajes en uno. Mi personaje es una actriz, así que en la película tenemos al personaje que ella interpreta, y además, en lo personal, ella lleva dos vidas diferentes".

Para Cruz es inminente su primera incursión en la animación, ya que dará voz a una conejilla de Indias llamada Juárez, en G-Force, de Disney, que se estrenará este próximo verano. "Ella tiene un temperamento excelente -señala Cruz. También es muy graciosa. No creo que se parezca a mí físicamente, pero sí tiene algunas de mis expresiones".

Por estos días, Cruz ha finalizado el rodaje de Nine, una película musical basada en la obra de Broadway que fue un éxito en los años ochenta, y que a su vez es una adaptación de la película 8 y 1/2 (1963) de Federico Fellini. Ella interpretará a Carla, la amante del fellinesco director de cine (Daniel Day-Lewis), que es el protagonista de la película. "Estudié danza durante 17 años -explica Cruz-, y tengo muchas ganas de bailar y cantar. 8 y 1/2 es una de mis películas favoritas. La veo una o dos veces al año. Es una perfección de principio a fin".

Lo cual deja pendiente sólo una pregunta: ¿Qué puede decir de Javier Bardem? Se produce un largo silencio hasta que, finalmente, Cruz lo rompe. "Es un actor sorprendente y talentoso", dice cuidadosamente. Para tener mejor idea, habrá que ver Vicky Cristina Barcelona.



The New York Times Syndicate. Derechos de El Universal. fotos: cortesía mediapro

 

 

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